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4 de Abril, 2006

'Alto el fuego permanente' por ABC

Por Sin Pancarta - 4 de Abril, 2006, 4:52, Categoría: General

El que fuese diario de de la calle Serrano ha presentado una información bastante ajustada a la realidad. Me quedo con dos detalles: no se da cancha al nacionalismo y el amplio espacio dedicado a las víctimas de la barbarie criminal etarra. La pega es que no aporta demasiado más allá de las opiniones altamente cualificadas.

 

La banda anuncia el «alto el fuego» horas después de declararse «nación» a Cataluña

 

 

Al primer comunicado, menos comprometedor para el Gobierno, seguirá hoy otro que concretará las condiciones «para reconocer nuestros derechos como Pueblo»

 

        

MADRID. En plena euforia del nacionalismo catalán -la Comisión Constitucional del Congreso había aprobado el martes el histórico reconocimiento de Cataluña como «nación»-, a las puertas del ingreso en prisión de Otegi, acusado de instigar los actos de terror durante la huelga general de Batasuna, y casi a los tres años de su último atentado mortal en Sangüesa (Navarra) -pero después de numerosos ataques terroristas-, ETA anunció ayer un «alto el fuego permanente», la tercera «tregua general» de los últimos nueve años. En el ecuador de la legislatura, la banda ha elegido como «día cero» precisamente el que puede dar con los huesos del portavoz batasuno en la cárcel y como primer mensaje -el segundo y más concreto se podrá leer hoy en el diario proetarra «Gara»- un comunicado escueto, genérico y, aunque no exento de exigencias políticas, menos comprometedor para el Gobierno.

 

Culmina así un año y medio de guiños y mensajes más o menos velados, acercamientos y distanciamientos que además de triturar el Pacto Antiterrorista que permitió acorralar a la banda, han llevado al PSOE en el poder y al PP en la oposición a una de las relaciones más tirantes de la democracia. Paradójicamente, el anuncio de los terroristas sirvió ayer de principio de acercamiento entre Zapatero y Rajoy, que protagonizaron en el Congreso un cara a cara pacificador. El líder del PP, que por la mañana había sido mucho más contundente calificando el anuncio como «pausa y no renuncia», tendió la mano por la tarde al presidente con la única condición de que «no se pague un precio político». Tras la petición de apoyo de Zapatero y decir públicamente que ahora sí se fía de Rajoy, le emplazó para un encuentro el martes.

 

Entre tanto, se sucedían las reacciones en todos los ámbitos y el incipiente clima de descarga y alivio en el País Vasco contrastaba con el recelo que transmitían las víctimas.

 

Leído por una etarra en vídeo

 

Mediante un vídeo que hizo llegar a Euskal Telebista y a su emisora de radio, una etarra, flanqueada por otros dos terroristas -los tres encapuchados-, fue la encargada de leer el comunicado, que no alude a los presos y evita mencionar expresamente la autodeterminación para, a cambio, hacer referencia a la necesidad de que se respete la voluntad de los vascos. Los expertos consultados por ABC creen que la banda ha moderado el tono en este último mensaje para compensar su resistencia a anunciar el abandono definitivo de las armas, «el único comunicado» que dice esperar el Gobierno.

 

Según los terroristas, «el objetivo de esta decisión es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como pueblo nos corresponden y asegurando pera el futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas».

 

La organización criminal plantea, a continuación, la celebración de una consulta popular, cuando indica que «al final de ese proceso los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro». Un referéndum cuyo resultado, según la banda, deberán acatar los gobiernos de España y Francia «sin ningún tipo de limitaciones».

 

ETA dice que muestra su «deseo y voluntad de que el proceso abierto llegue hasta el final, y así conseguir una verdadera situación democrática para Euskal Herria, superando el conflicto de largos años y construyendo una paz basada en la justicia». «Nos reafirmamos en el compromiso de seguir dando pasos en el futuro acordes a esa voluntad. La superación del conflicto, aquí y ahora, es posible», concluye.

 

Fuentes conocedoras del proceso apuntaron ayer que el segundo comunicado, que se espera hoy y en el que la banda concretará sus condiciones, podría introducir alusiones a la necesidad financiera de la banda y, de forma más o menos velada, amenazas que le permitan seguir obteniendo recursos.

 

Un año y medio de gestos y bombas

 

Con todo, la decisión de la banda de suspender, de momento, su actividad criminal, cierra dieciocho meses de cruce de mensajes, contactos con intermediarios y gestos recíprocos entre emisarios del Ejecutivo de Zapatero y la banda criminal. Un período de altibajos en el que se han alternado los mensajes optimistas con los discursos pesimistas y en el que la banda ha continuado con la más dura extorsión a los empresarios mediante el «impuesto revolucionario» y con atentados con bomba -incluida la kale borroka-, aunque de forma más o menos calculada, para evitar víctimas mortales que hubieran cerrado las puertas de la negociación para varios años.

 

Las sedes judiciales han sido uno de los objetivos de la banda mientras la Justicia seguía actuando, contra el complejo etarra y, muy recientemente, con la citación de Otegi, Usabiaga y otros dirigentes proetarras, acusados de instigar actos violentos en la huelga general. Tampoco el mundo judicial se ha librado de la tensión política: las inactuaciones de la Fiscalía contra EHAK y la muy reciente contra los batasunos -frente al criterio del juez Grande-Marlaska-, abren y cierran un proceso en el que la oposición ha acusado al fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, de servir a los intereses del Gobierno y facilitar el acercamiento a la banda.

 

Ahora, de consolidarse el que el propio Zapatero llama ya como «proceso» -término que había evitado hasta ayer-, la complejidad se va a centrar en la denominada mesa de partidos, donde Batasuna y los partidos nacionalistas, con ETA como gendarme y fiscal, pretenden que se aborde la unidad territorial del País Vasco, Navarra y País Vasco francés, así como su derecho a la autodeterminación. Menos complicado es, a priori, el enfoque de la segunda mesa, en la que ETA y el Gobierno abordarían cuestiones «técnicas» como el abandono definitivo de las armas a cambio de la excarcelación progresiva de los presos. La «trampa», en principio, según subrayan fuentes antiterroristas, está en que ETA va a intentar que las dos mesas trabajen no ya sólo de manera paralela, sino que ambas estén relacionadas como vasos comunicantes. Esto es, la banda criminal nunca diría al Gobierno que deja las armas para siempre si no tiene garantizado que en la otra mesa ya se ha impuesto su pretendida autodeterminación, apuntan las mismas fuentes.

 

Un proceso de diálogo

 

Los contactos entre el Ejecutivo y ETA, a través de intermediarios, se han intensificado este año. Las fuentes consultadas por ABC aseguran que en el último mes y medio se han celebrado, al menos, dos contactos. Los emisarios del Gobierno se reafirmaron en su voluntad de iniciar un proceso de diálogo, pero trasladaron a la banda la necesidad de que anunciara el abandono de las armas, algo a lo que ETA se ha negado esgrimiendo que ello sólo puede ser resultado del éxito de la negociación, cuando el Ejecutivo asegure que respeta lo que decidan los partidos vascos.

 

Los acontecimientos hacia la declaración etarra comenzaron a precipitarse el pasado agosto, cuando ETA transmitió a Rafael Díez Usabiaga la consigna de que la estrategia de Batasuna debía ir dirigida a favorecer la constitución de la mesa de partidos. En este mensaje, la banda hacía llegar al dirigente de LAB que el cauce para las conversaciones con el Gobierno estaba ya abierto desde el momento en que Zapatero, con sus continuos emplazamientos, dejaba a ETA la capacidad para elegir el momento de sentarse en una mesa para hablar de los presos y de la «desmilitarización del conflicto».

 

En noviembre, como adelantó ABC, los Servicios de Información detectaron que los dirigentes de la banda se planteaban un alto el fuego, propuesto por el sector de José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera», máximo responsable del «aparato político». Aducía que ello obligaría a Zapatero a responder con otro gesto, lo que desbloquearía el proceso. Este sector argumentaba que el tiempo corría en contra de ETA -las pistolas se oxidan si no se utilizan-, y a favor del Gobierno, ya que sin mover ficha se podía presentar a las elecciones de 2007 sin víctimas mortales. Por el contrario, el jefe del «aparato militar», Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», era partidario de pisar el acelerador de los atentados para forzar al Gobierno a dar pasos. «Josu Ternera», con más influencia en el seno de la banda, logró ganar tiempo para insistir en su estrategia negociadora.

 

 

Una información de J. Pagola y M. Erice publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

«Josu Ternera» y tres ex dirigentes de Batasuna integran el frente negociador

 

 

Egoitz Urrutikoetxea, Ainhoa Ozaeta y Jon Salaberria forman parte del «aparato político», que se sentaría cara a cara con el Gobierno de Zapatero

        

MADRID. Cuatro nombres integran el «frente negociador» de la banda. Los cuatro son candidatos a sentarse en torno a la mesa que, dentro del llamado «proceso de pacificación», formarían el Gobierno y ETA, y que se desarrollaría de forma paralela a la denominada «mesa de partidos». Así, por la parte terrorista estarían José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera»; su hijo, Egoitz Urrutikoetxea Laskibar, Ainhoa Ozaeta Mendicute y Jon Salaberria. Los tres últimos proceden de las filas directivas de Batasuna.

