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Otra visión muy diferente desde el País Vasco

Por Narrador - 31 de Marzo, 2006, 2:40, Categoría: General

Tercer diario vasco, mucho más ponderado, mucho más centrado en la información y sus diversas perspectivas que en el hecho de contentar a su ‘tribu’. Se exponen los hechos, se habla de partidos políticos de todo el ámbito político. Las víctimas de la barbarie existen y tiene voz en las informaciones. Hemos sido muy críticos en ocasiones con el Grupo Correo, ahora Vocento, peor la información de la declaración de ‘alto el fuego permanente’ merece el aplauso y la felicitación. Así lo hacemos.

 

ETA decreta un alto el fuego permanente

 

 

Reivindica «un nuevo marco» político y pide a los estados español y francés respeto a lo que decidan los vascos La banda difundirá hoy otro comunicado, tras su escueto anuncio

 

BILBAO - ETA ha protagonizado al fin el gesto esencial que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y las fuerzas políticas le habían reclamado para poder emprender formalmente el camino hacia la paz en Euskadi. La organización terrorista anunció a mediodía, a través de un comunicado acompañado de un vídeo remitido a EiTB y los diarios 'Gara' y 'Berria', su decisión de decretar un «alto el fuego permanente» que entrará en vigor a partir de mañana, siete años y seis meses después de la tregua incondicional e indefinida que declaró el 16 de septiembre de 1998 al calor del Pacto de Lizarra. A diferencia de entonces, la banda ha dejado esta vez para las hemerotecas una escueta declaración de apenas veinte líneas, escrita con un lenguaje alejado de su tradicional beligerancia y que hoy se verá amplificada por un nuevo mensaje en el que concretará sus intenciones.

 

A la espera de conocer con exactitud su contenido, tanto los Gobiernos central y vasco como el grueso de los partidos, salvo el PP, dieron ayer por válido el paso de ETA para poner en marcha la maquinaria del proceso de paz; un proceso que ha ido engrasándose con conversaciones discretas de los socialistas y la izquierda abertzale, incentivadas a raíz de la llegada al poder de Zapatero y de la apuesta por las vías políticas explicitada por la ilegalizada Batasuna en el velódromo de Anoeta el 14 de noviembre de 2004. La ETA que ha respondido ahora a la estrategia de mano tendida del presidente del Gobierno si depone las armas es una organización debilitada por el acoso policial y judicial y la pérdida de amparo social, que llevaba casi tres años sin asesinar después de haber roto la anterior tregua segando la vida de 46 personas.

 

En un gesto casi inédito, la banda puso voz de mujer a su declaración; la activista encargada de anunciar la distensión aparece en el vídeo flanqueada por otros dos etarras encapuchados como ella. El mensaje arrancó directamente con la declaración de alto el fuego «permanente», una calificación que no certifica una decisión definitiva de renunciar a las armas y la extorsión y de no tutelar la negociación política -lo que ha forzado a los partidos a mantenerse en una cautela esperanzada-, pero que sí ha sido interpretada por el Gobierno socialista como un síntoma en la dirección correcta mirándose en el espejo de Irlanda. El IRA utilizó ese adjetivo en 1997, con anterioridad al acuerdo de Stormont que encauzó la paz, aunque el comunicado de ETA se asemeja en su tono y su contenido al formulado por el Ejército Republicano Irlandés el 31 de agosto de 1994, en el que daba por alentada «una oportunidad para un asentamiento justo y duradero». La dirección etarra habría sintetizado en uno el espíritu de aquellos dos movimientos.

 

Sin alusiones

 

A diferencia del IRA, la organización vasca no hace alusión alguna ni a sus militantes ni a sus más de 600 presos; y tampoco reivindica con todas sus letras la soberanía plena y la territorialidad de Euskal Herria, las reivindicaciones de cabecera en las que sustentó su prolijo comunicado de la tregua de 1998. Sí afirma que el objetivo del alto el fuego es «impulsar un proceso democrático en Euskal Herria» que desemboque en un «nuevo marco» sobre dos premisas: «la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas» -es decir, el regreso a la legalidad de la izquierda abertzale- y el reconocimiento de «los derechos» del pueblo vasco; tradicionalmente, el eufemismo de la autodeterminación.

