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Se van conociendo los detalles del 'alto el fuego permanente'

Por Narrador - 7 de Abril, 2006, 5:21, Categoría: General

Tras la ‘resaca’ de la ‘noticia del año’ llega la hora de la reflexión y de conocer los detalles de la declaración. Hay un aspecto que está clarísimo y que ya hemos apuntado: ZP ha mentido.

 

ETA rebaja el alto el fuego en la traducción al euskera de su anuncio

 

 

La banda «aclara» en vasco y francés que cesa sus «acciones armadas», no la extorsión y la «kale borroka». La Policía francesa cree que los terroristas robaron una furgoneta horas antes de que fuera efectiva la tregua

 

Madrid.- ¿Un simple olvido?, ¿un error de traducción? Uno de los matices más importantes del comunicado hecho público por la banda terrorista ETA para anunciar un «alto el fuego permanente», que circunscribía a las «acciones armadas» (atentados), no apareció ni en el avance que ofreció el diario «Gara» en su edición digital el miércoles ni en el comunicado completo en castellano que ayer publicó el periódico escrito. Sin embargo, en la versión en vascuence, que es la original, y en la traducción que se hacía al francés, sí figuraba la frase completa así como en uno de los subtítulos empleados para presentar la noticia.

 

Fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN han señalado que no se trata de un mero matiz, sino de un asunto muy importante y que confirma que, al igual que en otras situaciones similares, ETA limita el cese de actividades a los atentados. Otras actuaciones de la banda, como la extorsión, el robo o el terrorismo callejero, no quedan incluidas en el alto el fuego y los cabecillas las pueden poner en marcha en cualquier momento, sin que nadie les pueda echar en cara que han roto su compromiso.

 

Avance del miércoles. Desde el primer momento, llamó la atención la forma en la que «Gara» dio a conocer el comunicado, primero con un avance el miércoles, al tiempo que anunciaba una declaración para el día siguiente, que se suponía de una mayor amplitud. La realidad es que esta última declaración supera en muy pocas líneas a lo que ya era conocido, aunque introduce importantes matices.

 

Los expertos que han analizado ambos textos creen que el del miércoles es el que se habría pactado entre el Gobierno y la banda, el considerado «políticamente correcto» y que el publicado ayer, por razones que se desconocen, introduce frases que se habrían suprimido del primero, que es el que se utilizó para lanzar la noticia del alto el fuego.

 

En ninguna de las versiones en castellano, la del miércoles y la del jueves, se incluye que el alto el fuego se refiere sólo a las «acciones armadas» y que, por lo tanto, tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición de ayer, otros «frentes», como el de la extorsión, el terrorismo callejero, el robo de vehículos y otros materiales e, incluso, la realización de informaciones sobre personas y otros objetivos, quedan abiertos y pueden ser utilizados por los cabecillas de la banda terrorista en función de cómo se desarrolle el denominado «proceso de paz».

 

Durante la tregua de 1989 y la interrupción de actividades de 1998, ETA mantuvo «comandos» en el interior de España, que recabaron informaciones para cometer atentados; siguió con el terrorismo callejero que, en algunos casos, como en 1998, aumentó en casi un 90 por 100; robó coches y otros materiales en Francia y, sobre todo, continuó con la extorsión sobre los empresarios con la exigencia de pago del llamado «impuesto revolucionario». «Esto no significa que ahora vaya a pasar lo mismo, sino que puede pasar lo mismo», agregaron las mismas fuentes.

 

A la opinión pública. La omisión de la referencia a las «acciones armadas» permitió que el «alto el fuego» fuera presentado ante la opinión pública como total, y que en algunas tertulias periodísticas se llegara a asegurar que afectaba también al terrorismo callejero y al chantaje a los empresarios.

 

Otra de las variaciones detectadas entre el avance del miércoles y lo publicado ayer en el periódico «Gara» es la inclusión de la frase de que «el diálogo, la negociación y el acuerdo» serán necesarios para que «el Pueblo Vasco pudiera realizar el cambio político que necesita». A continuación, se añade, también como nueva frase, que hay que «superar el actual marco de negación, partición (clara alusión a Navarra y territorios del sur de Francia) e imposición».

