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8 de Abril, 2006

Y la 'tregua' cumplió su tercer día

Por Narrador - 8 de Abril, 2006, 5:26, Categoría: General

 

Rajoy niega que el Rey le llamase para pedirle su respaldo al gobierno tras el comunicado de ETA

 

El presidente del PP, Mariano Rajoy, emitió ayer un comunicado en el que niega haber recibido ninguna llamada del rey Juan Carlos tras conocerse el anuncio de ETA y antes de la sesión de control al Gobierno el pasado día 22, según publicaba ayer EL PAIS. Rajoy insiste en que la declaración que realizó en el Congreso fue un resumen de la intervención previa en Génova. "Mi posición fue la misma en ambas ocasiones, y sigue siendo la misma", añade. No obstante, EL PERIODICO informa hoy que la conversación entre don Juan Carlos y Rajoy sí se produjo, si bien en ella sólo se abordaron las expectativas de paz que pueden abrirse tras el comunicado.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, negó ayer "de manera contundente" que solicitara al Rey que trasladara al líder del PP la necesidad de unidad entre los dos grandes partidos.

 

Puigcercós cree que la tregua de ETA influirá en el Estatuto

 

El secretario general de ERC, Joan Puigcercós, consideró ayer que el anuncio de la tregua de ETA rebajará las tensiones del debate del Estatuto y abrirá la oportunidad para alcanzar un acuerdo. "Aún estamos a tiempo no de cerrar el Estatuto en falso", dijo. Puigcercós dijo que si no se introducen mejoras en el texto, a su partido "no le importa" votar con el PP.

 

El secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, tildó ayer de "bobada" mezclar el alto el fuego de ETA con el nuevo Estatuto, e hizo un llamamiento al PP para que esté "al lado" del Gobierno en la búsqueda de la paz en el País Vasco, proceso con el que el PP puede "recuperar la sensatez".

 

Batasuna fija como objetivo inmediato una mesa de soluciones

 

La nueva Mesa Nacional de Batasuna hizo ayer un llamamiento al "conjunto de fuerzas políticas, sociales y sindicales de Euskal Herria" para que se acuerde las "bases, principios y compromisos para la puesta en marcha de la mesa de soluciones", que es "la tarea inmediata" que se marcan. Asimismo, respaldó la "apuesta valiente" de ETA al anunciar un alto el fuego. Para Batasuna, "la pelota está en el tejado de todos" e insiste en que "no hay lugar para la excusa o el interés partidista". Esa mesa de soluciones se constituirá "sin prisas pero sin pausas" desde la "no exclusión ni política ni territorial y el respeto a los derechos políticos y civiles en todas las partes", con la aspiración de "construir un escenario democrático donde sea única y exclusivamente la voluntad popular quien determine" su futuro como pueblo. Los dirigentes de Batasuna pidieron la intervención de agentes internacionales ya que el conflicto político vasco es un "conflicto europeo".

 

En otro orden de cosas, el dirigente batasuno Pernando Barrena ha depositado en el juzgado la fianza de 200.000 euros que le permite eludir su ingreso en prisión. Por su parte, el etarra Iñaki Gaztañaga, cuya excarcelación estaba prevista para el miércoles, no saldrá de prisión hasta el año 2018, tras aplicar la Audiencia Nacional la nueva doctrina del Tribunal Supremo sobre beneficios penitenciarios.

 

Zapatero pedirá antes del verano el aval del Congreso para dialogar con eta si se verifica el abandono de la violencia

 

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer que acudirá al Congreso de los Diputados antes del verano para solicitar el aval para iniciar el diálogo con la banda terrorista ETA tras la declaración del alto el fuego. El Ejecutivo, según explicó, "tiene medios suficientes para verificar lo que representa el alto el fuego permanente, para tener la certidumbre de que ese alto el fuego permanente es la antesala del alto el fuego definitivo". "Y si se dan las condiciones, si la verificación es positiva, compareceré en el Parlamento antes del verano", añadió al término de la reunión del Consejo Europeo celebrado en Bruselas.

 

En este sentido, ABC informa, de fuentes gubernamentales, que el Ejecutivo no negociará con ETA si la banda comete más amenazas, robos, extorsiones o kale borroka. Precisamente así lo expresó ayer la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien dijo que el Ejecutivo "usará todos los medios del Estado de Derecho" para verificar "con datos y certidumbres" que el alto el fuego de ETA significa el fin de "todo tipo de violencia", incluidos "chantajes, amenazas y extorsiones".

 

Zapatero sugirió la necesidad de establecer dos ámbitos de negociación: uno político, entre los partidos vascos, y otro entre el Gobierno y ETA. "La violencia y la política no pueden estar en el mismo espacio. Cada una tiene el suyo. El final de la violencia tiene su espacio y la política, también", apuntó. Sobre la constitución de una mesa de partidos en el País Vasco, que el lehendakari quiere poner en marcha, el presidente insistió en que "es necesario tiempo", y mostró su confianza en que el Gobierno vasco y la sociedad españolas cooperarán para que "se cumplan los tiempos que tienen que ser marcados por el Gobierno".

 

El jefe del Ejecutivo aseguró que Reino Unido e Irlanda le han ofrecido "una cooperación que puede ser inmensamente útil" para el proceso de diálogo. Zapatero agradeció la ayuda prestada por estos dos países, "que han mantenido procesos durísimos".

 

Ayer en Bruselas, el presidente de turno de la UE, el canciller austríaco, Wolfang Schüssel, leyó una declaración de respaldo a los Veinticinco al Gobierno español para que "encuentre una solución". Asimismo, se mostró convencido de que el alto el fuego de ETA "es el principio del fin del terrorismo en Europa". EL MUNDO informa que en la declaración final no se incluyeron unas líneas previamente propuestas por España. LA VANGUARDIA apunta que la presión que ejercieron los populares para evitar toda efusión en el texto enfrió la declaración.

 

ETA asumió ante emisarios socialistas el cese del chantaje y la kale borroka

 

La banda terrorista ETA asumió en los contactos con los emisarios del PSE celebrados en los últimos meses en Suiza y Noruega que una declaración de alto el fuego permanente incluyera también el fin completo de la extorsión y de las acciones de violencia callejera, informa hoy EL CORREO. En estas citas se admitió la conveniencia de evitar situaciones como las de la tregua de 1998, en que la suspensión de la actividad armada se vio acompañada de un caso contra sectores no nacionalistas, de una intensificación de la violencia de persecución contra PP y PSE y del mantenimiento del impuesto revolucionario. Los contactos entre los emisarios socialistas y los de ETA se celebraron durante varias semanas en julio y diciembre de 2005 en Ginebra y Oslo bajo el auspicio de una organización internacional de resolución de conflictos.

 

Mientras, ABC destaca que a mediados de 2003 Josu Ternera tanteó entre los militantes más veteranos qué apoyos podría obtener para conducir a ETA hacia un nuevo proceso de negociación que debería ser el definitivo. El resultado del sondeo debió ser favorable, según detectaron agentes antiterroristas. LA VANGUARDIA publica hoy la cronología del proceso que ha llevado al anuncio del alto el fuego. Según el diario, una carta de ETA a Zapatero en julio de 2004 fue el precedente del proceso de paz.

 

Blair diseñó con Zapatero la estrategia para conectar con ETA

 

El primer ministro británico, Tony Blair, ha participado "muy activamente" en el proceso que ha llevado al alto el fuego permanente de ETA, según informa hoy EL MUNDO de fuentes de La Moncloa, quienes le consideran como el hombre clave que ha colaborado con el presidente en el diseño de la estrategia y su gestión posterior para lograr el acercamiento de intermediarios al entorno de ETA. Su gestión ha permitido la decisiva presencia en el proceso de personas que ya participaron en el camino hacia la paz en Irlanda. Además de Blair, el primer ministro irlandés, Bertie Ahern, también ha participado activamente.

