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Un poco de historia basada en pasadas 'treguas' y sus consecuencias posteriores

Por Narrador - 6 de Abril, 2006, 4:09, Categoría: General

 

Diez treguas con finales a conveniencia de la banda terrorista    

 

 

Desde el anuncio de 1988 que llevó a las conversaciones de Argel, hasta el 'respeto' a los cargos electos de 2005, ETA ha manejado los paréntesis

        

BILBAO.- A lo largo de su historia, ETA ha puesto sobre la mesa, hasta en 10 ocasiones, anuncios de tregua. Todos ellos, excepto los dos más recientes y parciales -para Cataluña y para los cargos electos- terminaron siendo disueltos a conveniencia de la propia banda terrorista. Estos son los respiros de paz que ha concedido el terror:

 

SOLO PARA ELECTOS

 

2005. Sólo un mes después de que el Congreso de los Diputados aprobara una moción para dialogar con la banda terrorista, ésta decretó una tregua selectiva, todavía vigente, dirigida a «los cargos electos de los partidos políticos de España». Fue el 18 de junio del año pasado y los etarras justificaron su decisión argumentando que consideraban «disuelto» el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo entre PP y PSOE y «fracasada la estrategia de la ilegalización» de Batasuna. En julio llegó el matiz a través de su boletín interno, el Zutabe, en el que ETA precisó que «las autoridades del Estado» y «quienes tienen responsabilidades a nivel de Gobierno» no estaban exentos de su barbarie; tampoco otros gremios como policías, periodistas, empresarios..., tal y como han demostrado sus últimas acciones terroristas.

 

NO EN CATALUÑA

 

2004. Fue algo totalmente inusual. En febrero de 2004, la banda terrorista anunció, a través de un comunicado, el fin de sus atentados, pero sólo en Cataluña. Según leyeron dos encapuchados, ETA lo hizo con un «deseo de unir los lazos entre el pueblo vasco y el catalán, en base a los principios de respeto, no injerencia y solidaridad». El anuncio supuso una auténtica convulsión política a menos de cuatro semanas de las elecciones generales, y sólo un mes y medio después de que el líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Carod-Rovira, entonces conseller en cap de la Generalitat catalana, se reuniera en secreto con la cúpula etarra en Francia.

 

LA TRAMPA

 

1998. Fue el periodo de paz más largo que ha concedido la banda terrorista. Duró 14 meses y permitió la celebración de unas elecciones municipales en Euskadi y en Navarra sin su sombra amenazante. La declaró en septiembre, justo después de la firma del polémico pacto de Lizarra, y la desconvocó en noviembre de 1999. Durante esos meses la organización terrorista aprovechó para reorganizar su estructura: su primer atentado no se hizo esperar, en enero de 2000 asesinó en Madrid a Pedro Antonio Blanco, teniente coronel del Ejército.

 

EL 'FRENTE' DE LAS CARCELES

 

1997. Tras presentar en 1995 su Alternativa Democrática como una oferta para la pacificación y tras amagar en el 1996 con el anuncio de una tregua de una semana, la organización terrorista decretó en 1997 una etapa de alto el fuego en lo que denominó «el frente de las cárceles», con la que perseguía que el Gobierno español relajara su política penitenciaria con los presos vascos. Ese mismo año secuestró y asesinó al concejal de Ermua Miguel Angel Blanco. Los ciudadanos se echaron a las calles.

 

TRAS LA CAIDA DE LA CUPULA

 

1992. Algunos sectores percibieron un fugaz alto el fuego tácito en 1990, que se prolongaría hasta febrero de 1992, poco después del desmantelamiento de la cúpula terrorista en la localidad francesa de Bidart. Su objetivo fue forzar la reapertura de las negociaciones con un Gobierno que, apenas unos meses antes, había despreciado un ofrecimiento similar para que Vera y Antxon reanudaran en Santo Domingo sus abandonadas conversaciones. Pero duró poco.El entonces ministro del Interior, José Luis Corcuera, se entrevistó con el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, para pactar una estrategia antiterrorista. A partir de ahí, ETA radicalizó aún más su estrategia y se esmeró en sacarla a la calle. Fue el nacimiento de los grupos Y.

 

DIALOGO EN ARGEL

 

1989. Sí prosperó, al menos durante un tiempo, la tregua que ETA ofreció en enero de 1989 y que planteó inicialmente para dos semanas. Sólo seis días después de este anuncio, el entonces secretario de Estado Rafael Vera volvía a entrevistarse en Argel con el interlocutor de la banda, Eugenio Etxebeste, Antxon. Culminado el plazo de dos semanas que había establecido, la banda anunció una prórroga de dos meses para continuar con las negociaciones. Cuando estos dos meses volvieron a vencer, ETA renovó su alto el fuego otros dos. Pero las conversaciones en Argel se estancan en abril y ETA da por terminada la tregua.