 

ETA, sin embargo, no emplea tampoco esa terminología que le ha sido tan propia y sostiene que el proceso deberá concluir con los ciudadanos ejerciendo «la palabra y la decisión sobre su futuro». Un pronunciamiento que, precisa la dirección etarra, «deberá ser respetada» por los estados español y francés, a los que llama a asumir «los resultados» de ese proceso «sin ningún tipo de limitaciones». Junto a ello, pide a ambos que respondan de «manera positiva» a la nueva situación que se abre a partir de ahora y dejen a un lado «la represión».

 

Esa reclamación va acompañada de un doble llamamiento genérico. Primero a «todos los agentes» implicados para que actúen con «responsabilidad» y sean «consecuentes» ante el paso que da la organización; y luego, a los ciudadanos para que se involucren y «luchen por los derechos» de Euskal Herria, una apelación a la movilización social que se produce en vísperas de la manifestación convocada en Bilbao en favor de una solución al conflicto vasco por el Foro de Debate Nacional, integrado por partidos y colectivos nacionalistas salvo el PNV. ETA dedica las últimas líneas de su mensaje a dejar constancia de su «deseo y voluntad» para que el proceso inaugurado «llegue hasta el final».

 

Los terroristas, que se comprometen a perseverar en este camino, sitúan la estación término en el logro de una «verdadera situación democrática» para Euskal Herria y la construcción de un paz «basada en la justicia». «La superación del conflicto, aquí y ahora, es posible», concluyen, lo que alimenta la confianza de los círculos políticos más optimistas en que ETA ha interiorizado que el tiempo de la violencia ha tocado a su fin y que el precio que se cobrará por ello estará lejos de sus pretensiones históricas. Zapatero no descubrió ayer sus cartas: extremó la prudencia e intentó trabajarse la complicidad del PP, el único partido que no le acompaña en este viaje. El presidente quiere reunirse la próxima semana con Rajoy y con Ibarretxe, el primer dirigente con el que compartió el anuncio del alto el fuego.

 

 

Una información de Lourdes Pérez publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Tres encapuchados y una voz de mujer

 

 

BILBAO - No sólo el contenido del mensaje difiere del anuncio de tregua realizado por ETA en septiembre de 1998, también su escenificación. Aquella noche de hace siete años largos, la banda divulgó sus intenciones a través de un comunicado publicado en una cabecera de Prensa de vida breve, el periódico 'Euskadi información' que se convirtió en la referencia de la izquierda abertzale temporalmente tras el cierre de 'Egin'. Ayer, la organización oficializó su relevante declaración a la manera en que lo hizo con el alto el fuego parcial para Cataluña: con un vídeo difundido a mediodía, con tiempo para que los partidos reaccionaran.

 

La cúpula etarra introdujo otra significativa novedad: la lectura de su declaración la llevó a cabo una mujer, lo que no había sucedido en otras declaraciones de este calado aunque la banda sí había recurrido, al parecer, a alguna de sus activistas en pronunciamientos de los años 80. La voz femenina está grabada con una notable calidad de sonido, es perfectamente audible y no está distorsionada a fin de evitar cualquier identificación por parte de las fuerzas de seguridad. Lo que sí constituye una réplica de otras intervenciones televisivas de la organización -que extendió a la BBC durante el anterior período de tregua- es la apariencia de los terrroristas y la escenografía.

 

Los tres que protagonizan el vídeo se ocultan bajo capuchas blancas, van tocados con sendas txapelas y se sientan a una mesa con el escudo de Euskal Herria; tras ellos cuelga el anagrama de ETA y los flanquea una ikurriña y las banderas navarra y del 'arrano beltza'. El vídeo arranca con sones de txalaparta e incluye la declaración en euskera y castellano. Otra novedad.

