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Primeras reacciones

Por Narrador - 2 de Abril, 2006, 3:18, Categoría: General

 

Zapatero se da tiempo para abrir el diálogo con ETA y pide unidad al PP

 

 

José Luis Rodríguez Zapatero vio aflorar ayer el primer paso de un proceso silenciosamente cocinado, pero pese a ello se recetó máxima prudencia y se dio tiempo antes de pedir permiso al Congreso para abrir formalmente la negociación con ETA. Tendió la mano al PP para avanzar juntos en la “unidad de la esperanza”.

 

Madrid. – José Luis Rodríguez Zapatero fue el primero en contener cualquier síntoma de euforia y el primero en pedir a los suyos que todas las declaraciones públicas se hicieran bajo la premisa de la prudencia. Pero tras esta consigna con la que la Moncloa quiso reaccionar ayer al anuncio de alto el fuego permanente realizado por ETA, las consideraciones del presidente fueron amplias y abordaron varios aspectos mirando al futuro. En primer lugar, Zapatero señaló que se da un tiempo para decidir si se dan las condiciones para abrir oficialmente una negociación Gobierno-ETA, que tendría que contar con el aval del Congreso. El segundo mensaje que lanzó el presidente fue para Mariano Rajoy, invitándole con un tono exquisito a trabajar unidos por la esperanza.

 

El jefe del Ejecutivo conoció la noticia sobre las 12 del mediodía en su despacho, cuando estaba reunido con el ex secretario de Estado Miguel Ángel Fernández Ordóñez. El Gobierno esperaba el anuncio este mes de marzo y la semana pasada había sonado con mucha fuerza que era inminente. Tras el comunicado, el presidente optó por no hacer reuniones, sino que contactó con la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, varios ministros y colaboradores por el móvil.

 

El comunicado de ETA de alto el fuego supone para el Ejecutivo el primer paso público de un proceso que se ha ido cocinando a través de mediadores durante más de un año y en el que en el esquema acordado figuraba este primer anuncio y después la reflexión gubernamental antes de formalizar la apertura de la negociación. Zapatero quiere actuar con la máxima cautela ante el camino “duro, largo y difícil” que se le presenta ahora para evitar cualquier error aún partiendo de la convicción, según fuentes gubernamentales, de que el proceso de paz parece irreversible. Se abre ahora un periodo de tiempo aún por determinar antes de que el presidente pida al Congreso el permiso “si se dan las condiciones” para iniciar la negociación que tiene aspectos tan complicados como los presos, las víctimas y la “desmilitarización”. En principio, el proceso político se vehicularía en la mesa de partidos que debe constituirse en Euskadi sin interferencias entre ambos.

 

El primer paso que anunció el presidente fue su intención de reunirse primero con Mariano Rajoy, después con el lehendakari Juan José Ibarretxe y después empezar una ronda con el resto de partidos políticos. Zapatero busca el máximo respaldo para arrancar oficialmente un trayecto que irá más allá de esta legislatura y que puede tener altibajos. El mensaje de consenso que lanzó al PP fue rotundo. “Mi predisposición es de máxima confianza con Rajoy (...) sabiendo que estamos entre demócratas que desean y que han luchado por ver el fin de la violencia”, señaló. La reunión está ya acordada para el próximo martes.

 

El jefe del Ejecutivo hizo su primera valoración del comunicado etarra en la sesión de control del Congreso, donde sobre esta cuestión no hubo pugna. La declaración institucional la prosiguió después ante la prensa subrayando que hablaba en la sede de la “soberanía” española. Buen ejemplo de la dosis de prudencia fue su aseveración de que se puede estar en “el principio del fin de la violencia”, es decir, utilizó el mismo lenguaje que cuando hace un mes compareció ante la prensa sin el anuncio aún realizado. En sus primeras palabras también destacó que en este camino que se abre estarán siempre presentes las víctimas y los que han trabajado por la “libertad y la seguridad”.

 

En esta apelación a la búsqueda de unidad y de apoyo para lograr que el proceso avance se refirió a la sociedad vasca como “impulsora esencial” para que el fin de la violencia pueda ser una realidad. El Gobierno hace tiempo que trabaja en contacto con los sectores sociales de Euskadi para lograr arropar el proceso y ayudar a hacerlo irreversible. En esta línea, también es importante el respaldo internacional que previsiblemente recibirá a partir de hoy el presidente en el Consejo Europeo que se celebra en Bruselas. Ayer, el primer ministro Dominque de Villepin habló con Zapatero tras el comunicado de Jacques Chirac.