 

EL PRIMER 'RESPIRO'

 

1988. La primera no duró mucho, los dos meses anunciados por la banda terrorista. Lo hizo en enero de 1988, a través de un comunicado publicado por el extinto Egin. En él planteaba al Gobierno de Felipe González 60 días de tregua para negociar una solución al conflicto vasco. El Ejecutivo, tras comprobar que desde la publicación de este comunicado la banda terrorista ETA no había cometido ningún atentado, anunció, apenas un mes después, la apertura de conversaciones con la banda terrorista en Argel. Pero el proceso duró poco. El 24 de marzo, el empresario Emilio Revilla fue secuestrado y el Gobierno español puso fin a la negociación con la banda. Ese mismo año, en noviembre, la organización armada hizo un nuevo anuncio de tregua, de otros dos meses, que no llegó a fructificar.

 

EL FIN DE ETA (P-M)

 

1981. Apenas cuatro días después del golpe de Estado del 23-F, ETA político-militar anunció una tregua de un año que no fue aceptada por ETA militar. La banda armada trató, según sus comunicados, de no contribuir a alentar los golpes militares en un ambiente de creciente tensión como el que se vivía en esos primeros e inciertos pasos de la década de los años 80. En el aniversario de la tregua se produjo la reinserción de los polimilis y la liquidación de esta rama de la organización terrorista.

 

ARMA DE NEGOCIACION

 

1979. Desde la legalización de partidos como HASI, LAIA y EIA hasta la aceptación de la llamada alternativa KAS, las contrapartidas exigidas por los terroristas para declarar una tregua en la recta final de los años 70 ponen de manifiesto el ambiente de tensión política que soportaban tanto los ciudadanos del País Vasco como los del resto de España en los primeros años de la Transición política.

 

 

Una información de Marcos Iriarte publicada en el diario EL MUNDO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Cuarenta y seis asesinatos entre 2000 y 2003

 

 

MADRID.- El fin de la tregua supuso la reaparición de ETA con toda su crudeza. Hasta mayo de 2003, fecha en que perpetró su último asesinato, acabó con la vida de 46 personas: policías, ertzainas, concejales, guardias civiles, jueces, militares...Su carrera sanguinaria se reanudó en enero de 2000. Su primer asesinato, el del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, en Madrid.

 

Sus últimas víctimas, dos agentes de la Policía Nacional (Bonifacio Martín y Julián Envit), en mayo de 2003, en Sangüesa (Navarra).ETA colocó una bomba lapa en su coche mientras los agentes tramitaban el DNI a ciudadanos de esta localidad. En esos tres años, ETA sembró de cadáveres sus actuaciones. Recuperó el tiro en la nuca. No se olvidó del coche bomba. El tiroteo aleatorio también fue otro de sus métodos.

 

Tras asesinar a Blanco, mató al líder de los socialistas alaveses, Fernando Buesa, y a su escolta, Jorge Díez. Después fue el colaborador del diario EL MUNDO y miembro del Foro Ermua, José Luis López de Lacalle. El concejal del PP en Durango Jesús María Pedrosa también fue tiroteado. La siguiente víctima fue el edil popular de Málaga José María Martín Carpena. En julio de 2000 acabó con la vida del que fuera gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui. El presidente de la patronal guipuzcoana José María Korta fue asesinado con un coche bomba.

 

El subteniente Francisco Casanova fue tiroteado a las puertas de su casa. Las siguientes víctimas mortales fueron los guardias civiles Irene Fernández Pereda y José Angel de Jesús Encinas, asesinados con una bomba lapa en Sallent de Gállego (Huesca).Manuel Indiano, edil del PP de Zumarraga, también fue asesinado a tiros. El edil del PP en Sant Adriá de Besós (Barcelona) murió de la misma manera.

 

A balazos

 

En noviembre de 2000, ETA mató al fiscal jefe del Tribunal Superior de Andalucía, Luis Portero. El teniente coronel médico Antonio Muñoz Cariñanos fue acribillado a balazos en su consulta de Sevilla. La última lista sangrienta de ETA se completa de la siguiente manera: Máximo Casado, funcionario de Prisiones; Manuel Lombardero, magistrado del Tribunal Supremo; Jesús Escudero, policía nacional; Armando Medina, chófer; Jesús Sánchez, conductor de la EMT; Ernest Lluch, ex ministro; Francisco Cano, edil del PP; Juan Miguel Gervilla, guardia urbano; Ramón Díaz, cocinero; José Angel Santos y Josu Leonet, trabajadores; Iñaki Totorika, ertzaina; Santos Santamaría, mosso; Froilán Elespe, edil del PSOE; Manuel Giménez Abad, presidente del PP de Aragón; Santiago Oleaga, directivo del Diario Vasco; Luis Ortiz, policía; José Javier Múgica, edil de UPN; Miguel Uribe, ertzaina; Justo Oreja, general; José María Lidón, juez; Ana Isabel Arostegi y Javier Mijangos, ertzainas; Juan Priede, edil del PSE; Silvia Martínez, niña de seis años; Cecilio Gallego, Juan Carlos Beiro y Antonio Molina, guardias civiles, y Joseba Pagazaurtundua, jefe de Policía.

