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11 de Abril, 2006

Cuarto día del 'alto el fuego permanente'

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 5:51, Categoría: General

 

El líder del PP exigirá explicaciones a Zapatero de los contactos con ETA

 

 

Según fuentes de la dirección del PP consultadas por EL PAÍS, lo primero que Rajoy espera de su reunión con Zapatero es que "le cuente todo lo que ha estado ocultando y negando de los contactos del Gobierno con ETA durante estos dos años". "El próximo martes es un gran momento para que el presidente del Gobierno ponga fin a la mentira de estos dos años", señala. Esa "mentira", añaden, consiste en que el Gobierno "haya negado sistemáticamente, incluso en el Parlamento, que estuviera teniendo conversaciones con ETA para ahora dejarlas caer como algo natural y esperar que se acaten por aquello de que el fin justifica los medios".

 

El secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, reiteró ayer que su partido está dispuesto a colaborar con el Gobierno para acabar definitivamente con el terrorismo: "El Partido Popular está haciendo un esfuerzo de confianza en el Gobierno del PSOE. Ha manifestado ya Mariano Rajoy públicamente nuestra disposición al diálogo con el Gobierno, nuestra disposición a la colaboración franca y también nuestros principios y nuestros límites". Elorriaga también reiteró que su partido planteará a Zapatero que las víctimas ocupen "un lugar de completo protagonismo" en cualquier proceso de paz.

 

El presidente del PP de Cataluña, Josep Piqué, matizó que es una "condición indispensable" para esa colaboración que Zapatero aporte a Rajoy "toda la información y toda la verdad" sobre el proceso.

 

Las víctimas piden firmeza para evitar la impunidad etarra y se comprometen a velar por la "justicia dignidad y memoria"

 

Las principales asociaciones de víctimas del terrorismo han hecho público ayer sábado un comunicado conjunto en el que expresan que "el alto al fuego permanente anunciado por ETA no constituye el final del terrorismo". Aún así, consideran que puede ser "el punto inicial" de un proceso que finalice con "vencedores y vencidos". Las víctimas del terrorismo etarra piden "firmeza para evitar la impunidad de los terroristas". Señalan que "el final del terrorismo no puede conducir a la frustración de las aspiraciones de justicia", y por ello se comprometen a velar por los principios de "memoria, justicia y dignidad".

 

Por su parte, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, destacó ayer en declaraciones a Efe la importancia que para las víctimas tiene la unidad del PP y el PSOE en el proceso de paz. A su juicio, esa unidad es la "garantía de que no va haber ningún precio político y de que no va a haber ningún pago a ETA".

 

La izquierda abertzale se manifiesta a favor de una "solución democrática"

 

Varios miles de personas -5.000 según los organizadores y 2.000 según la Policía Municipal- recorrieron ayer las calles de Pamplona en una manifestación organizada por la izquierda abertzale bajo el lema "No más represión. Por la solución democrática". Según destaca EL PAÍS, la ausencia de la vigilancia habitual del Cuerpo Nacional de Policía y la contención de los manifestantes fueron las notas dominantes del acto. Entre los asistentes se encontraba el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Pernando Barrena, quien, según informa Efe, declaró que el actual "reto" de la izquierda abertzale "es acompañar la declaración de alto el fuego permanente de ETA con una ofensiva permanente por la paz, la territorialidad y el derecho de autodeterminación".

 

Adams pide a Zapatero que aproveche la oportunidad

 

El líder del Sinn Fein, Gerry Adams, ha enviado una carta al presidente Zapatero en la que le pide "respetuosamente" que "aproveche la oportunidad histórica" que supone el alto el fuego permanente declarado por ETA. En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Adams explicó ayer que ha seguido "muy de cerca" y ha estado "muy informado de todo lo que ha ido sucediendo" hasta que la banda terrorista hizo público el miércoles un comunicado "transparente, claro, definitivo y concluyente, valiente y lleno de coraje". Adams ofreció la mediación del Sinn Fein en una posible negociación con ETA y sostuvo que el Gobierno español debería hacer un esfuerzo por parar los "juicios políticos a los líderes de Batasuna, incluido Arnaldo Otegi".

 

El sacerdote católico Alec Reid declaró ayer a Radio Euskadi que no tiene "ninguna duda" de que la decisión de ETA "es sincera", así como de que la izquierda abertzale "apuesta por el diálogo y las vías pacíficas". "Mediante el diálogo, todos serán vencedores" y "se respetarán los derechos de todos", señaló Reid.