 

Ibarretxe aplaza hasta después del verano la mesa de partidos

 

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, anunció ayer en el Parlamento vasco que hasta después del verano no convocará la mesa de partidos, una vez transcurrido un tiempo "prudencial" tras el anuncio de un alto el fuego permanente de ETA. A este respecto, el portavoz socialista, José Antonio Pastor, pidió a Ibarretxe que "se tranquilice" y "deje hacer a quien tiene que liderar este proceso, el presidente del Gobierno". Mientras, la portavoz del PP, María San Gil, le dijo que "está haciendo el ridículo" e ironizó sobre el "papelón" que estaría jugando "fuera de todas las negociaciones". "Me da usted mucha pena", añadió.

 

El Gobierno vasco emitió ayer un comunicado para responder a las declaraciones del socialista Rodolfo Ares, quien, en una entrevista en la cadena SER, dijo que "nadie debería anteponer intereses partidarios, ni el PP, ni nadie tampoco precipitar acontecimientos como ha hecho el lehendakari". El Ejecutivo vasco "lamenta" que Ares acuse a Ibarretxe de partidismo y de "intentar obtener rédito electoral del proceso" que se ha iniciado. Asimismo, pide al PSE que sea "leal" con las instituciones vascas y reitera que el lehendakari seguirá siendo "agente activo" en el diálogo entre partidos.

 

En una entrevista que publica hoy EL PAIS, el secretario general de Confebask, José Guillermo Zubía, considera "exigible" que los dos grandes partidos nacionales "trabajen juntos".

 

 

Cinco amenazadas por ETA han decidido prescindir ya de su escolta

 

Un concejal del PSE, un fiscal, un sociólogo, el hijo de un conocido político miembro de una asociación cívica y el diputado general de Álava por el PP, Ramón Rabanera, han decidido prescindir de su escolta tras el anuncio del alto el fuego de ETA. El PSE ha pedido a sus cargos que mantengan la protección.

 

Más detalles sobre el 'alto el fuego permanente'

Por Sin Pancarta - 8 de Abril, 2006, 5:23, Categoría: General

Poco a poco se van conociendo los hechos que han desembocado en el ‘alto el fuego permanente’ de la banda criminal. Son filtraciones y como tales probablemente interesadas. Deben leerse con escepticismo y espíritu crítico. Sumándolas todas, contrastando lo que aporte cada medio informativo y restando la paja podemos hacernos una idea de lo que realmente ha sucedido. En cualquier cosa podemos tener una certeza: el ‘Presidente Accidental’ y su partido han mentido a la ciudadanía. Durante meses han negado cualquier contacto con el entorno terrorista (incluso han insultado a quien decía lo contrario) y ahora conocemos por confesión de parte que no ha sido así.

 

«Ternera» se aseguró el apoyo de los veteranos antes de plantear a «Txeroki» la tregua

 

 

Pese a tener que comparecer ante el Supremo por la matanza de Zaragoza, el jefe de la banda encontró todas las facilidades para «perderse» en Suiza en 2002

 

MADRID. A mediados de 2003, casi un año después de reincorporarse a la dirección de ETA, José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera», tanteó entre los militantes más veteranos qué apoyos podría obtener para conducir a la banda hacia un nuevo proceso de negociación que debería ser el definitivo. El resultado del sondeo le debió de ser favorable, porque, según detectaron entonces agentes antiterroristas, Urrutikoetxea, que compartía las responsabilidades en el «aparato político» con «Mikel Antza», se propuso, en cuanto hubiera una coyuntura favorable, finiquitar ETA.

 

Los expertos consultados por ABC sostienen que, en la «ETA caótica» surgida tras la ruptura de la tregua de Estella, si alguien podía enderezar el rumbo hacia un nuevo «proceso de paz» era «Josu Ternera». Y no porque estos medios le otorguen un gramo de ética -siempre estuvo en la línea más dura-, sino porque se trata del único cabecilla que le queda a la banda capaz de controlar todos sus frentes -desde la cúpula hasta la última retaguardia en Suramérica, pasando por los «comandos» y las tramas políticas. Algo de lo que «Mikel Antza» fue incapaz.

 

«Ternera», a quien algunos atribuyen una grave enfermedad, refleja el cansancio de la «ETA genuina» que, después de causar casi mil muertos, pero también después de cuarenta años de clandestinidad y bajas, no ha conseguido nada por las armas.

 

Veteranos con influencia

 

Así pues, con la decisión de «cerrar ETA por liquidación» y por cansancio, en primer lugar «Ternera» comprobó, tras sondearles, que algunos de los etarras más veteranos, como José Luis Ansola Larrañaga, «Peio el Viejo»; Faustino Estanislao Villanueva, «Txapu»; José Manuel Pagoaga Gallastegui, «Peixoto»; José María Zaldúa Corta, «Aitona», y Juan Ángel Ochoantesana Badiola, «Kirru», entre otros, le ofrecían su apoyo. Prácticamente ninguno está en activo, aunque mantienen su influencia. El siguiente paso fue tantear a los máximos ex cabecillas que están en prisión, tanto en Francia como en España. Las fuentes consultadas creen que de ese sondeo «Josu Ternera» desprendió que también en las cárceles había una corriente mayoritaria favorable a «cerrar la persiana», por hastío y desmoralización.

 

El tercer movimiento, el más complicado, consistía, según estos mismos medios, en imponer su tesis al resto del «comité ejecutivo» de ETA. Desde la ruptura de la tregua de 1998, la mayoría de los dirigentes han procedido de la «kale borroka», y tienen mínima experiencia y menor conocimiento de la historia del País Vasco. «Su lectura se limita al «zutabe»», comentan los medios antiterroristas consultados, que creen que «hoy en día sería impensable que se pudiera abrir un proceso de diálogo si ETA estuviera controlada exclusivamente por Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», y sus «lugartenientes» del «aparato militar»».

 

Pero en el debate surgido a finales de diciembre, y haciéndose valer de los apoyos obtenidos en los distintos frentes de la banda terrorista, «Josu Ternera» impuso su tesis a «Txeroki» y con ello ganó tiempo para desplegar su «alto el fuego permanente».

 

Urrutikoetxea ha pasado 35 de sus 55 años en ETA. En la organización criminal lo ha sido todo. Así, con 23 años, formó parte del «comando» que el 20 de diciembre de 1973 asesinó al presidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco. En 1980 fue uno de los responsables del cobro del «impuesto revolucionario» y tres años después, como número dos de la banda, se puso al frente del «aparato internacional». Con esa responsabilidad mantuvo contactos con representantes del régimen sandinista y de países del Telón de Acero, se entrevistó con terroristas árabes -incluso estuvo en un campo de adiestramiento de Yemen- e intercambió experiencias con activistas del IRA. En 1987 se convirtió en máximo dirigente de ETA. Ese año la banda perpetró las matanzas de Hipercor y de la casa cuartel de Zaragoza.

 

En enero de 1989, Urrutikoetxea fue detenido en Bayona y posteriormente condenado por la justicia francesa a diez años. Cuando estaba en la cárcel, la banda reclamó su presencia -no aceptada- en las conversaciones de Argel. Una vez cumplida la pena, fue expulsado a España e ingresó en prisión, aunque luego quedó en libertad, por entenderse que las causas pendientes con la justicia española ya las había purgado en Francia.

 

Con pasaporte

 

En 1998 obtuvo el acta de parlamentario en la Cámara vasca y de ahí pasó a la Comisión de Derechos Humanos, lo que provocó indignación. En enero de 2002, el Tribunal Supremo le citó, con más de dos meses de antelación, para declarar como imputado por once asesinatos. Sorprendentemente, no se le aplicó ninguna medida preventiva -vigilancia o retirada del pasaporte-. El caso es que en vísperas de su comparecencia, «Ternera» se desplazó, junto con Arnaldo Otegi y Joseba Álvarez, a Italia, Bélgica y Suiza para dar su versión del «conflicto vasco». Tras no presentarse, el 14 de noviembre de 2002 el Supremo dictó contra él una orden internacional de busca y captura. La delegación de Interpol en Suiza informó al Ministerio del Interior de que «Ternera» había abandonado el país helvético el 30 de octubre.