 

En el segundo texto se ha incluido la palabra «injerencia» cuando se emplaza a los estados español y francés a «reconocer los resultados» de este proceso, «sin ningún tipo de injerencias ni limitaciones», ya que la decisión que tomen los vascos «debe ser respetada» por todas las partes que intervienen en el conflicto.

 

Otra novedad es la afirmación de que «es el momento de tomar decisión de calado, pasando de las palabras a los hechos».

 

El avance del miércoles terminaba con el compromiso de que el proceso «llegue hasta el final». En el de ayer se acompaña con el de «seguir luchando hasta lograr los derechos de Euskal Herria».

 

Es como si el primero hubiera sido el pactado y el segundo, el original que llevaron a la negociación, que ETA ha decidido publicar en su integridad por las razones que sea, según las mismas fuentes.

 

 

Una información de J. M. Zuloaga y R. L. Vargas publicada en el diario LA RAZON el viernes 24 de marzo de 2006. Por su interés, elzapatazo.com reproduce íntegramente el texto.

 

La declaración del alto el fuego se fraguó en contactos en Oslo y Ginebra 

 

 

Madrid - La declaración de "alto el fuego permanente" que el pasado miércoles difundió ETA a través de un comunicado remitido a la televisión pública vasca ha venido precedida de una serie de contactos a través de intermediarios celebrados en las ciudades de Ginebra (Suiza) y Oslo (Noruega).

 

El origen de los contactos fue una carta enviada por ETA a La Moncloa en agosto de 2004, sólo cuatro meses después de que Zapatero accediese a la presidencia del Gobierno. Aquella primera comunicación por carta culminó con la celebración de contactos en ambas ciudades europeas entre el verano y el otoño de 2005, que finalizaron con la decisión de ETA, en diciembre, de declarar el alto el fuego permanente. Las conversaciones entre un intermediario de los socialistas vascos y otro de la organización ETA se centraron en la búsqueda de las condiciones para que la organización terrorista declarase el "alto el fuego permanente".

 

Cuanto ETA intentó el primer contacto con intermediarios del partido socialista llevaba año y medio sin matar y se habían producido movimientos significativos en Batasuna, la formación política ilegalizada por el Tribunal Supremo que apoya la estrategia de los terroristas. Fue especialmente significativa la asamblea que celebró Batasuna en el velódromo de Anoeta de San Sebastián, en noviembre de 2004, en la que su líder Arnaldo Otegi se había comprometido a encauzar por las vías políticas la solución a lo que la izquierda abertzale denomina "problema vasco". En esa reunión Otegi también apeló a que el País Vasco había que construirlo entre nacionalistas y no nacionalistas, esto es, la admisión de la pluralidad de la sociedad vasca, un aspecto inédito en el discurso de los independentistas.

 

Antes de esta declaración de Otegi, a la que el Gobierno concedió especial valor, había casi tres años de contactos entre el presidente del Partido Socialista de Euskadi (PSE), Jesús Eguiguren, y el líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi.

 

En esas conversaciones, ambos coincidieron en que sería mejor separar el proceso de negociación entre el Gobierno y ETA de las cuestiones puramente políticas. Así, compartieron la idea de que el Ejecutivo y la banda terrorista limitarían su diálogo al futuro de los presos o a lo que Batasuna denomina la "desmilitarización del conflicto". La negociación política correspondería exclusivamente a los partidos.

 

Estos planteamientos los recogió Otegi tanto en la Asamblea de Anoeta de noviembre de 2004 como en la carta enviada al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que hizo pública en enero de 2005.

 

Otegi, que en sus contactos con Eguiguren, siempre había dejado constancia que sólo representaba a la ilegalizada Batasuna y no a ETA, deja claro que su interlocución con Eguiguren tiene un límite. A Eguiguren le sucede lo mismo pues representa, como mucho, al PSE. Y, aunque siguen manteniendo contactos, para ambos queda claro que ya se dan las condiciones para que se abra otro nivel de diálogo.

 

El Gobierno no quiere llevar a cabo contactos con la banda terrorista porque no tiene garantías de que ETA vaya a dejar de matar, aunque para ese momento la organización armada lleva ya casi dos años sin hacerlo mientras Otegi multiplica sus intervenciones a favor de que acabe la violencia y se abra un proceso de paz en Euskadi.