 

Desde la llegada de Zapatero a la Moncloa, la cúpula etarra ha ido dando pasos para la constitución de una de las «patas» más importantes para su mesa de negociación. La autoría de esta estrategia es del máximo responsable del «aparato político», «Josu Ternera», quien ha potenciado este «frente» con la incorporación de dos individuos procedentes de los órganos de dirección de la ilegalizada Batasuna. Los fichajes fueron su hijo y Ainhoa Ozaeta. Egoitz Urrutikoetxea, de 32 años, siempre ha tenido cargos de responsabilidad en la izquierda abertzale y está considerado como uno de los representantes del sector más duros. Licenciado en Historia, fue en 2001 cabecilla de Abertzaleen Batasuna y, al no conseguir que esta formación fuera absorbida por Batasuna, se incorporó a la coalición de Otegi. En recompensa, le dieron el cargo de representar en la «mesa nacional» a Lapurdi, una de las provincias francesas que, para ETA, integran Euskal Herria. Además, fue secretario en Bayona del eurodiputado de EH Koldo Gorostiaga. Su currículum se completa con su paso, a mediados de los 90, por «Gasteriak».

 

También formó parte de la «mesa» de Batasuna Ainhoa Ozaeta, titulada en gestión de empresas. Está procesada en el sumario sobre las fuentes de financiación, debido a que era titular de una cuenta corriente de la Coordinadora de Alfabetización de Euskera. El tercer hombre confianza de «Ternera» es Jon Salaberria, buscado por la Audiencia Nacional desde mayo de 2005 al no presentarse ante ese tribunal como imputado en el sumario en el que se investiga la subordinación de Batasuna a ETA y la financiación de la banda a través de las «herriko tabernas».

 

 

Una información de D. Martínez publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Reacciones Institucionales recogidas por ABC

Por Narrador - 4 de Abril, 2006, 4:50, Categoría: General

 

Zapatero admite que hablará con ETA, pide apoyo a Rajoy y ahora dice que confía en él

 

 

El presidente del Gobierno pide «cautela», se compromete a actuar «con calma», reclama la «unidad de todos los partidos» y también llama a Ibarretxe a Moncloa

        

MADRID. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acogió ayer el comunicado de ETA con un optimismo que mucho se cuidó de disimular en público, pero que de modo más o menos contenido sí se observaba en su entorno más próximo. Era una de las noticias que Zapatero anhelaba y por eso hizo valer ayer con mucha intención sus palabras de semanas atrás: «Podemos estar en el inicio del principio del fin de la violencia».

 

De hecho, Zapatero reprodujo ayer esta expresión que tantas críticas le valieron cuando en una medida declaración institucional pronunciada en el Congreso -no en La Moncloa- apeló a «la cautela, la calma y la prudencia» para manejarse en una negociación con ETA que, ya no ocultan fuentes del PSOE, va a producirse de forma inexorable. No en vano, el Gobierno ha pasado directamente de hablar de «expectativas» a hacerlo de «proceso».

 

De todos modos, la precaución aconsejó ayer a Zapatero no sacar más pecho del imprescindible. «Se ha puesto el tablero, pero ahora falta lo más difícil, la partida», reconocían fuentes socialistas. Los mensajes de Zapatero y del PSOE fueron en cuatro direcciones: al manido argumento de acentuar la «cautela», el presidente del Gobierno añadió otros tres: primero, está decidido a explorar «con seguridad y responsabilidad» el «camino» que le abre ETA y por tanto admite implícitamente que va a negociar. En segundo lugar, Zapatero apela a lo que denominó «concurso máximo de voluntades» o «tarea común», un llamamiento a la «colaboración» que particularmente personalizó en el líder de la oposición, Mariano Rajoy, de quien dijo hace un mes que «no confío en él». Y en tercer lugar, adujo que durante el «proceso» -«largo, difícil y duro», volvió a pronosticar- tendrá permanentemente presente «la memoria de las víctimas» y la labor de las Fuerzas de Seguridad.

 

Si por la mañana un comunicado del PSOE que hablaba de la «buena noticia» instaba a la «unidad más que nunca de todas las fuerzas democráticas», por la tarde, en el Pleno de control al Gobierno, ayer convertido en una improvisada «toma de posiciones» sobre el anuncio de ETA, Zapatero emplazó en reiteradas ocasiones a Rajoy a respaldarle. «A este proceso estamos todos convocados y obligados»; «tengo el convencimiento de que antes nos unía el espanto ante el horror y espero que ahora nos una la esperanza»; o «nos han separado muchas cosas (...), pero créanme, tengo la máxima confianza en ustedes», son algunas de las expresiones que Zapatero empleó para tratar de atraerse a Rajoy. Incluso, aludió al PP en tono conciliador como «demócratas que han luchado por el fin de la violencia».

 

Zapatero despachaba con «MAFO»

 

Zapatero, que ayer conoció el comunicado etarra cuando despachaba en Moncloa con el nuevo consejero del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, telefoneó de inmediato a Rajoy. Nada trascendió de lo que hablaron, pero acordaron reunirse el próximo martes en Moncloa. Una reunión que Zapatero percibe como la superación del Pacto Antiterrorista y en la que ofrecerá a Rajoy «la máxima información y colaboración». Este encuentro con Rajoy -el último fue el pasado 5 de septiembre, cuando discreparon sobre la evolución del Estatuto catalán y la reforma del modelo de Estado- dará pie a una cita posterior de Zapatero con Juan José Ibarretxe y representantes de otros partidos.

 

Además de asumir el «compromiso» de lograr «esa unidad de todos los partidos para que este camino concluya con el deseo mayoritario del fin de la violencia», en su declaración institucional Zapatero dejó entrever que no aceptará pagar un «precio político» porque todo quedará supeditado a la «legalidad»: «En ese proceso que tenemos por delante iré con calma, con prudencia, cubriendo cada etapa y cada paso con el máximo concurso de las fuerzas políticas y, por supuesto, siempre en el ámbito de la democracia y la legalidad».

 

La incógnita que Moncloa eludió despejar es si el comunicado de ETA cumple con los condicionamientos impuestos por el Gobierno -abandono definitivo e incondicional de las armas- o con los requisitos de la resolución declaración del Congreso de mayo pasado. «¿Se dan las condiciones para pedir al Congreso la autorización para dialogar con ETA?», se le preguntó a Zapatero. «Me tomaré mi tiempo -fue su respuesta-. Es esencial para caminar con seguridad y responsabilidad». Sólo dejó claro que no se quiere precipitar. «Durante ese tiempo, y hasta que comparezca, si es que se dan las condiciones -matizó con pies de plomo-, hablaré con todas las fuerzas políticas». Este es el paso inmediato. De los siguientes... «ya habrá tiempo de hablar», concluyó el PSOE.

 

 

Una información de Manuel Marín publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Rajoy cree que es una «pausa» y ofrece apoyo a Zapatero para no pagar precio político

 

 

El líder de de los populares subraya que ETA «reafirma su voluntad de seguir existiendo, no se arrepiente de nada y no pide perdón a las víctimas del terrorismo»

        

MADRID. La noticia le llegó al líder del PP en plena presentación de un libro sobre la historia de su partido y en compañía de José María Aznar y Manuel Fraga. Ocurrió tan sólo unos minutos antes de que el comunicado etarra fuera de dominio público, aunque la fuente informativa no fue el Gobierno. La llamada del jefe del Ejecutivo se produjo después y ambos dirigentes acordaron verse con más tranquilidad. Ya por la tarde, decidieron una cita para el próximo martes.

 

Rajoy leyó la declaración oficial del PP de vuelta a la sede (sin admitir preguntas), y su tono contrastó con los parabienes que otras fuerzas políticas expresaban a la misma hora. Después de mostrarse decepcionado por el hecho de que ETA no haya anunciado su disolución y el fin de sus actividades criminales, indicó que no se trata más que de «una pausa» y, lo que es peor, supone, por parte de los asesinos, «reafirmar su voluntad de seguir existiendo, no se arrepienten de nada y no piden perdón a las víctimas del terrorismo», que eran las tres condiciones que el PP establecía para creerse el «inicio del principio del fin» que anunció hace semanas el jefe del Ejecutivo.

 

Además de abogar por que continúe la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado, del Poder Judicial y de la Administración penitenciaria, ofreció su colaboración al Gobierno en el marco del Pacto Antiterrorista para que no se pague «precio político» alguno a cambio de la paz. El líder del PP reiteró estos argumentos durante la sesión de control al Ejecutivo, ante Zapatero, para lo que hubo de cambiar su pregunta, referida al Estatuto catalán.

 

Fuentes del PP indicaron a ABC que «en el comunicado están las exigencias de siempre de ETA; la novedad es que Zapatero lleva más de un año preparando un escenario de negociación con las cesiones ya conocidas». Así se expresó un destacado dirigente, que resumió el absoluto escepticismo del principal partido de la oposición ante el movimiento de la banda. «Como no nos han contado nada, no podemos ir más allá. Por supuesto que si Zapatero nos convence de que les va a engañar, que no admitirá pagar precio político alguno, estamos dispuestos a apoyar el presunto proceso, pero nos tememos lo contrario».

 

A escuchar

 

En el PP advierten de que, al margen de que Rajoy acuda a La Moncloa, es urgente la convocatoria del Pacto Antiterrorista precisamente para reafirmar el principio suscrito entre el PP y el PSOE en su día, según el cual los terroristas no obtendrían rédito alguno de su actividad criminal, tampoco cuando se vieran obligados a dejarla.

 

Rajoy se reunirá, pues, con el presidente del Gobierno dispuesto a escucharle, pero también decidido a dejar claro que no tiene que haber margen de cesiones políticas a la banda como las apuntadas en el comunicado, desde la exigencia de un nuevo marco político a lo que la banda llama «territorialidad», dado que hay las mismas alusiones de siempre a la anexión de parte del sur de Francia.