 

 

Una información de J. Pagola publicada en el diario ABC el sábado 25 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El calendario de paz de Mikel Antza

 

 

En octubre de 2004, ETA ya planeaba cómo llegar al "alto el fuego"

 

Madrid - Documentos incautados al ex jefe político de ETA Mikel Albizu, Antza, tras su detención en Francia el 4 de octubre de 2004, revelan los detalles de un plan para el abandono de las armas por parte de la banda. La organización terrorista condicionaba el final de la violencia, según esos papeles, a que los Gobiernos español y francés admitieran el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco, la unificación como Euskal Herria de las siete provincias (tres de Euskadi, tres francesas y Navarra) y a que las Fuerzas Armadas y la propia ETA se pidieran perdón. Antza, cuya detención frustró que protagonizara sus afanes de interlocución, escalonaba su plan a través de un largo proceso negociador con los Gobiernos español y francés que se prolongaría hasta el año 2012. Los analistas de los servicios de información estimaban que el calendario etarra era "autocomplaciente e interesado", léase irreal, pero tenía la virtud de poner en práctica, sin prisas y con hitos retrasables, la inminente declaración de Batasuna en Anoeta (noviembre de 2004) y querer seguir los pasos de Irlanda del Norte.

 

En los planes del que fue máximo jefe de la banda hasta su detención figuraba un "alto el fuego indefinido" que se produciría en 2008, tras lograr previamente una amnistía total para los más de 570 presos de ETA que hay en España. El calendario negociador de Antza se extrajo de la documentación incautada por la policía francesa en la operación que permitió la detención del entonces considerado número uno de la banda terrorista.

 

Esa documentación, bajo custodia de la justicia francesa, fue conocida por los servicios de información de las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles, que el 26 de mayo de 2005 elaboraron un informe que resumía la hoja de ruta de Antza para el proceso de paz.

 

Según ese calendario, el proceso negociador arrancaba en junio de 2004. Ese año, bajo la rúbrica "abrir la intermediación", el dirigente etarra anotaba unos primeros contactos del PNV y del PSE (Partido Socialista de Euskadi) con Batasuna. La documentación incautada señala que a mediados de 2004 se habría producido un contacto indirecto de ETA con el Gobierno a través de Batasuna.

 

Con posterioridad, según la documentación, se institucionalizarían dichos contactos indirectos a través de Batasuna con el Ejecutivo español, y con el "apoyo" del Gobierno francés. Y en diciembre de 2004 (la nota fue intervenida antes de esa fecha) ETA tenía previsto establecer un contacto directo con el Gobierno español a través del frente negociador.

 

Por otro lado, el Foro de Debate Nacional (órgano impulsado por Batasuna y en el que participan todos los partidos y sindicatos nacionalistas a excepción del PNV) tenía como cometido para ese año desarrollar dinámicas preparatorias de una "mesa de diálogo" entre los diferentes partidos vascos.

 

2005 Alto el fuego temporal

 

En 2005, según las previsiones de los papeles de Antza, ETA debía declarar un "alto el fuego temporal" y, a cambio, el Gobierno realizaría una declaración de intenciones similar a la de Downing street, suscrita en diciembre de 1993 por los jefes del Gobierno británico, John Major, e irlandés, Albert Reynolds, que supuso el inicio del proceso de paz en Irlanda del Norte.

 

2005 El ejemplo irlandés

 

La declaración de Downing street se estructuraba en tres partes. La primera consistió en un preámbulo conjunto, la segunda contenía las concesiones británicas y la tercera las irlandesas. En el preámbulo se reconoce que "la ausencia de un acuerdo duradero y satisfactorio entre los pueblos de ambas islas [Gran Bretaña e Irlanda] ha contribuido a tragedias y sufrimientos constantes".

 

Los dos Gobiernos se comprometían a fomentar juntos el diálogo en Irlanda del Norte y la creación de "instituciones y estructuras" que permitieran el trabajo conjunto de las dos comunidades, la unionista y la nacionalista.

 

John Major, en nombre del Gobierno británico, se comprometió a "respetar y defender el deseo democrático de la mayoría de los norirlandeses en la cuestión de si desean apoyar la Unión o una Irlanda soberana y unificada", y manifestó que el Reino Unido no tenía ningún "interés estratégico o económico en Irlanda del Norte". El principal objetivo de los británicos es "la paz, la estabilidad y la reconciliación" en la isla vecina, por lo que se mantienen "neutrales" respecto a las distintas opciones abiertas.

 

Albert Reynolds, en nombre del Gobierno irlandés, reconoció a su vez que "sería erróneo imponer la unificación de Irlanda sin contar con el deseo libremente expresado de la mayoría de los norirlandeses" y garantizó que, en caso de unificación, se respetarían los derechos civiles y religiosos de ambas comunidades.

 

Reynolds también reconoció que en la Constitución de la República había "elementos hirientes para los unionistas del norte", en referencia a los artículos 2 y 3, en los que se establece la unificación de la isla como reivindicación nacional irrenunciable. El primer ministro irlandés ofreció la supresión de los dos artículos, a través de un referéndum, si fuera necesario.

 

2005 Acercamiento de presos

 

Acercamiento de presos y legalización de Batasuna. Según las notas de Antza, una vez oficializado el proceso negociador mediante esa declaración de 2005 con la que se oficializaría "una negociación política", el Gobierno español debería acordar "el acercamiento de presos" y la "legalización de Batasuna", así como "minimizar los efectos del sumario 18/98" que instruyó el juez Baltasar Garzón contra lo que consideró "el entorno de ETA" y por el que cerró Egin y desarticuló el supuesto aparato financiero, internacional y político de la banda terrorista.

 

El calendario elaborado por Antza establecía también para 2005 los primeros contactos con las autoridades francesas bajo la fórmula de "abrir la intermediación del Partido Socialista Francés". Y como muestra de buena voluntad exigida por la banda, el Gobierno francés debería acercar sus presos etarras a cárceles próximas a España.

 

2005 Mesa de partidos

 

En ese año, el Foro de Debate Nacional debía constituir la mesa de partidos para "la resolución del conflicto". Otro reto que planteaba el jefe de ETA para 2005 era "alcanzar el primer acuerdo político entre Batasuna, agentes socialistas abertzales de izquierdas y los sindicatos LAB y ELA".

 

2006 Autodeterminación

 

Bajo la cobertura del "alto el fuego temporal" planteado el año anterior, ETA exigiría ya al Gobierno español en 2006 el "reconocimiento del derecho de autodeterminación" para "Euskadi y Navarra". Y "Francia no pondría ningún impedimento". El plan de Antza programaba que en ese año se alcanzaría el Segundo Acuerdo Político, con el apoyo ahora de PNV y Ezker Batua.

 

2007 Amnistía

 

Según los planes del ex jefe político de ETA, el Gobierno español concedería al año siguiente (2007) una amnistía a los presos con determinados delitos -no precisaba cuáles-, con lo que se avanzaría hacia su sempiterno objetivo de "presos a la calle".

 

2007 El Stormont vasco

 

El plan Antza dibujaba para el 2007 un proceso que debía desembocar en un acuerdo similar al de Stormont, en alusión al pacto firmado en abril de 1998 entre los partidos del Ulster, refrendado por Londres y Dublín, que estableció la autonomía norirlandesa y consolidó el alto el fuego del IRA y los paramilitares unionistas. En dicho proceso deberían intervenir los firmantes del primer y segundo acuerdo y, además, el PSE, el Partido Socialista de Navarra y el Partido Socialista Francés.

 

2008 Alto el fuego indefinido

 

La documentación incautada en octubre pasado a Mikel Antza recogía que el año siguiente, 2008, ETA declararía "el alto el fuego indefinido". A cambio, los terroristas deberían obtener ya ese año una amnistía que alcanzase a todos sus presos en España (más de 570 en la actualidad). Curiosamente, el calendario de Antza no preveía exigir igual medida de gracia para los más de 150 etarras presos en Francia. Del Gobierno francés, en cambio, la dirección etarra esperaba para ese año el "reconocimiento del derecho de autodeterminación para el País Vasco francés".

