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LA VANGUARDIA narra el 'alto el fuego permanente'

Por Narrador - 2 de Abril, 2006, 3:40, Categoría: General

 

El principio del fin ha comenzado

 

 

El texto y la escenografía del comunicado sugieren una decidida apuesta política de la banda. ETA declara un “alto el fuego permanente” que abre la esperanza a un proceso de paz

 

BARCELONA - La esperanza de paz se extendió ayer en el País Vasco y en el conjunto de España cuando minutos después del mediodía la organización terrorista ETA comunicaba a través de internet una declaración de “alto el fuego permanente”, que fue acogida por la mayoría de los dirigentes políticos y por la sociedad civil con una sensación de alivio y como la confirmación de que “el principio del fin” anunciado como posible por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acababa de comenzar.

 

“Euskadi Ta Askatasuna ha decidido declarar un alto el fuego permanente a partir del 24 de marzo”. Así comienza la declaración de la organización, que la justifica con el objetivo de “impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como Pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas”. Señala también el comunicado que “al final de ese proceso los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro”. Posteriormente al comunicado fue divulgado en un vídeo en el que aparecían tres encapuchados rodeados de banderas y en el que, una mujer, sin la voz distorsionada, leía la declaración de la banda.

 

En todo el mundo, la noticia fue destacada como un acontecimiento de trascendencia por los medios de comunicación de referencia internacional. En España, se multiplicaron las declaraciones de celebración de instituciones políticas, patronales, sindicatos y entidades cívicas. Hubo incluso alguna “reivindicación de alegría” por parte de gentes del mundo del espectáculo como las actrices Charo López y Pilar Bardem. Sin embargo, la “prudencia” fue la consigna dominante de los principales responsables políticos, como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que pidió “unidad” al conjunto de las fuerzas democráticas ante un camino que será “duro, difícil y largo”. Todas las fuerzas políticas brindaron su apoyo al Gobierno en el proceso, aunque el líder del PP, Mariano Rajoy, puso como condición que “no se pague precio político”.

 

El fondo y la forma del comunicado alimentan la esperanza de que ETA apuesta decididamente por la vía política. A falta de conocer un nuevo comunicado de la banda que será difundido hoy mismo a través del diario Gara, este primer documento de ETA evita los planteamientos desafiantes de otras ocasiones y lo que, hoy por hoy, es más significativo, no pone condiciones previas. Ni siquiera hace una referencia expresa al derecho a la autodeterminación. Sí utiliza el recurrente eufemismo sobre el derecho de los vascos a “decidir su propio futuro” que suelen utilizar todos los partidos nacionalistas moderados y el propio lehendakari. Se da relevancia a esa actitud porque se interpreta como la voluntad de la cúpula de ETA de facilitar políticamente la apertura del proceso de paz evitando alimentar los argumentos apocalípticos de los sectores refractarios que pudieran estar dispuestos a boicotearlo.

 

En círculos políticos se subrayó ayer como un dato significativo que ETA adoptara el concepto de “alto el fuego” en vez de tregua, siempre más limitada, pero sobre todo se destacó el hecho de que la banda asumiera el concepto de “alto el fuego permanente” que ya fue utilizado por el IRA en el inicio del proceso de paz en Irlanda del Norte. De este detalle se percataron dos políticos tan dispares como el ministro de Defensa, José Bono, y el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira.

 

También refuerza la hipótesis de que ETA va en serio esta vez el hecho de que la presentación de la tregua la realizara una mujer sin la voz distorsionada, mirando a cámara en un vídeo realizado profesionalmente. Fuentes policiales han constatado que, a diferencia de otras ocasiones, el rodaje es reciente y ha sido realizado en el País Vasco, no en Francia. Es bastante probable que la policía conozca ya la identidad de la etarra que habla, y ya es significativo que no haya tenido inconveniente en asumir ese riesgo.

 

La declaración de alto el fuego por parte de la banda armada era esperada en medios políticos desde hace varias semanas. De hecho esa información había llegado al Gobierno y sectores políticos y civiles de la sociedad vasca, tal como informó La Vanguardia en su edición del 16 de febrero, que abrió la sección de Política con una crónica firmada por Cristina Sen titulada “ETA prepara la presentación solemne de un alto el fuego que abra el proceso de paz”.

