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El Nacionalismo Vasco en sintonía con posiciones Batasunas

Por Narrador - 29 de Marzo, 2006, 0:16, Categoría: General

No muy diferente a la ‘visión Batasuna’ es la presentada por el PNV, por el nacionalismo vasco, antaño denominado ‘nacionalismo moderado’ (¿cómo será el radical?). Se habla de ‘Una grande y libre’ como si el reloj se hubiese parado hace 30 años, se afirma aseveraciones como esta: “Qué duda cabe que la noticia transmitida por una mujer no solamente es buena por su contenido, sino porque además la dio una mujer” ¿Se puede estar más fuera de la realidad? Por cierto la paz nunca es negociable, eso sin olvidar que en España no hay ninguna guerra.

 

“La hora de los vascos” por Antonio Álvarez Solís        

 

 

Cuentan de Tayllerad que cuando entró triunfante con Napoleón en las Tullerías dijo sencillamente esto: "Sire, con las bayonetas hemos llegado, ahora la cuestión está en sentarse encima de ellas". En Euskadi se ha llegado al final de la lucha armada con la paz como bandera, ahora el problema estriba en qué hacer con esa paz. Porque esa paz es fruto no de la coacción legal, más o menos legal, seguida por el Gobierno de Madrid, sino de la decisión de la sociedad vasca, encabezada por el lehendakari, incluyendo a una parte significativa de los abertzales de izquierda. Pero esa paz que todos pretenden partear tiene dos caras: el proyecto definido, con una constatable claridad, por el Sr. Ibarretxe -la paz equivale a la libre expresión de la voluntad vasca- y la indefinición en que ayer volvió a sumergirse el Sr. Zapatero -un proceso largo, duro y difícil, dijo-, protagonizada por La Moncloa en un complicado e inestable equilibrio entre la postura de los "populares", que orientan su vela hacia el deseo mayoritario de los españoles -la paz es España o no es paz-, y la maniobra en las aguas políticamente poco profundas del PSOE . Tras oír las intervenciones del Sr. Zapatero en el Parlamento español y ante los periodistas convocados en rueda de prensa, llegué a la conclusión, que creo cierta, de que el Sr. Zapatero, que llegó al poder sin un proyecto para protagonizarlo, se enfrenta ahora al alto el fuego permanente de ETA sin proyecto alguno ante la exigencia nacionalista que se encarna en la gran mayoría de la población de Euskadi, incluyendo a no pocos socialistas. El Sr. Zapatero alcanzó el poder mediante el desconcierto que produjo en España la explosión de Atocha y ahora se enfrenta a las prevenciones españolistas que producirá la renuncia de ETA a sus explosiones. No; el proceso que se abre no podrá ser tan largo y complicado si quiere resultar eficaz. No será posible adormecer a los vascos en la espera. Y ahora, sigamos.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Saltó el candado” por Iñaki González        

 

 

Por tan deseada, la noticia producía ayer cierto vértigo. Hasta el punto incluso de que muchos optamos por leer más de una vez el texto del comunicado para confirmar que en él había mimbres para satisfacer el anhelo de tanto tiempo. De esta práctica surgen la prudencia y optimismo. La noticia, con ser grande, es el primer paso de un camino que se antoja largo y lleno de dificultades. La experiencia lo anticipa. Esperemos que esa misma experiencia permita evitar errores del pasado en la gestión del nuevo tiempo. El optimismo, que es una nave muy batida en el pasado por el oleaje, tiene sin embargo dónde agarrarse. Porque el anuncio de un alto el fuego de ETA abre un grueso candado que guardaba cualquier esperanza de paz. En ese sentido la libera, aunque habrá de alimentarla a partir de ahora con hechos evidentes. Tendrá que quedar constatado que el conflicto ha salido permanentemente de la calle; que en este país todos sus ciudadanos están permanentemente libres de la extorsión y la amenaza; que la clase política está permanentemente implicada en el objetivo superior de la paz aunque ya haya ciertas deserciones conocidas que habrá que tratar de incorporar a un proceso de paz; que la actividad política libre está permanentemente garantizada y no dificultada; que los derechos humanos de todas las personas están permanentemente asegurados. Y el comunicado de ayer no asegura el cumplimiento de todos estos extremos pero sin ese primer paso no era posible que los mecanismos que deben propiciarlos se activaran. Hoy existe un proceso de paz en ciernes. Es el primer día de la palabra y está aquí para usarlo. Los ciudadanos de este país lo merecemos. Por eso lo exigimos.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Ilusión, generosidad, diálogo, democracia... paz” por José Luis Úriz Iglesias      

 

 

Ilusión: Escribo estas líneas con la sensación de estar viviendo un momento histórico. ETA acaba de anunciar un ‘‘alto el fuego permanente’’, pero lo que realmente leo es: el final de la violencia, del sufrimiento, y la posibilidad de poder abrir así una vía al diálogo, a la negociación, al acuerdo, a la paz. Todo eso por lo que algunos, sólo algunos aunque hoy parezca que somos legión, tanto hemos luchado, trabajado, en los últimos años. No es que me importe que ahora se nos sumen muchos más, pero me hubiera gustado que en los momentos difíciles, en los momentos de incomprensión y de ‘‘machaque’’, al menos una parte de ellos y ellas hubieran estado a nuestro lado.