 

El presidente se comprometió a frontar todas las etapas que se abren siempre con respeto a la legalidad. Hoy, el Ejecutivo volverá a analizar a fondo el segundo comunicado que hará ETA.

 

 

Una información de Cristina Sen y Jaume V. Aroca publicada en el diario LA VANGUARDIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El PP minimiza el anuncio y exige que no se pague precio político

 

 

El PP volvió ayer a ser la nota discordante en las reacciones al anuncio de ETA, en el que no ve nada positivo. Al contrario, encuentra las condiciones de siempre: que no se arrepiente de nada y que no pide perdón. Por eso, Rajoy ofreció colaboración al Gobierno, pero para derrotar el terrorismo, y no pagar precio político.

 

Madrid. – Más de lo mismo. El PP no ve ninguna novedad en el comunicado de ETA, del que no deduce una voluntad clara de abandonar las armas, y donde sólo vislumbra las mismas condiciones de siempre a su alternativa de muerte, la autodeterminación. “No hay modulación alguna en sus reivindicaciones”, dice el PP. Con esta reflexión, Mariano Rajoy restó importancia al anuncio de la banda terrorista de “alto el fuego permanente”.

 

El presidente del PP resumió todas estas ideas en una declaración pronunciada a primera hora de la tarde en la sede del PP, en Madrid, tras su conversación con el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, con quien se reunirá el martes que viene. En ese comunicado, que luego repitió casi palabra por palabra en la sesión de control del Congreso, en la que renunció a su pregunta sobre el Estatut para reiterar su desconfianza, ofreció colaboración a Zapatero, pero con la condición de que el presidente “vuelva a los principios del pacto antiterrorista”, y que no se pague precio político. En fin, una colaboración “para derrotar el terrorismo”.

 

Rajoy, en su declaración, hizo hincapié en que éste no era el anuncio que se esperaba: el de “su disolución y el fin de sus actividades criminales”. “Eso era la importante y esto no se ha producido”, subrayó. Y lo hizo con la intención de restar importancia al comunicado. Para ello, la igualó a otras treguas: “Hoy, por cuarta vez en los últimos años, se nos anuncia un alto el fuego, después de que hace dos años se nos anunciara una tregua en Catalunya y, poco tiempo después, una tregua que sólo afectaba a políticos, es decir, a cargos electos”.

 

Para el presidente del PP, el alto el fuego anunciado “es una pausa, no es una renuncia a la actividad criminal”; considera que lo que hace es demostrar su voluntad de seguir existiendo, “no se arrepiente de nada y no pide perdón a las víctimas del terrorismo”. Pero sobre todo, el PP considera que mantiene sus objetivos, “el derecho de autodeterminación” y que “nos impone las condiciones de siempre”.

 

Una declaración hecha pausadamente, porque el anuncio pilló al presidente del PP en la presentación de un libro sobre los orígenes del PP, donde compartió mesa con sus dos antecesores en el cargo, José María Aznar y Manuel Fraga. El ex presidente del Gobierno, que protagonizó la anterior tregua de ETA, no quiso hacer ninguna valoración sobre el comunicado, pero en su discurso hizo una alusión, escrita antes de conocerse el comunicado. Hablaba Aznar de la España fragmentaria, débil y sin prestigio que dibuja el Gobierno y añadió: “Mientras el Gobierno socialista regresa a aquella visión, tan derrotista, del trato con los terroristas, el PP está señalando lo que está delante: la posibilidad cierta y demostrada de que nuestra democracia le gane definitivamente la partida a quienes desde hace cuarenta años quieren acabar con ella”.

 

Allí mismo, Fraga mostraba cautela, aunque no le gustaba la referencia a la autodeterminación que se deducía del texto. Cautela pedían en privado otros dirigentes del PP, convencidos de que era necesario que el partido mantuviera en un día como ayer una posición moderada que se fuera perfilando con los días, en función de la evolución de los acontecimientos, pero sin cerrar puertas. Comentarios en privado a los que puso voz y rostro el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que en una conversación con los periodistas, en el mismo acto, no dudó en calificar el comunicado, en contra de lo que luego diría Rajoy, como “la noticia más importante desde hace muchísimo tiempo” y un “punto de inflexión” en la situación política.

