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Instituciones ante la 'Tregua'

Por Narrador - 31 de Marzo, 2006, 2:34, Categoría: General

 

Ibarretxe impulsa los contactos para formar la mesa de partidos

 

 

«Es obligación de ETA no frustrar nunca más la ilusión de la sociedad vasca», dice el lehendakari a la banda Se ofrece a Zapatero para «allanar el camino» de la paz

 

VITORIA - «Éste es un día histórico», dijo el lehendakari, Juan José Ibarretxe, en el recibidor del palacio de Ajuria Enea desde donde leyó la declaración institucional de su Gobierno en relación con el alto el fuego permanente decretado por ETA. «Comparezco -aclaró-, con la responsabilidad de gestionar un nuevo tiempo, un futuro mejor, un futuro apasionante», dijo Ibarretxe. «Sereno -concluyó en su improvisación previa a la lectura del texto, en la que estuvo acompañado de todo su gabinete-, pero también contento. El conjunto del Gobierno vasco mira al futuro con optimismo».

 

El presidente del Ejecutivo vasco marcó después su 'hoja de ruta' de cara al «nuevo tiempo» al que había aludido en su introducción. Eran poco más de las cuatro y media de la tarde, y el lehendakari aseguró que ya había «iniciado contactos» con los representantes de las fuerzas políticas vascas, incluida Batasuna, con una doble intención: «Valorar este escenario de esperanza» y «plantear el inicio de una fase preliminar de diálogo sin exclusiones», previa a la formalización de la mesa de partidos. De este órgano, según el plan del presidente vasco, debería salir el acuerdo «integrador para la normalización política» que posteriormente sería sometido, como ha defendido con insistencia el lehendakari, a una consulta popular «democrática» con la intención de que sea ratificado por la sociedad vasca.

 

«Hago un llamamiento a todas las fuerzas y sensibilidades políticas para que aprovechemos esta oportunidad y trabajemos conjuntamente para alcanzar un acuerdo de normalización», detalló el lehendakari. En los contactos preliminares iniciados ayer, el objetivo será establecer «el calendario del proceso, los principios, la metodología y los contenidos del diálogo», cuestiones necesarias para abordar «con garantías» la constitución de la mesa multipartita.

 

«Enorme alivio»

 

«Manifestamos nuestra alegría porque, por fin, ETA ha escuchado a la sociedad vasca», apuntó Ibarretxe, quien calificó de «escenario de ilusión» el panorama abierto tras la declaración de alto el fuego por la banda terrorista, aunque no ocultó que lo considera un proceso «complejo y no exento de dificultades». Euskadi, enfatizó Ibarretxe, «exige la desaparición de todas las acciones y manifestaciones de violencia y demanda con firmeza el respeto de los derechos humanos y las libertades de todas las personas».

 

A renglón seguido dirigió su mensaje a los terroristas. «Es obligación de ETA no frustrar nunca más la ilusión de nuestro pueblo». A su juicio, la declaración de la banda «supone un enorme alivio para toda la sociedad vasca y abre una ventana que nada ni nadie debe cerrar», apuntó Ibarretxe, quien descargó en los partidos políticos y las instituciones «la obligación de hacer universal e irreversible» el proceso de paz. Reclamó, no obstante, la «participación activa» de los vascos. «Tenemos el derecho y el deber de hacer este camino juntos. Esto no se puede ver sólo como una cuestión de políticos».

 

En su medida declaración, el lehendakari tuvo una referencia a «todas las víctimas», para quienes pidió un «reconocimiento sincero». Éste «sentará las bases del camino para reconciliación en la sociedad vasca».

 

Diálogo leal

 

Ibarretxe ofreció al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, su «completa disposición personal» y la de todo su gobierno, para «allanar el camino de la pacificación». El lehendakari y el jefe del Ejecutivo habían conversado horas antes e Ibarretxe aseguró que había trasladado al dirigente socialista su compromiso «para desarrollar un proceso de diálogo leal y sincero sobre las cuestiones políticas referidas al proceso de normalización».

