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Seis Opiniones, Rovira incluido

Por Narrador - 1 de Abril, 2006, 4:25, Categoría: General

Seis opiniones de políticos, en activo o ‘retirados’. Hay una del Partido Popular. Ya ven, como Teruel el PP existe para Franco. Rovira miente con descaro, aunque apuntas claves de interés. Garrido, que escapó del IU con el escaño tras su expulsión por traicionar a su partido en beneficio del PSOE; se fue con el escaño y fundó aquella broma del PDNI para inmediatamente formar colación con el PSOE y en pocos meses integrarse por completo en el abrevadero común de izquierda. Este sujeto habla de perdonar la deslealtad cuando ni siquiera sabe qué es eso. Del resto… ¿Contribución catalana? ¿Cuál es? ¿El mal llamado ‘estatut’? ¿No era que no tenía nada que ver una cosa con otra?

 

“Hablando se entiende la gente” por Josep Lluís Carod-Rovira

 

 

• ETA sabe que el anuncio de paz es la bomba más útil para la causa nacional vasca

 

A media mañana, en mitad de una reunión con el secretario general de Unió de Pagesos, el teléfono no paraba de moverse. No lo cojo, ni tan siquiera lo miro. Hasta que entra la secretaria a mi despacho y, con discreción, me pide que salga. "ETA acaba de decretar el alto el fuego permanente", dice Mercè. Respiro hondo y, casi sin inmutarme, vuelvo a la entrevista y, tras explicar el motivo, la doy por terminada. Veo que una de las llamadas recibidas es de Martxelo Otamendi, director del diario Berria. Le llamo. Han recibido el comunicado y no hay duda sobre su veracidad. Llamo a Otegi. Esto va en serio, finalmente. Hablo con el lendakari Ibarretxe, con Errazti (EA), Larreina (EA), Ezenarro (Aralar) y Zabaleta (PSE). No sabía que estaba en México. Hace ahora dos años conté con su apoyo y su complicidad.

 

Asisto a la conferencia de prensa, convocada de urgencia, con una sensación extraña, como de una plácida felicidad. No se trata de una tregua indefinida, sino de un alto el fuego permanente. Una tregua no es más que un paréntesis que se abre y que, al cerrarlo de nuevo, todo vuelve a la situación anterior. Un alto el fuego permanente es duradero en el tiempo, se mantiene en el mismo estado, sin cambios, sin moverse. Es, exactamente, la misma terminología utilizada por el IRA antes de iniciar las conversaciones que acabaron con el abandono definitivo de las armas.

 

El presidente del Gobierno español pidió permiso a las Cortes para hablar con ETA, una vez ésta anunciara el alto el fuego. Ya lo ha hecho. Ahora, pues, es el Estado quien debe dar el próximo paso. Y éste no puede ser otro que hablar. Ésta es la hora de la palabra. Y nadie tiene derecho a poner ningún tipo de obstáculos para que las pistolas que representan el pasado dejen paso al diálogo que es el símbolo del futuro. Todo el mundo debe estar en su lugar y nadie que pueda colaborar en el triunfo final de la palabra puede dimitir en esta hora si su concurso es requerido. ETA sabe que el anuncio de paz es la bomba más importante, útil y efectiva para la causa nacional vasca que jamás haya puesto. Zapatero sabe bien todo lo que se juega y todo lo que gana si lo acaba logrando. Y lo logrará. Quien ha preparado el terreno para llegar hasta aquí, lo ha hecho muy bien y hay que reconocerlo. Ahora estamos, sólo, al principio de un camino cuesta arriba. Pasará tiempo, surgirán problemas, pero esto es irreversible. Va a ser todo muy difícil; víctimas, presos, exiliados, clandestinos... Habrá que volver a la vida cotidiana y convertirla en normal. En democracia, esto sólo puede querer decir que todas las personas puedan circular libremente por la calle sin temer por su vida, que todos los partidos puedan acudir libremente a las urnas, que todos los periódicos puedan venderse libremente en los quioscos. Pasarán años hasta el final, pero hoy más que nunca siento, en la lejanía, la intensidad de tots els colors del verd, en palabras de Raimon.

 

Hace poco más de dos años, en un fin de semana de enero, ventoso, gélido y también soleado, supe que este día llegaría. Todo ello valió la pena. No me cuesta en absoluto contener la alegría, no lo necesito. La buena gente que me ha desbordado de mensajes también lo entendió entonces. Cada día me he podido mirar al espejo. Xango, Charles, Jaume, gracias por todo. Hemos ganado.