 

La alegría me sale desde lo más profundo, y por eso me gustaría haber estado junto a mi amigo Odón Elorza celebrándolo en el Ayuntamiento de Donostia con una copita de champán. Fruto de esa gran ilusión que me inunda me gustaría también haber compartido ese momento con gentes diversas como, además del propio Odón, Zabaleta (Gemma y Patxi), Barrena, Curiel, Arranz, Llamazares, Imaz, o el propio lehendakari. Desde estas líneas les emplazo a una cena, para celebrar esta gran noticia, en la peña Muthiko Alaiak de Iruña. Porque más allá de las relaciones políticas, e incluso por encima de ellas, están la humana. O quizás que gracias a las relaciones humanas se consiguen algunos efectos políticos.

 

Generosidad: ETA ha dado el primer paso. Supongo que ha sido un paso muy meditado y difícil, más aún teniendo en cuenta el acoso judicial que sufre su entorno. Probablemente la decisión más importante de su historia, y sobre todo irreversible. Ellos lo saben. Ahora como en las partidas de ajedrez, nos toca ‘‘mover’’ a nosotros, y debe ser con una gran dosis de generosidad. Al menos en lo que podemos ser generosos, en todo lo referente a los presos y presas.

 

Todo el margen legal que exista habrá que explorarlo y ‘‘exprimirlo’’. Sin violentar esas leyes, pero aprovechando al máximo sus posibilidades en positivo. La tregua permite terminar con el sufrimiento de una orilla, y no sería justo que la otra siguiera padeciendo con tortuosos viajes para ver a sus familiares y amigos. El acercamiento de presos y presas es una de las primeras medidas que habrá que tomar. Es probable que cuando finalice el proceso de paz abierto hoy, la generosidad deberá que ser aún mayor.

 

Diálogo: Este anuncio permite que las vías de diálogo se abran definitivamente, y en sus diferentes vertientes. Por un lado tendrán que hablar el Gobierno y ETA, exclusivamente de elementos tácticos. Qué pasa con los presos y exiliados, y cómo se entregan las armas. Será un proceso largo y complejo, como hemos tenido ocasión de comprobar en el Ulster.

 

Paralelamente, los partidos, todos los partidos, deberán intentar ponerse de acuerdo en los elementos estratégicos. Para eso es fundamental buscar una solución política y judicial con el fin de que Batasuna, o como quiera denominarse, pueda participar en igualdad de condiciones que el resto. Lógicamente eso implicaría su participación en las elecciones municipales y autonómicas de 2007.

 

La aprobación precisamente ahora del nuevo Estatuto de Cataluña, permite abrir una nueva expectativa de que a corto plazo esa nueva senda abierta pueda también conseguir lo mismo para un nuevo Estatuto vasco. Que el PNV vaya a votar a favor del mismo es muy significativo y esperanzador.

 

Imaginación: Un conflicto que ha durado tantos años no puede resolverse sin una gran dosis de imaginación. La búsqueda de nuevas soluciones para viejos problemas va a ser el gran reto al que tendrán que enfrentarse todos los partidos sean del espectro que sean. Elementos como ‘‘derecho de autodeterminación’’, ‘‘territorialidad’’, ‘‘independencia’’ han quedado absolutamente obsoletos, y más en esa nueva realidad política en vías de consolidación que es la Unión Europea. Por eso el leer ayer que el lehendakari Ibarre-txe proponía de nuevo la idea de la ‘‘eurorregión’’, es una gran noticia, y demuestra que el pragmatismo deberá imperar en este nuevo proceso. Vivimos una época política en la que la imaginación no abunda, pero que Zapatero la haya recuperado, junto con la valentía, para esa misma actividad, y que además le haya salido bien, puede ser un buen presagio.

 

Una buena dosis de esa imaginación habrá que dedicarla a resolver el espinoso tema de Navarra, y probablemente en lo comentado esté la clave de su solución. Para eso será necesario un cambio político…..y de políticos. Todo aquel que estorbe al proceso habrá que apartarlo. Democráticamente hablando.

 

Democracia: Esta nueva situación nos obliga a fortalecer aún más los mecanismos democráticos. No podemos permitir ahora que nada ni nadie distorsione esos mecanismos, y mucho menos desde el poder judicial. Es probable que la campaña puesta en marcha por el juez Grande-Marlaska contra los dirigentes de Batasuna dificulte este ilusionante proceso, pero incluso aunque veamos a Otegi ingresar en la cárcel esto ya resulta imparable.

 

Deberemos corregir decisiones tomadas que ya no sirven en un momento de ausencia de violencia. Buscar los mecanismos para permitir que todas las ideas, todos los proyectos puedan ser defendidos en el marco político en igualdad de condiciones que el resto.

 

Paz: Se abre hoy una nueva etapa en nuestro país (ponga aquí cada cual lo que desee). Una nueva etapa que va a exigir mucho del título del artículo, pero que con seguridad nos lleva a una paz por la que tanto hemos luchado algunos, y que era lo más anhelado por los ciudadanos y ciudadanas vascos-as, navarros-as y españoles-as. No podemos, no debemos perder esta oportunidad histórica.

 

El día 24 comienza el ‘‘día después’’. Aún tendremos que recorrer una senda larga y difícil, pero ya sabemos cuál es el camino, y a dónde conduce.

 

Quizás luego sea el momento de recuperar la memoria histórica, echar mano de la hemeroteca, y recordar qué opinaba cada cual hace unos meses o unos años. Aunque sólo sea por ser justos. No me gustan los reconvertidos de conveniencia, y a partir de hoy veremos muchos. Por eso recordaré con cariño a los que codo con codo, en ambas orillas, trabajamos porque fuera posible este día. A ellos y ellas dedico este artículo.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“¿Y ahora qué?” por Andoni O. Herrán

 

 

ETA ha decretado una tregua que califica de permanente. Diez meses antes de presentar el documento de Anoeta, la banda terrorista hacía lo propio pero sólo para Cataluña mediante un comunicado televisado. En él expresaba sus deseos de estrechar lazos entre el pueblo vasco y catalán. Ocurría a menos de un mes de las elecciones generales. En aquel entonces gobernaba el Partido Popular.