 

 

Una información de Carmen del Riego publicada en el diario LA VANGUARDIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El fiscal pedirá a los jueces que apliquen la ley teniendo en cuenta el cese de la violencia

 

 

La postura del fiscal en los procesos contra ETA y su entorno dará el primer dato sobre posibles cambios en la esfera judicial para consolidar la paz. El fiscal general pedirá a los jueces que apliquen la ley teniendo en cuenta el cese de la violencia. El Gobierno solicita al PP que trate de atemperar las reacciones de la derecha judicial

 

Madrid. – El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, manifestó ayer que la Fiscalía pedirá a los jueces que apliquen la ley teniendo en cuenta “la nueva situación”, en referencia al cese de la violencia anunciado por ETA con la fórmula “alto el fuego permanente”. Esta declaración del fiscal es el primer movimiento de pieza significativo que puede permitir avizorar cuál será la reacción del mundo de la justicia ante el cambio de escenario que introduce el comunicado de la banda terrorista.

 

El resto de reacciones no pasó de los lugares comunes sobre la obligación de jueces y fiscales de aplicar la ley sin tomar en consideración criterios políticos o de oportunidad. Sin embargo, los últimos episodios protagonizados por los tribunales en relación con la lucha antiterrorista ponen de manifiesto que el mundo judicial es tan permeable como cualquier otro y que puede incluso sucumbir a determinadas presiones ambientales, por temor a no ser comprendido si no se decanta a favor del viento reinante.

 

Nadie espera decisiones espectaculares ni giros inverosímiles en los procesos penales que afectan a ETA y su entorno, sobre todo sin cambios legales previos. Pero la postura que adopte la Fiscalía en algunos procedimientos será analizada a fondo y tomada, con toda seguridad, como la expresión más fidedigna de la estrategia que quiera seguir el Ejecutivo para aprovechar la oportunidad que abre el comunicado de ETA de que el fin de la violencia pueda ser definitivo.

 

El foco queda, pues, situado sobre el despacho de Cándido Conde-Pumpido, y en torno a la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, que son las instancias más directamente implicadas en la respuesta judicial al terrorismo. La Audiencia es, en este sentido, la primera trinchera, y tiene abiertos varios procedimientos contra el entorno radical de ETA, aparte de los sumarios directamente relativos a los terroristas. El juez Fernando Grande-Marlaska dejó ayer en libertad sin fianza a otro dirigente abertzale, Joseba Álvarez, para quien el fiscal no pedía prisión provisional, a diferencia de lo anunciado para Arnaldo Otegi, que debe comparecer mañana.

 

El fiscal había anunciado que pediría el ingreso en prisión de Otegi, pero ayer matizó que el asunto merece “una reflexión serena”. En la Audiencia se cree que –sea cual fuere la postura del fiscal–, el juez enviará a prisión a Otegi, porque ese camino siguieron la semana pasada otros dos dirigentes batasunos, en relación con los incidentes violentos ocurridos en el País Vasco a raíz de la convocatoria de la huelga del pasado día 9, por la muerte de dos etarras –uno por suicidio y otro por infarto– en prisiones españolas.

 

La dificultad del proceso y del papel que en él deberá desempeñar la justicia volvió a quedar de manifiesto ayer por las declaraciones de los dirigentes abertzales que están en libertad bajo fianza –Rafael Díez Usabiaga y Pernando Barrena–, a las que se unieron las del citado Joseba Álvarez, que arremetieron contra la Audiencia Nacional, en el caso del último frente a la propia sede del tribunal. Todos ellos dijeron que la Audiencia supone “una auténtica bomba de relojería” para que fructifique un “proceso de diálogo y negociación”, y abogaron por “desactivar” el trabajo de esta instancia judicial.

 

La cúpula abertzale viene efectuando las mismas peticiones desde hace meses, en especial en relación con el sumario 18/98, contra el entorno financiero de ETA, un juicio con más de cincuenta procesados y que avanza con grandes dificultades en la sede de la Audiencia Nacional en la Casa de Campo. Ese proceso y el resto de los abiertos contra ETA y su entorno deberán proseguir sin bandazos. Pero si el proceso de paz se consolida, nadie duda de que las penas y su cumplimiento podrán tener márgenes más ajustados.