 

 

Una información de Fernando Lazaro publicada en el diario EL MUNDO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Más de 600 detenidos desde la última tregua     

 

 

Las Fuerzas de Seguridad sospechan que los terroristas disponen de al menos tres comandos y mantienen intacto su entramado de extorsión  

 

MADRID.- Uno detrás de otro. Los golpes policiales contra la estructura etarra fueron constantes y contundentes tras el fin de su último periodo de inactividad, en 1998. La presión contra el denominado entramado de apoyo a la organización terrorista concluyó con que ETA se encontrara en uno de los momentos de máxima debilidad, tras sus 40 años de historia.

 

Pese a que durante la tregua de 1998 se pudo producir cierto relajamiento policial, una vez que ETA consumó su primer asesinato las actuaciones de las Fuerzas de Seguridad del Estado, tanto en España como en Francia, volvieron a poner contra las cuerdas a la organización terrorista. Y una de las primeras acciones fue el desmantelamiento de la estructura de relaciones internacionales de ETA, denominada Xaki.

 

Así, desde el final de la última tregua los servicios policiales han golpeado con contundencia todo el entramado terrorista y han capturado a más de 600 presuntos integrantes de la organización.

 

Según los datos del Ministerio del Interior, la Policía y la Guardia Civil detuvieron en 2000 a 75 personas acusadas de pertenecer o de colaborar con ETA. Un año después, la cifra ascendió a 135. En 2002, los Cuerpos de la Seguridad del Estado arrestaron a otros 123 sospechosos. Doce meses después, el número de detenidos vinculados con ETA ascendió a 126. En 2004, Guardia Civil y Policía Nacional detuvieron a 74 presuntos etarras, mientras que, el pasado año, la cifra se situó en 71. En lo que llevamos de año, las Fuerzas de Seguridad han capturado ya a una treintena de miembros y colaboradores de la organización terrorista.

 

ETA aprovechó el paréntesis de esa tregua y los contactos con el Gobierno para reorganizar su propia estructura. Los responsables etarras entendían que su estructura estaba agujereada «como un queso de gruyère», tal y como reflejaban en documentos internos que fueron intervenidos por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Por eso trató de blindar sus sistemas de comunicación con los comandos. Pero ese blindaje no le duró mucho. Las Fuerzas de Seguridad recuperaron rápidamente su capacidad de presión sobre ETA y los resultados volvieron a aflorar.

 

Así, desde el final de la última tregua, en septiembre de 1999, hasta ahora, las caídas de dirigentes etarras han sido constantes. Tanto es así que los especialistas de los diferentes cuerpos policiales no se ponen de acuerdo totalmente sobre quiénes componen en la actualidad la cúpula etarra.

 

Dos generaciones

 

Dos son los alias que se repiten en todos los organigramas: Josu Ternera y Txeroki. Dos generaciones diferentes: la vieja guardia y los nuevos valores, dos posiciones diferentes sobre la manera en que se debe dirigir la organización terrorista. Pese a que ETA reanudó su actividad con gran virulencia, los golpes a sus comandos fueron continuos. Además, logró invertir el orden de las actuaciones policiales y capturar a los comandos antes de que perpetraran acciones. Como recuerdan mandos policiales, «la eficacia en estado puro».

 

Pero, además, la colaboración de Francia en la lucha contra ETA pasó por sus mejores momentos, sin antiguos complejos con el país vecino. Así, se logró que de forma definitiva ETA no tuviera ninguna comodidad ni en España ni en Francia. Este hecho ha provocado que sean muchos los analistas que sostienen que ETA ha tenido que desplazar al menos a parte de su dirección más al norte de Francia, quizá incluso a Alemania, lo que ha podido provocar también un sistema mucho más lento y dificultoso de comunicación entre los responsables de la trama etarra y sus comandos. Actualmente, Interior sospecha que ETA cuenta con al menos dos comandos en el País Vasco y uno, itinerante, que sería responsable de acciones en Navarra, Aragón y Cantabria.

 

Lo que sí mantiene prácticamente intacta la organización criminal es la estructura de extorsión al empresariado, tanto en el País Vasco como en Navarra. De hecho, la mayor parte de los últimos atentados ha estado encaminada, fundamentalmente, a mantener la presión con el fin de que sus víctimas sigan pagando el denominado impuesto revolucionario.

 

Así, durante los últimos meses ETA ha recuperado parte de su operatividad. Algunas fuentes cifran en al menos una veintena los actuales integrantes de los comandos de la organización terrorista, la mayor parte legales, es decir, no fichados.

 

 

Una información de Fernando Lazaro publicada en el diario EL MUNDO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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