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Gran Despliegue en LA GACETA DE LOS NEGOCIOS

Por Narrador - 28 de Marzo, 2006, 17:59, Categoría: General

“ETA se apunta un tanto” por Francisco Cabrillo

Recomendamos los análisis ofrecidos en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS por su seriedad y pluralidad. Muy acertados en líneas generales. Sólo un matiz sobre José María Calleja. Mucho ha hecho este periodista (que tuvo que abandonar el País Vasco por la amenaza de la banda criminal) por las víctimas de ETA y contra el terrorismo, por esta razón llama la atención su postura actual. El anuncio de ‘alto el fuego permanente’ no es una gran noticia, aceptamos que sea un alivio, más temporal que definitivo. Esperemos que al periodista no le afecte el llamado ‘Síndrome de Estocolmo’.

 

“Período de confusión” por Ramón Pi

 

 

El anuncio de la “tregua permanente” de ETA ha sido un alivio; no podía ser de otro modo. El terrorismo es como un dolor de muelas: no es mortal, pero cuando se manifiesta impide pensar en otra cosa. Que ahora los terroristas de ETA digan que declaran su “tregua” siempre es un alivio, desde luego, pero los terroristas no entregan las armas y las bombas, no disuelven su organización, y persisten en sus reclamaciones separatistas inverosímiles de un Euskadi imaginario, con Navarra y una parte de suelo francés incluidos. El dolor de muelas habrá remitido, pero la infección sigue ahí.

 

En lo primero que se piensa al oír a Rodríguez Zapatero hablar del “principio del fin” o a Juan José Ibarretxe de “un proceso largo y difícil” que arranque de esta tregua, es en una negociación en los términos que exige ETA, es decir, en términos políticos, porque una negociación con ETA, ¿es posible si se excluyen concesiones políticas? ¿Sobre qué podría versar, si no?

 

Lo primero que ha dicho el fiscal general del Estado ha sido que espera que el juez Grande Marlaska se piense mejor qué decide sobre el encarcelamiento de Otegui a partir de los nuevos datos de la tregua. ¡Qué confirmación indirecta tan tremenda de la razón que asistía a Otegui cuando, al ser detenido hace unos meses, preguntó si eso lo sabía el fiscal general! ¿Se querrá poner el fiscal general la medalla de haber logrado que el juez no encarcele a Otegui, acaso con la esperanza de que ETA confirme su creencia de que los jueces obedecen a los Gobiernos en España?

 

Tras la inicial sensación de alivio, para mí se abre un período de confusión, no de esperanza. La esperanza es, me temo, otra cosa, que tiene más que ver con la ley y las libertades.

 

 

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Alto el fuego” por Joaquín Madina Loidi

 

 

Ayer viajé de Bilbao a Madrid, en coche. Cuando salí de Bilbao, en la radio se comentaba la aprobación del Estatuto catalán en la Comisión Constitucional, con el voto en contra de ERC y PP. Cuando llegué a Madrid, la noticia era el alto el fuego permanente declarado por ETA.

 

A medio camino, a la altura de Aranda de Duero, me llamó la atención el enfado de una radioyente, de Eibar, que se mostraba indignada por el comentario de otra señora, de Sevilla, según la cual "no todos los vascos son iguales y no se debe confundir a los violentos con los pacíficos". La mujer eibarresa lo desmentía. "Todos los vascos somos iguales —aseguraba—. Todos los vascos sentimos lo mismo. ¡Qué sabe nadie fuera de Euskadi de nosotros!".

 

¿Qué sabe nadie? Me he alegrado mucho con la notificación de alto el fuego, pero coincido con el Gobierno y la oposición en la necesidad de actuar y manifestarse con la mayor cautela. Creo, efectivamente, que se trata de una buena noticia y coincido con Iñaki Anasagasti en que no hay que estudiar con lupa la nota de ETA, porque lo que importa es el anuncio. En este caso, el titular es lo significativo. Tiempo habrá para entrar a estudiar el texto, que ya advertimos que trae consigo las incongruencias de costumbre. Las referencias a los estados francés y español, la represión y la voluntad de impulsar el proceso democrático desde la perspectiva de ETA, son elementos secundarios, aunque nada despreciables.