 

«Ha llegado la hora de que callen las armas, de hacer entre todos universal e irreversible la paz», concluyó Ibarretxe. «Es tiempo de que la sociedad vasca pueda decidir en paz y libertad su propio futuro».

 

 

Una información de Aitor Alonso publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El plan de paz del Gobierno vasco cree «esenciales» a las víctimas en el proceso

 

 

El Consejo Político lo concluyó horas antes de conocerse el anuncio de ETA

 

VITORIA - El anuncio de un alto el fuego permanente por parte de ETA no pilló ayer al Gobierno vasco con los deberes sin hacer. Su Consejo Político -formado por el lehendakari, Joseba Azkarraga y Javier Madrazo- había finalizado apenas veinticuatro horas antes la redacción del prometido plan de paz, como paso previo para constituir una mesa de partidos en ausencia de violencia. El núcleo duro del Gabinete de Juan José Ibarretxe considera «esencial» a las víctimas en el proceso de paz y propone un manifiesto contra la Ley de Partidos y por el acercamiento de presos.

 

En un momento en el que la iniciativa de paz la capitalizan el Gobierno central y la propia ETA, el Ejecutivo autónomo, mediante un Consejo Político pretende jugar un papel fundamental, junto a los partidos políticos, en el camino hacia la solución del denominado «conflicto vasco». La tregua ha dejado sin efecto el anuncio hecho recientemente por el lehendakari, para llevar en setiembre al Parlamento vasco una iniciativa «extraordinaria» si la organización no declaraba la tregua y el Gobierno central no modificaba su política penitenciaria.

 

El primer fruto del Consejo Político, el plan de paz, ha sido coordinado por el secretario general de la Lehendakaritza, Jesús Peña, y cuenta con aportaciones de diferentes departamentos del Gobierno vasco. El trabajo, al que este periódico ha tenido acceso en su totalidad, tiene 117 páginas y, en lo sustancial, no se ha visto afectado por el alto el fuego. La necesidad de algún retoque para hacer mención a la tregua ha obligado, eso sí, a Ibarretxe, Azkarraga y Madrazo a aplazar su presentación pública, prevista inicialmente para mañana, viernes.

 

El plan parte de «la diversidad de sufrimientos» como constatación objetiva. «Somos plenamente conscientes de que éste es un tema muy delicado. En nuestra sociedad existen todavía muchas heridas abiertas. Sin embargo, no estaríamos abordando bien este proceso si no partiéramos de esta constatación». Tras advertir que «nadie debe apropiarse de la causa de las víctimas», constata que «distancia, abandono, desinterés, justificaciones inauditas son algunos de los efectos perversos logrados por los criminales en su afán por eliminar a las víctimas y a su memoria».

 

Los redactores aseguran que «desde una perspectiva ética, queremos responder a sus demandas de justicia y, desde una perspectiva social, las víctimas son protagonistas irremplazables de los procesos de paz». «Reconocemos -añaden- el papel esencial de las víctimas en cualquier proceso de paz.». El plan no otorga papel político expreso a las víctimas, si bien sostiene que el final de la violencia «no podrá ser resultado de una transacción política que favorezca los objetivos totalitarios defendidos, con la utilización de la violencia, contra víctimas inocentes».

 

Reconciliación

 

El texto no elude el concepto de reconciliación. «No implica, como a veces se interpreta erróneamente, que la víctima tiene algún tipo de deber moral de reconciliarse con su agresor. Significará simplemente tratarse con respeto», señalan.

 

El plan alude a ETA para decir que se ha negado a sí misma el derecho a hacer política. Defiende no obstante elaborar un informe anual sobre la aplicación de las leyes antiterroristas, así como un manifiesto a favor del «pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos de todos», en referencia implícita a la legalización de Batasuna. Propone una política penitenciaria «más respetuosa con los derechos humanos» e insta al Gobierno central a elaborar un plan de acercamiento de presos.