 

 

Una información de Lourdes Pérez publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Una decisión desde la debilidad

 

 

Justo después del 11-M la dirección de ETA comenzó a teorizar sobre el final dialogado de la violencia para hacer frente a la degeneración progresiva de la banda

 

BILBAO - La declaración de tregua de ETA se produce en un momento de debilidad de la banda que no tiene comparación con ningún otro momento de la historia de la organización armada, pese a que en los últimos meses haya llevado a cabo una ofensiva tanto en España como en Francia para intentar ofrecer una imagen de fortaleza. Según los expertos consultados, sólo desde esta extrema vulnerabilidad se podría explicar el paso dado ahora por los terroristas, aunque también es necesario tener en cuenta factores como el escenario que se abrió tras la matanza del 11-M en Madrid.

 

La degeneración de ETA viene de lejos, aunque la puntilla se la propinó el que fuera su máximo jefe Ibón Fernández Iradi, 'Susper', detenido por primera vez en 2002, aunque huyó de la comisaría de Bayona y volvió a ser arrestado un año más tarde. Las fuerzas de seguridad encontraron en su ordenador la suficiente información como para detener a 120 personas por su presunta relación con ETA, desmantelar aparatos como el de los comandos de reserva, comenzar a investigar tramas vinculadas al cobro de la extorsión terrorista e incluso resolver asesinatos cuya autoría se desconocía. En 2004, cuando el ingente caudal de información sobre ETA ya estaba procesado, la banda no conseguía introducir un comando en España sin que las fuerzas de seguridad lo interceptasen antes de que llegase a actuar.

 

En medio de esta debilidad operativa, la banda tenía que asumir otra situación. Batasuna se encontraba ilegalizada desde 2002, lo mismo que le había sucedido a estructuras del MLNV como las Gestoras pro Amnistía o Ekin.

 

En ese contexto se produjo la matanza del 11-M y la llegada del PSOE al poder. La primera reacción de ETA a los atentados yihadistas de Madrid fue iniciar un parón técnico que, según se ha sabido después, supuso que incluso atentados en la capital de España ya decididos fueron suspendidos. Documentos incautados a la organización han revelado, asimismo, que la cúpula comenzó a preparar un posible final dialogado de la violencia con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Para entonces el nuevo presidente español ya había ordenado la retirada de las tropas de Irak, cumpliendo su programa electoral y dejando claro que la política en España giraba 180 grados respecto a la etapa de José María Aznar.

 

La primera 'hoja de ruta' para la paz de ETA revelaba un calendario absolutamente fantasioso por parte de la banda. Según sus análisis, entre 2004 y 2005 se podría producir una fase de contactos previos que concluirían en una tregua de un año. De manera previa, el Gobierno llevaría a cabo los siguientes pasos: el acercamientos de los presos de ETA a Euskadi, la legalización de Batasuna y la anulación inmediata de todos los sumarios judiciales abiertos contra la izquierda abertzale. Tras un año sin atentados, la banda declararía un alto el fuego indefinido. De nuevo, el Gobierno tendría que hacer tres concesiones a priori. En primer lugar, debería realizar una declaración solemne reconociendo el derecho de autodeterminación. Después, debería auspiciar unas conversaciones en las que Batasuna y el PSE diseñarían «el modelo de Euskal Herria» (sic), al mismo tiempo que los partidos se reunirían en una mesa para analizar la aplicación de este modelo. El desarrollo del programa de ETA implicaba, además, que todos los presos de la banda estarían ya en libertad en 2008 y que en 2012 se celebraría un referéndum sobre la autodeterminación en Euskadi, Navarra y el País Vascofrancés. El trabajo teórico, no obstante, había ido acompañado de una paso práctico. En el primer semestre de 2004, ETA hizo llegar una carta al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en la que se planteaba abiertamente la posibilidad de llevar a cabo un diálogo. Según un documento incautado a la banda, el comité ejecutivo de ETA envió directrices a su aparato negociador, llamado 'Hanes' y dirigido por el huido José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', para que comenzase a preparar todas las gestiones necesarias en caso de que se activasen esos contactos.