 

Por otra parte, EL MUNDO destaca hoy que en un informe reservado de la lucha antiterrorista se destaca que ETA ha copiado partes esenciales de sus dos comunicados de alto el fuego de uno emitido por el IRA en 1994 y que abrió el proceso de paz en Irlanda. En el citado informe se dice que "la influencia creciente de la orientación política del IRA sobre ETA es perceptible si se compara la redacción de los comunicados". Según EL MUNDO, el Gobierno considera que este dato demuestra la voluntad de la organización terrorista no sólo de seguir los pasos del IRA hacia la entrega de las armas, sino de seguir un procedimiento similar al utilizado en Irlanda del Norte.

 

ETA espera que Zapatero responda con un acercamiento de los presos

 

Los diarios dedican hoy amplio espacio a distintos aspectos relacionados con el proceso de paz y alto el fuego declarado por ETA. Según informa ABC, la banda terrorista espera ahora que el Ejecutivo "mueva pieza" y responda con un gesto significativo consistente en un primer acercamiento de presos al País Vasco, acompañado de la excarcelación de aquellos reclusos que padecen enfermedades graves o que han cumplido las tres cuartas partes de la pena impuesta por los tribunales.

 

EL PERIÓDICO destaca que Zapatero dispone desde enero de una completa radiografía de ETA, sus presos y los simpatizantes huidos al extranjero. Según fuentes oficiales consultadas por el diario catalán, ese análisis, basado en informes confidenciales de cuatro ministerios, le servirá al jefe del Ejecutivo para fijar los márgenes de una futura negociación con la banda.

 

Por su parte, LA RAZÓN dice que el alto el fuego permanente anunciado el miércoles por ETA es fruto de veinte meses de contactos directos e indirectos entre el Ejecutivo y la banda terrorista, iniciados en agosto de 2004 cuando la banda terrorista remitió su primera carta al palacio de La Moncloa.

 

No había ningún contacto, negociación, reunión. ¿Qué hubo en ese caso?

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 5:43, Categoría: General

 

De la carta al comunicado: veinte meses de contactos con ETA

 

 

En mayo de 2005, Íñigo Iruin transmitió al presidente del Gobierno que la banda terrorista etarra estaba dispuesta a dejar las armas. «Esta vez va en serio», le hizo llegar a través de un tercero

 

Madrid - Desde que ETA remitió al palacio de La Moncloa su primera misiva en agosto de 2004 hasta el miércoles pasado, fecha en la que la banda anunció un «alto el fuego permamente», han transcurrido veinte meses de contactos directos e indirectos entre el Ejecutivo y la organización terrorista. En estos casi dos años el diálogo ha atravesado por diversas etapas. En unas, se ha intensificado y, en otras, ha estado al borde del fracaso. Incluso la Comunidad de San Egidio, experta en mediación de conflictos y que nació en Roma en 1968 al amparo del Vaticano, cuestionó hace unos meses que el canal abierto por el Gobierno fuera el «adecuado». Su opinión no fue desdeñada por los conocedores de su discreta labor en España.

 

San Egidio nunca ha perdido el enlace que consiguió Mateo Zuppi, «una de sus armas secretas», con la organización terrorista en 1997, durante la anterior tregua de ETA. Con absoluta confidencialidad, la Comunidad puso a disposición de Zapatero su experiencia y su interlocutor con la banda. Sin embargo, el presidente declinó el ofrecimiento. Un hombre de su absoluta confianza ya había logrado contactar con la cúpula etarra, concretamente, con Josu Ternera. Desde el verano de 2005 hasta hoy el mediador de Zapatero y Ternera, escoltado, probablemente, por un dirigente más joven de la organización, se han reunido en Suiza, Noruega y Francia. Para que estos encuentros dieran el resultado esperado, el presidente del Ejecutivo ha tenido muy en cuenta la experiencia pasada. Se trataba de no caer en la misma trampa. Por eso el negociador del Gobierno no ha sido, que se sepa, «cazado» por ningún servicio secreto en sus viajes a estos países, a los que seguramente ha llegado procedente de otro destino diferente a España. Zapatero tampoco ha cedido a las presiones de la cúpula etarra para acercar a sus presos antes de entregar definitivamente las armas, como sí hicieron anteriores gobiernos.

 

1.- Los preparativos (mayo 2002/marzo 2004)

 

El «conflicto» vasco siempre ha atraído al presidente. No concibe cómo una organización terrorista puede campar a sus anchas en plena democracia. Un insigne dirigente de los socialistas vascos, que hoy ocupa un alto cargo en una de las instituciones del Estado, rememoraba hace unos meses cómo un joven Zapatero recién llegado a Madrid le interrogaba sobre Euskadi y ETA. Desde entonces, el fin de la banda se convirtió en su obsesión. Consciente de que la prisa es mala consejera de viaje, se tomó su tiempo, después de alzarse con la victoria en las primarias del PSOE de 2000. Tenía que encontrar al hombre adecuado para sustituir a Nicolás Redondo al frente del PSE.