 

Josep Lluís Carod-Rovira es Presidente de ERC

 

 

Publicado en el diario EL PERIODICO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Cautela y Esperanza” por Diego López Garrido

 

 

• Los ciudadanos no perdonarían al PP una actitud desleal en un momento como éste

 

La nueva situación que se ha abierto en Euskadi y en el resto de España con el comunicado en el que ETA declara un alto el fuego permanente debemos afrontarla desde la tranquilidad, la prudencia y una exquisita cautela.

 

Todos debemos ser conscientes de que el camino que tenemos por delante va a ser largo y no estará exento de dificultades. Pero al final de ese recorrido está lo que más anhelan los españoles desde hace mucho: el final definitivo de la violencia terrorista. Por ello la reacción del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el día de ayer, fue de serenidad y cautela, pero también de esperanza.

 

En este momento lo primero que debemos hacer todos los demócratas es recordar a todas y cada una de las víctimas del terrorismo. Su memoria y la de las personas que han trabajado y trabajan para garantizar nuestra libertad va a estar muy presente en el ánimo de quienes tenemos la responsabilidad de conseguir que el final definitivo de la violencia sea una realidad.

 

La segunda reflexión que debemos plantear en un día como hoy es que ese camino largo y difícil debemos recorrerlo juntos toda la sociedad, encabezada por la totalidad de las fuerzas políticas democráticas. Quiero ser optimista en este punto y dar por hecho que todos los partidos, también el que preside Mariano Rajoy, van a tener la altura de miras que reclama el actual y trascendental momento político. La actitud de todos los portavoces parlamentarios y del propio Rajoy durante la sesión de control al Gobierno, celebrada en la tarde de ayer en el Congreso de los Diputados, me empujan a ese optimismo.

 

Quiero pensar que las declaraciones desafortunadas e irresponsables, como las que escuchamos en boca de dirigentes como Jaime Mayor Oreja o incluso José María Aznar, no representan la posición oficial que mantiene hoy la dirección del Partido Popular.

 

Espero, de todo corazón, que Mariano Rajoy anteponga el interés general de los ciudadanos a sus intereses partidistas. Espero que no se deje llevar, una vez más, por las voces distorsionadas que siguen llegando desde lo más profundo de la caverna popular pidiéndole que continúe utilizando el terrorismo como arma electoral. Los ciudadanos no le perdonarían una actitud desleal en un momento como éste.

 

Los socialistas, como ayer manifestó el presidente Rodríguez Zapatero, queremos expresar nuestra confianza en el Partido Popular y nuestro compromiso de máxima información y colaboración durante todo el proceso.

 

El objetivo que todos tenemos por delante resulta demasiado importante como para distraernos en reyertas partidistas y también para dejarnos llevar por la ansiedad o las prisas. En definitiva, lo que pretendemos es, nada menos, evitar que haya que lamentar una sola víctima del terrorismo más, que no tengamos que contabilizar una sola viuda más o un solo huérfano más.

 

Para conseguirlo, los socialistas pondremos todo nuestro empeño y nuestro trabajo, por supuesto, sin pagar precio político alguno por la paz. Nuestra actuación se moverá siempre en el marco de la Constitución, del Estado de derecho y de la legalidad vigente.

 

El final de la violencia terrorista de ETA, si finalmente lo alcanzamos, no será nunca un logro del Gobierno o del Partido Socialista Obrero Español. Será un triunfo de nuestra democracia, de nuestro Estado de derecho y, sobre todo, será un triunfo de toda la sociedad española.

 

Diego López Garrido es Secretario General del Grupo Parlamentario Socialista

 

 

Publicado en el diario EL PERIODICO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“La contribución catalana” por Vicenç Villatoro

 

 

• El proceso del Estatut muestra que hay una vía civilizada para discutir el problema vasco

 

ETA escoge las fechas. No puede ser casual que se haya anunciado el alto el fuego al día siguiente de la aprobación del Estatut en la Comisión Constitucional. Y menos aún cuando durante todo el proceso de reforma del Estatut había quien estaba pensando en Euskadi. Los vascos, de todo signo, observaban con interés la evolución de la vía catalana. En Madrid, defensores y detractores del Estatut tenían en la mente también el tema de la violencia en Euskadi, a veces incluso de manera enfermiza. Y supongo que también en Catalunya alguien debía de estar pensando en como se podía ayudar desde aquí a resolver problemas que evidentemente nos afectan, como es el del terrorismo.