 

Como ha dicho Rajoy, el alto el fuego no presupone la disolución de ETA y entiendo que el comunicado hecho público no es el texto que está dispuesto a admitir el PP. Sin embargo, me congratulo de su declaración de apoyo a la acción del Gobierno, aunque condicionada, y confío en que se estreche la colaboración entre todos los partidos políticos. En todo caso, el papel de la oposición es hacer oposición, seria, tanto en momentos dramáticos como de euforia.

 

¿Desconfianza? Sí. ¿Esperanza? También. Hoy no es el día para apretar los tornillos al Ejecutivo, sino para hacer piña. El proceso va a ser complicado, seguramente largo, y exigirá muchos controles para llegar a buen fin.

 

La noticia de hoy es la noticia de hoy; no la de mañana.

 

 

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“ETA mueve pieza” por Álvaro Delgado-Gal

 

 

Alto el fuego "permanente" es una fórmula rara. Compárenla con “tregua indefinida”. “Tregua indefinida” se refiere a una tregua cuyo fecha de vencimiento no ha sido fijada aún. Pero “permanente” sugiere “para siempre”. Un “alto el fuego permanente” sería una interrupción de las acciones armadas que aspira, o pretende ya, ser mucho más que una interrupción. Nos encontramos al borde de un oxímoron, si no dentro de él.

 

ETA no depone las armas. Apunta con ellas hacia el suelo, durante un rato... que se envasa o embute en un afán de eternidad. Y se vuelve a hablar de autodeterminación del pueblo vasco, o su equivalente. Pero más de refilón que antes. Se emplea también, más de una vez, la palabra “voluntad”. A la voluntad de desistimiento definitivo, se apelaba en la declaración del Congreso que dio inicio al proceso oficioso de paz. El anuncio de ETA ha sido redactado abriendo puertas, facilitando vados y coartadas, a la estrategia del Gobierno.

 

Ello plantea una disyuntiva. Uno: ¿lleva razón el Gobierno, y nos asomamos al principio del fin de la banda, a su progresivo aterrizaje en la superficie muelle de la política ortodoxa? Dos: ¿pretende la banda que Zapatero no pueda evitar un paso ulterior, que significaría, como mínimo, la relegalización de HB?

 

La segunda hipótesis no implica que ETA y el Gobierno estén de acuerdo sobre objetivos más a largo plazo. Significa sólo que han coincidido, de modo no por fuerza expreso, en recorrer juntos un trecho de camino. Los dos ganarían tiempo. Y la oportunidad de un ejercicio siempre tentador: el de hacerse ilusiones.

 

Este columnista comprende que la gente quiera hacerse ilusiones. Pero los gobiernos tienen el deber de ser menos impresionables que el ciudadano común. Estimo que sería un error premiar ambigüedades con concesiones concretas. Mientras ETA no entregue las pistolas, seguiremos moviéndonos en la esfera imponderable de las conjeturas. Y acaso, de las ensoñaciones.

 

 

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Un proceso muy complejo” por M. Fernández

 

 

Los analistas creen que la decisión sobre la reducción de penas y la intervención del juez Marlaska han sido definitivos para provocar el anuncio de ETA.

 

Lo anticipaba LA GACETA el lunes 20: “La mayor tensión no erosiona las expectativas de paz de Zapatero. El presidente del Gobierno ha blindado el denominado ‘proceso de paz’ para que llegue a buen término”. Dos días, ETA anuncia un alto fuego permanente a partir del 24 de marzo.

 

En el medio, los contactos mantenidos estos últimos meses entre interlocutores del Gobierno y el Partido Socialista con dirigentes abertzales. Había que lograr a toda costa un gesto de la banda criminal que pudiera hacer que el propio Rodríguez Zapatero recuperara el crédito perdido ante la opinión pública después de la última ola de atentados de la organización terrorista.