 

Han pasado dos años y atrás queda el escenario creado por los atentados del 11-M en Madrid y del 7-J en Londres o el continuo cruce de acusaciones entre populares y socialistas por no convocar el Pacto Antiterrorista firmado en diciembre de 2000, mediante el cual asumían un compromiso de «eliminar del ámbito de la confrontación las políticas para acabar con el terrorismo» y que hasta la sociedad da ya por muerto. Atrás queda también la decisión del IRA de abandonar las armas y apostar por el desarrollo de programas puramente políticos y democráticos a través de medios exclusivamente pacíficos.

 

Han cambiado muchas cosas en el laberinto vasco. En las últimas elecciones autonómicas, la coalición PNV-EA perdía 140.000 votos, Sozialista Abertzaleak era disuelta por orden judicial e incapacitada para presentarse a los comicios y EHAK conseguía nueve escaños y presidir, por primera después de tres legislaturas, una comisión parlamentaria, la de Mujer y Juventud. En todo este tiempo, el Congreso de los Diputados rechazaba el llamado Plan Ibarretxe para más tarde admitir a trámite la reforma del Estatut catalán. En ese mismo escenario, el presidente del Gobierno en su primer debate sobre el Estado de la Nación aseguraba haciendo un juego de palabras, que «el fin de la violencia no tiene precio político pero que la política puede contribuir al fin de la violencia», para el pasado mes de mayo aprobar una moción socialista por la que el Parlamento -con 192 votos a favor y 147 en contra- respaldaba que el Gobierno abriera un diálogo con la banda terrorista si ésta anunciaba un cese de la violencia. Y así ha sido.

 

Hace un año, aquel 14 de noviembre, Batasuna apostaba ante 15.000 simpatizantes por la «sustitución progresiva de la vía armada a favor de la política». En una de sus últimas ruedas de prensa, el líder de la ilegalizada formación, Arnaldo Otegi, lo repetía admitiendo contactos discretos con otras formaciones políticas. En los últimos tiempos se habían intensificado los rumores de una posible tregua. El último precedente databa de junio cuando ETA anunciaba un alto el fuego para los cargos electos públicos.

La fase por la que atraviesan en estos momentos la banda terrorista y Batasuna es análoga a la que vivieron el IRA y su brazo político, el Sinn Féin. Sólo cuando los violentos tuvieron la certeza de lo poco que valía la lucha armada se decidieron por la vía política.

 

Hasta ese momento, intentaron vender sus actuaciones a precios desorbitantes en cuantos foros les fue posible: de Londres a Washington. Nadie les creyó y se vieron obligados a escuchar la propuesta del ex líder del SDLP de Irlanda del Norte, John Hume. Todas las iniciativas de paz allí han cogido a ETA y a los suyos remando contra el viento. Los últimos episodios de violencia callejera (más de 30 en lo que va de año) apuntaban a que la banda terrorista podía seguir causando terror y además demostraba en ocasiones que iba muchos pasos por detrás de la ilegalizada Batasuna a pesar de que delegara en la coalición; la negociación de los temas políticos. Ya no resultaba coherente decir que Batasuna apostaba por solucionar el conflicto vasco desde cauces estrictamente políticos y luego justificara la violencia y la presentara como la expresión de una situación histórica similar a la protagonizada por el IRA en Irlanda del Norte o por israelíes y palestinos en Oriente Medio. Ya no había espejo donde mirarse.

 

Con esta nueva tregua, ETA quiere estar presente en el escenario político hasta el último momento. Y sabe que en una sociedad en la que el conocimiento de lo público se adquiere a través de la información de los medios de comunicación, importa tato lo que las cosas son como el modo en que se presentan a través de éstos. Zapatero pedía hace unas semanas calma y aseguraba que cada proceso tiene su singularidad. Ahora, el presidente del Gobierno e Ibarretxe tienen pendientes dos temas claves: la pacificación y la ‘‘normalización’’ de Euskadi.

 

En el primer caso, el Gobierno vasco ha cedido el protagonismo a Zapatero que, como presidente del Ejecutivo central, tiene en sus manos instrumentos básicos en este proceso de paz, como el control de las cárceles, donde se encuentran más de 800 presos de ETA.

 

El Gobierno contemplaba con una mezcla de cautela y esperanza la posibilidad de un alto el fuego, una vez que había constatado que ETA llevaba casi tres años sin asesinatos y este último verano, la banda prácticamente no había realizado su tradicional campaña de atentados de verano. Paralelamente, la ilegalizada Batasuna ha ido emergiendo, sustituyendo de forma progresiva a ETA. Desde el Gobierno socialista se iba percibiendo cómo la formación ilegalizada ha ido cumpliendo el compromiso que hizo público en Anoeta hace ahora más de un año. También ha funcionado en los momentos más delicados, el tándem entre ETA y Batasuna, entre Josu Urrutikoetxea, "Josu Ternera", y Arnaldo Otegi, en la orientación de este proceso.