 

La revisión del criterio sobre redención de pena en el caso del etarra Henri Parot que prolongó su condena de cárcel justo cuando iba a ser liberado reabrió el debate interno, según fuentes relacionadas con medios abertzales. Con todo, la policía y también el Gobierno español conocían las intenciones de la banda, como lo ha puesto de manifiesto en diversas ocasiones el propio presidente Zaptero con referencias a este “principio del fin” inaugurado ayer. Precisamente por ello, el Ejecutivo procuró evitar dramáticas declaraciones de condena cuando en las últimas semanas ETA intensificó sus actividades colocando potentes artefactos explosivos en lugares del País Vasco normalmente frecuentados por mucha gente, pero que estallaban cuando no había nadie y sólo provocaban destrozos materiales. La policía consideraba que ETA ya tenía decidida la opción del alto el fuego, pero pretendía demostrar que aún era capaz de cometer graves atentados y que si dejaba de matar era fruto de su propia voluntad política y no porque el Estado le hubiera ganado la batalla.

 

Con la noticia del alto el fuego se produjo una declaración especialmente significativa: el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, dijo que “las nuevas circunstancias” le llevaban a reflexionar sobre la petición de prisión para el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, y añadió que pedirá a los fiscales de la Audiencia Nacional que tengan en cuenta también ellos las nuevas circunstancias.

 

 

Una información de Jordi Barbeta publicada en el diario LA VANGUARDIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

ETA abre la puerta al diálogo con el Gobierno

 

 

La decisión parece ir más allá de lo que el Ejecutivo parecía esperar hace apenas un mes

 

Bilbao - El comunicado de tregua dado a conocer ayer por ETA puede hacer posible que el presidente del Gobierno ponga en marcha la vía de diálogo prevista en el acuerdo del Congreso de los Diputados del 17 de mayo del pasado año. ETA no anuncia el abandono definitivo de las armas, sino que habla de “alto el fuego permanente”, pero la decisión parece ir más allá de lo que el Gobierno parecía esperar hace apenas un mes, cuando el presidente, al ser preguntado si preveía una declaración de tregua de ETA, lanzaba balones fuera y decía que así había sido anteriormente, pero que no había que pensar “en protocolos del pasado”.

 

Sin embargo, la banda terrorista anunció que paraba su actividad, aunque, posiblemente, todavía nos falta por conocer la letra pequeña que viene en una declaración complementaria que acompaña al comunicado difundido ayer y que el diario Gara tenía previsto difundir en su edición de hoy, jueves. El comunicado de tregua utiliza la expresión “alto el fuego permanente” frente a la de alto el fuego “indefinido y total” utilizado en septiembre de 1998. Los dos conceptos tienen en común que son reversibles a voluntad de la banda terrorista; que ETA, en cualquier momento, puede poner fin al cese de actividades y volver a las armas. Sin embargo, la expresión utilizada ayer le permite al Gobierno hacer la interpretación que crea más conveniente, la más optimista, y presentarse con ella en el Congreso, a sabiendas de que logrará un respaldo mayoritario para poner en marcha el proceso de diálogo con ETA.

 

La declaración de ayer –a falta de conocer la ampliación del mensaje etarra esperada para hoy– vuelve a señalar cuál es el objetivo final que se plantea ETA: la autodeterminación presentada como el derecho de los vascos a “tener la palabra y la decisión sobre su futuro”. ETA es consciente de que con su tregua pone en marcha un proceso político complejo que, por un lado, debe conducir a la constitución de una mesa de partidos para negociar el futuro del País Vasco al margen de las instituciones actuales y, por otra, debe llevar a la banda a sentarse frente a frente con representantes del Gobierno español por tercera vez desde 1989.

 

Muchas personas pueden pensar que el comunicado de ayer no plantea cuestiones que negociar con el Gobierno, pero esto hay que interpretarlo a la luz de otros pronunciamientos públicos de la propia ETA. La banda deja que la negociación política se haga en una mesa de partidos en la que estará representada Batasuna, mientras los terroristas, desde la otra mesa, permanecerán vigilantes para comprobar si se avanza hacia el objetivo final de la autodeterminación, que no es el punto de partida para empezar la negociación, sino el de llegada. Es el punto que debe aceptar no sólo el Gobierno español, sino también el francés, porque ETA volvió ayer a dirigirse tanto a Madrid como a París, en línea con el maximalismo territorial implantado en la izquierda abertzale desde 1998, que le lleva a reclamar a un tiempo todo el territorio que abarca Euskal Herria.