 

«La lucha no sirve»

 

Todos estos documentos se han conocido gracias a que el jefe de ETA Mikel Albizu, 'Antza', fue detenido en Francia el 2 de octubre de 2004, en lo que supuso uno de los mayores golpes operativos a una ya débil organización terrorista. La captura del jefe etarra y su compañera, Marixol Iparragirre, 'Anboto', permitió localizar los últimos zulos de importancia que tenían operativos los terroristas, pero también bloquear la rama de cobro del denominado 'impuesto revolucionario'. Si el dinero es el combustible de cualquier organización, la banda se quedaba con el depósito en reserva.

 

Para entonces la tesis de que ETA había sido vencida se comenzaba a extender entre sus militantes. Un mes antes de la caída de 'Antza' se había conocido una carta escrita en prisión por seis antiguos jefes de ETA, entre los que se encontraban, por ejemplo, 'Pakito', 'Makario', 'Pedrito de Andoain' o 'Iñaki Lemona'. El diagnóstico de los veteranos era demoledor. «La lucha armada que desarrollamos no sirve de nada. Nunca en la historia de la organización nos hemos encontrado tan mal». «Esto es morir a fuego lento», resumían los presos.

 

Según algunas fuentes, dentro de la banda se inició una fuerte discusión sobre cómo orientar el futuro de la organización. El último debate había tenido lugar dos años antes, en 2003 y en él, plasmado en el 'zutabe 100', se hizo evidente que ya había sectores partidarios de abandonar las armas que debían convivir con corrientes que preconizaban «romper tabúes» y cometer atentados más brutales. Esta vez, sin embargo, la discusión se producía en una situación esquizofrénica, ya que mientras la banda gestionaba unos hipotéticos contactos se comenzaban a preparar nuevos atentados mortales. Al mismo tiempo, el 14 de noviembre de 2004 Batasuna hacía pública su propuesta de Anoeta, con la que, según sus palabras, buscaban «sacar el conflicto de la calle» y dar paso a la política con la creación de dos mesas, una entre el Gobierno y ETA, y otra entre los partidos.

 

«Algo gordo»

 

Esta situación cristalizó en uno de los incidentes más absurdos de la historia reciente de ETA. En febrero de 2005 era detenido en Basauri el etarra Xabier Pérez Aldunate, quien había entrado a España con la orden urgente de matar. En su piso se halló una carta del actual jefe de la banda Garikoitz Aspiazu Rubina, 'Txeroki' que decía: «Hay que responder a las hostias que nos han dado sin que la banda haya tirado a nadie» mientras «el enemigo se está regocijando». El etarra detenido, en su misiva de respuesta, había asegurado a 'Txeroki' que se sentía descolocado, puesto que ya se estaban publicando noticias sobre supuestos contactos entre el Gobierno y ETA. Entonces, el jefe de la banda le replicó por escrito que «no había nada», que lo que debían hacer era «poner muertos encima de la mesa y hacer algo gordo», dado que la moral de la banda «está baja». Según algunos expertos, este intercambio epistolar evidenciaba una situación sin precedentes en ETA: los propios terroristas desplazados a España dudaban entre obedecer a sus jefes o seguir las consignas más políticas que oían.

 

A partir de ese momento la banda dio un giro radical que, a falta de información, parece deberse a la existencia de contactos políticos, aunque sean indirectos, con el Gobierno. La organización, acuciada por sus cada vez más vacías arcas, multiplicó sus atentados contra los empresarios. Sin embargo, en esta campaña ETA tomó precauciones inéditas en una organización terrorista. En algunos casos colocó bombas de tan escasa potencia que los propios activistas debían telefonear días más tarde de la explosión para avisar de que el atentado se había producido. En otros, pusieron rótulos de 'peligro bomba'» sobre los artefactos, para evitar heridos. Por primera vez, la banda parecía saber que su futuro dependía de que no corriese la sangre.