 

Finalmente, en junio se producen los primeros contactos en Ginebra (Suiza) entre intermediarios de ETA y los socialistas vascos. Los contactos los facilita un centro de mediación, especializado en facilitar la resolución de conflictos, que es quien ha convocado a los dos interlocutores en Suiza.

 

El enviado de ETA que participa en los contactos supone una garantía para el intermediario de que la banda los aborda en serio. Al parecer ese representante da garantías de que habla en representación de ETA. Los contactos estuvieron a punto de romperse, debido al atentado con un coche-bomba que ETA realiza junto al estadio de la Peineta en el barrio San Blas de Madrid. El intermediario etarra responde que la banda no pretende condicionar el diálogo con los atentados.

 

Los contactos en Ginebra se amplían del mes de junio al de julio. Durante esos días, se acuerda que ETA declarará un "alto el fuego permanente", así como las garantías de que el cese definitivo de la violencia se hace efectivo. Las conversaciones siguen los protocolos habituales que marcan los centros mediadores en conflictos, esto es, se concentran en acordar procedimientos para abordar futuras negociaciones. No se produce una negociación de contenidos, y menos aún de contenidos políticos.

 

La declaración de alto el fuego permanente es más firme y contundente que la que ETA utilizó en la tregua anterior, de septiembre de 1998: "indefinida", que, además, ya "estaba quemada". Además, la fórmula de "alto el fuego permanente" es similar a la que el IRA utilizó para el alto el fuego que culminó con el final de la violencia en Irlanda del Norte.

 

Los dos interlocutores respaldan que el "alto el fuego permanente" requerirá el cese de la violencia en toda su extensión, como la kale borroka o la exigencia del pago del llamado "impuesto revolucionario".

 

El procedimiento acordado para el abandono de las armas por parte de ETA sigue las líneas maestras marcadas por Jesús Eguiguren y Arnaldo Otegi en sus conversaciones de los tres años anteriores, con la separación de las conversaciones para el final de la violencia, por un lado, y la futuras mesa de los partidos políticos.

 

También tienen en cuenta la resolución parlamentaria que el Congreso aprobó en mayo, con el voto de todos los partidos, menos el PP, en la que el Gobierno se comprometía a abrir conversaciones con ETA para buscar un final dialogado si la banda ofrecía "signos inequívocos" de terminar con el terrorismo, dejando al margen asuntos políticos que sólo competen a los partidos. El espíritu de dicha resolución, al ser idéntica al punto 10 del Pacto de Ajuria Enea, comprendía que el objetivo central del diálogo entre el Gobierno y ETA es el futuro de los presos. Tras el contacto de julio en Ginebra, se produce otro en Oslo en noviembre donde se confirma la decisión de ETA de declarar el alto el fuego.

 

 

Una información de Luis R. Aizpeolea publicada en el diario EL PAIS el viernes 24 de marzo de 2006. Por su interés, elzapatazo.com reproduce íntegramente el texto.

 

Dos ex líderes del IRA asesoraron a ETA en su acercamiento al Gobierno

 

 

Según Alex Maskey, ahora diputado del Sinn Fein, él y Gerry Kelly han sido «los técnicos del proceso» y el sacerdote Reid, «el Gandhi del siglo XXI». El mediador revela que han informado a Dublín, Washington y Londres y que está «convencido de que el Gobierno de Zapatero va a reaccionar generosamente». La televisión pública vasca afirma que «el Gobierno y ETA llevan meses negociando en Suiza y Noruega» y Batasuna habla de contactos oficiosos en París       

 

LONDRES.- Dos históricos del movimiento republicano irlandés -ex miembros del Ejército Republicano Irlandés (IRA)- trabajaron al unísono con el sacerdote Alec Reid para alcanzar el alto el fuego de ETA, en vigor desde la medianoche.

 

Alex Maskey, un ex boxeador de 54 años que estuvo a punto de morir en 1987 de un tiro en el estómago, y Gerry Kelly, de 53 años, protagonista de la espectacular fuga de la prisión de Maze y encarcelado 19 años por terrorismo, viajaron al País Vasco una docena de veces en los últimos años para trabajar con la izquierda abertzale en conseguir el alto el fuego. El padre Reid, de la Orden Redencionista de Dublín, ha pasado prácticamente los últimos cuatro años en Bilbao.