 

Si estos últimos meses el rumor de una posible tregua recorrió las redacciones de todos los medios de comunicación, este fin de semana en el País Vasco se daba ya por hecho que la tregua era inminente. Desde la Presidencia del Gobierno se comentaba en voz baja que ETA daría el paso “más pronto que tarde”, incluso en este mismo mes de marzo. Y el propio Alfredo Pérez Rubalcaba comentaba ayer en los pasillos del Congreso que nunca habían perdido la esperanza y que, al final, se ha demostrado que iban por el buen camino, a pesar de las numerosas críticas recibidas.

 

Para lograr lo que ya se denomina en círculos políticos como un “nuevo tiempo político para la paz”, parece que ha sido decisivo el papel del fiscal general del Estado advirtiendo públicamente que pediría el ingreso en prisión de Arnaldo Otegui , que —a iniciativa del juez Grande-Marlaska — ha sido citado (su nueva comparencia se espera para el 10 de abril) junto a otros dirigentes de Batasuna, por el desarrollo de la huelga general en la que ETA colocó cuatro bombas.

 

La advertencia del Fiscal General ha sido interpretada como una nueva vuelta de tuerca, una forma de decir que se acababa el tiempo de espera y la paciencia del propio Zapatero para lograr “lo que todo el mundo esperaba”, un gesto de ETA en el sentido del que ayer tuvo lugar.

 

Junto a este anuncio, también cabe destacar que ha sido fundamental la nueva doctrina sobre la redención de penas, de manera que si bien no se pueden acumular condenas que superen los 40 años de cárcel, la redención no se contará sobre el máximo de cumplimiento, sino que se hará sobre cada una de las condenas impuestas. De esta forma, las salidas de prisión que se iban a producir a lo largo de este año quedan relegadas durante unos cuantos años más.

 

Esta decisión ha caído como un jarro de agua fría entre los presos y en la propia izquierda abertzale, que ha visto cómo el Gobierno comenzaba a dar pasos atrás ante la falta de gestos positivos por parte de la banda.

 

A pesar de reconocer que estos dos temas han podido influir en la decisión de ETA de anunciar una tregua permanente, en el entorno de la ilegal Batasuna se indica que “ETA no se va a rendir”, criticando las últimas actuaciones judiciales y pidiendo a la propia UE que se implique en el nuevo “proceso de paz”.

 

Una tregua cantada

 

Aunque esperado por todos, el anuncio de tregua se ha hecho esperar en exceso. A medio día ETA anunciaba un "alto el fuego permanente" que deja paso a un proceso largo y complicado. El Gobierno tiene ahora el balón en su tejado. Pero ya estaba todo blindado y bien blindado.

 

Zapatero, personalmente, sin apenas contactos con sus más estrechos colaboradores, cerró una negociación previa con el entorno terrorista. No muy lejos de todo lo que se estaba cociendo estos últimos días, se encontraban dos personajes que han tenido mucho que ver en este anuncio: Alfredo Pérez Rubalcaba y el peneuvista Josu Jon Imaz. Y al margen de todo, el mismísimo lehendakari Ibarretxe.

 

Ahora, lo primero es conocer si el Ejecutivo y el Congreso entienden que el contenido de ese comunicado se enmarca dentro del acuerdo del Parlamento que permite al Ejecutivo entablar un diálogo con ETA. Lo lógico es pensar que sí, que la puerta se ha abierto y que todo avanzará hacia una nueva negociación del Estatuto de Autonomía del País Vasco, que concluiría con una votación en referéndum en esa comunidad. Esto supondría una especie de referéndum sobre la soberanía vasca.

 

A ningún analista se le ha escapado el hecho de que el comunicado de ETA haya llegado exactamente 24 horas después que la aprobación del Estatut en la Comisión Constitucional. Para la gran mayoría son dos procesos semejantes que van de la mano.