 

“Los estados español y francés deben reconocer los resultados de dicho proceso democrático, sin ningún tipo de limitaciones”, afirma la banda en su declaración. Desde que en el verano del 2004 se aprobó el cambio de estrategia de ETA y Batasuna, la negociación política queda delegada en manos del partido que lidera Arnaldo Otegi, y la banda se reserva lo que llama “desmilitarización”, concepto que incluye tanto la retirada de las fuerzas de seguridad del País Vasco como el futuro abandono de las armas de la propia ETA. Pero no es un abandono que se vaya a discutir antes de que se haya encarrilado la cuestión de la autodeterminación.

 

Comparado con el anuncio de la tregua de 1998, el comunicado de ayer aparecía escueto, sin la retórica triunfalista que acompañó la declaración de entonces. En aquella ocasión, ETA se presentaba como la ganadora de veinticinco años de lucha contra el sistema democrático español y veía en la radicalización que se había producido en el conjunto del nacionalismo institucional una muestra de ese triunfo que había forzado un acercamiento del PNV y de EA a sus posiciones contrarias al marco estatutario.

 

Unos días antes de aquel comunicado, los partidos y sindicatos nacionalistas habían firmado el pacto de Lizarra y, un mes antes, ETA, PNV y EA habían suscrito un acuerdo secreto que era el que motivaba la tregua. Al comunicado de ayer, sin embargo, se llega con los nacionalistas divididos. El PNV está en buena medida al margen de los movimientos subterráneos previos a la tregua. Su socio de gobierno, Eusko Alkartasuna, participa en reuniones regulares con Batasuna en el seno del Foro de Debate Nacional. ETA llega a esta tregua después de que se hayan producido escarceos entre socialistas vascos y Batasuna, y con sospechas de que haya habido también intercambio de mensajes por vías indirectas entre el Gobierno y la propia banda.

 

La tregua de ETA se produce, además, en un momento en que el Estado –a través de la justicia– está mostrando una gran firmeza. Los jueces impidieron el congreso de Batasuna, actualizaron la prohibición de sus actividades, endurecieron la política penitenciaria y han encausado a importantes dirigentes del entorno de ETA con el ingreso en prisión de alguno de ellos. La firmeza se ha demostrado que no es contraproducente frente a ETA y su entorno.

 

 

Una información de Florencio Domínguez publicada en el diario LA VANGUARDIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Los presos reclaman un estatus político

 

 

La izquierda abertzale presiona para que los 659 reclusos de la banda tengan un papel indispensable

 

BILBAO. - Las cárceles de España, Francia y México albergan en la actualidad a un total de 659 reclusos condenados por vinculación con ETA o pendientes de juicio por actividades terroristas. Durante los dos últimos años, el colectivo de presos y los grupos de apoyo de la izquierda abertzale se han movilizado activamente para reclamar el reconocimiento de un estatus político.

 

Los últimos datos disponibles cifran en 499 los reclusos que se encuentran en las prisiones españolas, otros 155 los que están en Francia y los cinco restantes en México. Estos cinco últimos están pendientes de extradición. De los reclusos que hay en España, 419 son hombres y 80 mujeres, según datos oficiales. Un total de 150 son preventivos a la espera de juicio y otros 343 están sentenciados.

 

Fuentes de la lucha antiterrorista señalan que a lo largo del último año los presos de ETA han recuperado la moral por las expectativas políticas que se han suscitado. Se habrían superado las tensiones internas de los últimos años que se habían manifestado mediante actitudes de resistencia pasiva a la hora de seguir las consignas impartidas por la dirección de ETA para que los reclusos efectuaran actos de protesta en el interior de las prisiones.

 

Estas actitudes, ampliamente extendidas en el colectivo de presos de ETA, llevaron hace casi dos años a poner en marcha diversas iniciativas para tratar de apaciguar los ánimos de los internos. Una de estas iniciativas, en septiembre del 2003, fue la solicitud masiva del tercer grado penitenciario –esto es, un régimen de semilibertad– a pesar de no cumplir todos los requisitos legales para obtenerlo. La petición, al menos en apariencia, entraba en contradicción con las órdenes expresas de ETA a sus presos de no solicitar grados.

 

A finales de mayo del pasado año, se organizó en San Sebastián una denominada Conferencia Internacional de Solidaridad a la que acudieron representantes de grupos afines a la izquierda abertzale de diversos países. La conferencia de San Sebastián fue aprovechada para anunciar que los presos de ETA habían elegido una nueva representación formada por el que fuera jefe de los comandos de la banda, Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, Txikierdi; la ex miembro del comando Madrid Ana Belén Egüés; Daniel Dergi y Argi Perurena. Los dos primeros están encarcelados en España y los dos segundos en Francia.