 

El Gobierno, finalmente, pedirá al PP que trate de atemperar las reacciones de la derecha judicial ante el alto el fuego. El Consejo del Poder Judicial evitó ayer emitir declaración alguna al respecto.

 

 

Una información de José María Brunet publicada en el diario LA VANGUARDIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Las víctimas reciben el mensaje de la banda entre el escepticismo y la esperanza

 

 

La Asociación Víctimas del Terrorismo descalificó con contundencia el comunicado etarra, pero muchos familiares y asociaciones autonómicas admitieron su alegría contenida ante la expectativa del fin definitivo de la violencia. El presidente de la AVT califica el anuncio de “trampa y chantaje” a los demócratas

 

Madrid – Las víctimas del terrorismo recibieron ayer el anuncio de la organización terrorista ETA con escepticismo por la evolución de la tregua y también la esperanza de que lleve finalmente a la desaparición de la banda de asesinos.

 

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, calificó ayer la tregua permanente anunciada por los portavoces del grupo terrorista como “trampa y chantaje” de ETA, que sigue persiguiendo un único objetivo, la independencia del País Vasco.

 

Alcaraz aseguró que es una noticia positiva que cesen los atentados, pero aseguró que lo que espera la AVT es que ETA “entregue las armas y se ponga a disposición judicial”. “Llevamos 37 años esperando y seguimos esperando. La que no tiene que esperar es la justicia”, dijo. Según Alcaraz, el comunicado deja entrever que el único objetivo de los terroristas sigue siendo “la autodeterminación a través de una consulta o referéndum”. La tregua, según el presidente de la AVT, es una “trampa” con la que ETA pretende “obtener un precio político a cambio del cese de las armas”. “El Gobierno y la justicia no pueden dar tregua a una banda de asesinos. Los terroristas no son quienes tienen que decidir cómo se aplica la ley”, añadió Alcaraz. La AVT mantendrá en los próximos días reuniones con otras asociaciones para estudiar este comunicado de ETA.

 

En la misma línea que Alcaraz se manifestó ayer el director de la Asociación Dignidad y Justicia, Daniel Portero, hijo del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que fue asesinado por ETA. Portero calificó el comunicado como “otro nuevo engaño” y mostró su inquietud por que la nueva situación pueda significar un cambio en la actitud de la Fiscalía. “El Gobierno, en vez de mantener una línea dura, que es lo que tiene que mantener con asesinos, parece que quiere tender la mano sin tener en cuenta a las víctimas del terrorismo”, añadió Portero.

 

El delegado de la AVT en Navarra, Salvador Ulayar, definió las palabras de ETA como una “humillación”, y explicó que la organización terrorista, con este comunicado, “sigue perdonándonos la vida”.

 

Por su parte, el presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (Acvot), Santos Santamaría, mostró un sentimiento “de esperanza, pero también con un poco de escepticismo”. “La entrega de las armas sería el detalle definitivo que nos indicaría que va en serio, porque ahora no sabemos si se las quedarán y las guardarán para otra vez o qué”.

 

Desde Santiago de Compostela, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Galicia, Ángel Penas, mostró un tono muy positivo: “Espero que llegue a buen puerto y que sea el final del terrorismo”. “Las víctimas ya hemos sufrido, pero la sociedad no puede estar viviendo permanentemente con el miedo a la espalda y con el chantaje”, añadió Penas.

 

Desde el País Vasco, la viuda e hijos del dirigente socialista Fernando Buesa pidieron a los partidos políticos que, “todos unidos”, apoyen al Gobierno para vencer a la banda en el proceso que ahora se inicia. “Nosotros, que vivimos aquí y queremos quitarnos esa pesadilla de una vez, creemos que este comunicado es importante, porque habla de alto el fuego permanente y es la primera puerta para la paz. Está claro que hoy estamos mejor que ayer”, declaró la viuda de Buesa.

 

En la misma línea se pronunció el presidente de la Fundación Jiménez Becerril, el concejal sevillano del PP asesinado por ETA, José Cobo. “Esparamos que el PP y el PSOE se pongan de acuerdo en lo fundamental”. Cobo mostró su “alegría”, pero también su “desconfianza” en las palabras de los etarras.

 

 

Una información publicada en el diario LA VANGUARDIA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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