 

En el caso del "proceso político de paz" vasco, el presidente del Gobierno tiene ya su hoja de ruta. Desde hace meses ha estado estudiando la situación actual y barajando todas las posibilidades; entre ellas, futuros movimientos de presos. Probablemente, ahora, el Ejecutivo decida realizar algún gesto (muy significativo) entre el colectivo de internos de ETA. Es muy probable se produzca un acercamiento de un importante número de presos al País Vasco, como ya hizo el Gobierno del PP en la anterior tregua de ETA.

 

Asimismo, Interior ha reiterado a las Fuerzas de Seguridad del Estado que no se baje la guardia, que no se puede repetir un error similar al que se produjo durante la tregua-trampa anterior. Para los miembros de las Fuerzas y Cuerpos la palabra “tregua permanente” vale lo mismo que la de “tregua indefinida” que ETA oficializó en el 98.

 

“Son meros términos que no significan nada, porque ETA puede romperla en cualquier momento sin ningún tipo de problemas”. Lo ha hecho en anteriores ocasiones y lo puede hacer una vez más. "Lo importante es ir con mucha cautela y ver cómo va evolucionando todo el proceso. Ésa es la clave. Nos quedan muchos meses de incertidumbre por delante".

 

 

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Gana la democracia, pierde ETA” por José María Calleja

 

 

El anuncio de ETA de “un alto el fuego permanente”, es una magnifica noticia para los demócratas, certifica la derrota de los terroristas y abre un periodo de esperanza que habrá que gestionar con tenacidad y espíritu vigilante. Es una buena noticia porque significa que la banda deja de matar y no lo hace mediante una tregua, que ya sería una trampa de saque, ni con matices que atemperen la decisión. ETA copia a sus hermanos mayores del IRA, que hicieron una declaración en los mismos términos cuando anunciaron que dejaban de matar.

 

Estamos ante la victoria de la democracia contra el terrorismo nacionalista vasco. Una victoria que sería imposible de no haberse producido, el 29 de marzo de 1992, el golpe de la Policía española a la dirección de la banda en Bidart. Ese golpe policial inicio el declive de ETA, les llevó a los terroristas a su decisión de hoy.

 

De manera que los demócratas tenemos que estar contentos y las víctimas ­las que han perdido a familiares y los que hemos sobrevivido­, debemos estar contentos también. Ahora es el momento de hacer política; es decir, de renunciar al asesinato, a la ventaja política que supone aniquilar a los considerados enemigos, de renunciar a la difusión de miedo como forma de ensanchar la hegemonía, de desmontar las estructuras de odio y extorsión. Esta es la tarea clave en este momento: conseguir que el mundo batasuno haga política como los demás, renunciado a todas las ventajas que supone la institucionalización de l odio, la muerte y el miedo durante tantos años en la vida política vasca.

 

La Policía tiene ahora que seguir atenta, para impedir cualquier añagaza por parte de la banda, para impedir que esto sea una pausa para coger impulso. La sociedad civil tenemos que estar atentos para que la banda no consiga ahora sin asesinar lo que no obtuvo cuando mataba. En este sentido sería espléndido que el PSOE y el PP arrinconaran la crispación y se reuniera, ya, el Pacto Antiterrorista.

 

 

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“¿El fin de ETA?” por J.L. González Quirós

 

 

La tregua anunciada por ETA tiene dos causas: el fuerte deterioro de su organización debido a la política desarrollada por Aznar y la esperanza etarra de que con el nuevo Gobierno español podrían sacar fuerzas de flaqueza y obtener por la vía política lo que ya era imposible lograr con las bombas y la extorsión. La política de Zetapé ha venido preparando una salida honorable a una banda que se sabía impotente para forzar una victoria militar, de manera que era muy probable que acabase pasando lo que el presidente, absolutamente opaco en este punto, sabía que iba a pasar.

 

¿Cómo se va a administrar esta buena noticia? ETA deja muy claras sus intenciones en el comunicado: trata de forzar por vías políticas lo que defendía mediante el terror. La clave del significado de esta tregua no va a estar en las intenciones de ETA, sino en la fortaleza y la claridad que pueda mostrar el Estado. Con la excusa de evitar nuevos muertos se puede demoler algo más que la Constitución.