 

 

Una información de Luis Calderilla publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Zapatero irá al Congreso en junio para abrir un proceso con dos mesas de negociación

 

 

El Gobierno se dará un tiempo con el fin de verificar las intenciones de la banda. Abordará con ETA el desarme y dejará el diálogo político a las fuerzas vascas

 

BILBAO - ETA ha dado el aldabonazo, largamente esperado, para iniciar un tránsito hacia la paz en Euskadi que, tal y como se ha cansado de repetir el presidente del Gobierno, resultará «largo, duro y difícil». Hoy arranca verdaderamente el posible «principio del fin» de la violencia, pero la pista de aterrizaje comenzó a sembrarse tiempo atrás, el 17 de mayo del pasado año. Ese día, en pleno debate sobre el Estado de la Nación, el Congreso de los Diputados aprobó una resolución, redactada mano a mano por el PSOE y el PNV y con el solitario rechazo de los populares de Mariano Rajoy, cuyo tercer punto facultaba al Ejecutivo para emprender una negociación con la organización terrorista si ésta expresaba su «clara voluntad» de deponer las armas. Por primera vez en democracia y tras varias tentativas fallidas de buscar una salida dialogada, el jefe del Gobierno español se dotaba de aval parlamentario para preparar el terreno ante un hipotético alto el fuego de ETA.

 

Ese acuerdo, inspirado en el espíritu del Pacto de Ajuria Enea que articuló durante una década la respuesta de las fuerzas democráticas vascas frente al terrorismo, da cobertura a José Luis Rodríguez Zapatero para encarar a partir de ahora el proceso de conduzca al desarme de la banda y la normalización del País Vasco, pero también fija los límites de la negociación: «las cuestiones políticas» las resolverán «únicamente» los partidos y, en consecuencia, la paz no tendrá ningún «precio» que pueda interpretarse como una cesión al «chantaje» de ETA. Con esos mimbres, Zapatero empezará a construir el cesto de la pacificación efectuando dos movimientos de aquí a verano.

 

Primero se concederá un tiempo para terminar de verificar la voluntad de la cúpula etarra y coseguir que su pronunciamiento gane credibilidad; aunque las situaciones no resultan miméticas, su antecesor en el cargo, José María Aznar, dejó transcurrir mes y medio tras la tregua declarada el 16 de septiembre de 1998 para autorizar oficialmente los contactos con el MLNV. El hecho de que la banda haya protagonizado en este momento, y no aún más tarde, el paso que se le exigía facilitará a Zapatero ajustarse a los plazos con los que jugaba su Gobierno y acudir con una declaración de intenciones al Congreso, previsiblemente en la última semana de junio.

 

La intervención del presidente cerrará del período de sesiones en la Cámara, lo que permitirá, por una parte, renovar la imagen de arropamiento que ya compuso con el apoyo de los nacionalistas vascos y el resto de grupos minoritarios a la resolución del pasado mayo y, por otra, soslayar hasta que transcurra el verano el férreo control en una cuestión tan sensible y espinosa al que le somete el PP en el hemiciclo cada semana. Ese Pleno marcará el inicio de una segunda fase que se atisba sumamente compleja, que se verá interferida por una convocatoria electoral cercana -las municipales de 2007- y que muy posiblemente se demorará hasta que se celebren otras dos citas trascendentales con las urnas, las generales de 2008 y las autonómicas vascas del año siguiente.

 

Regreso a la legalidad

 

Esa etapa se escenificará en un doble escenario: una mesa de negociación discreta Gobierno-ETA, que afrontará el desarme definitivo de la organización y las posibles vías de reinserción para sus alrededor de 670 presos; y una segunda destinada a buscar la normalización de Euskadi, en la que están dispuestas a sentarse todas las fuerzas vascas con la excepción, al menos por el momento, del PP. El impulso a ese esquema dual para una posible resolución -planteado por Batasuna en su manifiesto de Anoeta, aceptado por el PNV y el lehendakari y asumido por los socialistas vascos en su documento sobre pacificación- empezará a pergeñarse en paralelo al procedimiento para devolver a la legalidad a la formación abertzale y propiciar su regreso al terreno que históricamente le ha resultado más favorable, la contienda por el poder en los ayuntamientos vascos y navarros en mayo del próximo año.