 

Desde su representación electoral del sur de Belfast -por la que es diputado en el Parlamento regional todavía en suspensión 11 años después del anuncio de la tregua del IRA-, Alex Maskey aseguró ayer a este periódico: «Hemos trabajado a dos bandas con el padre Reid. El, en el plano espiritual, como una persona que lleva 40 años luchando por la paz en Irlanda del Norte, como el Ghandi del siglo XXI, y nosotros más como técnicos, ofreciendo una ayuda más directa, explicando cómo hemos lidiado con los unionistas y con los gobiernos británico e irlandés e incluso hasta con nosotros mismos».

 

«Nosotros hemos aprendido mucho de los surafricanos, del ANC (Congreso Nacional Africano)», continuó Maskey, que ha sido trabajador de los astilleros de Belfast y camarero antes de llegar a alcalde de la capital del Ulster en 2002.

 

«Antes del Acuerdo de Viernes Santo de 1998, viajábamos al País Vasco por solidaridad. A partir del Acuerdo de Viernes Santo, nos involucramos de lleno en el proceso de paz. En los últimos años, esa relación de trabajo se ha hecho mucho más intensa. Hemos viajado una docena de veces al País Vasco, y ellos también han venido aquí en numerosas ocasiones. Hemos compartido con el entorno abertzale nuestra experiencia como activistas republicanos durante casi toda nuestra vida, el hecho de que somos líderes del partido y también el que hemos estado y seguimos estando en el equipo negociador de Irlanda del Norte».

 

Tanto Maskey como Kelly participaron en las negociaciones secretas con el Gobierno conservador de John Major entre 1990 y 1993, justo antes de la declaración de la tregua del IRA, el 31 de agosto de 1994. «A lo largo de todo nuestro trabajo en el País Vasco, hemos mantenido informados al Gobierno británico, al irlandés y a la Administración americana», explicó Maskey, al tiempo que destacó los contactos personales que Kelly ha ido estableciendo con personajes como Nelson Mandela, Bill Clinton y Thabo Mbeki.

 

Kelly, que salió de prisión en 1989, fue acusado de asesinato en los años 70 tras poner bombas en el Old Bailey, uno de los principales juzgados de Londres, y en la sede de Scotland Yard.Junto al miembro del Sinn Fein Martin Mc Guinness, dedica gran parte de su tiempo a la resolución de conflictos: en la actualidad, ambos colaboran en Sri Lanka, en el País Vasco y, en menor medida, en Palestina. Las conversaciones de paz de Sri Lanka han comenzado ya en Ginebra. Para Maskey, el Gobierno español y ETA «se sentirían muy cómodos» negociando en un lugar de Centro o Latinoamérica.

 

A juicio de Maskey, al grupo político que más le ha interesado el trabajo del Sinn Fein ha sido a Batasuna: «Nosotros hemos tenido que navegar por las aguas turbulentas de un proceso de paz, y eso a ellos les ha servido para conocer la dinámica y los peligros de un tortuoso proceso. Les ha interesado mucho aprender cómo nos hemos enfrentado a nuestras propias comunidades, a nuestras bases. En este sentido, ha sido muy importante el trabajo realizado con los refugiados de ETA en Centroamérica».

 

Maskey no quiso, sin embargo, confirmar si ha hablado también con ETA. «Es una organización ilegal y podrían procesarme por ello. Ciertamente hemos hablado con mucha gente, gente de diversas opiniones, sindicatos, grupos civiles y políticos», asegura.

 

Lo que sí muestra es su profunda convicción de que esta tregua será la definitiva. «Desde hace un par de años estoy convencido de ello. Ya han tenido otros intentos frustrados, y eso les ha enseñado. Pero lo más importante ahora es que hay un nuevo Gobierno en Madrid, con un nuevo potencial, que está dispuesto a trabajar y a cuidar esta gran oportunidad. Yo estoy convencido de que el Ejecutivo del señor Zapatero va a reaccionar más generosamente y va a saber aprovechar las nuevas oportunidades. Nosotros seguiremos ayudando en el País Vasco. No será una tarea fácil: hace falta liderazgo, valentía y tenacidad para enfrentarse a un proceso así. El PNV, por ejemplo, ha sufrido mucho internamente. Todos los partidos tienen sus retos: Batasuna, el PP, todos. Pero todos han de ser valientes, y yo estoy convencido de que sabrán estar a la altura de los retos», subrayó.