 

2008 Petición de perdón

 

Y respecto a las elecciones generales que se producirían en 2008, el plan del dirigente etarra apuntaba: "Las fuerzas políticas vascas se presentan bajo una única candidatura". Dentro del escenario previsto por Antza para ese mismo año, las Fuerzas Armadas españolas, francesas y la propia ETA se pedirían perdón mutuamente "por los actos cometidos" durante los años de conflicto. "Perdones por las dos partes", según la fraseología etarra.

 

Para el siguiente año, 2009, el documento de Antza sólo incluía un objetivo de gran calado: se constituiría un "órgano común" entre Euskadi y Navarra, con lo que quedarían ligadas ambas comunidades autónomas, sin más precisiones sobre las implicaciones jurídicas o políticas de este proyecto.

 

2010 Vincular Euskadi y Navarra

 

En 2010, el calendario de Antza sólo plasmaba como tareas de ETA "profundizar" en el proceso de negociación con los Estados español y francés y que el Foro de Debate Nacional continuase "acumulando fuerzas" en torno a las propuestas etarras.

 

Un año después, 2011, el itinerario político del jefe de ETA preveía que se constituyese un "órgano común" entre la comunidad nacida de la fusión Euskadi-Navarra con el País Vasco francés. Tal revolución geopolítica la resolvía el dirigente etarra simplemente aludiendo a un concepto que no detallaba más, "territorialidad", y que machaconamente repetía cada vez que planteaba los hitos de su recorrido hacia la fusión de las siete provincias que considera integrantes de Euskal Herria.

 

2012 Reparación histórica

 

En su crónica de la evolución o liquidación final de ETA, el plan Antza acababa en 2012, el año "de la reparación histórica". El año en que se ejercería el derecho de autodeterminación en toda Euskal Herria (Euskadi, Navarra y País Vasco francés). Ningún otro dato daba Antza sobre el punto final a la violencia de ETA, lo que Batasuna, en la descripción del proceso defendida en su propuesta de Anoeta, definía como "la desmilitarización del conflicto". Ningún plazo de entrega o destrucción de su arsenal, ni qué salida dar a sus comandos una vez que la banda hubiera dado por terminado su historial de terror.

 

 

Una información de Francisco Mercado publicada en el diario EL PAIS el sábado 25 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Tres políticos con tres opiniones

Por Narrador - 8 de Abril, 2006, 4:37, Categoría: General

Una vez queremos dejar muy claro que la reproducción de textos de autoría ajena tiene un carácter meramente informativo y divulgativo. En modo alguno indica acuerdo, sintonía o apoyo con tesis alguna. Hoy les hemos seleccionado tres artículos de cuantos publican los distintos medios. Tres políticos se expresan en libertad con diferentes posturas. Nuestro siempre admirado y respetado Redondo Terreros en su habitual línea de coherencia, Miguel Herrero que fuera líder del PP para acabar en brazos del nacionalismo peneuvista y Gorka Knörr que si la memoria no falla era diputado autonómico por EA. Los dos últimos siguen un argumentario que preferimos no calificar… Pero se nos entiende.

 

“De ETA a Montesquieu” por Nicolas Redondo Terreros

 

 

«¡Por fin!», dirán algunos. Después de meses de angustiosa espera conocemos la buena nueva: ETA ha anunciado un «alto el fuego permanente». Esta iniciativa se presenta en un momento muy especial en el que la política española acusa síntomas preocupantes y negativos: desde la proposición que el Gobierno hizo en el Congreso, apoyada con entusiasmo por los partidos proclives a la negociación con ETA, la división entre el PSOE y el PP ha impedido en los últimos meses un diagnóstico y una política comunes contra el terrorismo.

 

Ese desacuerdo se extiende a la configuración de la nación española. La aprobación del Estatuto de Cataluña abre un periodo de reformas de nuestro edificio constitucional sin el acuerdo previo del PP. Es por tanto -y sólo describo la situación sin hacer ninguna valoración política- un momento de dificultad y debilidad que, sin duda, ETA ha aprovechado.

 

El contexto en el que se anuncia el alto el fuego tiene una gran importancia, pero no debe llevarnos a equivocaciones sobre el verdadero significado del anuncio de ETA. Cualquier alto el fuego o tregua permanentes o indefinidos impulsados por la estrategia de la banda o por su incapacidad temporal para seguir actuando es una derrota del terrorismo. ¡No de ETA! Pero sí del terrorismo. Unos pueden pensar que el origen del comunicado es un cálculo maquiavélico y conspirativo; otros, que se debe a una debilidad paralizante de la banda. Pero el dato objetivo es que han considerado, durante un tiempo indefinido, que la acción terrorista (el asesinato, la extorsión o el secuestro de civiles) es ineficaz o hasta contraproducente para conseguir sus objetivos políticos. Es su derrota, aunque sea temporal, y nuestro éxito, aunque no sea definitivo.

 

Probablemente esté ahí el quid de la cuestión. Nuestra angustia reside en la necesidad de conseguir definitivamente la paz, es decir, de derrotarles también en el ámbito político. Algunos, que brindan con champán y lloriquean por los «ausentes involuntarios», estarían dispuestos a concederles todo para conseguir este objetivo; otros, los nacionalistas del PNV, más inteligentes y sibilinos, consideran que es posible mantener esta situación de alto el fuego a cambio de lograr parte de sus reivindicaciones partidarias y proponen la inmediata creación de una mesa de partidos para conseguir sus pretensiones.

 

Los que tenemos un largo camino sembrado de dificultades somos los del PSOE y los del PP, porque queremos y necesitamos la libertad en el País Vasco sin darles una razón que nunca han tenido, siguiendo la máxima del tan invocado como desconocido Montesquieu cuando decía: «La Monarquía se pierde cuando a unos se les quitan sus funciones naturales para dárselas a otros arbitrariamente y cuando se muestra más amante de sus fantasías (deseos) que de su voluntad».Quiero decir que debemos olvidarnos de influir en la Justicia, de intentar condicionarla según nuestra conveniencia por muy legítima que nos parezca, y saber que nuestra fuerza reside en la unidad entre quien gobierna, José Luis Rodríguez Zapatero y quien puede gobernar, Mariano Rajoy.

 

¡Sí! La unidad de acción entre los dos grandes partidos nacionales es más importante que nunca. Si el Pacto Antiterrorista fue determinante a la hora de obligar a ETA a tomar la decisión que ha tomado, hoy el acuerdo entre los dos partidos es más necesario que ayer para conseguir su derrota en el campo político. Ese acuerdo les obligará a grandes sacrificios.

 

El que está en la oposición tiene que confiar en el liderazgo del Gobierno y el PSOE, mi partido, debe saber que no puede imponer sin límite lo que quiere, sino hacer una política definida por las leyes y el consenso con el primer partido de la oposición, evitando caer en el error señalado por el autor de De l'esprit des lois: «La Monarquía se pierde cuando el príncipe, poniéndolo todo en relación exclusiva consigo mismo, llama Estado a su capital, capital a su corte y corte a su persona». Entiéndase la oposición al sectarismo y la imposición de los intereses personales sobre los generales en la cita del autor francés.

 

La unidad debe basarse en el convencimiento de que en la lucha contra ETA hemos tenido la razón y, ahora, ésta nos indica que es necesario defender las reglas del juego democrático, la Constitución del 78. Es imprescindible que dejen claro Zapatero y Rajoy que las discusiones, las próximas negociaciones, se harán donde se tienen que hacer: en el Congreso y en el Parlamento vasco. Sería, más que una inmoralidad, un gravísimo error que por el deseo de alcanzar la paz termináramos dando la razón a la banda y aceptáramos, unos a sabiendas y otros desde una cómoda ignorancia, la deslegitimación de las asambleas autonómica y nacional, asumiendo la creación de mesas para poner patas arriba todo el sistema constitucional español.