 

Tras el fallido intento de Lizarra, en el que supeditó el alto el fuego a la concentración de fuerzas nacionalistas, ETA ha retomado esta vez a la vieja vía de la negociación con el Gobierno español, aunque desde una posición más débil que antaño y con una sociedad menos dispuesta, en apariencia, a ser generosa en la inmediatez con los reclusos etarras. Desacreditado entre la ciudadanía el esquemático modelo de 'paz por presos' -según lo atestiguan sondeos internos en poder de los socialistas desde hace meses- y forzado a extender la delicadeza para no ofender la memoria de las víctimas, el Gobierno afrontará un proceso de distensión con la banda en el que dosificará con cautela los gestos en política penitenciaria.

 

Y si éste será un camino arduo, no parece que vaya a serlo menos la configuración de la mesa de partidos, que revisará el actual modelo estatutario con la reivindicación del derecho a decidir y la eventual formulación sobre su reconocimiento y ejercicio que pueda explorarse situada en el corazón del debate. Los ritmos con los que las fuerzas vascas encaran el impulso del foro no van acompasados. Los socialistas no tienen prisa, persuadidos de que deben evitar cualquier sospecha de que el final del terrorismo pueda acabar cobrándose un precio político, mientras que gana fuerza la hipótesis de que Batasuna, sabedora de que sus reivindicaciones de máximos -la autodeterminación y la territorialidad- han quedado muy atemperadas, opte por concentrarse en recobrar fortaleza para presentarse a los comicios locales.

 

 

Una información de Lourdes Pérez publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El Episcopado se «alegra» de que ETA no vaya a matar, pero lo considera «insuficiente»

 

 

La Conferencia Episcopal cree que la banda debería anunciar «su disolución y su desaparición»

 

BILBAO - El secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, dijo ayer que lo que ETA debería anunciar es «su disolución y su desaparición». Martínez Camino hizo estas consideraciones durante una rueda de prensa, convocada para presentar el 'Anuario de la Iglesia', que se vio interrumpida por la noticia del comunicado de la banda terrorista. En una primera valoración, expresó también su satisfacción por que ETA haga pública su intención de no matar.

 

El portavoz del Episcopado señaló que «nos congratulamos» de la voluntad expresada en el comunicado de que ETA «no va a matar, ni a extorsionar, ni -suponemos- seguirá ejercitando acciones terroristas», pero, a renglón seguido, agregó que «nos parece poco. No es suficiente». Martínez Camino dijo que la banda «debería anunciar su desaparición y disolución, eso es lo que esperan los ciudadanos de bien». El secretario de la CEE abundó en que «ETA no puede poner precio de ningún tipo» a los derechos fundamentales de las personas y al funcionamiento de las instituciones democráticas, «que son a las que corresponde velar por el bien común en España».

 

Juan Antonio Martínez Camino recordó dos artículos de la instrucción pastoral 'Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias' -aprobada por la Asamblea Plenaria de los obispos en noviembre de 2002-, en la que la jerarquía sostiene que ETA no puede ser considerada «como interlocutor político de un Estado político».

 

El «valor del diálogo»

 

El artículo 40 de ese documento establece que, «ante cualquier problema entre personas o grupos humanos, la Iglesia subraya el valor del diálogo respetuoso, leal y libre como la forma más digna y recomendable, para superar las dificultades surgidas en la convivencia». «Al hablar del diálogo -añade- no nos referimos a ETA, que no puede ser considerada como interlocutor político de un Estado legítimo, ni representa políticamente a nadie, sino al necesario diálogo y colaboración entre las diferentes instituciones sociales y políticas para eliminar la presencia del terrorismo, garantizar firmemente los legítimos derechos de los ciudadanos y perfeccionar, en lo que sea necesario, las formas de organizar la convivencia en libertad y justicia».