 

Un íntimo suyo, que reside en Cataluña, le llamó la atención sobre Patxi López, quien se refugia en Barcelona cuando necesita un respiro. En mayo de 2002 López, partidario de dialogar con la banda, estrenaba despacho. El recién nombrado secretario general del PSE no se durmió en los laureles. Con la autorización del presidente bajo el brazo para hacer y deshacer a su antojo, inició los contactos con el aún parlamentario Arnaldo Otegi en el propio Parlamento vasco. Por aquel entonces, Otegi ya había apostado por una «solución pacífica». Tan convencido estaba de ello que un día de invierno en sede parlamentaria interceptó a su paso sin ningún éxito al aún presidente del PP en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja.

 

Mientras López en 2002 mantenía reuniones «semiclandestinas» con los dirigentes batasunos, Jesús Eguiguren, presidente del PSE, abordaba abiertamente la posibilidad de que ETA entregara las armas con su amigo de la infancia Íñigo Iruin, abogado de Batasuna en el proceso de su ilegalización en 2003 y defensor de presos etarras. Estos encuentros propiciaron que entre finales de 2003 y el primer semestre de 2004 destacados líderes del socialismo vasco se entrevistaran con Josu Ternera, dirigente de ETA a quien se atribuye la redacción del documento de Anoeta de Batasuna del 14 de noviembre de 2004, en el que se apuesta por la negociación con el Gobierno. Otras fuentes incluso aseguran que en 2004 un emisario de Jesús Eguiguren se reunió con Mikel Antza semanas antes de ser detenido en Francia. Estas fuentes no descartan que Antza, que cumple condena en el país vecino, haya tenido, junto con Ternera, un papel destacado en todo este proceso, que desembocó esta semana en el «alto el fuego permanente».

  

2.- La primera carta (marzo 2004/agosto 2004)

 

Cuando Zapatero se convirtió en el inquilino de La Moncloa en abril de 2004, los socialistas vascos le habían allanado ya el camino para una negociación con la banda. De hecho, la organización terrorista remitió en agosto de ese año su primera misiva al Palacio de La Moncloa. Su destinatario, un hombre de la más estricta confianza del presidente, no daba crédito al leer su contenido. Zapatero, por fin, tenía la señal que llevaba un tiempo esperando. A partir de ese instante el jefe del Gobierno encargó a distintas personas contactar con la cúpula etarra, amén del canal abierto por los socialistas vascos. Eguiguren y Francisco Egea, dirigente del socialismo vasco, no podían seguir avanzando en sus encuentros sin comprometer una eventual negociación con la banda. Pese a ello, siguieron reuniéndose con altos dirigentes de Batasuna, que, por otra parte, tampoco podían hablar en nombre de ETA. El dirigente de LAB Rafael Díez Usabiaga jugó en esas reuniones un papel más crucial que Otegi.

 

3.- Toma de temperatura (agosto 2004/mayo 2005)

 

Si el proceso maduraba, el presidente había decidido ya encargar al partido la puesta en escena en el Congreso de los Diputados: una resolución en favor de negociar con la banda, siempre y cuando renunciara a la violencia. Pero antes quería pisar terreno firme. Para él, era clave conocer de primera mano el ánimo de la cúpula etarra. Por eso encargó las «tomas de temperatura» a diversas y dispares personas. Las tomas de temperatura dieron los frutos deseados y posibilitaron el documento de Anoeta del 14 de noviembre de Batasuna. El proceso marchaba sobre ruedas.

 

La guinda la puso ETA, con una segunda misiva al mismo destinatario de La Moncloa, en la que, al igual que en la primera, se mostraba partidaria de abrir una negociación para sondear las posibilidades de entregar las armas definitivamente. Mientras ETA se carteaba con el Gobierno y Zapatero buscaba un canal directo con su cúpula, Batasuna necesitaba como «agua de mayo» concurrir a las elecciones vascas del 17 de abril de 2005.

 

Dos fuerzas políticas, con vínculos con la ilegalizada formación, intentaron con diferente suerte presentarse a los comicios. Aukera Guztiak fue ilegalizada por el Supremo. Mientras, el PCTV corrió mejor fortuna para desesperación del PNV, que fue el primero en dar la voz de alarma. Antes de que se hiciera pública la noticia, el Gobierno había chequeado ya ambas listas. El resultado: la segunda tuvo vía libre.

 

Semanas después, Íñigo Iruin hizo llegar a La Moncloa el mensaje de que la banda estaba dispuesta a entregar las armas. «Esta vez va en serio», transmitió a Zapatero el abogado a través de un tercero. Sólo entonces, el presidente, consciente de que el viento soplaba a favor, acudió al Congreso. Después de lograr en mayo la resolución del Parlamento, aprobada por unanimidad por todo el arco parlamentario, salvo el PP, adoptó dos decisiones cruciales para el desenlace de los contactos.