 

Dejando claro el instrumento (la unidad de los partidos) y el ámbito de la acción política (instituciones autonómicas y nacionales), llega el momento de marcar el campo de juego. La paz, que es la intersección entre la ley y la libertad, encierra un inmenso valor pero no tiene precio político. Así, el PSOE y el PP deben dejar claro que el estatus institucional actual de la Comunidad Autónoma Vasca y de la Comunidad Foral de Navarra es el mejor para los vascos, los navarros y el resto de los españoles. Para ello deben asegurarse mutuamente la gobernabilidad en Navarra, gane quien gane, y, de la misma manera, es imprescindible asegurar a la sociedad española que será consultada para decidir sobre cualquier variación del tejido autonómico vasco que afecte al edificio constitucional español.

 

En todo este proceso político, no de paz, las víctimas y sus familiares deben erigirse en la conciencia crítica. Algunos querrán olvidarlas, otros harán como que hubieran sufrido tanto o más que ellas, pero lo cierto es que las víctimas y sus familiares nos han dado un testimonio ético que no se puede olvidar y que me hace recordar al final de este artículo a Lord Acton cuando decía: «Cometer un crimen es algo que sucede en un momento, es algo excepcional. Defenderlo con una explicación histórica -o política- es algo perenne y revela una conciencia más pervertida que la del criminal».

 

 

Publicado en el diario EL MUNDO el sábado 25 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Triunfo de todos” por Miguel Herrero de Miñón

 

 

Al escribir este artículo tras oír la noticia de la tregua permanente declarada por ETA, dudé entre tres posibles títulos: el que tiene; el que oponía al "Triunfo de todos" el de "Victoria total"; el de "Vencedores y vencidos". La optimista preferencia por el primero no excluye utilizar los otros dos.

 

El "Triunfo de todos" es, a mi juicio, el más exacto, porque lo que la declaración de tregua permite esperar, esto es, el cese de todo tipo de violencia, desde el crimen a la amenaza pasando por la extorsión, es lo mejor que puede ocurrirnos a los españoles. Beneméritos de la patria, como en tiempos heroicos se decía, debieran ser proclamados quienes a ello han contribuido. Quienes merced a ello y a partir de hoy sientan más seguros sus personas y bienes, la ciudadanía de a pie que ha padecido la violencia y no ha obtenido de ella ningún tipo de rédito indirecto, será quien mejor valore las ventajas de la paz y con mayor acierto atribuya los méritos de la misma. Pero el triunfo es de todos.

 

Primero, sin duda, del Gobierno y de su presidente, cuyo coraje personal e intuición política supo aprovechar la ocasión propicia para establecer el clima y las condiciones que han hecho posible la tregua y lo que el cese de la violencia permitirá, el avance por las vías de la pacificación de la sociedad vasca y de la normalización ampliamente consensuada de sus instituciones. El haberlo hecho sin los apoyos que podrían haberse presumido y en medio de campañas en contra orquestadas desde muy diferentes sectores, ocasionales compañeros en la tarea de impedir el éxito de la empresa, la hace más meritoria y acreedora, en estos tiempos críticos, de apoyo responsable por parte de las instituciones, los partidos, los medios de comunicación y la ciudadanía. No hacerlo sería suicida para unos a la corta, para todos después. Triunfo de cuantas fuerzas políticas tuvieron la clarividencia y generosidad de apoyar tal política en el Congreso de los Diputados. Triunfo para toda la ciudadanía, y en especial para la vasca, que puede, a partir de ahora, recuperar esa "tranquilidad de ánimo que proviene de la conciencia que cada uno tiene de su seguridad". Triunfo, incluso, para quienes así muestran su opción en pro de la convivencia pacífica, por conflictiva que ésta resulte y difícil de conseguir y por las vías democráticas y legales para desarrollarla. Así es como de verdad se sirve a la voluntad de un pueblo sediento de paz y se abre el camino para que se exprese libremente. Volver atrás supondría perder, tal vez para siempre, el camino. A tantos y tan varios, a todos alcanza el triunfo.

 

¿Por qué entonces oponer a éste, al "Triunfo de todos", la "Victoria total"? Porque, al menos desde Rousseau, la totalidad, disfrazada de generalidad, no incluye a todos, sino que se impone a algunos de ellos -unos "algunos" con frecuencia, aunque minoritarios, muchos-. La victoria total, que ciertos sectores no dejan de proponer como única alternativa legítima, supone el que una parte del conflicto, armada de toda la razón, imponga sus soluciones a la o a las otras partes a quienes somete en vez de integrar o trata de integrar después de triturarlas. Los motivos que dieron lugar al conflicto se niegan y dan así por resueltos y de las secuelas del mismo sólo se atienden a las que se considera participan de la propia solución. Por ello, la victoria total y absoluta impide el triunfo relativo pero, por real, satisfactorio para todos. La victoria total se asemeja mucho a la solución final, y como ella responde a una racionalidad que, por ser abstracta, se considera pura y se comporta como mecánica.

 

Pero la experiencia muestra lo estrechos que son los límites de tal racionalidad supuestamente pura, a la hora de entender la historia y dar cuenta de sus conflictos. Esa misma experiencia que enseña las ventajas de un razonar diferente. Un razonar por vital atento a los elementos singulares, temporales y afectivos que integran y laten en el conflicto. Una razón, por ello, más piadosa que vindicativa, más dialógica que dialéctica. Una razón más dispuesta a la amnesia cuando el olvido facilita la convivencia, que ciega para ver la realidad, como la iconografía clásica representa a la justicia, haciendo virtud de lo que sólo es limitación.

 

Pese a pretenderse racional, la victoria total se nutre de categorías metafísicas, apenas secularizadas y que, utilizadas de tejas abajo -sin gracia, en ningún sentido del término-, son harto disfuncionales. Tales las exigencias de arrepentimiento, perdón o penitencia, de cuya dramática esterilidad dio buena prueba nuestra inmediata posguerra civil. El triunfo de todos, por su parte, ha de basarse en categorías más ligeras y positivas, tales como diálogo, negociación, compensaciones, remisión de penas, reinserción, nuevas y sugestivas metas capaces de movilizar el quehacer colectivo. ¿Son éstos precios a pagar? Prefiero contemplarlos como objetivos a conseguir, en sí mismos valiosos. Y en lugar de exigir declaraciones de principios, difíciles de articular porque las palabras tienen ecos profundos en los abismos del afecto, prefiere actitudes. La más contundente de las renuncias a la violencia es dejar definitivamente de ejercerla y las exigencias retóricas adicionales no añaden más que dificultades. Y no es menos inconveniente la sustitución de la violencia o la amenaza por palabras o gestos imprudentes que se complacen en reabrir, cuando no de infestar, heridas aún muy recientes. ¿Por qué entonces hablar de "Vencedores y vencidos" si, por la declaración de tregua, nadie debe sentirse derrotado, si, al contrario, en el triunfo que ya supone la tregua y que la paz anuncia pueden participar cuantos tengan un mínimo de buena voluntad? Porque, sin duda, los hay o, más exactamente, los habrá cuando se consolide la paz.

 

Se sienten vencidos los irreductibles que necesitan de la continuidad de la violencia, ya para vivir, ya para no creerse muertos; los que alardean de los hechos cuyo mejor destino es ser olvidados; los que quieren la violencia para ocultar el conflicto político que yace, no tras, sino al margen de ella, y obviar así el abordarlo y resolverlo; los que no quieren que llegue la paz porque no fueron capaces de conseguirla cuando tuvieron la ocasión de hacerlo y prefieren que no se obtenga si no son ellos los autores; los que prefieren cualquier terror a que un adversario con "fortuna", en el sentido clásico del término, pueda legítimamente capitalizar el éxito político que supone ponerle fin.