 

Algo que no sucedió ni en las conversaciones de Argel, de 1989 celebradas en tiempos de Felipe González, ni en las de Suiza, de 1999, con José María Aznar al frente del Gobierno. Con estas premisas de fondo, el Ejecutivo de Zapatero situaba el horizonte de la pacificación, del final del terrorismo de ETA, en las elecciones municipales de 2007, que son los comicios a los que Batasuna quiere concurrir como partido legalizado, disponiendo de un periodo para preparar el terreno y sin tener otras convocatorias electorales de por medio. Ahora bien, en este punto, a Zapatero le corresponderá protagonizar el proceso de paz y a Ibarretxe, como lehendakari, le tocará dirigir la tan manida ‘‘normalización’’ de Euskadi, que lleve a la reforma consensuada del Estatuto de Gernika, fruto de una lenta formación de una mesa de partidos.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Ilusión y prudencia” por Francisco Letamendia

 

 

ETA acaba de hacer público el comunicado de alto el fuego permanente que casi todos los vascos y no pocos españoles esperaban, y lo ha hecho en un formato impecable. Su discurso es el de la Declaración de Anoeta: construcción de un nuevo marco que reconozca los derechos del pueblo vasco, y aceptación del desarrollo de todas las opciones políticas (esto es, las nacionalistas vascas y las que no lo son). Los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro (puede verse aquí la consulta reclamada tanto por el Plan Ibarretxe como por la Mesa de Resolución del Conflicto del Foro del Debate), y sus resultados aceptados por los Estados español y francés, lo cuales deberán dejar de lado previamente la represión. Los ciudadanos vascos deben movilizarse (carácter participativo del proceso reivindicado por Ezker Batua, por el PSE y por la izquierda abertzale, junto a numerosos movimientos sociales). ETA expresa en positivo su esperanza de que el proceso abierto llegue hasta el fin, y su convicción de que la superación del conflicto es aquí y ahora posible.

 

Y sin embargo, la memoria histórica y un recuerdo de antiguas decepciones tiñe de prudencia las expectativas y muchas reacciones de muchos, menos eufóricas éstas, por ejemplo, que las que provocó el anterior alto el fuego del 18 de septiembre de 1998. Es paradójicamente el hecho de que la ventana de oportunidades esté ahora más abierta que entonces, debido a la implicación abierta en el proceso del Gobierno español, de que se sepan perfectamente los pasos inmediatos a dar (en 1998 en Lizarra éramos dolorosamente ingenuos), pero también el camino erizado de dificultades que habrá que recorrer para darlos, con poderosos grupos perfectamente identificados bloqueando el camino; el hecho, en fin, de que todas las reacciones positivas y negativas ante el anuncio de ETA eran previsibles y han repetido sin cambios las interpretaciones previamente ensayadas, las que explican esta falta de desbordamiento actual, esta sabiduría hecha a partes iguales de ilusión y de esperanza.

 

Examinemos para empezar el momento. Había razones para pensar que el alto el fuego era inminente; el anuncio de la Mesa de Debate de que la constitución de la Mesa de Partidos coincidiría con el Aberri Eguna, las declaraciones de Zapatero reveladoras de una cierta cocina con aromas escandinavos. Pero si se esperaba su anuncio como el resultado de una política de gestos, éstos sí que se han producido, pero de signo contrario: iniciativas del poder judicial creando cadena perpetua de hecho para los presos políticos vascos, siniestras provocaciones penitenciarias que se proponían tal vez provocar un espiral de reacciones con un resultado ése sí visible: el nuevo procesamiento, y posible encarcelamiento, de la cúpula de Batasuna. Cuando los poderes del Estado no son ya el bloque compacto que eran en 1998, ¿se ha respondido a una llamada de auxilio del Gobierno Zapatero para detener la bola de nieve, o la decisión de ETA obedece a una iniciativa unilateral, y muy inteligente, para conseguir este resultado? El tiempo lo dirá; sobre todo, confirmará si el ejecutivo socialista puede zafarse de las embestidas y probables nuevas provocaciones de los grupos de presión más poderosos de España -Ejército, poder judicial, Iglesia española, cúpula patronal, junto a ciertas y poderosas asociaciones de víctimas- abiertamente enfrentados al proceso de paz.

 

Eran esperables pues la declaraciones tan esperanzadas como cautelosas de los grupos de buena voluntad -socialistas, comunistas nacionalistas catalanes-, la tibieza estomagante del portavoz de la Conferencia Episcopal, la identificación por el PP de la nueva situación con una "pausa", inaceptable mientras no incorpore la declaración de liquidación por derribo de la organización armada.

 

Ahora se sabe, y eso es nuevo respecto a Lizarra, qué es lo que hay que hacer inmediatamente: crear una Mesa de partidos "sin violencia ni exclusiones" -Ibarretxe acaba de confirmar su voluntad de acometer la tarea-; e iniciar las conversaciones ETA-Gobierno español, para lo cual éste deberá pedir una autorización a las Cortes que afortunadamente, y dada la soledad del PP en las dos Cámaras, tiene garantizada de antemano.

 

Se abrirá después un proceso de normalización democrática, que es el realmente problemático. Este proceso deberá tener un carácter participativo de todos los ciudadanos (el cual, independientemente de que ETA lo pida, es un exigencia democrática). Los Estados español y francés deberán reconocer los resultados de este proceso democrático. Pero ¿ha ocurrido así en el caso del Estatut catalán, cuyo nivel de reivindicaciones era inferior al que se plantearía aquí? En cuanto al Estado francés, es conocido su discurso de que se trata de un "proceso interno español", en el cual no interferirá. Pero ello no es todo: en el seno de la izquierda abertzale no puede reproducirse una kale borroka que tanto enturbió el proceso de Lizarra

 

Respecto al nuevo marco, en fin, son conocidas las diferencias entre los programas defendidos por los vértices del triángulo: proyecto socialista de reforma autonómica y de fin dialogado de la violencia, Plan Ibarretxe, consulta a la ciudadanía del Foro de Debate Nacional. Por no hablar del terrible empeoramiento de las condiciones penales y penitenciarias de los presos políticos vascos que el Ejecutivo español deberá reconducir a la espera de la solución definitiva a este tema, junto a la aceleración de los juicios-escarmiento y el endurecimiento de las medidas procesales dictadas contra el hábeas civil de la izquierda aber-tzale.