 

 

Una información de Ana Romero (Corresponsal) publicada en el diario EL MUNDO el viernes 24 de marzo de 2006. Por su interés, elzapatazo.com reproduce íntegramente el texto.

 

Zapatero no moverá ficha hasta un nuevo comunicado, que se espera en torno a Semana Santa

 

 

El Gobierno y la banda habrían pactado con antelación el término «permanente» para definir el alto el fuego, según se apunta en medios abertzales. Se decidió apretar tuercas: el día 12, Conde-Pumpido anunció su petición de prisión para Otegi. Antes del comunicado, al presidente le llegó un primer mensaje de la banda de que «algo estaba al caer»

 

MADRID. El día después del anuncio de ETA de un «alto el fuego permanente», que ya es efectivo desde la medianoche de ayer, dio trabajo al Gobierno. Su secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, volvió a insistir en la prudencia e intentó enfriar la euforia de unos, aunque también calentó el escepticismo de los otros. Ante la decisiva entrevista de Zapatero con Rajoy el martes, Moraleda negó otra reunión del Pacto Antiterrorista e insistió en el cauto mensaje del presidente: «El proceso será largo, duro y difícil».

 

No en vano, Zapatero quiere tejer las redes suficientes antes de adentrarse en el camino de los contactos con ETA. De acuerdo con medios solventes, «tardará semanas» en acudir al Congreso para abrir de manera oficial cualquier contacto directo con la organización terrorista. Quiere la complicidad de las fuerzas políticas y, de manera especial, la del PP, y busca, sobre todo, verificar la auténtica voluntad de ETA, tener garantías ciertas de que la banda ha decidido, de verdad, abandonar las armas como condición previa a cualquier otro paso, y ello pese a que se tiene la convicción de que «el proceso es irreversible». De hecho, el propio adjunto al portavoz del grupo parlamentario, Diego López Garrido, coincide con otros medios gubernamentales y socialistas: «Con este comunicado no es bastante».

 

«Sin precipitación»

 

Los tiempos del presidente del Gobierno, que van a ser determinantes en el proceso, son aún imprecisos, «pero no precipitados». Así lo demuestra la secuencia previa a la tregua. Con antelación al comunicado de ETA, Zapatero tuvo una primera información fidedigna de que «algo estaba al caer». Se optó por apretar tuercas, y el 12 de marzo, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, anunció su petición de prisión incondicional para el líder batasuno Arnaldo Otegi. Era, además de un posicionamiento jurídico, un mensaje político. «Es ya o no es», decían en Moncloa. Dos días después, el 14, al presidente del Gobierno le llegaba un segundo aviso. La tregua era «inminente».

 

El jefe del Ejecutivo no modificó su agenda porque ya se había establecido un determinado ritmo de trabajo. Bajo ningún concepto la declaración de ETA podía coger al presidente del Gobierno fuera de su despacho. Y así fue. Cuando llegó el anuncio etarra, estaba, efectivamente, en su puesto.

 

En medios abertzales de absoluta solvencia se corrobora esta información al asegurarse que Zapatero «tenía información más o menos precisa» y que lo ocurrido «es el resultado de muchos contactos y de trabajo por parte de muchos». En estos medios se tiene la certeza de contactos previos al comunicado, y aunque aseguran que el contenido literal del texto «no lo conocíamos ni nosotros», se inclinan a pensar que, en concreto, el término «permanente» es un término «pactado» que, en opinión de estos mismos medios, «trata de facilitar los pasos que ha de dar el Gobierno».

 

«Los clavos del escenario»

 

Según medios abertzales implicados directamente en el camino que ha concluido, en primera instancia, con el comunicado de ETA, «a día de hoy se han colocado las tablas del escenario que tantas veces ha insinuado Rodríguez Zapatero. Ahora hay que ir poniendo clavos para que nada se caiga».