 

A todos éstos, los españoles, vascos y no vascos, hemos de exigirles que no rompan la esperanza, que no descalifiquen la ocasión; que, por una vez, sepan someter instintos y apetencias, nostalgias, rencores y mezquinas estrategias sin otro horizonte que el propio partido o la inmediata elección, a la consecución de un objetivo capaz de afectar a todos y para mucho tiempo: la pacificación. Ahí se juegan vidas y haciendas, la seguridad de hoy y el bienestar de mañana, la misma voluntad de vivir juntos que integra el Estado. En servirlo, por encima de opciones políticas y pasiones personales, radica el verdadero patriotismo.

 

Miguel Herrero de Miñón es miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

 

 

Publicado en el diario EL PAIS el sábado 25 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

¿Volver a empezar?” por Gorka Knörr

 

 

El proceso está mucho más blindado de que lo que a primera vista parece, lo cual me hace ser bastante más optimista que cuando la tregua de 1998, aunque ya sabemos que habrá que contar con los agoreros de costumbre habitual     

        

Decía uno de los periodistas "orgánicos" de los alrededores del PSOE lo siguiente, hoy mismo: "En el proceso 1998-99, La Moncloa tuvo un papel secundario. Se basó en un pacto entre los partidos nacionalistas, avalado por ETA...". Y añadía: "La tregua indefinida, que terminó a finales de noviembre, la rompió ETA no por la conducta del Gobierno de Aznar -interlocutores de ETA se reunieron con una delegación gubernamental en Suiza en mayo de 1999- sino porque consideraron que el PNV había incumplido el acuerdo de avanzar en la construcción nacional".

 

Curiosa forma, plagada de inexactitudes y falsedades, de construir noticias y la propia historia; claro que se comprende la amnesia, durante aquellos tiempos de Aznar, de periodistas orgánicos que difundían sin hacerle ascos el material que les llegaba del Ministerio del Interior de Mayor Oreja.

 

Nada más lejos de la realidad eso de que La Moncloa tuvo un papel secundario; tuvo el que tuvo al principio -que se hayan desempolvado hemerotecas con titulares, editoriales y artículos escritos meses después de la tregua del 98 resulta plenamente revelador al respecto-, y dejó de tenerlo porque Mayor Oreja arrastró a Aznar a cargarse la tregua, porque Lizarra representaba un clarísimo peligro: sin ETA, estaban abocados a resolver el conflicto político en claves estrictamente políticas. Ése es el quid de la cuestión. Para cuando se llega a Zurich, las cosas están realmente mal, y los generales de la guerra reforzados por la política de Mayor Oreja.

 

Y el PSOE calló; respaldó aquella política del gobierno central. Se podría hasta llegar a entender, por aquello que en materia de política antiterrorista dicen que hay que estar al lado del gobierno. Y siguió callando, cuando durante el aznarato, so capa de política antiterrorista, se cometieron las mayores tropelías: desde cerrar un diario en lengua vasca (por cierto, sigue cerrado "cautelarmente" después de tres años...), hasta inventar toda una serie de nuevos delitos penales, instaurar la presunción de culpabilidad, o cambiar el código penal para permitir el procesamiento del lehendakari Ibarretxe y miembros de la Mesa del Parlamento vasco, procesando a estos miembros de la Mesa (entre los cuales me encontraba yo mismo), mediante la intromisión del Supremo en el enjuiciamiento de actos legislativos de un Parlamento, cuestión para la cual, obviamente, no tenía jurisdicción alguna (ahora resulta hasta divertido ver cómo algunos protestan cuando el presidente del Supremo alega que quiere conservar su independencia para no ir al Congreso de los Diputados)....

 

Es cierto, sin embargo, que el PSOE estuvo al margen de la Declaración de Lizarra. Pero comencemos la misa por el introito, y no por el Credo. La Declaración de Lizarra es producto de una emulación reducida del modelo irlandés y del fracaso del Plan Ardanza, con el cual estaba de acuerdo el PSOE, pero se retiró a última hora, por no dejar solo al PP. Recuerdo una comida con la plana mayor del Partido Socialista de Euskadi, el 8 de marzo del 2000, justamente dos semanas antes del asesinato de Fernando Buesa. Los representantes socialistas estaban básicamente de acuerdo con el planteamiento del proceso de paz, y nos mostraron su disposición a emprenderlo una vez ganadas las elecciones generales (que, desgraciadamente para el proceso de paz, ganaría finalmente Aznar por mayoría absoluta); su mayor queja, que repitieron varias veces durante la conversación, no fue sobre aspectos de contenido del proceso, sino el hecho de que el PNV no les hubiera tenido al corriente del mismo.

 

Hoy las cosas son radicalmente diferentes. ETA tuvo que hacer frente, primero, al gran fracaso de Batasuna tras la vuelta a las armas en las elecciones de mayo de 2001. Se ha tenido que enfrentar a una sociedad cada vez más hastiada de su violencia, a un contexto externo que le reduce espacios de comprensión internacional (máxime después del alto el fuego irlandés); a la imagen del terrorismo de corte islamista y a la evidencia de que, tras el 11 de marzo fatídico de Madrid, cualquier atentado personal sería todavía más inasumible, incluso por los aledaños del MLNV. Razones internas y externas, unidas también a la evidencia objetiva de que las medidas emprendidas en el aznarato, por más que finalmente la Ley de Partidos puede llegar a ser declarada ilegal por las instancias de justicia europeas, han hecho daño a su mundo político.

 

Las condiciones estaban puestas para que, como algunos hemos sostenido durante estos años, a mediados de 2003 la vía hacia la política se abriera camino en ETA. Es el momento en que ese mundo pide contactos con ERC, que culminarían con la reunión de Perpignan, clave para que el líder republicano Josep Lluis Carod-Rovira acabara convenciendo a los interlocutores de ETA de abrazar las vías políticas. Afortunadamente, Rodríguez Zapatero, conocedor a posteriori de esa coyuntura, decide jugar, arriesgadamente, como en su momento lo hiciera Carod, la baza de emprender contactos discretos con ETA, una vez asumida la presidencia, dando otros pasos como el de la autorización al Partido Socialista de Euskadi para mantener contactos secretos con Batasuna, o el guiño a la misma Batasuna mediante la autorización de la candidatura de EHAK a las elecciones vascas. Los contactos han sido cada vez más fluidos. Nadie en sus cabales podría negar la evidencia, tras haber asistido a meses de declaraciones del propio Zapatero y otros líderes socialistas, o el encuentro entre el máximo líder de UGT del País Vasco, Dámaso Casado, y el de LAB, Rafa Díez. Y cuando Pepiño Blanco hace declaraciones en Euskadi tan contundentes de que podemos estar más cerca de la paz, no sólo quienes por una razón o por otra estábamos más al tanto de determinados movimientos, sino mucha gente en Euskadi presintió, finalmente, que la declaración de tregua de ETA estaba muy cerca, como así fue.

 

Alguien dirá que es como volver a empezar. Vale. Pero esta película, más allá de los actores, cuenta con muchísimo más argumento. Se ha hablado desde el centro del poder estatal y se han cocinado también muchos preacuerdos en Euskadi. El proceso está mucho más blindado de que lo que a primera vista parece, lo cual me hace ser bastante más optimista que cuando la tregua del 98. Ahora, como decía hace unos días, toca que los políticos trabajen con el mínimo margen de partidismo posible, con el máximo de responsabilidad, y poniendo el mayor énfasis en la implicación de la ciudadanía. Ya sabemos que habrá que contar con los agoreros de costumbre y el equipo mediático habitual, que repetirán hasta la saciedad aquello del "precio de la paz". Pues bien: trabajemos lo más juntos posible para socializar lo que otros, posiblemente la mayoría, consideramos fundamental, que no es otra cosa que el "valor de la paz". Para que, entre otras razones, no tengamos que volver a empezar.