 

Estoy convencido de que la evolución del Estatut ha impactado positivamente en el proceso vasco. Y no porque abra una vía catalana que ahora pueda o deba seguir Euskadi. Sino porque ha demostrado que hay vía. Si el Estatut hubiese recibido en Madrid un portazo como el del plan Ibarretxe, estoy seguro de que hoy no podríamos celebrar la esperanza que abre el alto el fuego. Pero si se hubiese encallado en el proceso negociador, si la vía catalana se hubiese colapsado sin llegar a otro destino que el enfrentamiento, tampoco. El proceso catalán ha demostrado que, si se quiere, si lo quieren las dos partes, se puede negociar. Luego, el resultado de la negociación no gustará del todo a nadie, aunque disguste del todo a los partidarios del inmovilismo o del retroceso. Esto se ha probado en Catalunya. Esto vale para Euskadi. Da horizontes.

 

La contribución catalana al proceso vasco ha sido, fundamentalmente, no permitir que el proceso del Estatut se colapsase. Ciertamente, también hacía falta que el Gobierno de Zapatero moviese ficha. La perspectiva vasca nos ayuda a entender algunos de los episodios de la negociación catalana. Cuando en septiembre y en enero Zapatero acude a Mas para desencallar el proceso de negociación que parece, las dos veces, abocado al fracaso, supongo que también piensa en Euskadi. Si el ejemplo catalán servía para algo al proceso vasco, para Zapatero era imprescindible que no se frustrase, que no quedase encallado ni el Parlament ni en el Congreso. Los acuerdos de Zapatero con Mas tienen una lógica catalana, una lógica española, pero también buscan influir positivamente en el proceso vasco.

 

Si el martes, en el Congreso, los votos conjuntos de socialistas y populares hubiesen dado con la puerta en las narices a los negociadores catalanes, yo creo que hoy no tendríamos alto el fuego. Pero si desde Catalunya no se hubiesen hecho a tiempo esfuerzos y renuncias para impedir que el proceso catalán quedase embarrancado, tampoco tendríamos alto el fuego. Lo que sirve para Euskadi no es el texto del Estatut, sino el camino para llegar a él: amplio consenso de las fuerzas catalanas, capacidad de negociación desde Catalunya, voluntad de negociar del Gobierno socialista de España. Ésta es la secuencia que da juego. A partir de aquí, los vascos seguirán su propia vía. Y los catalanistas deberemos continuar con la nuestra, que tiene ya 100 años de tradición, y que ni empieza ni acaba con este Estatut, por muchos avances que contenga.

 

La experiencia catalana puede ofrecer otra enseñanza a los vascos: hay que aprovechar las coyunturas favorables para avanzar, pero los problemas complejos no se resuelven de un día para otro con soluciones milagrosas. Ni el Estatut resuelve el problema catalán ni hoy podemos dar por resuelto el problema vasco. Lo que es posible, y no es poco, es encontrar las vías civilizadas para discutirlos.

 

Vicenç Villatoro es Periodista y Exdiputado de CiU

 

 

Publicado en el diario EL PERIODICO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Es sólo un alto en el camino” por Alicia Sánchez-Camacho

 

 

• El anuncio no hace que tengamos que estar hoy menos preocupados que ayer

 

El comunicado de ayer no hace que los ciudadanos españoles tengamos que estar hoy menos preocupados que ayer. La única situación de real alborozo y alegría es la que se habría producido con la disolución total de la banda terrorista ETA y el abandono consiguiente de toda acción criminal.

 

Eso no ha ocurrido. Estamos sólo en un alto en el camino, en una pausa como acertadamente definió el presidente del PP, Mariano Rajoy, en esta locura de desventuras que iniciaron hace más de 40 años cuatro estudiantes vascos desengañados y desmotivados, creando lo que iba a ser la gran lacra de la vida española en democracia. Hay quienes se aventuran a realizar interpretaciones semánticas, interpretaciones del lenguaje utilizado en el comunicado de ayer, para asegurar el carácter y el tono moderado de este comunicado con los anteriores de ETA. No caigamos en engaños, no pretendamos decirles a los españoles cosas que no son. Ayer ETA volvió a decir con finas palabras pero en gruesos trazos lo que siempre ha dicho: el reconocimiento de los derechos del pueblo vasco, es decir, el reconocimiento de Euskal Herria, anexionándose Navarra y el País Vasco francés, el derecho de autodeterminación del pueblo vasco. Pero, además, tuvo la osadía de pedir claramente que se diera validez a todas las opciones políticas y que no se actuara en este proceso con represión, es decir, a buen entendedor que no se aplique el Estado de derecho.

 

Y desde el PP lo decimos como siempre lo hemos hecho. Muy claro: el Estado de derecho debe seguir realizando su trabajo, que la justicia va a seguir cumpliendo su función, que el juez Grande-Marlaska el día 24 de marzo, el mismo que ETA ha escogido para iniciar esta tregua, tomará declaración a Otegi y acordará lo que en derecho proceda.