 

La gestión oficial de los tiempos -oficiosamente, comenzó hace meses- arrancó ayer mismo con el despacho extraordinario en Zarzuela. Consciente de que se trata de un asunto de Estado, el presidente del Gobierno informó al Jefe del Estado de sus propios datos y de su estrategia. Lo mismo hará el martes con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, para después cambiar impresiones con el lendakari Ibarretxe. En función de los acontecimientos, las próximas semanas serán decisivas «para el siguiente paso».

 

Entre tanto, un nuevo «acontecimiento» sería otra misiva de ETA que en medios abertzales se sitúa, en principio, en torno al Aberri Eguna (día de la patria vasca, que se celebra el Domingo de Resurrección; este año, el 16 de abril). Ayer mismo, por la tarde, corrían insistentes rumores en torno a lo que sería el tercer comunicado de la banda. Se especula, sin que haya podido ser confirmado, que en este nuevo texto los etarras podrían especificar su posición con nuevas condiciones.

 

Si se cumplieran las previsiones oficiosas, que no oficiales, Zapatero podría acudir al Congreso en torno al mes de junio, antes de que finalice el actual período de sesiones. Este cálculo está sujeto -así se reconoce en medios próximos al presidente- a eventuales acontecimientos, como, por ejemplo, lo que pueda resultar del nuevo comunicado etarra.

 

Falta «letra pequeña»

 

El pasado martes, en fuentes socialistas y en el propio Gobierno, se extremaron las cautelas a la espera de conocer el anunciado comunicado que ayer publicó el diario «Gara». Las previsiones, o por lo menos, los temores eran que este segundo documento «fuera peor» que el primero. Aunque no fue así, se mantiene la impresión de que ETA aún tiene que poner «letra pequeña» a los primeros escritos.

 

El último de los conocidos está escrito en castellano, euskera y francés. ETA habla en estos últimos del «alto el fuego permanente de las acciones armadas», mientras que en el documento en castellano, traducido por la propia ETA, se omite la expresión «de las acciones armadas». La diferencia hace pensar a los expertos antiterroristas, salvo que la banda lo niegue expresamente, que los etarras dejan abierta la posibilidad de actuaciones que no sean atentados pero sí chantaje, como el envío de cartas a empresarios. En la tregua del 98 ETA hizo especial referencia a su decisión de mantener lo que denominaba «acciones de abastecimiento».

 

Pese a la cautela general, ha sido el lendakari el primero en lanzarse a la arena política en lo que se interpreta un afán indisimulado por liderar un proceso político. Este intento va a tener muy escaso éxito. «Es el tiempo de los partidos», aseguran Rafa Larreina, de Eusko Alkartasuna, y Patxi Lopez, secretario general de los socialistas vascos, quien ayer, muy en línea con Moncloa, advirtió que no habrá mesa de partidos hasta que se verifique la voluntad de ETA de abandonar las armas. Lopez rechazó también cualquier labor de «tutelaje» de la banda.

 

En la izquierda abertzale, al igual que en el PSE, se detecta «cierto nerviosismo tanto en Ibarretxe como en el propio PNV». En realidad, y así se recuerda desde el Foro Nacional de Debate, «el emplazado es Rodríguez Zapatero, que será quien tenga que gestionar con ETA lo que llamamos «aspectos técnicos»; lo demás corresponde a los partidos políticos, que somos los que tenemos que alcanzar un acuerdo». Añaden que esa mesa política «no se puede circunscribir a la comunidad autónoma. Cuando se habla de territorialidad, se habla de Navarra».

 

No está en el calendario inmediato del presidente del Gobierno el impulso de esa mesa, y aunque en el País Vasco se insiste en que los protagonistas del acuerdo político son los partidos, todos admiten, sin embargo, que «también para lo político hay que mirar a Moncloa».

 

A la espera de acontecimientos, en el País Vasco se ultiman los preparativos de la que se asegura va a ser una gran manifestación de apoyo al proceso, como ya adelantó ABC, que tendrá lugar el 1 de abril. «Tiempo de Soluciones». «Euskal Herria-Decisión-Acuerdo» es el lema.

 

Dos días después, el 14 de marzo, Zapatero recibió un segundo aviso: la tregua era «inminente»

 

 

Una información de Charo Zarzalejos publicada en el diario ABC el viernes 24 de marzo de 2006. Por su interés, elzapatazo.com reproduce íntegramente el texto.

 

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