 

En todo caso, frente al tono pesimista del comunicado de Rajoy y el escepticismo de muchos de sus dirigentes expertos en la materia, hubo también en el PP quien no dudó en calificar de «buena noticia» el alto el fuego de ETA. Este fue el caso de Alberto Ruiz-Gallardón; del presidente del Ejecutivo balear, Jaume Matas, y del presidente del PP gallego, Alberto Núñez-Feijóo.

 

 

Una información de C. de la Hoz y A. Collado publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Prudencia en la Cámara Baja

 

 

La tregua de ETA eclipsó cualquier otro asunto durante la sesión de control al Gobierno. La nota más destacada fue el debate «de guante blanco» que mantuvieron Rajoy y Zapatero. De todas formas, los populares no terminan de creerse los elogios del jefe del Ejecutivo al PP

 

MADRID. Jornada peculiar la vivida ayer en el Congreso de los Diputados. La tregua de ETA eclipsó cualquier otro asunto durante la sesión de control al Gobierno de la Cámara Baja. Como era previsible, las intervenciones de los líderes giraron en torno a ello y siempre con un denominador común: la cautela y la prudencia con las que los grupos parlamentarios se tomaron el alto el fuego de la banda terrorista.

 

La nota más destacada de la sesión fue el debate «de guante blanco» que protagonizaron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, que aparcaron las diferencias que han mantenido en los últimos meses a cuenta de la lucha antiterrorista. La idea-fuerza que lanzó Rajoy ante el Pleno del Congreso fue que su partido apoyará al Gobierno si es para no pagar un precio político a los terroristas, mientras Zapatero prometía a los populares «la máxima información».

 

Elogios de Zapatero al PP

 

«Créanme -dijo el jefe del Ejecutivo al presidente del PP-, tengo confianza en ustedes, que han luchado mucho por el fin del terrorismo, que han sabido mantener principios de libertad, democracia y Constitución. Lo he dicho en muchas ocasiones: para el Gobierno, para la inmensa mayoría de la Cámara, para toda la sociedad española, quienes representan a un número tan importante de ciudadanos son esenciales para que este proceso concluya como todos deseamos».

 

Las palabras del jefe del Ejecutivo fueron acogidas con desconfianza por las bancadas del primer grupo de la oposición. Terminado el debate entre Zapatero y Rajoy, los diputados del PP hacían corrillos con los periodistas en los pasillos de la Cámara para comentar que las afirmaciones del presidente del Gobierno no casan con la manera con que ha gestionado hasta ahora la lucha contra ETA. Los parlamentarios populares se encargaron de recordar a los medios informativos el comportamiento de Zapatero con Rajoy y la nula información que el Gobierno ha suministrado al principal partido de la oposición desde que se dio por enterrado el pacto antiterrorista.

 

Distinto fue el discurso de los grupos minoritarios, que se lanzaron ante el Pleno del Congreso a dar su apoyo incondicional al presidente del Gobierno. Las minorías -que, hasta la fecha, han obtenido más información del Ejecutivo sobre la lucha antiterrorista que el PP- hablaron de «momento histórico» y aplaudieron la labor de los socialistas. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, comprometió el apoyo de los nacionalistas catalanes al Gobierno de Zapatero en su búsqueda del final del terrorismo, «incluso si fracasa». Eso sí, aconsejó «prudencia» al Ejecutivo.

 

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, aseguró que el de ayer fue «un día de esperanza», que supone «una victoria de la paz sin vencedores ni vencidos». Llamazares recordó que el Gobierno tiene «legitimidad para dirigir la política antiterrorista y el proceso de paz», achacó la nueva situación a la resolución aprobada en el Congreso y sentenció que «si el alto el fuego se convierte en un desarme, habrá que desarmar también la legislación de excepción», en referencia a la ley de partidos que ilegalizó a Batasuna.

 

Mientras tanto, el diputado del PNV José Ramón Beloki aprovechó su intervención ante el Pleno para proclamar la apuesta «activa y generosa» de su grupo por la «esperanza» creada tras el alto el fuego de ETA.

 

 

Una información de J. L. Lorente publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Conde-Pumpido hablará de «la nueva situación» con el fiscal-jefe en funciones de la Audiencia

 

 

El Pleno del CGPJ acuerda por unanimidad no hacer valoraciones y su portavoz recuerda que los jueces seguirán actuando con independencia y sometidos a la ley

        

MADRID. El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, analizará con el fiscal-jefe en funciones de la Audiencia Nacional, Jesús Santos -con quien despacha cada semana-, el efecto que la «nueva situación» creada por el alto el fuego de ETA puede tener en la posición del Ministerio Público ante la petición de medidas cautelares. Fuentes de la Fiscalía aseguran que «a día de hoy» esto no se traduce en un cambio de criterio en relación con el batasuno Arnaldo Otegi, de cuyo ingreso en prisión provisional por los actos violentos de la huelga celebrada en el País Vasco el 9 de marzo Conde-Pumpido se mostró públicamente partidario la pasada semana. En declaraciones a la Cadena Ser, el fiscal general aseguró que cualquier decisión debe ir precedida de «una reflexión serena».

 

El Pleno del Consejo General del Poder Judicial acordó por unanimidad no hacer valoraciones. Su portavoz, Enrique López, puntualizó que los jueces «harán su trabajo, hoy como siempre, sometidos al imperio de la ley» y «salvaguardados por la independencia que garantiza la Constitución». En el mismo sentido se expresaron fuentes de la Audiencia Nacional, donde se tramitan seis causas contra el entorno de ETA:

 

EKIN. El juicio se celebra desde el pasado 21 de noviembre. Los 55 acusados se enfrentan a penas que van de 10 a 51 años de prisión por pertenencia o colaboración con ETA.

 

Jarrai. Ya juzgada, esta causa se refiere a la trama juvenil de ETA. La sentencia ha sido recurrida ante el Tribunal Supremo por la AVT y por el fiscal, en cuya opinión la Audiencia Nacional debió condenar por delito de terrorismo, y no por asociación ilícita.

 

Egunkaria. La Audiencia Nacional confirmó hace unas semanas el procesamiento contra siete fundadores y promotores del periódico, que según el instructor estaba subordinado a ETA. Entre ellos se encuentra Xabier Alegría, el principal acusado de EKIN.

 

Gestoras. El fiscal pide 10 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista para los 27 acusados. Existen indicios de que esta asociación ilícita intercedía entre ETA y sus presos.

 

Udalbiltza. En esta causa hay 21 procesados (Xabier Alegría entre ellos), por integración en organización terrorista y allegamiento de fondos. Está pendiente de que el fiscal califique.

 

PCTV/EHAK. En estas diligencias, el juez ordenó prisión con fianza para, entre otros, Juan José Petrikorena.

 

Batasuna/herriko-tabernas. En este sumario, que cuenta con 45 procesados, se investiga la financiación de ETA a través de las herriko-tabernas, controladas por la ilegalizada Batasuna.

 

 

Una información de N. V. / N. C. publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

La Iglesia dice que «no es suficiente»

 

        

La Conferencia Episcopal, a través de su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino, indicó ayer que los obispos se «alegran» por el anuncio de alto el fuego permanente anunciado por ETA, aunque consideran que «no es suficiente» y reclaman la «disolución y desaparición» de la banda terrorista.

 

Juan Antonio Martínez Camino se alegró de que «los terroristas hagan pública su voluntad de no matar; suponemos que también la de no extorsionar y no seguir ejecutando acciones terroristas».

 

 

Una información de J. Bastante publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El presidente anunció a ABC que ETA no seguiría el esquema de otras ocasiones

 

 

En una entrevista concedida a ABC y publicada el pasado 19 de febrero, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ya anunció, hablando de una posible declaración de la banda terrorista ETA, que si esa expectativa llegara, «compareceré en el Parlamento y pediré su autorización para el proceso determinante y decisivo, que será largo; y, por supuesto, exigirá el concurso de todas las fuerzas políticas, y de manera especial y singular del Partido Popular».

 

Zapatero, que pronunciaba estas palabras para ABC el mismo día en que se cumplieron mil sin asesinatos de ETA, subrayaba que, de llegar el momento, «me parece -decía- que seré el primer presidente que lo haga ante una situación de este tipo». Y precisaba que lo hará «cuando el Gobierno considere que hay elementos suficientes que nos hagan tener conciencia seria, rigurosa, de que es posible ver el fin dialogado de la violencia».

 

En varias ocasiones durante la entrevista, el jefe del Ejecutivo también reclamó la singularidad de este momento y la no confusión con ocasiones anteriores. «No debemos trasladar los esquemas de otras ocasiones históricas, que no llegaron a buen puerto», pedía. «Insisto: no pensemos en los protocolos del pasado. Estamos en una circunstancia nueva».

 

 

Una información publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El ámbito autonómico en ABC

Por Narrador - 4 de Abril, 2006, 4:42, Categoría: General

 

Sanz reclama que «ningún proceso suplante la voluntad de Navarra»

        

 

LISBOA/PAMPLONA. El presidente de la Comunidad Foral de Navarra, Miguel Sanz, considera que el nuevo comunicado «cambia pocas cosas», porque si no hay un abandono de las armas, «difícilmente se puede iniciar un proceso de diálogo con la gente de ETA». El dirigente navarro conoció el alto el fuego de ETA en Lisboa, donde participa en las conmemoraciones del V Centenario del nacimiento de San Francisco Javier, y recordó que «Navarra nunca ha de ser moneda de cambio y no permitiremos que la voluntad de los navarros sea suplantada por ningún proceso de paz y por ninguna negociación que implique cesiones políticas».