 

¿Deben ser esos motivos de pesimismo? Por el contrario, deben ser una incitación, por una parte, a que todas las partes implicadas en el proceso de soluciones extremen su inteligencia, su disposición a las concesiones y su voluntad de buscar puntos comunes; por otra parte, para que todos los ciudadnos nos impliquemos en un proceso de importancia vital para nosotros y para nuestros hijos.

 

Pues éste es un momento de prudencia y cautela, pero sobre todo de ilusión y esperanza, de mucha esperanza.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Euskadi, tren versus noria” por José Manuel Bujanda

        

 

«El tren de la reivindicación del derecho a decidir, del reconocimiento de una identidad propia y de soberanía compartida que propugna una parte muy importante de la sociedad vasca no se va a detener porque se mire hacia otro lado». Ausencia total de la violencia, respeto con el discrepante, foros de diálogo, puntos de encuentro, consulta popular, pacto con el estado, respeto a lo construido hasta ahora, búsqueda de puntos de encuentro, tolerancia con el otro, aceptación por todos de la voluntad mayoritaria de la ciudadanía vasca y de su derecho a decidir. Palabra, respeto, razones y urnas. Ésas fueron, hace casi cinco años, las claves de la declaración del lehendakari en el Club Siglo XXI de Madrid el 23 de marzo de 2000, titulado ‘‘Euskadi-España ante el Siglo XXI. Un punto de encuentro para convivir’’, cuando propuso ante los que tuvieron a bien oírlo un pacto de estado que permitiera un nuevo marco basado en los derechos históricos. Claves que se condensan en afirmar que el camino a recorrer pasa, en definitiva, por reconocer la personalidad de la sociedad vasca para definirse a sí misma estableciendo una relación de convivencia amable con el estado, basada en la libre adhesión y en el respeto mutuo. Nadie debe abjurar de nada por compartir mesa. Ni los partidos de ámbito estatal tendrán que abandonar su concepto de España, ni a los partidos nacionalistas vascos, obviamente, se les sugerirá la conveniencia de que dejen de serlo. La realidad es la que es. Para unos y otros. Vascos y españoles. Nacionalistas de naciones-estados y nacionalistas de naciones sin estado.

 

Desde diferentes sectores de opinión y fuerzas políticas ha sido un discurso manido achacar al nacionalismo vasco el vivir fuera de tiempo, el resistirse a ocupar su lugar en el desván de la historia, al ser el nacionalismo un fenómeno decimonónico que perdió su batalla en el tiempo, su oportunidad histórica de constituirse en Estado cuando lo hacían los demás nacionalismos de la mano de las burguesías nacionales en Europa. Pero la historia última ha demostrado que lo arraigado y lo profundo subsiste más allá de las descalificaciones y de las varias manipulaciones ideológicas. El nacionalismo sigue siendo, para bien-mal, un fenómeno universal-cercano en el tiempo, todos en distinta graduación son-somos nacionalistas, vascos, catalanes, gallegos, españoles, irlandeses, escoceses, galeses, ingleses, rusos y chechenos, palestinos e israelíes, saharauis y marroquíes, franceses y ciudadanos de Córcega. Véase la recientísima historia de Quebec, Timor, Kurdistán, Croacia, Bosnia, Sarajevo, Kosovo (¿Montenegro?) Estonia, Lituania, Letonia, Eritrea, Eslovenia, Croacia, Bosnia, R. Checa, Eslovaquia o simplemente la desintegración territorial de la ex URSS en múltiples estados, compárese un mapa político actual desde la península Ibérica hasta los Urales con el de hace no más de diez años...

 

En democracia, todas las ideas y opciones, incluidos nuevos marcos de relación con el Estado, se deben poder defender con legitimidad política y normalidad social, con respeto intelectual, sin linchamientos mediáticos ni barajas trucadas. Con la palabra, razones y ante las urnas, sin tutelas ni imposiciones. Así, para los nacionalistas vascos el derecho a decidir es un derecho inalienable, no otorgado, evidente e inherente a la democracia y a la voluntad de los ciudadanos. Es más, negar el ejercicio del derecho a decidir es vulnerar un derecho recogido en la Carta de las Naciones Unidas y el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos de la ONU. Admitiendo que las leyes y marcos políticos, sea cual sea su origen histórico, adquieren significado realmente democrático en el instante que pueden ser reformados, adecuados o incluso cambiados, por la voluntad mayoritaria de la sociedad a la que sirven, procédase por lo tanto a adecuar, reformar y cambiar leyes y marcos políticos e institucionales al democrático y supremo imperio de las decisiones y voluntades mayoritarias imperantes, en la sociedad vasca, sujeto en la toma de decisiones que le impliquen su presente y su futuro. Sin iras ni tutelas, en contra de nadie, en positivo, sin imponer ni vetar, decidiendo y pactando, reconociendo la identidad propia de los vascos y a Euskadi como Nación, sin mirar hacia otro lado, buscando un sitio en las llanuras de las soberanías compartidas, apelando a las libres adhesiones, rechazando las imposiciones y los vetos. Apelando a la solidaridad y al trabajo en común, siendo ambiciosos y cautos, imaginativos y realistas, vascos y ciudadanos de Europa y del mundo. En definitiva siendo nosotros, pero mirando amigablemente a los ojos de los vecinos.