 

 

Publicado en el diario DIEA el sábado 25 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

EL PAIS y los 'polimilis'

Por Narrador - 8 de Abril, 2006, 4:29, Categoría: General

No vamos a entrar en el análisis de las distintas historias que se están publicando estos días sobre el pasado de la banda criminal, simplemente nos limitamos a ofrecerles las distintas versiones o los distintos aspectos narrados por los distintos medios de comunicación. En el día de hoy nos ocupamos del único abandono de armas que ha habido hasta la fecha, lo que se conocía como ETA Político Militar. De esto hace casi un cuarto de siglo.  

 

25 años después del final de ETApm 

 

 

El proceso de disolución de una parte de la banda terrorista duró de febrero de 1981 a enero de 1985. La tregua definitiva de ETA Político-militar (ETApm) y su posterior autodisolución se fraguaron entre 1979 y 1980 y cristalizaron en los dos años siguientes. El contexto era el de una implacable ofensiva terrorista -ETA asesinó a 234 personas desde 1978 a 1980- y el de una democracia inestable que aún debería superar la intentona de golpe del 23-F sólo cinco días antes de que aquel grupo anunciara su alto al fuego. Desde que el Gobierno de la UCD presidido por Adolfo Suárez y la dirección de Euskadiko Ezkerra establecieron los primeros contactos a mediados de 1980 hasta que el proceso se cerró, con el regreso del último dirigente de Francia en enero de 1985, transcurrieron casi cinco años.

 

Vitoria - El final de ETA Político-militar, de cuya tregua definitiva se cumplieron 25 años el 28 de febrero pasado, sigue siendo el único referente de un proceso como el que puede abrirse con el alto el fuego de ETA. No será tan fácil ahora, 25 años y muchos muertos después.

 

ETA militar (ETAm) siempre denostó aquel proceso, sencillo visto ahora y que duró cuatro años: desde el 28 de febrero de 1981 hasta el 14 de enero de 1985, cuando regresó el último de los huidos a Francia.

 

El carpetazo a la violencia en ETApm empezó a gestarse en realidad con su decisión de participar, a través de su partido de referencia, Euskadiko Ezkerra (EE), en las primeras elecciones democráticas de 1977 y seis meses después en el Consejo General Vasco, el ejecutivo preautonómico presidido por el socialista Ramón Rubial, hasta desembocar en la adhesión entusiasta al Estatuto de Autonomía de Gernika. Justo lo contrario de lo que hicieron ETAm y Herri Batasuna, que rechazaron todos esos avances.

 

Ello hizo que en los tres últimos años de su existencia, los polimilis justificaran todas sus actuaciones -ya fueran el secuestro de delegados de educación, ya asaltos a instalaciones militares o cohetes contra el mismísimo palacio de la Moncloa- en la exigencia de un Estatuto de autonomía. Eso se convertiría a la postre en su mejor coartada para justificar el abandono de las armas.

 

Las bombas de las estaciones de Atocha y Chamartín en el verano de 1979, tres meses antes del referéndum estatutario, con un resultado de cinco muertos y decenas de heridos, los asesinatos de dos miembros del partido del Gobierno, la UCD, al año siguiente, tras constituirse el primer Gobierno vasco en marzo de 1980, porque el proceso de transferencias no avanzaba a su criterio, abocaron a ETApm a su final.

 

La presión de la formación que lideraban Juan María Bandrés, plenamente integrado en el trabajo parlamentario en Madrid y cada vez más incómodo por las acciones del grupo, y Mario Onaindia, secretario general con la autoridad que le confería haber sido él mismo miembro de ETA y condenado a muerte, resultó decisiva. EE, a excepción de el grupo minoritario, liderado por Iñaki Múgica Arregui, Ezquerra, no soportaba ya dar la cara por las acciones violentas.

 

Los polimilis tuvieron relativamente fácil la retirada en términos de justificación política, precisamente por esa aceptación del proyecto autonómico, una diferencia fundamental con ETAm. A ésta, sus objetivos maximalistas no le hacen fácil hoy exhibir un logro concreto para argumentar su abandono ahora y no hace 10, 15, o 20 años.

 

"Nosotros éramos el fruto de una época, del franquismo, cuya represión habíamos vivido y habíamos combatido. En aquellos inicios no nos convencía cómo estaba transcurriendo la transición", explica José Lara, ex miembro de ETApm. Para Lara, su ejemplo no sirve como referente para la ETA actual. "Siempre fueron muy distintos a nosotros" afirma.

 

Un ejemplo: el verano de 1979, ETApm hacía ya una campaña bajo el eslogan Estatutuarekin presoak kalera ("Con el Estatuto, los presos a la calle"). Las manifestaciones convocadas por EE bajo esa premisa sufrían el acoso de Herri Batasuna, agresiones físicas incluidas.

 

Pocos meses después, el Estatuto de Gernika fue aprobado en referéndum y tras intentar jugar un papel de presión sobre su desarrollo durante 1980, aceptaron que esas dificultades tenían que sortearlas y solucionarlas los partidos políticos y declararon la tregua. Sus dirigentes comparecieron un año y medio después en Biarritz, a cara descubierta por primera vez, para anunciar la disolución. Era el 30 de septiembre de 1982.

 

En el camino quedó un grupo que volvió a la actividad y entró rápidamente en descomposición, mientras algunos de sus miembros, entre ellos el actual portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, se integraron en ETAm.

 

La tregua se había decidido en realidad en noviembre de 1980, cuatro meses después de que el entonces ministro de Interior, Juan José Rosón, y Mario Onaindia se viesen por primera vez en un restaurante de Madrid llamado Los Arándanos. Pero para preservar la unanimidad, los más convencidos del alto el fuego accedieron a realizar un período de atentados previo al anuncio, que demostrase que éste no era fruto de la debilidad. Lo llamaron "periodo de disuasión". "Lo cierto es que el 23-F nos disuadió a todos", ironiza ahora Fernando López Castillo, uno de los dirigentes que accedió reticente a aquel período de demostración de una fortaleza de la que sabía que carecían. Acciones fracasadas, como el asalto al cuartel de Berga en Cataluña, equivocaciones que rozaron el ridículo y golpes policiales se sucedieron en los siguientes cuatro meses.

 

Finalmente, en febrero de 1981, un mes infernal tras la visita real a Gernika boicoteada por Herri Batasuna, el asesinato del ingeniero de Lemóniz José María Ryan y la muerte por torturas del miembro de ETA, Joseba Arregui, los polimilis preparan ya la escenificación de su tregua.

 

Lo hacen con una última acción propagandística en la que tratan de garantizarse la atención internacional: el secuestro de los cónsules de Austria, El Salvador y Uruguay. Con estos tres hombres secuestrados se produjo el intento de golpe de estado.

 

La intentona sacude a los dirigentes polimilis en el sur de Francia, que, en una reunión de urgencia de la ejecutiva el día 25, deciden adelantar la liberación sin condiciones de los cónsules y el anuncio del alto el fuego, recuerda López Castillo. "Nos pareció que era lo mejor que podíamos aportar como distensión a una situación en la que vimos claramente en peligro la democracia", añade. En 1993 protagonizaría el primer acto de reconciliación entre ex miembros de ETA y víctimas del terrorismo, junto al Abel Uceda, hijo de un militar asesinado.

 

En el lado del Gobierno, Bandrés y Onaindia habían conseguido la confianza en la operación del ministro del Interior, Juan José Rosón. Éste la puso en conocimiento del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y obtuvo su visto bueno para continuar los contactos. Onaindia y Rosón fallecieron y Bandrés y Suárez padecen sendas enfermedades que no permiten recurrir a sus testimonios.

 

El entonces director de la seguridad del Estado, Francisco Laína, que compartió muchas reuniones con ellos, declinó la invitación de este periódico a hablar y el dirigente de UCD y delegado del Gobierno en el País Vasco en 1982, Jaime Mayor Oreja, hoy eurodiputado por el PP, no ha respondido a las numerosas llamadas a su despacho en Bruselas. También muchos ex polimilis han preferido no hablar.