 

Sanz cree que el alto al fuego «no alcanza a lo que todos los demócratas venimos persiguiendo, que es el abandono definitivo de las armas por parte de esta organización». No obstante, asegura que «es un paso más que esperemos permita alcanzar la ansiada paz que todos estamos persiguiendo desde hace tiempo», aunque para él el antes y después lo marcará el día en que «quienes necesitamos llevar escolta dejemos de necesitarla. Para mí será el simbolismo más importante».

 

El presidente navarro advirtió de que «hablar sobre cuáles pueden ser las intenciones de ETA es una aventura que ninguna persona responsable puede asumir».

 

En Pamplona, el vicepresidente del Ejecutivo foral, Francisco Iribarren, presidió ayer una sesión extraordinaria en la que se elaboró una declaración que recoge la esperanza del Gobierno de Navarra de que «la tregua se convierta en una auténtica renuncia a todo tipo de violencia y extorsión», y exige la disolución de ETA.

 

La declaración expresa también un mensaje de prudencia y de apoyo a las víctimas del terrorismo, al tiempo que recuerda que el Gobierno «nunca permitirá que la voluntad de los navarros sea suplantada por ningún tipo de negociación que implique precios políticos» y exige que Navarra «no pueda ser utilizada como moneda de cambio».

 

 

Una información de B. Rodrigo y B. López publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Los empresarios advierten de que el «chantaje» es incompatible «con cualquier nuevo escenario de paz»

 

 

BILBAO. En la sede de la patronal vasca, Confebask, no podían ocultar su satisfacción por el anuncio de ETA, aunque hay una actitud expectante respecto a si la tregua incluye o no el cese de la extorsión. Los empresarios son conscientes de que las amenazas y el chantaje de los terroristas no se han interrumpido nunca, ni durante periodos anteriores de conversaciones con ETA, ni siquiera durante las treguas.

 

El PNV ha insistido en los últimos meses en reclamar a ETA que el alto el fuego que se esperaba incluyera la desaparición del «impuesto revolucionario», pero la organización terrorista no ha aclarado nada en ese sentido. El Círculo de Empresarios vascos advertía ayer de que la continuidad del «chantaje» sería incompatible «con cualquier nuevo escenario de paz».

 

El comunicado de Confebask mostraba confianza en que la decisión de ETA «implique el cese inmediato y definitivo de todas las formas de violencia, extorsión y amenaza»; y el del Círculo de Empresarios Vascos «reclamaba» el abandono «definitivo de cualquier signo de violencia» de ETA y manifestaba la esperanza de que la tregua «se extienda igualmente al cese de las amenazas y de los intentos de extorsión y chantaje contra los empresarios». Confebask hablaba de la necesidad de mantener una «prudente cautela» y de confianza en que sea un «punto sin retorno».

 

 

Una información de M. L. García Franco publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Batasuna exige el fin de las «medidas represivas» e insiste en el derecho de autodeterminación

 

 

VITORIA. La ilegalizada Batasuna exigió ayer al Gobierno que ponga fin a las «medidas represivas» una vez que la banda ha tomado una decisión «valiente y comprometida» como es, en su opinión, el anuncio de un «alto el fuego permanente». Además, el líder batasuno Pernando Barrena pidió la creación de «una mesa para la resolución sin exclusión territorial ni ideológica alguna» y aludió, una vez más, a la necesidad de abrir un proceso de negociación sobre «el derecho de autodeterminación del pueblo vasco».

 

Horas antes, sin ocultar la emoción por vivir «un día histórico», el presidente del Ejecutivo vasco, Juan José Ibarretxe, se refiría al anuncio de ETA como una decisión sin marcha atrás, y anunció «una fase preliminar de diálogo», previa a la constitución de una mesa de partidos de la que saldrá un «acuerdo integrador» que será sometido a consulta.

 

Acompañado por su Gobierno en pleno, Ibarretxe leyó una declaración que otorga sin reservas credibilidad al anuncio de la banda terrorista y da a entender que se trata de una decisión sin vuelta atrás, pese a las experiencias fallidas. «Es la exigencia de la sociedad vasca la que nos ha traído hasta aquí, y será también la que no permita volver atrás», dijo, y subrayó que «ha llegado la hora de que callen definitivamente las armas» y de «hacer entre todos» -en referencia a los partidos e instituciones- que el proceso «sea universal e irreversible».

 

El lendakari, que conoció la noticia «curiosamente» al mismo tiempo que el presidente de CiU, Artur Mas, cuando ambos mantenían un encuentro en Ajuria Enea sobre el estatuto catalán, optó por mantenerse tranquilo, reunió a su Consejo de gobierno, y no compareció hasta la tarde, casi a la misma hora que el presidente Zapatero. Sus primeras palabras fueron para expresar a la sociedad vasca la satisfacción y emoción del tripartito por «el escenario de ilusión» suscitado por el anuncio de ETA, sin entrar a polemizar sobre lo que quiere decir la expresión «alto el fuego permanente».

 

En una comparecencia sin opción a preguntas, Ibarretxe afirmó que, por un lado, «es obligación de ETA no frustrar nunca más la ilusión de nuestro pueblo»; y por otro, la de «todos nosotros», en referencia a partidos políticos e instituciones, «hacer universal e irreversible el proceso de paz».

 

Dado que el anuncio de ETA supone un «enorme alivio» y abre «una ventana a la esperanza que nada ni nadie debe cerrar», abogó por aprovechar la oportunidad y trabajar, «desde la política», para alcanzar «un acuerdo integrador» para la normalización política, «que será sometido después a consulta», insistió.

 

En su alocución, Ibarretxe explicó que había ofrecido a Zapatero, mediante una conversación telefónica, su «completa disposición para allanar el camino del proceso de pacificación». Desveló, asimismo, que mantuvo contactos con todos los partidos vascos -salvo con el PP y con Batasuna, con los que, según dijo, le fue imposible hablar durante la mañana- para plantearles el inicio de «una fase preliminar de diálogo, sin exclusiones».

 

Pernando Barrena, como ETA en su comunicado, pidió a los gobiernos español y francés que abran «una nueva etapa política» y que faciliten un proceso de diálogo que «respete la palabra de la ciudadanía vasca». Emplazó además a los partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales a «asumir su responsabilidad» para «crear las condiciones y los impulsos para un proceso democrático en Euskal Herria».

 

 

Una información de Ana Antolín publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Los partidos catalanes lamentan que ETA ligue el alto el fuego con el Estatuto

 

 

Aunque satisfecha por el anuncio, la clase política catalana rechaza el intento de los terroristas de unir los caminos de Cataluña y el País Vasco

 

BARCELONA. Desde que el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, se reunió con la cúpula etarra en Perpiñán, el primer fin de semana de 2004, el escenario político catalán quedó contaminado y condicionado por ETA y por la situación política vasca. El 26 de enero de 2004, ABC hacía público el encuentro del entonces «conseller en cap» de la Generalitat con los terroristas. Maragall, aunque dolido por la traición, mantiene a Carod en el cargo.

 

El 18 de febrero de 2004, ETA anunció una tregua únicamente en territorio catalán. Aquel anuncio provocó la renuncia de Carod, pero, además, puso bajo sospecha a toda la clase política catalana, que ha vivido con el temor y el complejo de que la banda terrorista se inmiscuyera en el proceso de redacción del nuevo estatuto catalán en beneficio de sus propios intereses.

 

Las relaciones entre el independentismo catalán y el mundo abertzale se han intensificado en estos dos años. A finales del pasado mes de febrero, ETA reaparece en escena y aplaude, a través de un comunicado, los frutos de este entendimiento. Carod, en una entrevista con ABC, afirma que se siente «moralmente avalado» por Zapatero.

 

Molestos por el descaro de la estrategia etarra -que ha buscado unir en el mismo punto del camino el futuro de Cataluña y el del País Vasco-, los políticos catalanes lamentaban ayer que el anuncio del alto el fuego llegara justo un día después de que la comisión Constitucional del Congreso aprobara el texto estatutario. El «conseller primer», Josep Bargalló, admitía que ETA ha buscado esta coincidencia, «lo que no quiere decir que haya vinculación alguna».

 

El presidente catalán, Pasqual Maragall, expresó su apoyo a Zapatero, «que ha hecho todo esto posible», y aseguró que «el paso dado abre un camino de esperanza que será largo y que no pasa por las armas, porque por donde debe pasar es por las urnas». Carod, eufórico, habló de «noticia histórica» y emplazó al Gobierno «a dar el siguiente paso», mientras que el secretario general de CiU, Josep Duran Lleida, ofrecía apoyo al Ejecutivo en la gestión del proceso. El líder de CiU, Artur Mas, que se encontraba reunido con Ibarretxe cuando saltó la noticia, se mostró cauto, pero convencido de que el País Vasco «encontrará el camino hacia la paz». Mientras, las víctimas catalanas del terrorismo expresaban «esperanza y escepticismo» al mismo tiempo.

 

 

Una información de María Antonia Prieto publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Breve repaso internacional del ABC

Por Narrador - 4 de Abril, 2006, 4:34, Categoría: General

 

Washington, Londres, París y la UE reciben la noticia con optimismo y cautela

 

 

Estados Unidos lo considera «positivo» si es un «paso decisivo» para que la banda abandone la violencia, y Londres sugiere una posible mediación

        

BRUSELAS. Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, el Parlamento Europeo, las principales capitales e instituciones internacionales reaccionaron ayer con optimismo y cautela al anuncio de la tregua de ETA. Javier Solana dijo que había hablado «prácticamente con todos los gobiernos , y me han manifestado personalmente su satisfacción por la buena noticia y su apoyo a la posición que el Gobierno pueda adoptar ahora» Al otro lado del Atlántico, a través del portavoz del Departamento de Estado, Washington consideró «positivo» cualquier «paso decisivo para dejar la violencia» y anunció que estará en contacto con el Gobierno español.