 

El gobierno socialista de Zapatero después de la declaración de ETA, tendrá que negociar con ETA lo concerniente a presos y exiliados, tendrá asimismo que conformarse en Euskadi una mesa de partidos. Habrá que recordar también a la enchulada derecha española la hemeroteca del "ABC" y de "El Mundo" en tiempos de Aznar calificando de "valiente paso hacia la paz" la autorización del presidente Aznar (quien reza a Dios para que no se esté negociando la autodeterminación) a entablar conversaciones con ETA, amén de calificar el futuro de las conversaciones del 98 como de "...Horizontes de esperanza () Aznar mueve ficha () Procuraremos no perjudicar el proceso mediante un muy prudente y sereno ejercicio de nuestro derecho a informar y opinar. Nunca pondremos en riesgo la posibilidad cierta de un País Vasco libre y en paz a cambio de la satisfacción efímera de una portada de tan seguro como fácil impacto () El gobierno no quiere entrar en detalles y se entiende () Abrir contactos era lo que había que hacer porque así lo establece el punto 10 del pacto de Ajuria Enea...".

 

Será hora de parar la noria y montarse en el tren del futuro y de la historia compartida. Dispuestos a reconocer que es legítima la opinión del otro, y desde la diferencia aceptar procedimientos comunes de resolución del conflicto, de la búsqueda de un futuro sin violencia y sin que nadie renuncie a su proyecto político. Realmente, aquí y ahora, no veo más que mayorías políticas lo más transversales y plurales posibles respetuosas siempre con el sentir mayoritario nacionalista de la sociedad vasca y que además concite mayores adhesiones que las anteriormente logradas, la alcanzada en la consulta del Estatuto de Autonomía de Gernika. Democracia y negación de la noria, apuesta por el tren, visión de futuro y construcción de nación vasca, ritmos e intensidades en función de las urnas. Quien tenga otra receta posible, factible, ejecutable y realizable fuera de los ámbitos de la lírica y de los contextos, que formule la prosa debida. El derecho a decidir no es ningún espantajo, se podrán, obviamente, concretar los términos del ejercicio de dicho derecho, pero para un nacionalista vasco el ejercicio del mismo es irrenunciable, pactable y negociable sí, renunciable jamás, porque su renuncia supondría negar la propia existencia de Euskadi como nación con voluntad de ser y decidir. Por ello, y así lo creo, la normalización política de y en Euskadi pasará por alcanzar algún pacto o acuerdo sobre el derecho de los vascos a decidir su futuro, de acordar el derecho irrenunciable de Euskadi a autodeterminarse. Y un reto a unos y otros, quien desde el respeto a lo construido hasta ahora (lo "otro" no me sirve) tenga otra propuesta mejor, una partitura diferente, quien crea poder proponer un camino a recorrer alternativo al diálogo y al respeto entre todos, que lo haga saber.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“¡Ha estallado la paz!” por Carmen Torres Ripa

        

«La superación del conflicto, aquí y ahora, es posible. Ése es el deseo y la voluntad de ETA». Es verdad, lo he leído. Lo he escuchado, es verdad. No estoy soñando. Ya puedo decir: ¡Ha estallado la paz! Es el día feliz de los ingenuos. «La paz… ¿crees en la posibilidad de paz? Eres una ingenua».No, no era -no soy- una ingenua. La paz es una realidad. He brindado con champán por este futuro presente. Un tembloroso anhelo de tantos soñadores de esta tierra.

 

Yo misma me siento envuelta en una nube dorada. Cuando estoy hablando de paz se mezclan las letras en el ordenador. Es como si no supiera qué debo decir, qué quiero decir. Tengo tanta alegría en mi corazón que no sé expresarla. Creo que describir la tristeza es más fácil. Llorar, desgranar versos de melancolía es sencillo. Todos los signos encajan haciéndose poemas bellos sobre el dolor. Por eso, ahora, me faltan las palabras y me sobran los adjetivos. Emocionante. Fantástico. Magnífico. Increíble… No sé qué decir. Soy feliz, y después, en ese después exultante de gozo, siento que me quedo vacía de angustia, y la alegría va ocupando todos los escondrijos del alma para llenar el todo de mi vida. Mi marido, mis hijos, mis nietos, mis amigos, todos los que formamos esta tierra querida y entrañable, todos vamos a vivir juntos este proceso de paz que ha llegado a nuestro cielo. Ayer, 22 de marzo, el solsticio de primavera abrió la ventana a la paz y a la luz. Es el broche brillante de un final conmovedor.

 

Cuando usted lea el periódico, las opiniones de los políticos destacados serán frase de titular. «No sirve para nada pensar, ni decir, ni escribir nada humano -dice Hermann Hesse en ‘‘El lobo estepario’’- no tiene sentido dar vueltas a buenas ideas dentro de la cabeza; para dos o tres hombres que hacen esto, hay día por día miles de periódicos, revistas, discursos, sesiones públicas y secretas, que aspiran a lo contrario y lo consiguen». Hoy vuelvo a brindar por los dos o tres seres humanos que creyeron en la paz.

 

Para mí, hoy y ahora, la paz son tres letras mágicas que se han unido en el aire. En la historia se ha escrito un renglón con sabor a leyenda.

 

…Y durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y siendo lehendakari de Euskadi Juan José Ibarretxe, llegó la paz.

 

Todos juntos podemos y debemos caminar firmes en este surco nuevo de futuro.

 

Queridos amigos: si la felicidad es momentos, creo que estoy viviendo el instante de dicha más feliz de mi vida.