 

Un alto cargo del Ministerio del Interior hasta la llegada de los socialistas al poder asegura, bajo reserva de su identidad, que desde el Gobierno nunca tuvieron "interlocución directa con ETA". A este periódico sí le consta un encuentro de la cúpula policial antiterrorista, encabezado por Manuel Ballesteros, con dos jefes de ETApm en París. "Nuestra interlocución fue siempre con Bandrés y Onaindia, nosotros confiamos en la palabra que ellos nos daban y ellos en los compromisos que nosotros adoptábamos, sin ningún papel escrito de por medio nunca". Todos se cumplieron escrupulosamente.

 

¿Cómo se fraguó esa confianza? La puesta en contacto inicial, recuerda este alto cargo de Interior con la UCD, la realizó un sacerdote gallego relacionado con la familia Rosón y a quien por circunstancias personales llegó un mensaje de Euskadiko Ezkerra que cristalizó en el primer encuentro del ministro con Bandrés.

 

"Ambas partes nos sometimos a pruebas: ellos nos pidieron la libertad de un preso muy significado y nosotros exigimos la tregua". Este político reconoce que "en conciencia" dudaba si había que proceder de aquel modo "pero la verdad es que eran años muy duros y se trataba de reducir aquello y de evitar muertes". "Si se pagaron precios que no se debían pagar, pues yo la verdad, no lo tengo muy claro", dice, en relación con las excarcelaciones o sobreseimientos de causas.

 

Con la operación avanzada, se hizo entrar en juego al Ministerio de Justicia, con Iñigo Cavero al frente, a la fiscalía general del Estado y al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, y a los responsables de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sobre todo el mando único para la lucha antiterrorista, Manuel Ballesteros, y a la policía. "Se recurrió menos a la Guardia Civil, que era más refractaria", recuerda.

 

¿Qué ponía la otra parte? "Que alrededor de 120 terroristas en activo dejaron de serlo y entregaron las armas". Otro aspecto que recalca es que "entonces, los partidos no enredaron" y el PSOE, al que se había informado de la operación cuando fue tomando cuerpo, para garantizar su continuidad en caso de que ganara las elecciones, como ocurrió en octubre de 1982, "respetó escrupulosamente" los compromisos contraídos por la UCD. Fue el secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, el depositario del calendario acordado.

 

Una última tarea que recuerda esta fuente: "En algunos casos hubo que frenar a los cuerpos de seguridad, que no eran los de ahora, y en ocasiones sometieron a una vigilancia y persecución tremenda a quienes ya se habían reinsertado y les hacían la vida poco menos que imposible. Ése fue un tema duro y difícil también", resalta.

 

La salida de las cárceles y la vuelta del sur de Francia de los ex militantes fue relativamente rápida y fácil, pero lo cierto es que desde el primer encuentro directo entre Interior y EE, en el verano de 1980, y la vuelta del último huido en Francia, en enero de 1985, transcurrieron casi cinco años, cuatro desde la tregua de 1981. El proceso tuvo a favor que en el grupo no figuraban acusados de autoría material de asesinatos, a excepción de dos o tres personas, que se instalaron en el extranjero y tardaron varios años en resolver su situación.

 

La vuelta a la vida civil no les resultó traumática, afirman los que acceden a hablar, y ninguno de ellos volvió a la clandestinidad ni a la actividad violenta. Muchos rondaban los treinta años y tienen hoy hijos nacidos en los años inmediatos a la tregua y la disolución. La integración laboral tampoco fue demasiado problemática. Algunos recuperaron sus antiguos trabajos, otros simplemente se emplearon y otros montaron negocios propios. La mayoría militó en Euskadiko Ezkerra hasta la división de ese partido entre quienes se integraron en el PSE y los que trataron sin éxito de mantener una existencia autónoma.

 

El mayor rechazo no lo sufrieron ni siquiera de los cuerpos de seguridad (aunque algunos padecieron acoso policial e incidentes o detenciones al viajar, por la permanencia de sus datos en los archivos). Al primer delegado del Gobierno socialista en el País Vasco, Ramón Jáuregui, le tocó solventar personalmente algunos de aquellos problemas e incluso recibió en privado en la sede de la Delegación a algunos de los ex dirigentes polimilis, a quienes también invitó al palacio de Ajuria Enea, en este caso oficialmente, el lehendakari Carlos Garaikoetxea.

 

Jáuregui admite ahora que las posibilidades de la ley "se estiraron hasta el límite" con la colaboración de policía, fiscales y jueces de la Audiencia Nacional.

 

Ni siquiera los miembros del partido UCD, tan duramente atacado, mantuvieron una actitud vengativa. El propio Jaime Mayor Oreja compartió mesa con ex dirigentes de la organización disuelta sólo un año después de la disolución, en un acto en Madrid de la revista Cambio 16, y mantuvo después la relación con alguno de ellos.

 

La repulsa, retirada de saludos, miradas de desprecio, amenazas o agresiones procedieron sólo de los ambientes pro ETAm. La banda asesinaría después a dos reinsertados: Mikel Solaun y María Dolores González Catarain, como medio de frenar el "cáncer liquidacionista".

 

López Castillo piensa que "se está repitiendo la historia" y que el proceso tendrá "como objetivo y límite la salida de los presos y la participación de HB en las próximas elecciones". Considera fundamental que la "ingeniería" de la operación "impida que quede descolgado algún grupo de fanáticos que llamarán "liquis" a los disueltos porque no han conseguido sacar a los presos, ni la independencia y el socialismo, ni la integración de Navarra y Euskadi Norte".

 

Tensiones internas y amenazas

 

Iñaki Álava, un ex miembro de ETApm, militante ahora del PNV y concejal por ese partido en Trápaga (Vizcaya) hasta 2003, rememora las tensiones internas que precedieron, jalonaron y siguieron a la tregua y la disolución de su organización. Él las vivió desde el sur de Francia, adonde había huido en 1979 a raíz de unas detenciones en Gallarta.

 

"Aquellos momentos fueron muy tensos. Había que tomar una decisión y había tensión y palabras fuertes entre nosotros", recuerda. "Amenazas de muerte incluidas", concreta. Tanto era así, que para acudir a la última asamblea conjunta antes de la escisión de 1982 en la que un grupo rompió la tregua, los partidarios del abandono de la violencia tomaron la precaución de sacar del sitio que todos conocían las armas y esconderlas en otro lugar, hasta tener garantizada su salida sin problemas al término de la reunión de dos días. "A esa asamblea se iba con un poco de miedo, porque pensábamos que, como otras veces ha pasado en la historia, podía ocurrir algo".

 

Las presiones se recrudecieron cuando los huidos en Francia, susceptibles de estar en posesión de informaciones sensibles, empezaron a cruzar la frontera. "Nos decían bajo amenaza que nos prohibían volver, pero finalmente fuimos pasando todos y no ocurrió absolutamente nada", narra.

 

"Las cosas se normalizaron y empezamos una nueva vida". "Durante el tiempo de espera" -recuerda- "la gente estaba ya muy relajada en el otro lado [el País Vasco francés] y en aquellos años nacieron un montón de críos", algo que Álava toma como un síntoma de un cambio de prioridades y de normalización de vida.

 

Su impresión, visto el proceso con la perspectiva de los años transcurridos, es que resultó "rápido" y que ahora, el que se pueda abrir para la ETA actual "va a durar más". También responde con un tajante no a la pregunta de si la organización terrorista obtendrá algún logro político. "Lo único que les queda es dejarlo y luego intentar arreglar como se pueda los problemas de mucha gente, y con un montón de años de cárcel. A ver cómo lo hacen".

 

"En principio no creo que consigan más que libertades para los que tengan acusaciones poco importantes, la aplicación de beneficios penitenciarios que ahora no les dan o traslados a cárceles más cercanas", opina el ex miembro de ETApm.

 

El único aprovechamiento posible, a su juicio, sería que Batasuna crezca en detrimento del nacionalismo moderado, como ha ocurrido con el Sinn Fein en Irlanda.

 

 

Una información de Isabel C. Martínez publicada en el diario EL PAIS el sábado 25 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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