 

Era la segunda vez que los presos de la organización terrorista designaban una representación. La primera se hizo pública el 11 de julio de 1996, en pleno secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. ETA había exigido el reagrupamiento de los reclusos y que el Gobierno negociara con los presos que, para corresponder a la iniciativa del secuestro, designaron una delegación formada por Txikierdi, Zabarte Arregui, Mercedes Galdós, Begoña Sagarzazu, Henri Parot, Gloria Recarte y Jon Gaztelumendi. La representación no tuvo ninguna virtualidad exterior, ni reconocimiento de ningún tipo salvo para una delegación del Parlamento vasco que, en pleno enfrentamiento con el Gobierno del Partido Popular, acudió a entrevistarse con Txikierdi para hablar sobre la política penitenciaria.

 

La nueva cabeza de los reclusos de ETA envió al congreso de San Sebastián un documento en el que reclaman el reconocimiento de su condición de presos políticos. El escrito, que aboga por mantener una actividad de los presos como colectivo, considera que los reclusos “deben tener un papel indispensable en cualquier intento de solución”. Esta misma idea fue recogida por el documento final de la conferencia, en el que se afirma que “la participación de los presos y presas es imprescindible en las transformaciones políticas y sociales, en el proceso de lucha y en las vías de resolución del conflicto. Esa participación es pues la que garantiza el éxito de esos procesos”.

 

Las reclamaciones de San Sebastián han sido reiteradas por los presos o por sus cuatro portavoces en diversas ocasiones desde entonces. Entre el 3 de enero y el mes de marzo pasado, los presos de la organización terrorista organizaron protestas en las cárceles de forma rotatoria para reclamar un estatus político.

 

En una carta enviada a finales del pasado año al Foro de Debate Nacional –plataforma de la que forman parte partidos y grupos sociales nacionalistas, con la salvedad del PNV–, los representantes de los presos reclamaban participar en los debates. A su vez, los dos portavoces encarcelados en Francia, Daniel Derguy y Argi Perurena, pidieron al ministro de Justicia del gobierno galo que se reuniera con ellos para hablar de la situación de los reclusos.

 

 

Una información publicada en el diario LA VANGUARDIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El líder histórico de ETA

 

 

Las investigaciones sitúan a Josu Ternera, con cuarenta años de pertenencia a la organización, al frente de la banda

 

Bilbao - Dentro del amplio número de informaciones que han circulado en torno a la situación de ETA, hay una que señala que José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, se encuentra al frente de la banda terrorista y es él quien ha hecho llegar al presidente del Gobierno mensajes sobre los propósitos del grupo.

 

Urrutikoetxea, el líder histórico de ETA, se encuentra en la clandestinidad desde que en el año 2002 huyera para eludir su procesamiento y posible ingreso en prisión como consecuencia del sumario abierto por el atentado contra la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza, en diciembre de 1987, en la que se registraron once muertos. Los servicios policiales dan por seguro que se encuentra escondido en Francia y no hay informaciones claras acerca de si padece una grave enfermedad, como se ha asegurado en diversos medios de prensa. No faltan, sin embargo, informaciones que apuntan que habría recibido tratamiento en un prestigioso centro médico, aunque estos extremos sean difíciles de confirmar. En todo caso, sobre lo que no parece haber duda es que está dirigiendo la estrategia de ETA, junto con un grupo de dirigentes de la banda entre los que se citan a Eneko Gogeaskoetxea, quien, supuestamente, colaboraba con Mikel Antza, Tomás Elgorriaga Kunze y Txeroki. En medios policiales franceses se da por hecho que Ternera cuenta con la colaboración de su propio hijo, Egoitz Urrutikoetxea, de 37 años, antiguo asistente del eurodiputado de HB Koldo Gorostiaga, que se encuentra huido para eludir a la justicia gala.

 

Sobre la actitud que pudiera mantener Josu Urrutikoetxea, algunas fuentes señalan que comparte con los principales dirigentes de Batasuna la idea de que ha pasado el tiempo de las armas y que habría que buscar una negociación, aunque se cree que la negociación que se plantea no es para poner fin a ETA directamente, sino para conseguir contrapartidas políticas al hilo de las cuales pudiera plantearse el abandono del terrorismo. Urrutikoetxea no sólo es el dirigente de ETA más veterano –tras el paréntesis de su estancia en prisión entre 1989 y el 2000–, sino que es, probablemente, el único militante en activo que tiene a sus espaldas casi cuatro décadas de pertenencia ininterrumpida a la organización terrorista.