 

Tenemos que recordar también que ha habido cuatro treguas de ETA algunas denominadas incluso treguas indefinidas, que acabaron definiéndose con asesinatos y muertes de personas inocentes. Desde el PP, un partido de gobierno, de responsabilidad, le ofrecemos al presidente del Gobierno nuestra colaboración leal para estar al lado del Ejecutivo en el marco del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Ahí siempre nos ha tenido, pero también digo que es muy triste que en esta legislatura hayamos tenido que esperar a este comunicado de ETA para que Zapatero reconozca la firmeza, la eficacia y la dignidad del PP en la lucha contra el terrorismo.

 

También queremos decirle al Gobierno que la precaución, la serenidad y la altura de miras, no debe hacerles olvidar nunca que los terroristas siguen siendo terroristas, que han matado a casi mil personas en España y que jamás ni las víctimas ni España se merecen que un Gobierno ofrezca ningún precio político por el final del terrorismo etarra o de cualquier tipo de terrorismo. Decía Séneca en los albores de la democracia que toda idea podía tener su defensa política, pero no toda política era justa. Si se paga un precio político en ese proceso de normalización, del que ya hablan algunos, habremos dado una justificación, una utilidad al terrorismo asesino y con ello estaríamos haciendo como decía el gran filósofo una política que no sería justa.

 

Por esa justicia que merece España, y especialmente merecen las miles de víctimas inocentes de este terrorismo atroz, sólo quiero llamar al sentido común y apelar a la reflexión más responsable que este país merece: "Jamás se podrá dar en ningún proceso con los terroristas un precio político, simplemente porque eso no es justicia".

 

Alicia Sánchez-Camacho es Diputada y Portavoz del PP

 

 

Publicado en el diario EL PERIODICO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Política en libertad” por Joseba Arregi

 

 

• ETA ha dado el paso sin tener garantizado el resultado de la negociación de los partidos

 

Hay una gran diferencia entre la pretensión de algunos, hace pocos años, de hacer política para que ETA abandonara la violencia, asumiendo sus dos demandas fundamentales -territorialidad y autodeterminación-, y hacer política ahora que ha declarado un alto el fuego permanente. Si aquella actuación suponía renunciar a la política en libertad, a la libertad de decir no a ETA, ahora es posible poner en marcha la vía política de manera libre, sin que esté condicionada por la organización.

 

Es evidente que existe una continuidad entre la propuesta de Batasuna en Anoeta, el discurso que se ha ido consolidando en los últimos meses centrado en las dos mesas de negociación, y los contenidos del último comunicado de ETA. Pero en medio hay una cesura, una pausa importante: la comunicación del alto el fuego permanente. En el comunicado no se hace referencia a las dos mesas. Pero sí se mencionan los contenidos de los que se debe ocupar la segunda mesa, la mesa de la normalización en palabras de Ibarretxe.

 

Pero si ETA ha pretendido, que lo ha hecho hasta ahora, vincular el cese de la violencia con la garantía del resultado de la mesa de normalización, en este momento no tiene más remedio que asumir que el objetivo de su decisión -de la proclamación del alto el fuego permanente- se limita a impulsar el proceso democrático en cuyo final debe estar la autodeterminación.

 

Aunque no hable de la mesa de negociación con el Gobierno para tratar del futuro de los presos y de la entrega de las armas, se supone que las perspectivas que la actuación judicial les ha puesto de manifiesto estas semanas tienen que ver algo con el anuncio de alto el fuego de ayer: si éste se retrasaba mucho más en busca de la garantía pretendida sobre el resultado de la normalización, se podían encontrar con que el objetivo de la primera mesa, de la negociación con el Gobierno, podía quedar demasiado condicionado e imposibilitado.

 

Todos podemos recordar las afirmaciones de Otegi diciendo que se equivocaban quienes creían que la paz era simplemente la tregua de ETA, que no habría paz sin el respeto del derecho de autodeterminación y de la territorialidad. Pues bien: ETA se ha visto forzada a anunciar algo más que una tregua, un alto el fuego permanente, sin que nadie le haya garantizado cuál va a ser el resultado que consiga la mesa de normalización. La palabra misma adquiere un sentido nuevo y distinto: ya no se trata de una mesa de normalización, sino que en esa mesa, en el Parlamento vasco o donde haga falta, donde se quiera, se podrá discutir de política en libertad, con normalidad, sin el condicionante del vigilante armado.