 

«ETA muestra su deseo y voluntad de que el proceso abierto llegue hasta el final, y así conseguir una verdadera situación democrática para Euskal Herria superando el conflicto de largos años y construyendo una paz basada en la justicia».

 

La paz. La paz ha sido negociable.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Aprender del futuro” por Kepa Landa       

 

 

El autor sostiene que tras el alto el fuego declarado ayer por ETA no se termina ninguna época porque seguimos inmersos en las mismas circunstancias que han provocado el conflicto

        

Parece evidente que los seres humanos aprovechamos poco las experiencias vividas, cuando de evitar daños al resto de personas se trata. Las mil guerras, conflictos y enfrentamientos de todo orden vigentes hoy día lo demuestran.

 

Por ese motivo cuando leo el comunicado de ETA anunciando un ‘‘alto el fuego permanente’’, quiero pensar en lo que está por venir, más que en lo sucedido hasta ahora.

 

No se termina ninguna época, porque seguimos inmersos en las mismas circunstancias que han provocado un conflicto ya histórico por su duración. Pero si se avanza en un proceso diferente, que tiene que culminar con un acuerdo válido para todas las partes que intervienen en ese enfrentamiento.

 

Ya de nada sirve negar la existencia de un conflicto político. Postular derrotas o victorias. Ni hablar de precios. O exigir condenas. Allá quienes han apostado por esas tesis. Los últimos tiempos han conocido claros esfuerzos por superar pasadas inercias. Por buscar nuevas posiciones y diferentes caminos. Y es evidente que esos esfuerzos no han sido vanos. Allá también quienes no han sabido ver hacia dónde se caminaba. O han preferido estancarse en el conflicto, porque les daba réditos a los que no querían renunciar.

 

No ha sido por casualidad, ni por designios del destino. Ha sido por voluntad expresa y expresada, que se ha llegado hasta aquí. Se ha abierto una de las hojas de la gran puerta, y ha entrado luz a raudales. Hay que esperar que, cuanto antes, la otra hoja la abran quienes pueden hacerlo. Y por esa puerta podamos salir hacia el futuro ejerciendo virtudes que nunca debieran abandonarse. El respeto, el diálogo, la no imposición, el reconocimiento de los demás, … Nos queda todo un futuro para construirlo como queramos y seamos capaces de hacerlo. Habrá que aprender en formas, métodos y comportamientos, entre todos. Tendremos que aprender de lo que vayamos haciendo, y desterrar lo que hasta ahora no ha servido. El camino, la forma en que lo andemos, será determinante.

 

En ese avanzar, debemos alcanzar al menos una meta que, superada, impida la marcha atrás. Sencilla, pero inmensa en sus consecuencias. Tiene que quedar constancia de que Euskal Herria es un pueblo, con su historia, sus costumbres, y con una voluntad política ya expresada de múltiples formas. Ni mejor ni peor que otros pueblos, pero con los mismos derechos que amparan a los demás. Esta simple constatación de que existimos como pueblo, con identidad propia, es la base, bien que elemental, para que podamos avanzar hacia el futuro. Porque a partir de ella, la consecuencia lógica hacia la que evolucionaremos será la de decidir, de forma democrática, libremente, qué lugar queremos ocupar en el mapa de las naciones.

 

Será inevitable atender a los actuales marcos políticos en los que nos desenvolvemos en este momento. España, Francia, la Unión Europea son ámbitos de referencia que tendrán mucho que decir en ese futuro. Y es previsible que no haya un punto final a este tránsito. Será como la propia vida, cambiante según los momentos y las personas que los vivan. Pero si de verdad somos capaces de cambiar las reglas del juego, si superamos el blanco y negro del enfrentamiento como método, si partimos de reconocer realidades inevitables, estaremos dibujando un futuro en colores para las nuevas generaciones. Es lo menos que se nos puede pedir. Y lo que estamos obligados a hacer.

 

Ha sido muy alto el precio para llegar hasta aquí y sería imperdonable no aprovechar esta posibilidad que se ha creado con ímprobos esfuerzos. Sobrarán quienes apuesten por poner trabas y dificultades. Los que prefieran volverse para escarbar en el pasado, correrán el riesgo de quedarse como estatuas de sal. Porque el futuro es de quienes apuestan por él. En este pueblo, esa apuesta está hace ya tiempo encima de la mesa. Y hoy, en mejor situación que ayer.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“La voz de una mujer” por Mikel Sueskun  

 

 

Además de por su contenido, la noticia del alto el fuego es buena porque la dio una voz femenina

        