 

El otro artículo citado por Martínez Camino, recalca que «la Constitución es hoy el marco jurídico ineludible de referencia para la convivencia» y que «pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder, local o de cualquier otro tipo, es inadmisible». El secretario portavoz de la Conferencia Episcopal finalizó reiterando la cercanía y solidaridad de la Iglesia católica española «con las personas que sufren y han sufrido con los crímenes y acciones terroristas de ETA, con sus asesinatos y sus amedrentamientos. La Iglesia está con las víctimas del terrorismo».

 

El Obispado de Zamora y los arzobispados de Barcelona, Santiago de Compostela y Zaragoza mostraron, igualmente, su satisfacción por el comunicado de ETA, aunque, en coincidencia con el discurso de la CEE, lo consideran insuficiente. Así, el Arzobispado gallego indicó que la sociedad española esperaba que la banda decidiese «su disolución y la entrega de las armas», y el catalán acogió el anuncio del alto el fuego con alegría, pero también con «cautela».

 

«Un primer paso»

 

La Confederación Española de Religiosos (Confer) manifestó, por su parte, su «profunda alegría» por el comunicado de la banda, que considera «un primer paso, no el definitivo, hacia la paz». La Confer alentó a «todos los servidores públicos a seguir dando pasos en la consolidación de esta paz que es un bien supremo», teniendo en cuenta, «en primer lugar, a las víctimas, de la violencia, su memoria y su dignidad». «La paz -añadió- no es sólo ausencia de violencia». Los religiosos españoles quieren «una paz sin condiciones, que anuncie el final definitivo de la violencia y la disolución de todos los grupos que sustentan el terrorismo y la extorsión y no respetan los Derechos Humanos».

 

 

Una información publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Francia expresa su confianza en la solución de un problema que plantea como ajeno y para la lucha contra el terrorismo», dice Chirac en un escueto comunicado

 

 

PARÍS - Francia destacó ayer la esperanza suscitada por la etapa de distensión emprendida por ETA y ratificó su lealtad incondicional a España en la lucha contra el terrorismo. La tónica dominante en las reacciones oficiales fue el desmarque sistemático de un problema presentado como un asunto interno de un país amigo y modélico en su transición a la democracia, personificada por un Rey al que la república gala va a recibir con sus mejores galas en una inminente visita de Estado.

 

«Una gran esperanza para España y para la lucha contra el terrorismo». Con estas palabras, párrafo central de un escueto comunicado, valoró Jacques Chirac el alto el fuego permanente anunciado por ETA, noticia que dijo haber conocido «con gran interés». El presidente francés recordó «la cooperación ejemplar entre nuestros dos países y el apoyo de Francia a los esfuerzos de España para poner fin a esta plaga».

 

En el palacio del Elíseo se disiente de plantear el gesto de ETA como una consecuencia directa de la represión francesa a su retaguardia. «Es una muy buena noticia que deseamos que vaya a servir para pasar página», se comenta en el entorno presidencial. «Si ETA confirma en la práctica la renuncia a la violencia, será un inmenso alivio para todo el mundo y una gran victoria de la paz civil», reflexionan al amparo del anonimato en la cúspide del poder galo.

 

Contacto estrecho

 

En la otra orilla del Sena, desde el palacete de Matignon, Dominique de Villepin subrayó que el anuncio constituye «una esperanza de que la paz pueda triunfar por fin». En su también breve comunicado, el primer ministro galo reiteró que «Francia apoya todas las acciones que van esa dirección». Es la misma fórmula de respaldo implícito al proceso impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero que le había manifestado recientemente en La Moncloa. Villepin indicó que había acordado en una conversación telefónica con su homólogo español «permanecer en contacto estrecho sobre este tema». El ministro francés del Interior, Nicolas Sarkozy, calificó en Alemania -donde asistía a una reunión con sus homólogos del Grupo de los Seis- el anuncio de «buena noticia».

 

En Bayona, Jean François Lefort, portavoz de Askatasuna en el País Vasco francés, opinó que «la pelota está ahora en el tejado de los Estados francés y español, a ellos les toca ahora mover ficha y comprometerse de forma concreta en la resolución del conflicto». Desde su punto de vista, la primera respuesta de Madrid y París debería consistir en la derogación de las leyes antiterroristas, el reconocimiento de los presos como actores políticos y su reagrupamiento en cárceles próximas a sus domicilios familiares.