 

Es cierto que ETA habla de los derechos que corresponden al pueblo vasco, de que debe ser posible que todas las opciones políticas se puedan llevar a la realidad -un imposible metafísico cuando existen proyectos que se contradicen-, que los vascos deben decidir su futuro, y Francia y España comprometerse a respetar lo que éstos decidan. Como siempre suele suceder, se obvia que muchos vascos no quieren decidir sólo como vascos, sino que quieren tomar una postura desde su compleja identidad, desde su plural sentimiento de pertenencia, junto con otros.

 

ETA ya no se encuentra en posición de condicionar ese debate. Ahora apela a la responsabilidad de los vascos para que se consiga lo que ella quiere. Pero la responsabilidad de muchos vascos es defender lo que han defendido incluso bajo la amenaza de ETA: la pluralidad, que es libertad.

 

Joseba Arregi es Exdirigente del PNV

 

 

Publicado en el diario EL PERIODICO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Como fruta madura” por José Luis Zubizarreta

 

 

• Aislada y rechazada, ETA no tiene más remedio que asumir que su éxito está en su retirada

 

No es la primera vez que ETA declara un alto el fuego ni que abre, con él, un proceso de superación de la violencia. Por citar los dos casos más conocidos, cabe evocar la tregua de tres meses que introdujo el proceso de conversaciones de Argel en 1989 y el alto el fuego con el que dio comienzo el llamado proceso de Lizarra en 1998. Los dos acabaron en fracaso. No es, por tanto, sorprendente que, entre las reacciones que se han producido ante este tercer anuncio de ayer, haya predominado la de la cautela o, incluso, la del escepticismo. A ETA apenas le queda crédito alguno para suscitar esperanza.

 

Y, sin embargo, el tiempo no pasa en vano ni la historia tiene por qué repetirse de manera mimética. Si se analizan las circunstancias en las que se ha producido la decisión de ETA de un alto el fuego permanente, la conclusión que uno saca es que la situación política que ahora se abre no es idéntica a la que se creó tras las dos treguas antes señaladas. Tanto en Argel como en Lizarra, la decisión de ETA tenía demasiado de estratégica. En el primer caso, la banda, consciente de su capacidad operativa, pretendió jugar de poder a poder, sondear, por así decirlo, al Estado sobre su disposición a conceder contraprestaciones políticas a cambio del abandono de las armas. En el segundo, ETA quiso, con aquel alto el fuego "unilateral e indefinido", "acumular" todas las fuerzas nacionalistas para alcanzar, mediante la presión política, los mismos objetivos que no había sido capaz de conseguir a través de la lucha armada. En ambas ocasiones, la tregua o el alto el fuego era un instrumento de lucha en pos de la imposición de su proyecto político.

 

El alto el fuego que ayer se anunció tiene otras características. Parece, más que el fruto de un cálculo estratégico, el resultado de un largo proceso de maduración en el que ETA ha interiorizado que el ciclo de su lucha armada está ya agotado. No es ésta una impresión voluntarista, sino, más bien, una deducción fundada en hechos de la realidad.

 

Ya el propio texto del comunicado de ETA, así como la literalidad de la declaración con que Batasuna lo acompañó a las pocas horas, tienen poco que ver con la retórica triunfalista con que en otros tiempos la izquierda aberzale solía aleccionar a todo el mundo. Ambos, comunicado y declaración, dan a entender que sus autores se han hecho conscientes de su debilidad operativa y política, y que quieren salir realmente del atolladero en que están metidos. Se agarran simplemente a lo que el nacionalismo democrático ha venido reclamando en los últimos tiempos: la apertura de un proceso en el que sean reconocidos los derechos del pueblo vasco.

 

ETA se sabe acorralada y sabe, además, que su persistencia se ha convertido en un estorbo para el desarrollo político de la propia izquierda aberzale. En este sentido, la presión que el Estado de derecho ha venido ejerciendo sobre ella y sobre todo su entorno ha obtenido resultados. Aislada, y rechazada en todos los frentes, ETA no ha tenido más remedio que reconocer que su éxito está precisamente en su retirada. La propia Batasuna se lo venía indicando, de forma más o menos explícita, desde que el 14 de noviembre del 2004 hiciera solemnemente pública su famosa declaración de Anoeta.

 

El presente alto el fuego se caracteriza, en consecuencia, por su madurez. Cae como una fruta madura que no podía ya resistir en el árbol. Y precisamente por eso, por ser el producto de un largo proceso de maduración, permite albergar más esperanzas que todas las treguas anteriores.

 

 

José Luis Zubizarreta es Escritor

 

 

Publicado en el diario EL PERIODICO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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