 

En Europa, significativamente, el presidente francés Jacques Chirac se ha referido «con gran interés» al anuncio de ETA pero sin mencionar en ningún momento el hecho de que la banda menciona también a Francia como parte. Para Chirac, «es una gran esperanza para España y para la lucha antiterrorista». Por su parte, el portavoz del primer ministro británico Tony Blair, dijo que Londres «aplaude el anuncio y espera ahora que se aplique en la práctica y se cumplan los compromisos contenidos en la declaración». Los británicos, que tienen la experiencia reciente, proponen la idea de una mediación. Aunque son conscientes de que «corresponde enteramente al Gobierno español tomar las decisiones».

 

La Comisión Europea anunció una declaración que no se había producido al cierre de esta edición, pero el comisario de Economía, el español Joaquín Almunia, dijo que tal vez «podemos tener más esperanzas que la vez anterior, pero no podemos abandonar la cautela». El presidente del Parlamento Europeo, el español, Josep Borrell, abrió la sesión de ayer en la Eurocámara con un recuerdo a las víctimas y afirmando que «se vislumbra un horizonte sin violencia terrorista», lo cual es «positivo para España y para toda Europa»,

 

Al mismo tiempo, los dirigentes de Batasuna Carmelo Landa y Gorka Lejabarrieta pidieron ayer en Bruselas la implicación de la UE «en el conflicto» y advirtieron al Gobierno español de que la detención de Arnaldo Otegi sería «igual que encarcelar a Gerry Adams». Batasuna dice que está dispuesta a mantener «ante la Unión Europea o las Naciones Unidas» sus principales exigencias, entre las que citaron la abolición de la ley de Partidos Políticos, «que carece de legitimidad», el desistimiento del procesamiento contra Otegi, «puesto que es una persona que sólo ha hecho uso de la palabra», y «que desaparezca la lista de organizaciones (terroristas) y en su lugar se haga una lista de conflictos».

 

El propio Gerry Adams afirmó en Belfast que con el anuncio de ETA se abre «una oportunidad de proporciones históricas», ya que «el anuncio de hoy da un considerable impulso al desarrollo de un proceso de resolución del conflicto».

 

 

Una información de Enrique Serbeto publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

La palabra de Jaime Mayor Oreja

Por Narrador - 4 de Abril, 2006, 4:33, Categoría: General

 

Mayor: «Después de la nación catalana viene la autodeterminación»

 

 

MADRID. Jaime Mayor Oreja, ministro del Interior cuando ETA declaró la anterior «tregua» -entonces «cese indefinido» en vez de «alto el fuego permanente»-, relacionó directamente el anuncio de la banda terrorista con la admisión del término «nación» catalana por la Comisión Constitucional del Congreso. «Van a hablar de proceso de paz, pero este es otro paso de un largo proceso precedido por el pacto de Estella y el de Perpiñán. Ahora toca autodeterminación, que siempre ha sido el objetivo de ETA», declaró el dirigente del PP a ABC desde Bruselas.

 

El hoy portavoz del Partido Popular en la Eurocámara insistió en que se unen ambas cosas -el título de nación para Cataluña y la negociación del Gobierno con la banda terrorista sobre la autodeterminación del País Vasco- y que, pese a las lógicas esperanzas que el comunicado pueda despertar en la sociedad española, el PP está obligado a dejar las cosas claras: «Se fortalece el proceso».

 

Mayor advirtió de que las exigencias de ETA también están sobre la mesa después de las cesiones políticas de Zapatero en el último año, al romper el Pacto Antiterrorista y hacer la vista gorda en la aplicación de la ley de Partidos. «Pedirán fórmulas de legalización de Batasuna para volver a los ayuntamientos y las mesas paralelas de negociación», agregó.

 

Responsabilidad del PP

 

El ex ministro, que defendió en casi absoluta soledad desde 2004 la teoría de la convergencia del debate sobre el Estatuto catalán y la nueva ofensiva de ETA para negociar con el Gobierno, sostuvo que su partido no puede hacer otra cosa que lo anunciado por Mariano Rajoy: ofrecer su apoyo al Ejecutivo para que no pague más precios políticos a la banda con el fin de que deje su actividad criminal.

 

«Vamos a tener nación catalana, más plan Ibarretxe más la autodeterminación exigida por ETA», concluyó el ex ministro, además de destacar la prisa que se había dado Juan José Ibarretxe para sumarse al proceso con su anuncio de que también él abría su ronda de conversaciones.

 

 

Una información de A. C. publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Para ABC si existen las víctimas de ETA

Por Narrador - 4 de Abril, 2006, 4:29, Categoría: General

 

Más recelo que satisfacción

 

 

El comunicado de ETA no aplacó la desconfianza de las víctimas, escarmentadas tras muchas decepciones. Dicen que la justicia es condición para la paz

 

MADRID. Ayer era jornada de trabajo en el Ayuntamiento de Azcoitia y, en plena reunión matinal de todos los concejales, Pilar Elías recibió una llamada. Esta vez la bomba era la propia noticia. En un primer momento no compartió lo que le habían contado escuetamente, por prudencia, hasta que fue el teléfono del alcalde, el peneuvista Asier Aranbarri, el que sonó y le hizo salir de la sala. Entonces Pilar sí comunicó a sus compañeros lo ocurrido, mientras el regidor permanecía fuera: «Le están informando de que hay tregua de ETA», dijo a los demás. Aranbarri volvió, visiblemente contento, y relató lo que había, aunque le sorprendió la respuesta de «ya lo sabemos». Ahora Pilar cree que hay que coger la noticia con pinzas: «Contenta estoy, sí, aunque no he tenido tiempo de analizar en qué términos es la tregua, ya sé que ni hablan de entrega de armas ni de arrepentimiento, y eso tiene que ser lo primero». «Yo lo que me pregunto -dice- es por qué precisamente hace un rato me he encontrado a éste (se refiere a Cándido Azpiazu, el asesino de su marido) cargando tranquilamente su furgoneta, cuando se supone que le han embargado la cristalería. Tan pancho sigue. A mí no me dan tregua».

 

A José Alcaraz piensa que hay sobradas razones para poner este «alto el fuego» en cuarentena. Para el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) los acontecimientos siguen al pie de la letra «un guión escrito ya desde hace tiempo. En ese comunicado está latente la inminente legalización de Batasuna y la autodeterminación». Recuerda que estamos en la tregua número quince de ETA, «lo que ya habla por sí solo», y comenta que «sólo empezaré a pensar que el Gobierno se cree esta «paz» cuando vea que todos los cargos socialistas en el País Vasco dejan de llevar escolta». Considera también que «mientras no entreguen las armas siguen siendo una banda de asesinos», por lo que alerta sobre esta «situación condicionada, en la que son ellos los que llevan la iniciativa». Los pasos siguientes los ve muy claros: «Seguro que el comunicado ampliado que se espera para hoy será más explícito. Los tiempos son los que son. Se están poniendo las condiciones para que Batasuna se legalice con el margen suficiente para concurrir a las elecciones autonómicas y municipales del año que viene, y, una vez que disfrute de ese oxígeno institucional, el nacionalismo armará su mayoría y ya tendrá un espejo donde mirarse: Cataluña».

 

A Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente del PP Gregorio Ordóñez, recuerda que su peor etapa como ciudadana de a pie en San Sebastián, su ciudad, la vivió precisamente durante la tregua-trampa: «Fue cuando más me insultaron por la calle, cuando más pintadas hicieron, cuando intentaron amedrentarme con varios cócteles molotov... Cuando más chulos estaban, en resumen». Por eso dice que ha recibido el «alto el fuego permanente» con alivio pero, desde luego, «con menos alegría que la tregua anterior, porque entonces no teníamos los argumentos para no creérnosla que tenemos ahora: que al final fue un engaño».

 

Sobre los términos en los que ETA ha redactado su comunicado, lamenta «que no anuncie su disolución, que es lo que tiene que hacer, en vez de mantener sus clásicas reivindicaciones». Precisamente su asociación, la que agrupa a la mayor parte de las víctimas del País Vasco (Covite), «estaba a punto de emitir una nota para denunciar la presión que se está ejerciendo sobre la Justicia, que es nuestra gran esperanza, cuando ha irrumpido esto». Por eso considera que ahora «nos queda esperar y ver, porque si hay precio político pactado, ETA se encargará de hacérnoslo saber muy pronto».

 

A Irene Villa y su madre, María Jesús González, vivieron este anuncio de ETA después de bajar del AVE Madrid-Zaragoza, ya que Irene dio el martes una conferencia en la capital aragonesa. «El móvil -explican- lo llevábamos apagado para no molestar en el tren». Así que, comentaban ayer, «lo hemos sabido con un par de horas de retraso y aún no hemos tenido tiempo de asimilarlo». Sí ofrecieron algunas primeras impresiones: «Esto nos deja a la expectativa. Cuando entreguen todas las armas y los explosivos, y revelen quiénes son los asesinos a los que aún no se ha detenido y juzgado, seremos las mujeres más felices, no antes». Irene tiene muy claro que ha aprendido de sus errores y que, si se mostró muy optimista con la tregua de 1999, ahora alberga menos esperanzas, «después de que se demostró que era una trampa». Su motivo de mayor satisfacción, dentro del escepticismo, fue que «el presidente del Gobierno ha dicho que respetará estrictamente la Justicia y el Estado de Derecho». Eso le vale mucho más que lo que proclame ETA, «en la medida en que le compromete».

 

A Maite Pagazaurtundúa prefirió ayer guardar silencio. Como presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo y con tantos interrogantes abiertos se refugió en la prudencia.