 

 

Una información de Óscar B. De Otálora publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Cuatro años de diálogo secreto

 

 

Las conversaciones del socialista Jesús Eguiguren con la izquierda abertzale y el papel desempeñado en ETA por 'Josu Ternera' forman parte de las bambalinas del alto el fuego

 

SAN SEBASTIÁN - Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos, y Josu Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', se han convertido en dos de los factores claves del escenario novedoso que se ha abierto con el anuncio de alto el fuego permanente por parte de ETA. El primero ha sido el dirigente que más contactos ha mantenido con la izquierda abertzale en los últimos cuatro años, pese a que el Partido Socialista nunca ha reconocido oficialmente esos diálogos, aunque el presidente Zapatero ha estado puntualmente informado de los mismos junto a sus más estrechos colaboradores.

 

El segundo -ex parlamentario de Batasuna, prófugo de la Justicia y buscado por la Interpol- ha sido activo promotor de esta decisión en el seno de la organización terrorista, como apuntan fuentes solventes, que lo colocan al frente de una amplia corriente de ETA favorable a buscar una salida final en una clara sintonía con la dirección de Batasuna. Las bambalinas de este proceso han sido estas conversaciones entre dirigentes del PSE y de Batasuna, así como numerosos intercambios de mensajes, intermediarios y encuentros celebrados en diferentes lugares de Europa en condiciones de clandestinidad por parte de protagonistas cuya identidad se desconoce y que se han interpretado como las clásicas tomas de temperatura. También la Iglesia fue tanteada en un comienzo. En concreto, el cardenal vasco-francés Roger Etchegaray fue sondeado en un principio como uno de los posibles mediadores. ETA rechazó drásticamente la implicación eclesiástica. Pesaba la experiencia anterior, en la que el obispo Juan María Uriarte ejerció de intermediario y terminó quemado.

 

Todo había comenzado cuatro años antes, cuando Nicolás Redondo Terreros seguía siendo el secretario general del PSE. ETA seguía atentando contra cargos públicos y tenía en su punto de mira directo al PSE. Un caserío de Elgoibar, propiedad de un antiguo militante troskista, había sido el escenario de los primeros encuentros secretos entre Arnaldo Otegi y Jesús Eguiguren. Todavía gobernaba Aznar y la Ley de Partidos llevaba a la ilegalización a Batasuna. La misma noche electoral en la que Zapatero ganó las elecciones generales, el 14 de marzo de 2004, Otegi y Eguiguren mantuvieron una conversación telefónica que sería premonitoria de lo que después se iría labrando. El propietario del caserío, hoy dedicado al agroturismo ecológico, no disimulaba ayer su satisfacción, mientras conversaba por teléfono móvil con Otegi y con Eguiguren. Junto a éste último, Francisco Egea, ex consejero de Trabajo del Gobierno vasco y hoy directivo de FEVE, nacido en Elgoibar y amigo personal de Otegi, también ha participado en numerosas reuniones. Con el responsable de Batasuna, el dirigente navarro Pernando Barrena.

 

Durante meses los encuentros se han sido celebrando en numerosas ocasiones, con una agenda de temas muy amplia. Una de las normas establecidas fue la de la discreción. Otra, el aislamiento. Públicamente estas reuniones no han existido y, desde luego, no incumbían oficialmente al Partido Socialista, que siempre las ha negado. Otra cuestión es que en privado nadie niega la apertura de este canal de diálogo, que incluso se blindó frente a la aplicación de la Ley de Partidos, que sancionaba la ilegalización de Batasuna, o contra posibles atentados de ETA.

 

'In fraganti'

 

Los servicios de inteligencia fueron descubiertos 'in fraganti' un día en los alrededores del caserío. Los agentes secretos, desde un automóvil, realizaron un seguimiento de una de las reuniones. Uno de ellos se colocó estratégicamente detrás de un árbol y fue visto por uno de los presentes en el caserío. Uno de los participantes socialistas en la reunión pudo anotar la matrícula del coche, de Navarra, y realizó consultas hasta percatarse que, ciertamente, el vehículo pertenecía a los servicios de seguridad, que al parecer, realizaban una vigilancia «discreta» de los representantes de Batasuna. La sangre no llegó al río a pesar del susto.