 

Josu Ternera, nacido el 24 de diciembre de 1950 en la localidad vizcaína de Ugao-Miraballes, entró en ETA en 1968, al mismo tiempo que lo hacía José Miguel Beñaran, Argala, amigo suyo de juventud. Los dos llevaron una trayectoria paralela dentro de ETA, hasta el asesinato de Beñaran en 1978. Urrutikoetxea huyó a Francia en 1971 y se convirtió en miembro liberado del frente militar de ETA a las órdenes del entonces jefe de la estructura, Eustakio Mendizabal, Txikia, con quien tomó parte en varios atracos y robos de explosivos. Entre las acciones de esa época que se le atribuyen se encuentra el asalto a un polvorín de Hernani en el que ETA se apoderó de tres mil kilos de dinamita, una parte de la cual fue utilizada posteriormente en el atentado contra el presidente del Gobierno almirante Carrero Blanco.

 

Las primeras responsabilidades dentro de ETA las asumió en 1973, cuando fue designado responsable del frente militar en la zona de la costa guipuzcoana, con varios comandos a sus órdenes. En julio de ese mismo año se trasladó a Madrid para asistir a una reunión del Biltzar Ttippia (comité central) de ETA celebrada en los alrededores de la capital española. Su presencia en Madrid fue descubierta en diciembre, a raíz del atentado contra el almirante Carrero Blanco, en el que intervino su amigo y compañero Argala. Ternera fue procesado por el magnicidio y fue uno de los primeros miembros de ETA cuya extradición pidieron las autoridades españolas a las francesas, sin éxito. Tras la escisión entre milis y polimilis sufrida por ETA en 1974, Urrutikoetxea adquirió un papel relevante en el seno de ETA(m), entrando a formar parte de su ejecutiva desde el primer momento. Josu Ternera, junto a Txomin Iturbe y Argala, presidió la primera asamblea de ETA(m), celebrada en 1975 en Anglet, en la que se nombró a la dirección.

 

A partir de 1977 se hizo cargo del aparato internacional y, tras el asesinato de Argala, en diciembre de 1978, amplió algunas competencias al aparato político, compartiéndolas con Eugenio Etxebeste, Antxon, hasta que la deportación de este último en 1984 lo convirtió en responsable único del citado aparato. Como responsable del aparato político, se encargó siempre del control de las actividades políticas del entorno de ETA, como Herri Batasuna. Su intervención fue decisiva en 1987-1988 para depurar dentro de HASI a quienes cuestionaban el liderazgo de la organización terrorista, provocando la expulsión del secretario general y de un centenar de militantes. La documentación intervenida por la policía francesa en Sokoa, en 1986, reveló que Ternera tenía un papel preponderante dentro de la banda terrorista y que con su firma se autorizaban importantes gastos de dinero. La muerte de Txomin Iturbe, en febrero de 1987 en Argelia, lo convirtió en el indiscutido número uno de ETA.

 

Como principal dirigente de ETA, debía ser quien controlara desde la clandestinidad en Francia las conversaciones de Argel, pero fue arrestado el 10 de enero de 1989, apenas cuarenta y ocho horas después de que la banda anunciara el inicio de la tregua que abrió el proceso de conversaciones. José Antonio Urrutikoetxea fue juzgado en 1990 en París y condenado a diez años de prisión. Seis años más tarde fue entregado a las autoridades españolas. La Audiencia Nacional lo puso en libertad en el año 2000, tras agotar la prisión preventiva. En 1998 había sido elegido parlamentario por Euskal Herritarrok, a pesar de estar en prisión. Fue trasladado desde la cárcel al Parlamento para que tomara posesión y también en el pleno de elección de Juan José Ibarretxe como lehendakari.

 

El único sumario que quedó abierto fue el referido al atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, perpetrado por el comando Argala, que encabezaba Henri Parot. Un informe elaborado por la Guardia Civil para el Tribunal Supremo, que instruía el sumario, estableció que Urrutikoetxea, como dirigente de ETA, tenía responsabilidades sobre el comando Argala, que dependía de la ejecutiva de la banda, y por tanto podría haber incurrido en responsabilidades penales. En el 2002 Urrutikoetxea huyó a Francia para evitar la citación del Tribunal Supremo, que podía llevarle de nuevo a prisión.

 

 

Una información de Florencio Domínguez publicada en el diario LA VANGUARDIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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