 

El Gobierno puede caer muy fácilmente en la tentación de regodearse con las mieles de su supuesto éxito político y abrir la mano en las concesiones para consolidar lo que, con una insensatez rayana en la estupidez, ha calificado gratuitamente de proceso de paz. Al mismo tiempo puede tender una trampa para osos al PP acusándole de ser contrario a la paz, si el PP, como debe hacer, muestra su oposición a un nuevo desguace del edificio constitucional como premio de consolación a quienes han causado la muerte a mil españoles, vascos o no.

 

Entramos en una situación bastante nueva en la que afrontamos el riesgo de que el Gobierno trate de edificar una verdadera barbaridad política sobre los cimientos de una buena noticia. No se trata de hacer un juicio de intenciones a nadie y, menos aún, de desear que el Gobierno se equivoque. Pero los antecedentes no invitan al optimismo. La tregua de ETA puede salir muy cara a los españoles que no queremos dejar de serlo.

 

 

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“ETA se apunta un tanto” por Francisco Cabrillo

 

 

En septiembre de 1988 la organización terrorista ETA decidió aplicar lo que en su comunicado se denominaba una “tregua indefinida”. Naturalmente el asunto tuvo el final que todos conocemos poco más de un año después. En marzo de 2006 ETA habla de un “alto el fuego permanente”.

 

La probabilidad de que la nueva maniobra desemboque en una nueva situación de crímenes y violencia es muy elevada.

 

¿Qué es un alto el fuego? En un conflicto bélico significa que las partes implicadas en una guerra suspenden sus ataques. Pero difícilmente podemos hablar aquí de un conflicto bélico en el sentido convencional del término. La actividad terrorista tiene, sin duda, una parte de lucha armada. Pero el diseño de la estrategia terrorista es mucho más complejo. Y no resulta claro si ETA va a aplicar a todas sus acciones el llamado alto al fuego. Sería interesante saber, por ejemplo, si va a cesar de inmediato el chantaje mafioso al que son sometidos a diario multitud de empresas y profesionales; o si va a desaparecer la política de hostigamiento que sufren tantas personas que se niegan a aceptar la dictadura del miedo, que es el auténtico gobierno en el País Vasco desde hace muchos años. Desgraciadamente no creo que los terroristas se hayan planteado siquiera tal posibilidad.

 

Los objetivos de ETA siguen siendo los mismos que han sido siempre: la independencia del País Vasco y el establecimiento en él de un régimen socialista de confusa definición. Su estrategia no ha cambiado; pero la táctica elegida se ha adaptado a las circunstancias adecuadas a cada momento. En realidad lo que hace ETA responde bastante bien a la vieja idea, que se remonta al menos a Clausewitz, de acuerdo con la cual lo que diferencia a la guerra de la política no es tanto el objetivo perseguido como los medios que se utilizan en cada caso. Y es razonable pensar que ETA ha diseñado su nueva táctica a la vista de las circunstancias en las que hoy se desenvuelve, más cómodas para el logro de sus objetivos que las que había tenido con el anterior Gobierno español.

 

Somos muchos los que tenemos la impresión de que ETA está jugando sus cartas con bastante más habilidad que sus adversarios. Entre otras cosas, porque ya no está tan claro quiénes son sus adversarios. Junto a quienes defienden una lucha radical contra el terrorismo y piensan que la única solución al problema es la derrota de ETA, existen hoy varios grupos políticos de posición mucho menos definida, al menos en lo que se refiere a la forma de alcanzar la paz, o, al menos, una apariencia de ella. En este sentido los partidos nacionalistas nunca han engañado a nadie. El gran cambio que hace que podamos hoy estar hablando de una situación distinta es que, por primera vez, un Gobierno español parece dispuesto a hacer concesiones a los objetivos estratégicos finales de ETA en un grado que no podemos conocer con precisión. Pero no es posible entender la evolución más reciente de los hechos sin tales posibilidades de cesión en principios que hasta hace no mucho tiempo se consideraban intocables. Y las armas siguen preparadas para utilizarlas cuando a la banda le convenga amenazar de nuevo.