 

A Natividad Rodríguez, viuda de Fernando Buesa, también opinó ayer, en declaraciones a Efe, que el anuncio de la banda terrorista es «un paso insuficiente en principio, porque también tienen que cesar la extorsión y la kale borroka». Rodríguez, una de las voces que entre las víctimas ha dado un mayor margen de confianza al Gobierno, pidió también que «no se quite la protección a los amenazados hasta que todo esté bien comprobado».

 

A Grupos cívicos. En un comunicado, el Foro de Ermua consideró que este «alto el fuego» es un engaño más, porque «en ningún momento se anuncia el abandono de las armas, ni la renuncia al terrorismo como instrumento de acción política, ni la disolución de la banda terrorista». Por su parte Teo Uriarte, gerente de la Fundación para la Libertad, considera el anuncio etarra como «un éxito de propaganda» de la banda, que se ha limitado a «dar más énfasis a una situación sin asesinatos en la que ya llevamos bastante tiempo, sin que se trate de algo que pueda ser puesto en relación con la realidad, sino simplemente un señuelo mediático para recobrar el protagonismo». Dice también que ETA va avanzando en su objetivo de «vincular el no ejercicio del asesinato con los logros soberanistas».

 

 

Una información de Blanca Torquemada publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

La esperanza de vivir sin sombra

 

 

Un juez, un ertzaina y dos ediles -uno del PSE y una del PP- hablan de su experiencia, sus ilusiones y sus temores tras el anuncio de la banda terrorista

 

BILBAO. Para aquellos sobre los que se cierne la amenaza permanente de ser «objetivo potencial» de ETA, el anuncio hecho público ayer supone cierto alivio -todos esperan recuperar su libertad de movimientos-, pero también despierta reservas y recelos. Ninguno olvida la tregua del 98, durante la cual la violencia de la persecución y los actos de «kale borroka» no sólo no cesaron sino que arreciaron. Aunque piensen de forma diferente, todos desean que ahora sea distinto.

 

Estanis Amutxastegi, teniente de alcalde del PSE en Andoain, volvió a casa en octubre pasado. Los violentos le obligaron a dejarla el 19 de noviembre de 2003. Un cohete pirotécnico estalló a medio metro de su hija de 23 años, que repasaba tranquilamente un trabajo de clase y acabó atendida por una crisis nerviosa. Dos largos años de obras y reparaciones más tarde, pudo regresar. Con un historial angustioso de ataques y sabotajes a sus espaldas y los asesinatos de su compañero Joseba «Pagaza» y de José Luis López de Lacalle en la retina, no es de extrañar que el edil necesite tiempo para digerir el cese de la violencia de ETA. Deseoso de poder «vivir como una persona normal», quiere estar seguro de que esta vez será la definitiva y tiene claro que la paz no puede en ningún caso ser fruto de «concesiones políticas». Pero él confía en el presidente del Gobierno y cree que el actual es el momento «apropiado» para consolidar la paz.

 

No hay paz sin libertad

 

Edmundo Rodríguez es juez de lo Mercantil en Bilbao y portavoz de Jueces para la Democracia. Su primer pensamiento es para José María Lidón -cuyo asesinato hizo tomar definitiva conciencia al colectivo judicial en Euskadi de que, más que nunca, estaba en la diana de ETA-, pero también para un puñado de veteranos «resistentes» que con su «ejemplo» y coraje, subraya, contribuyeron a frenar la «espantada» de magistrados en Euskadi, precisamente lo que ETA perseguía con su campaña de atentados contra la Judicatura. Optimista para el futuro, subraya que, en el nuevo tiempo que ahora se abre, los jueces se limitarán a cumplir con su obligación y a aplicar el ordenamiento jurídico.

 

A Marisa Arrúe le pone «de los nervios» la palabra «paz» a secas, porque para ella la paz nunca será real mientras no haya «libertad». «El día en que pueda ir tranquilamente a ciertas zonas de Algorta donde hoy por hoy no puedo ir, el día que pueda estar segura de que a mi hermana no le van a lanzar un «cóctel» y quemarle la casa, el día que sepa que estoy en igualdad de condiciones con todos los demás para hacer campaña, ese día podremos hablar de paz». Por esa y por otras razones, la veterana concejal del PP de Guecho se confiesa «escéptica» y «pesimista» ante el cese de la violencia que ETA declaró ayer. No ve «signos» de que su vida vaya a cambiar, igual que no cambió cuando la banda terrorista declaró el alto el fuego de septiembre del 98. «Menos mal que estábamos en tregua, porque si no nos fusilan», recuerda. «Todos queremos que esto se acabe, tengo unas ganas tremendas de no tener que vivir todo el día con una sombra, pero lo que no quiero es que unos matones me perdonen la vida», explica. Le preocupan, además, los posibles «efectos colaterales» de la etapa que acaba de abrirse. «Con la ilegalización de Batasuna en los ayuntamientos habíamos ganado un espacio de libertad. Sólo de pensar que pueden volver me pongo enferma».

 

Pese al recién declarado alto el fuego, Javier todavía mantiene intactas ciertas costumbres arraigadas durante años de amenaza terrorista, como, por ejemplo, no dar su nombre verdadero «hasta que no veamos en qué queda todo esto». Javier en realidad no se llama Javier, y es ertzaina en una comisaría vasca. Asegura el agente que en los últimos meses sembrados de bombas ni a él ni a sus compañeros les había abandonado la sensación de vivir una situación «complicada y peligrosa, de riesgo real». Por eso cree que ahora «no podemos relajarnos ni bajar la guardia», sino que «debemos seguir a lo nuestro, cumplir con nuestro cometido».

 

Eso sí, Javier separa su impresión como miembro de un colectivo que ha perdido a varios de sus miembros a manos de ETA de la «alegría» que siente «como ciudadano» por acercarse por fin a algo «parecido a la normalidad». «Pero hay un precedente, el de la tregua del 98, que nos deja a todos un poco fríos. Hay que ser cautos».

 

 

Una información de Olatz Barriuso Fotos publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

«Señor presidente, no nos traicione» por Salvador Ulayar

 

 

Señor presidente:

 

Ya lo tiene, los terroristas hicieron público ayer el comunicado. Decisión magnánima: nos perdonan la vida, por el momento. He de decirle que siento el alivio que me merece la promesa terrorista de no matarnos ahora. Pero no olvido ocasiones en las que, tras acumular fuerzas, han vuelto a matar. Es decir, siempre. Y en todos los casos han culpado de ello al Gobierno de España. A la odiosa España, nación que a usted le resulta tan relativa.

 

No hablan de entregar las armas con las que mataron a 850 españoles y dejaron miles de heridos en cuerpo y alma. Ningún arrepentimiento por la sangre derramada, por el amedrentamiento al que nos han sometido durante tantos años con el fin de doblegar nuestra voluntad ciudadana. Nada de eso. Se permiten hacer «un llamamiento a todos los agentes para que actúen con responsabilidad». Los matarifes piden responsabilidad a sus amenazados, a los partidos, a la ciudadanía, a las víctimas. Vomitivo. El tipo que acribilló a mi padre a la puerta de casa y delante de mí cuando yo tenía trece años me pide responsabilidad. Con este comunicado, con estas migajas que los asesinos han dejado caer, algunos de los suyos saltan alborozados, presidente. Odón Elorza hizo ayer un festín de las migajas y lo regó con cava. Además brindó por los «ausentes involuntarios», ahora se dice así. Víctima, qué vocablo tan feo, ¿eh? Ya sólo son «ausentes». Odón celebrando como si el Estado de Derecho ya hubiera derrotado a los terroristas, cuando la realidad es que en su partido hay interés en una paz como sea, injusta, sin vencedores ni vencidos, sin libertad. Traducido: la derrota de la ciudadanía y, por supuesto, de las víctimas. En esas está el PSE. Y el PSOE, que usted no les ha afeado la conducta precisamente. Caldera y Fernández de la Vega avalaron ese «sin vencedores ni vencidos» que Llamazares repica desde que usted le contara su secreto en Moncloa. El fino instinto de la vicepresidenta le llevó ayer a pedir prudencia. Pero Odón es así.

 

Señor presidente, si se sienta a negociar formalmente (bajo la mesa el tema es viejo y su cacareada transparencia ya quebró), como ciudadano y víctima del terrorismo le exijo que no insista en el error. Error que abunda el del Congreso de los Diputados de mayo de 2005. Allí abrió expectativas para una banda que se encontraba asfixiada, en estado terminal en lo operativo y en lo político. Hoy están crecidos y con una capacidad de marcar la agenda política que resulta humillante para la ciudadanía. ¿Nos explicará algún día por qué ha permitido y alentado que esto suceda? No puede haber contrapartidas por matar ni por dejar de matar, no nos traicione. Aplique ese Estado de Derecho que venía triunfando y que los asesinos se han empeñado en tumbar a base de la sangre de sus ciudadanos.