 

Por su parte, el líder independentista corso Jean Guy Talamoni se congratuló de la «evolución positiva» de la situación en el País Vasco. «El anuncio de ETA es la consecuencia directa de la nueva política de Madrid, mucho más abierta», valoró el dirigente de la coalición Unione Naziunale.

 

 

Una información de Fernando Iturribarria publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Londres ofrece a su principal negociador en el proceso de paz de Irlanda del Norte

 

 

Sinn Fein solicita al Gobierno español una respuesta positiva y los unionistas le alertan de los errores cometidos en Ulster

 

LONDRES - El portavoz del primer ministro británico, Tony Blair, expresó ayer su 'aplauso' por el anuncio de ETA y su esperanza de que «ahora se aplique en la práctica y se cumplan los compromisos contenidos en la declaración». Y añadió que «corresponde enteramente al Gobierno español tomar las decisiones internas que sean necesarias sobre el inicio de conversaciones».

 

Fuentes diplomáticas aseguraban que el Ejecutivo británico ha ofrecido a José Luis Rodríguez Zapatero la disponibilidad de Jonathan Powell, jefe de Gabinete del primer ministro y negociador crucial en la trastienda del proceso de paz en Irlanda del Norte, para ofrecer información sobre su experiencia. «Una cosa que hemos aprendido en Irlanda del Norte es que podría ser útil tener apoyo externo, pero los detalles tendrían que decidirlos ambas partes sobre el terreno. Ese sería nuestro enfoque», dijo el portavoz de Blair en su encuentro diario con los periodistas.

 

«Parece una noticia muy positiva y creo que las reacciones iniciales en España han sido en general favorables: cualquier avance hacia un alto el fuego permanente y la aceptación de medios puramente democráticos es bienvenida», señaló en un comunicado el ministro irlandés de Asuntos Exteriores, Dermot Ahern. «Aunque hay parecidos entre situaciones conflictivas, todas tienen sus características y requisitos específicos. En Irlanda tenemos un entendimiento particular del valor de la paz. Deseo al Gobierno y al pueblo español todo el éxito en su camino hacia una paz permanente», dijo.

 

«Oportunidad histórica»

 

El presidente de Sinn Fein, Gerry Adams, indicó, en otro comunicado, que ha escrito alguna carta en el pasado al presidente del Gobierno español y que su partido «ha dialogado con todos los partidos políticos vascos». «El objetivo de Sinn Fein ha sido promover la resolución del conflicto y ayudar en la manera en que podamos al desarrollo de un proceso de paz. El anuncio de ETA da a todas las partes una oportunidad de proporciones históricas. Sinn Fein cree que la llave del progreso es un proceso de diálogo incluyente en el que todos los participantes sean tratados por igual». Adams concluye que «hay una especial responsabilidad en el Gobierno español para responder de manera positiva y creativa» y que «debería intervenir inmediatamente para detener los juicios políticos contra líderes de Batasuna, incluido Arnaldo Otegi».

 

Jim Allister, dirigente del Partido Democrático Unionista, el más votado en las últimas elecciones en Irlanda del Norte, declaro a Efe que «ETA debe destruir todas sus armas y demostrar durante un tiempo su compromiso con la paz antes de que el Gobierno español pueda tomar en serio sus propuestas». En su opinión, «no se pueden aceptar sin pruebas» las palabras de los terroristas, porque, de lo contrario, el Ejecutivo podría cometer «los mismos errores que se han registrado en Irlanda del Norte». Antes de negociar con ETA, es necesario, según el líder unionista, «lograr la destrucción total de sus arsenales» y someter a la banda a «un periodo de prueba que demuestre su compromiso con la paz». Si no se cumple ese requisito, añadió Allister, el proceso de paz en el País Vasco «se romperá en pedazos, como ha sucedido con el norirlandés».

 

 

Una información de Íñigo Gurruchaga publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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