 

¿Qué buscan los grupos que están negociando? O, en otras palabras, ¿cuáles son los argumentos de las funciones de utilidad de la ETA, los nacionalistas y los socialistas? Los de los dos primeros grupos son, sin duda, bastante coincidentes. Se trata de lograr, de una u otra forma la independencia de la región y garantizar su permanencia en el poder durante mucho tiempo. Cuestión distinta es si los nacionalistas podrían aguantar las presiones de los radicales en un País Vasco independiente. Pero los políticos son maximizadores a corto plazo; y tal tema está, de momento, muy lejos de sus preocupaciones. En lo que a los socialistas respecta, parece tratarse de una estrategia dirigida, de momento, a ganar las próximas elecciones; o, al menos, a seguir gobernando en coalición si no consiguieran la mayoría. Y si, además, se consigue aislar al Partido Popular y presentarlo como el enemigo de la política de pacificación, mucho mejor.

 

Pero para que la negociación tenga éxito finalmente, será necesario volver a reescribir la historia, actividad a la que, por desgracia, venimos dedicándonos con entusiasmo en este país desde hace muchas décadas. Y cuando se trata de borrar la memoria e inventar algo que, en realidad, nunca ocurrió, siempre hay personas molestas que nos recuerdan que las cosas no fueron exactamente tal y como las presentamos ahora. Stalin hizo desaparecer a Trotsky de la historia de la Unión Soviética, obligando incluso a que se borrara su imagen de algunas fotografías. Poca duda cabe de que, si se llega finalmente a un acuerdo con ETA, las víctimas del terrorismo serán testigos incómodos a los que habrá que silenciar. No sería extraño que, pasado un tiempo, se negara que una vez ETA asesinó en toda España a más de ochocientas personas. Y si alguien intenta recordarlo, será tachado de inmediato de reaccionario y fascista. Yo sé de más de un medio de comunicación que estaría dispuesto a hacer esto sin el menor escrúpulo. Creo que ustedes también.

 

 

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Sentimientos contrapuestos” por Cayetano González

 

 

Cuando ayer se conoció el anuncio de ETA y una vez leído el comunicado tuve sentimientos contrapuestos. Por un lado me alegré por la sensación de alivio que habrán tenido los objetivos potenciales de ETA y, sobre todo, los ciudadanos vascos que viven día a día con una absoluta falta de libertad debido a la presión terrorista.

 

Pero al releer el comunicado me embargó un sentimiento de preocupación, por varios motivos. En primer lugar, no habla de una renuncia definitiva a la violencia. Los terroristas hablan de “un alto el fuego permanente”. En la tregua de 1998 hablaron de “alto el fuego indefinido” y todos recordamos como acabó aquello: al cabo de 16 meses, ETA volvió a asesinar.

 

En segundo lugar, el comunicado plantea claramente contrapartidas políticas. ETA dice que el objetivo de su decisión es ”impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como Pueblo nos corresponden... Al final de este proceso los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro”. En román paladino, ETA plantea el derecho de autodeterminación del Pueblo Vasco. Lo de siempre.

 

El “movimiento” de ficha de ETA era esperado. Ahora, lo importante es que el Gobierno de España tenga claro que no puede hacer ninguna concesión política a los terroristas. No puede pagarse un precio político por la paz.

 

El presidente del Gobierno debe recomponer la unidad perdida con el principal partido de la oposición. Ante la situación política creada por el comunicado de ETA, no sería de recibo que Gobierno y PP no intentaran ponerse de acuerdo sobre los pasos a dar. Son momentos para la responsabilidad de todos, pero también para la prudencia y para mostrar a los terroristas que la democracia y el Estado de Derecho son fuertes.

 

Cayetano González es periodista y director del Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo de la Universidad San Pablo-CEU

 

 

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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