 

Salvador Ulayar fue testigo del asesinato de su padre en Echarri-Aranaz en 1979

 

 

Carta Abierta dirigida por Salvador Ulayar al Presidente del Gobierno y publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Tres opiniones cualificadas seleccionadas por ABC

Por Narrador - 4 de Abril, 2006, 4:26, Categoría: General

 

“ETA no anuncia su disolución” por Rogelio Alonso

 

 

Muchas serán las personas que califiquen de «histórico» el último comunicado de la organización terrorista ETA. Este mismo calificativo ha sido utilizado en numerosas ocasiones a lo largo de la última década en Irlanda del Norte. Precisamente esa experiencia obliga a moderar evaluaciones excesivamente positivas que la declaración etarra puede sugerir a algunos observadores. Fue en 1994 cuando el IRA decretó un cese de sus actividades «militares» y todavía hoy la organización terrorista sigue activa. Cierto es que ha abandonado sus asesinatos sistemáticos, pero no sus actividades de financiación y recopilación de inteligencia que ahora, como reconocen las Fuerzas de Seguridad, utiliza para su estrategia política dirigida por el Sinn Fein. Por lo tanto, el Sinn Fein ha optado por las vías políticas, pero sin renunciar a la contribución de las actividades ilegales del IRA, que continúa al servicio del partido político garantizándole beneficios mediante la promesa de una desaparición de la banda que nunca llega, al ser dicho objetivo la fuente de concesiones hacia quienes supuestamente habrían de conseguirlo. Es decir, las vías políticas emprendidas no son en absoluto democráticas, al operar el partido político con el apoyo criminal, logístico y financiero de una organización ilegal, propiciando un escenario que seduce a ETA y a Batasuna.

 

Tan significativo precedente obliga a tener muy presente la coyuntura en la que ETA hace público su comunicado. ¿Qué persigue ETA con sus palabras? ¿Por qué en este momento actual después de otros comunicados muy recientes en los que aseguraba que, según su lógica, las condiciones para continuar con la violencia permanecen? La respuesta a estas preguntas y la interpretación del comunicado debe hacerse desde la insistencia en que la declaración está firmada por una organización terrorista responsable del asesinato de cientos de seres humanos, y que todavía hoy continúa amenazando, intimidando y financiándose a través de actividades criminales. Su mera existencia es sin duda un factor de coacción enorme que jamás un sistema democrático debería tolerar como aceptable. Por ello, frente a los exultantes comentarios suscitados por la declaración debe indicarse que ETA no ha anunciado su completa desaparición, ni su disolución, ni la entrega de sus armas. Hay quienes entienden que todo eso vendrá después de un primer paso como el de ayer. Sin embargo, esa mera muestra de tolerancia hacia una organización terrorista invita a involucrarse en una contraproducente dinámica de concesiones. En realidad, un alto el fuego de un grupo terrorista no debe ser alabado al no ser en absoluto un acto que deba recompensarse, pues su violencia es simplemente inaceptable de partida.

 

La necesidad de plantear tan firmes exigencias se desprende de los efectos que se derivarían de una respuesta mucho más complaciente, tal y como se deducía de las palabras del dirigente del Partido Socialista de Euskadi José Antonio Pastor, cuando en relación con el posible encarcelamiento de Otegi declaraba días atrás: «Probablemente, a lo mejor tampoco hubiera dado lugar a que se hubiera producido ninguna circunstancia de éstas si se hubiera producido ya un escenario de desaparición de la violencia en el País Vasco, porque la presión social, la ilusión de la sociedad influye en todo el mundo, en jueces, políticos, periodistas y en todo el mundo». En su opinión, todos los estamentos son personas que se dejan «influir como todos» y, «cuando se genera un clima de esperanza y de futuro en paz, es evidente que se produce un relajo general en la sociedad». En función de esa lógica, la declaración de ETA serviría para acentuar la presión sobre una sociedad ansiosa de paz tras décadas de un terrorismo que precisamente ha buscado su desestimiento. Ahí radica el peligro de considerar como suficiente la actual declaración de tregua a pesar de que ésta no informa de la noticia que realmente sí debería ser bienvenida, esto es, la completa disolución, desaparición y desarme de la organización terrorista.

 

Rogelio Alonso es Profesor de CC Política de la Universidad Rey Juan Carlos

 

 

Publicado en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“La banda no entrega las armas” por Carlos Martínez Gorriarán

 

 

Como pasa siempre con lo comunicados de ETA, lo mejor es cogerlos con pinzas -y otra en la nariz- y leerlos con la firme intención de no dejarse secuestrar por el síndrome de Estocolmo. En este caso quizá sea más aconsejable todavía, porque al fin y al cabo la banda aprovecha su postración operativa y desgracia social para presentar como un regalo generoso lo que, desde hace ya mil días, es solamente una situación de hecho. Pretenden perdonarnos la vida cuando resulta que no están en condiciones de cobrarse una vida más... y sobrevivir al crimen. Tenemos una banda declinante, con todas las luces de alarma encendidas (políticas, sociales, policiales, internacionales) excepto, quizá, las del propio fanatismo e innegable habilidad para enredar a sus enemigos en estólidas especulaciones sobre la presumible traición del vecino. Una banda sumida en un proceso de reconversión por la fuerza que le resultaría mucho más difícil y costoso, quizás imposible, si no existiera el abismo que separa, tan irracionalmente en este asunto, a Gobierno de oposición, al PSOE del PP.

 

Esto último es, me parece, lo primero que hay que recordar ahora para extraer el corolario inevitable: el presidente Rodríguez Zapatero debe convocar cuanto antes el Pacto Antiterrorista, y el PSOE y el PP deben llegar a un acuerdo de auténtica política de Estado. Nos jugamos dos finales muy distintos. En uno, con acuerdo constitucional, la democracia se impone al terrorismo y éste acaba desinflándose hasta extinguirse. Hay vencedores y vencidos, y son los que deben ser. Sin ensañamiento, pero sin injusticia. En el otro, sin acuerdo constitucional, ETA se transforma en un agente tutelar de lo que cínicamente llama «proceso democrático», consiguiendo consolidar su papel de mafia armada que quizá no mate directamente, pero que amenaza, extorsiona y distorsiona absolutamente todo.

 

Al primer final de ETA podemos llamarlo -es idea de un amigo concejal socialista- «la paz de Marlaska», en homenaje a este juez que no ha cedido ante el intento de someter el poder judicial a las conveniencias de partido. El segundo final es, obviamente, «la paz de Azkoitia». De momento, es posible acabar con ETA sin pagar contrapartidas políticas -es contraproducente empeñarse en que el Gobierno ya ha pagado aduciendo el insustancial ejemplo de las nekanes seudocomunistas-, y mucho más gracias al juez Grande-Marlaska y otros como él que a ciertos altos funcionarios del Ministerio Público. Sin duda. Por fortuna, el Estado es mucho más que el Gobierno y su mayoría parlamentaria, aunque algunos lo olviden todos los días en su empeño por enterrar otra vez a Montesquieu.

 

Lo que ETA pretende con su comunicado es bastante obvio: extender la paz de Azkoitia y convertirla en el sistema del futuro. Contra el empeño de los fetichistas, la banda no utiliza la palabra «tregua». Por una vez voy a citarme, porque he insistido mucho en que ETA no podía de ningún modo volver a declarar una tregua, temporal por definición y por tanto necesitada de vuelta al estado previo, sino en todo caso un abandono de la violencia o «alto el fuego», y así ha sido. Ahora bien, y el matiz es importante, es un alto el fuego permanente, no definitivo. Lo que significa que ETA se reserva un papel tutelar de matón armado a la expectativa, y sin intención de entregar las armas aunque tampoco de usarlas, un matón cuya sola presencia, y por el conocimiento público de que sigue acumulando explosivos y organizando comandos, baste para condicionar de modo preventivo lo que suceda en el escenario político. El resto del comunicado es menos relevante: contiene las condiciones políticas habituales, la autodeterminación camuflada bajo el eufemismo de «consulta popular» vinculante para España y Francia. El aire irlandés del texto, que evidentemente imita -¿la asesoría de Alec Reid?- la retórica del IRA, más bien parece un recurso destinado a sorprender y camelar a incautos y cómplices disimulados. Convendría, por tanto, no dejarse distraer de lo fundamental y empujar al PSOE y el PP a ponerse de acuerdo. Aunque no quieran.

 

 

Publicado en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Ante ETA: entre el derecho y la justicia” por Mikel Buesa

 

 

El anuncio realizado por ETA de un «alto el fuego permanente», más allá de la retórica y de los eufemismos que inevitablemente acompañan al lenguaje político, pone de relieve que esta organización terrorista se dispone a suspender temporalmente la realización de atentados para favorecer el logro de sus objetivos. A este respecto, lo primero que debe señalarse es que ETA no ha anunciado el final del terrorismo, de manera que no dice que esté dispuesta a dejar de emplear la violencia como procedimiento de la acción política. Más aún, de su comunicado se desprende que condiciona el posible uso de las distintas formas de terrorismo a los progresos que se obtengan en cuanto a la materialización de sus pretensiones políticas. Por ello, la más elemental prudencia aconseja estar atentos para ver si, de una manera efectiva, desaparece la extorsión a los empresarios, el saqueo de los almacenes de explosivos, las acciones de lucha callejera o el acoso a los concejales electos de los partidos democráticos en los pueblos del País Vasco, además de los atentados.

 

ETA desvela también sus dos objetivos inmediatos: por una parte, el reconocimiento de la independencia del País Vasco -a lo que se alude cuando se señala que «los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro»-; y, por otra, el logro de la libertad de sus militantes encarcelados y del reconocimiento de las organizaciones de su entorno, principalmente de Batasuna -lo que se expresa en su «llamamiento a las autoridades... para que dejen a un lado la represión»-. Y para ello exige un papel de interlocución política con respecto al Gobierno, apelando a que «todos los agentes actúen con responsabilidad».

 

Tales objetivos son claramente inasumibles en una sociedad democrática como la española. El derecho a la independencia de cualquiera de las regiones de España por medio del ejercicio de la autodeterminación no se encuentra reconocido en nuestro ordenamiento constitucional; y, por tanto, no puede ser objeto de ninguna negociación con ETA. Además, la democracia no puede admitir la interlocución política de una organización que no ha sido elegida por los ciudadanos y que no cuenta, por ello, con ninguna representación de la voluntad popular. Si ETA, o Batasuna como testaferro de ETA, se sentara a negociar esos asuntos con el Gobierno, nos encontraríamos ante una evidente disolución de los fundamentos de la democracia, ante un «estado de excepción» contrario al Estado de Derecho.