 

Las reuniones también se llevaron a cabo en una borda de montaña, cercana a Deba, y propiedad de Otegi, para escapar de las cámaras indiscretas y quien sabe si de los micrófonos teledirigidos. Allí, aislados del mundo, sin apenas cobertura en su teléfono móvil, desarrollaron algunas de las sesiones más conflictivas y surgió un acercamiento de posiciones de gran calado político, sólo salpicadas de momentos de distensión acompañados de café, pan, jamón y queso.

 

El diálogo ha permitido un acercamiento entre posiciones hasta ahora frontalmente enfrentadas. Una de las claves de esta aproximación estriba en el libro de Jesús Eguiguren 'Una vía vasca para la paz', un ensayo personal del líder socialista que fue atentamente leído por el mismo Arnaldo Otegi y donde se establece la constitución de dos mesas, una para la finalización de la violencia, y otra para la apertura de un diálogo político democrático. Y el líder socialista conoció cómo fue preparándose la propuesta de Anoeta, en donde la izquierda abertzale apuesta por las vías pacíficas y democráticas y propone trasladar el conflicto de la calle a la mesa de la negociación.

 

Durante estos cuatro años, los dirigentes del PSE y de Batasuna han explorado esta vía de diálogo en busca de una metodología común que facilitara el fin de la violencia. En esas conversaciones surgió también la conveniencia de un canal de comunicación con ETA, que ya había enviado una carta al presidente Zapatero en julio de 2004 en la que le pedía la apertura de unas negociaciones, una práctica que se ha desarrollado también con anteriores ejecutivos.

 

Documentos intervenidos a Mikel Antza en octubre del pasado año revelaban ese dato. Los citados documentos internos ponían de relieve que ETA había previsto el establecimiento de una primera fase previa, entre septiembre de 2004 y mayo de 2005, en la que el Gobierno español debía establecer o aceptar la actuación de algún intermediario y la organización terrorista correspondería con la que denominaba un «alto el fuego tácito». El 28 de octubre de ese año, ETA expresaba en un comunicado su disposición a «dar cuenta de nuestra voluntad a todo el que lo desee, tanto directamente como a través de los intermediarios que elijan». Esta alusión a los intermediarios era una referencia directa al Gobierno español, el único que ha utilizado la figura de los mediadores para contactar con la organización terrorista.

 

La propuesta de Anoeta

 

En otoño de ese año, fruto de la ponencia Udaberri, Batasuna anuncia el 14 de noviembre su propuesta estratégica que contempla una mesa de diálogo entre ETA y el Gobierno para hablar de presos, desmilitarización y víctimas, y un foro de partidos. La propuesta de Anoeta es valorada por el Partido Socialista como «un primer paso» en la apuesta de este mundo por las vías democráticas.

 

El 14 de enero de 2005, Batasuna hizo pública una carta abierta al presidente Rodríguez Zapatero en la que le emplazaba a buscar una «solución al conflicto vasco» mediante un acuerdo no independentista entre todas las fuerzas políticas vascas. También le instaba a iniciar conversaciones con la organización terrorista para lograr la desmilitarización y la puesta en libertad de los presos.

 

La respuesta de Zapatero no se hizo esperar. Dos días después, en un mitin socialista celebrado en el Palacio del Kursaal de San Sebastián, el presidente se mostró dispuesto a ampliar el autogobierno del País Vasco y a escuchar el mensaje de la izquierda abertzale siempre que cesara «el ruido de las bombas y de las pistolas».

 

Tras múltiples gestiones, los contactos directos e indirectos entre el Gobierno y la izquierda abertzale se han ido celebrando en los últimos meses con bastante frecuencia en condiciones de un gran sigilo. Han tratado, en primer lugar, de construir un clima de confianza que no provocara frustraciones posteriores teniendo en cuenta que los precedentes siempre han estado presididos por el temor a que la otra parte no fuera en serio. Una operación muy delicada que, al final, ha cristalizado y en la que el más entusiasta defensor ha sido el presidente Zapatero, convencido de que el proceso se pondría en marcha aunque será largo, duro y difícil.

 

 

Una información de Alberto Surio publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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