Tan esperada era la noticia que pudiera decirse, ¡ya era hora! Por lo que respecta al comunicado en sí, existen variaciones con los anteriores comunicados de ETA. Para empezar, la protagonista del comunicado fue una mujer, una voz femenina, firme y sin devaneos, ponía música (digamos que celestial) a la letra que tantos tiempos llevamos esperando. Sensual, firme, contundente, segura … ésta fue la sorpresa dentro del tan esperado comunicado. Toma fuerza la mujer como protagonista desde hace tiempo en los ayuntamientos, juntas, gobiernos y hasta en ETA. Por muchas quinielas que se hubieran hecho, creo que ‘‘nadie’’ hubiéramos apostado porque el comunicado de la tregua de ETA lo hubiera realizado una mujer. En cuanto al contenido, es de esperar que las reacciones de los ‘‘contrarios’’ al diálogo con ETA continúen poniendo trabas a cualquier beneficio ‘‘legítimo’’ que se pudiera y debiera dar de forma inmediata en referencia a los presos del colectivo, ya que debemos tener en cuenta (y ello lo saben los juristas) que una vez cumplida una determinada parte de la condena y, no teniendo procesos pendientes, al preso le corresponde el derecho que le asiste de optar y ser beneficiario de aquello que la propia Ley penitenciaria otorga a los condenados. Si a ello le sumamos la vigente Ley Constitucional vemos cómo en su art. 25 dice que "…los españoles son todo". Y qué decir de lo reflejado al "derecho de reinserción". De no cumplirse dicha ley, el propio Estado daría pie a pensar que "todos son o somos españoles menos… el entorno abertzale…", en dicha apreciación, daría la razón a quienes no sintiéndose españoles les otorga el derecho sólo a ser vascos, por lo cual el denominado Estado de la igualdad y del derecho haría aguas por todos los lados. El Estado no debe de apartar a unos ciudadanos que aún no sintiéndose españoles, siguen estando (contra su voluntad) dentro de un Estado a quien le falta por reconocer la ‘‘existencia’’ del pueblo vasco. Negar la existencia de un pueblo como lo hiciera en fechas recientes el vocero del PP, Sr. Rajoy, sólo demuestra su analfabetismo y su obsesión contra todo lo que no sea "España". Y hay que recordarle a tal señor que la España en que vivimos la conformamos pueblos con diferentes culturas incluida claro está, la árabe. Es evidente que el Sr. Rajoy ni respeta la cultura árabe ni al pueblo ni lo que es peor, ni a su propio pueblo ya que Galicia existe porque sencillamente es… un pueblo más de los que conforman hoy en día esa España para unos plural, para otros sólo ‘‘Una, Grande y Libre’’ Qué duda cabe que la noticia transmitida por una mujer no solamente es buena por su contenido, sino porque además la dio una mujer.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Primero, aliviar las conciencias” por Salvador Cardús i Ros         

 

 

Algún comentario habrá que hacer en Cataluña, cuando la puerta que se ha abierto en Euskadi convierte en aún más escandalosa la puerta cerrada el día anterior con la aprobación en comisión de un Estatut que no responde a la voluntad del pueblo

        

Para utilizar una expresión habitual del argot político catalán, no sé si hoy "toca" analizar fríamente el anuncio de tregua de ETA. Lo más razonable sería dejarlo para mañana, y aprovechar la ocasión para felicitarnos sin restricciones mentales de ningún tipo, que ya habrá tiempo para ello y ya aparecerán los que quieran aguar la fiesta. De manera que, desde Catalunya, vaya por delante un abrazo fraternal a todos mis amigos y amigas vascos, para los cuales deseaba fervientemente que llegara este momento.

 

Como he sostenido tantas veces en mi país, en contra de los tópicos interesados, la sociedad vasca -aunque el riesgo existía- no ha llegado a dividirse fatalmente en dos. Nunca ha puesto verjas físicas separando dos realidades sociales y políticas distintas, dándose la espalda. Incluso cuando una cierta división ha sido visible, con rabia, unos y otros no han dejado de mirarse a la cara. En todo caso, la verdadera división dramática estaba en las conciencias. Cómo ser leal a las ansias de paz y serlo a la memoria de una historia de combate por la libertad. Cómo ser leal a las víctimas de una violencia que ya había dejado de ser política hacía tiempo y serlo también al país. Cómo no traicionar la memoria de los presos y apostar por la reconciliación…

 

Quizás tampoco me toca a mí suponer qué emociones dominan, desde ayer a mediodía, en el País Vasco. Pero me imagino una gran liberación de conciencias hasta ahora presas de esa gran tensión íntima. Me imagino el alivio entre amigos y vecinos, pero también dentro de cada uno. Y, tiempo al tiempo, tras esa liberación llegarán las demás.

 

Decía que cualquier análisis, además de precipitado, ahora quizás sería inoportuno. Y creo que es una cosa y la otra porque la tregua cambia radicalmente los viejos escenarios de la vida política vasca y española. Efectivamente, si la política es un ejercicio de representación, sin la vieja escenografía, los papeles cambian, los diálogos significan otras cosas, la trama ya es otra. De manera que si en el acto anterior ya estaba todo dicho y todo oído, si casi ya no había nada qué decir, ahora habrá que repartir nuevos papeles, nuevo vestuario, nueva iluminación y nuevos diálogos con nuevas palabras. Quien se agarre a las viejas historias y a los viejos conceptos, se va a quedar sin papel en esta historia. Y quien quiera adivinar o, aún peor, imponer su historia, va a quedar fuera del reparto.

 

Sólo dos comentarios más. Uno, para manifestar mi convicción y confianza en un proceso que creo que, sin lugar a dudas con muchas dificultades, va ser menos largo de lo que se anuncia. Me refiero al proceso de paz. La resolución política que va a permitir la ausencia de violencia, quizás nunca llegue a tener una meta definitiva común para todos. Ni falta que hace, mientras haya camino por recorrer. Pero lo que es la paz, la reincorporación a la política de una parte importante del pueblo vasco, la magnanimidad del Estado, la disolución de ETA y, por qué no, la reconciliación de conciencias y ciudadanos, lo veo muy al alcance de la mano.

 

Y último comentario: alguna reflexión habrá que hacer en Catalunya -ya habrá tiempo- cuando la puerta que se ha abierto en Euskadi convierte en aún más escandalosa la puerta que se cerraba en falso justo el día anterior con la aprobación en comisión de un Estatuto que ya no es el que había expresado la voluntad democrática mayoritaria y libre de nuestro Parlament. Deseo que no sea un mal augurio para nadie.

 

Mañana ya enfriaré mi análisis, pues. Hoy, sólo he puesto a enfriar el cava catalán con el que brindaré por Euskadi.

 

 

Publicado en el diario DEIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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