 

Tampoco cabe la excarcelación de los etarras presos o la relegalización de Batasuna. Ese partido ha sido excluido del sistema por alentar el empleo de la violencia con fines políticos, lo que se ha evidenciado como incompatible con el sostenimiento de la democracia. Y aquellos presos lo están por haber cometido delitos de extremada gravedad cuyas consecuencias han sido, en muchos casos, irreparables, pues irreparables son las vidas humanas que ha segado el terrorismo. Para atender este segundo objetivo de ETA no sólo habría que violentar el Estado de Derecho, sino que habría que establecer un verdadero «estado de injusticia», pues no otra cosa sería la frustración de la aspiración de justicia que reiteradamente hemos expresado las víctimas del terrorismo al exigir el cumplimiento de las penas a las que han sido condenados los terroristas.

 

¿Qué hacer, entonces, ante el comunicado de ETA? Me parece que los representantes políticos, y muy especialmente el Gobierno, deben actuar con una extremada prudencia, sin levantar expectativas desmesuradas y menos aún sin pretender recoger -como lamentablemente ya han hecho algunos dirigentes nacionalistas desde el País Vasco y Cataluña- los réditos políticos del terrorismo. Y, en ese ejercicio de prudencia, nunca deben perder de vista la orientación que, para vencer definitivamente al terrorismo nacionalista vasco, proporcionan las instituciones democráticas que se encarnan en el Derecho, y las aspiraciones de convivencia pacífica que sólo encuentran su realización en la Justicia.

 

Mikel Buesa es Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

 

 

Publicado en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Un poco de historia en ABC

Por Narrador - 4 de Abril, 2006, 4:23, Categoría: General

 

Hacia el tercer proceso, sin la prepotencia de Argel ni el frente excluyente de Estella

 

 

Los terroristas han abandonado la estrategia de la «acumulación de fuerzas» -cadáveres sobre la mesa- y recurren ahora a la «acumulación de gestos»

 

MADRID. El último anuncio de alto el fuego guarda algunas similitudes con las treguas previas a las conversaciones de Argel y al pacto de Estella, pero también se observan diferencias, ya que, de pretender imponer la Alternativa KAS, ETA ha pasado a aludir al «desarrollo de todas las opciones políticas».

 

Tregua de 1989: Las conversaciones de Argel

 

Autodeterminación. ETA anuncia que ha acordado con el Gobierno «la formación de una mesa de conversaciones con el objetivo de iniciar un un diálogo en torno a las diferentes cuestiones que enmarcan el proceso de enfrentamiento existente».

 

Territorialidad. No se menciona expresamente, aunque se alude a que se ha establecido un «calendario de trabajo» que se irá abordando en posteriores reuniones que celebren los interlocutores del Gobierno y de la propia banda.

 

Frente nacionalista. ETA plantea el proceso como una negociación con el Gobierno con vistas a lograr la autodeterminación, pero excluyendo a los nacionalistas del PNV.

 

Alto el fuego. La banda se compromete a mantener una tregua de dos meses, aunque matiza que ese compromiso de tregua «no comprende el caso del recurso a la contestación armada fruto de enfrentamientos fortuitos o provocados».

 

Tregua de 1998: Pacto de Estella con los nacionalistas

 

Autodeterminación. La banda hacía un llamamiento público a partidos políticos, sindicatos, agrupaciones culturales, agrupaciones sociales y todos los ciudadanos vascos, «para que la fase política que tenemos delante sea la de la soberanía, para que tomen los compromisos necesarios y adopten los pasos concretos».

 

Territorialidad. «Entre todos los pasos, uno de los que más importancia tiene será la superación de la división institucional y estatal; para ello, será necesario dar los pasos eficaces para que se cree una institución única y soberana que acoja en su seno a Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, Lapurdi y Zuberoa».

 

Frente nacionalista. «Es la hora de romper ataduras y acuerdos con las fuerzas políticas que tienen como fin la desaparición de Euskal Herria», «es la hora de acabar con los partidos, estructuras institucionales y represoras que tienen por objetivo la construcción de España y Francia, y la desaparición de Euskal Herria».

 

Alto el fuego. ETA «manifiesta su intención de una suspensión ilimitada de sus acciones armadas», aunque se reserva el derecho al «suministro, mantenimiento de las estructuras y la defensa en hipotéticos enfrentamientos».

 

Tregua de 2006: Una negociación a dos bandas

 

Autodeterminación. No la cita expresamente. Pero alude a que «los Estados español y francés deben reconocer los resultados de dicho proceso democrático, sin ningún tipo de limitaciones. La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada».

 

Territorialidad. Tampoco menciona la exigencia de la unidad territorial del País Vasco con Navarra y las provincias francesas que reclama.

 

Frente Nacionalista. No plantea «romper ataduras» con los españolistas. «El objetivo de esta decisión es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como Pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas».

 

Alto el fuego. La banda anuncia ahora «un alto el fuego permanente», lo que es interpretado como un intento de otorgarse credibilidad, superando el carácter indefinido de la de Estella y la fecha de caducidad de la de Argel.

 

 

Una información de J. P. publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

En el infierno etarra

 

 

Dos de los atentados más sanguinarios -treinta y dos asesinados, nueve de ellos niños- fueron cometidos en la primera fase de las negociaciones de Argel, que terminaron dos años más tarde en fracaso

        

Dos de las matanzas que causaron mayor conmoción -Hipercor (Barcelona, 19 de junio de 1987) y casa cuartel de Zaragoza (11 de diciembre de 1987)- fueron cometidas por ETA en la primera fase de las conversaciones de Argel, en las que el Gobierno socialista de Felipe González se sentó con los terroristas en busca de una salida de «paz» que terminó dos años más tarde en fracaso. Los nombres de las 32 víctimas mortales -nueve de ellas niños- de estos dos atentados forman parte del listado de casi mil asesinados que acumula ETA en sus 40 años en el infierno.

 

Hipercor: 21 asesinados

 

«A las 16:10 se produjo el estallido, abriéndose por la explosión un cráter en el suelo y un agujero en el techo, orificios que permitían el paso de una auténtica ola de fuego que a un tiempo abrasó y asfixió a los empleados y clientes del supermercado de alimentación e hizo caer sobre algunos el primer garaje, donde eran mayores el fuego y la humareda. La composición del explosivo hizo que los productos incendiarios se adhiriesen a los cuerpos de las personas». Así, describe la sentencia el bombazo que provocó la muerte de 21 personas el 19 de junio de1987, en el supermercado Hipercor, de Barcelona. Cinco meses antes, una delegación del Gobierno se reunió en Argel con tres representantes de ETA: Iñaki Esnaola, Christianne Fandó y Domingo Iturbe.

 

República Dominicana: 12 guardias

 

Con 50 kilos de dinamita, ETA reventó en la plaza de la República Dominicana de Madrid un autobús, un microbús y un Land Rover ocupados por alumnos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Fueron asesinados, el 14 de julio de 1986, doce agentes de la Benemérita. El segundo atentado más sangriento de ETA buscaba «matar al mayor número de miembros de las Fuerzas de Seguridad». De hecho, el convoy elegido lo integraban 73 personas.

 

Casa cuartel de Zaragoza: 11 muertos

 

Los once asesinados, entre ellos cinco niños, en la casa cuartel de Zaragoza, el 11 de diciembre de 1987, hizo que el Gobierno de Felipe González pusiera un paréntesis en sus contactos con ETA. Henri Parot, uno de los autores de la matanza, afirmó que el coche bomba fue preparado «como si se tratara de auténticos cañones». El condenado reveló que el atentado era «una postura de fuerza ante las negociaciones». Por este crimen, el Supremo dictó en noviembre de 2002 una orden internacional de busca y captura y prisión incondicional de «Josu Ternera». Para eludir esta causa, se dio a la fuga y poco después se hizo con las riendas de la banda.

 

Vic, los niños en el patio

 

En la media tarde del 29 de mayo de 1991 los terroristas del «comando Barcelona» precipitaron un coche bomba en dirección al patio de la casa cuartel de Vic , donde a esa hora jugaban varios niños, hijos de los agentes.

 

La explosión convirtió en un infierno el patio y se llevó la vida de diez personas, de ellas cinco menores. Al día siguiente de cometer el atentado, sus autores, los miembros del «comando Barcelona» , Joan Carles Monteagudo y Félix Erezuma, murieron en un enfrentamiento con la Guardia Civil en un chalé de Llica D´ Amunt

 

Contra siete militares en Madrid

 

El 21 de junio de 1993 seis militares de alta graduación y el conductor civil de la furgoneta militar camuflada en la que viajaban fueron asesinados por ETA al hacer explotar un coche bomba cargado con 40 kilos de explosivos y tornillería a su paso, en la calle Joaquín Costa. Veintidós transeúntes resultaron heridos. Uno de los asesinados fue el teniente coronel de Tierra Fidel Dávila Garijo. Un hermano suyo, Juan de Dios, decidió a raíz del atentado presentarse como concejal en Hernani y alzó su voz para decir: «No queremos venganza, sino justicia y que cumplan las penas».

 

Seis policías muertos en Sabadell

 

El 8 de diciembre de 1990 la banda tendió una emboscada a una patrulla de la Policía Nacional que se dirigía a prestar servicio en el campo de fútbol de Sabadell. Los miembros del «comando Barcelona» hicieron estallar un coche bomba que acabó con la vida de seis agentes.

 

 

Una información de D. Martínez publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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