  

4.- El encargo (mayo 2005/septiembre 2005)

 

En estos meses, Rodríguez Zapatero no descuidó la retaguardia, que en alguna ocasión había flaqueado. Para prevenir, el director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) comenzó a despachar directamente con él desde el mes de junio de 2005. Un mes antes encargó a una persona de su absoluta confianza, probablemente el destinatario de las misivas etarras, dialogar con ETA. El negociador de Zapatero, que llevaba ya meses trabajando en secreto, contactó con la cúpula de la banda terrorista en Suiza.

 

La infraestructura del encuentro corrió a cargo del suizo Julian Thomas Hottinguer, experto en mediación y que ha intervenido en diversos conflictos armados en distintas zonas del mundo, desde Lationamérica hasta Ruanda o Sierra Leona. En los últimos años, Hottinguer se ha dejado ver por el País Vasco.

  

5.- Sin noticias de ETA (septiembre 2005/febrero 2006)

 

Después del verano pasado, los contactos con la cúpula etarra se intensificaron y se sucedieron en Francia, Noruega y Suiza. A todos estos encuentros, acudió el dirigente de ETA Josu Ternera, a quien el propio Ministerio del Interior considera uno de los jefes de la banda. Pero Ternera podría haber asistido a estas entrevistas escoltado por otro miembro de la banda del denominado sector duro. En todo este tiempo, el dirigente etarra ha recabado la opinión de los más reacios de la banda a hablar con el Gobierno, de los que estaban dispuestos a seguir con la escalada de atentados y a volver a asesinar.

 

Pero el negociador de Zapatero consiguió arrancar a la cúpula etarra varias concesiones. La primera, que no habría atentados con víctimas. Y la segunda, que primero tendría que renunciar a la violencia antes de cualquier prebenda. Ternera se comprometió a atar en corto a los suyos, a cambio de marcar el calendario. Sin embargo, el tiempo pasaba y ETA no daba señales. Sin noticias de la banda, el presidente decidió transmitirle un mensaje a través de la prensa. En febrero, con la solemnidad que el acto requería, Zapatero dijo que «estamos en el inicio del principio del fin, pero antes la banda debe hacer un gesto inequívoco de su voluntad de dejar la violencia».

  

6.- La respuesta (febrero 2006/marzo 2006)

 

El mensaje pareció caer en saco roto y ETA intensificó sus acciones y sus comunicados, ninguno de ellos esperanzador. Sin embargo, el presidente se mantuvo firme y no movió ficha. Había llegado la hora de la banda. Pero aún quedaba el penúltimo sobresalto antes del alto el fuego: las últimas decisiones judiciales sobre Batasuna. El Gobierno tuvo que calmar los ánimos, encendidos después de que el fiscal general del Estado solicitara el 10 de marzo el ingreso en prisión de Otegi. Ese mismo día por la tarde, un alto cargo del Ejecutivo telefoneó a Cándido Conde-Pumpido para advertirle de la inminencia de declaración de alto el fuego y de lo erróneo de su decisión, a la que estaba abocado por ley.

 

7.- Operación «verificar» (desde el 22 de marzo 2006)

 

El presidente del Gobierno ha recurrido a la experiencia de treguas pasadas para no cometer los mismos errores. Por tanto, no dará, como en anteriores ocasiones, ni un paso hasta no cotejar -«verificar», según la terminología que empleó el viernes- que es real el alto el fuego permanente. A Zapatero sólo le importan los hechos. Por eso no acercará a ningún preso etarra ni acudirá a solicitar la autorización del Congreso de los Diputados para abrir una negociación con la banda hasta no comprobar empíricamente que han desaparecido la extorsión, el chantaje, el denominado «impuesto revolucionario» y la «kale borroka» (violencia callejera). El jefe del Gobierno esperará con calma y prudencia a verificar que el alto el fuego es real. Sólo entonces comenzará a desarrollar su «hoja de ruta».

 

Zapatero anunció a Villepin la noticia días antes

 

Sobre el proceso que se abre a partir de ahora pesa una incógnita de la que pende un desenlace exitoso del mismo: qué salida ha ideado Zapatero para los casi 200 reclusos etarras que cumplen condena en Francia. Según confirmaron a LA RAZÓN fuentes del socialismo vasco, el jefe del Ejecutivo ya abordó hace meses esta cuestión con el primer ministro francés, Dominique de Villepin. Unos días antes de que ETA hiciera público su alto el fuego, el presidente del Gobierno se reunió en La Moncloa con Villepin. Durante la conversación, que se prolongó con un almuerzo, el presidente español informó a su homólogo galo de la inminencia del anuncio de un alto el fuego permanente. Ambos mandatarios volvieron a analizar la solución al problema de los presos etarras en Francia, que pasa «necesariamente» por la salida a la calle de estos reclusos, en el momento en el que Zapatero decrete una amnistía para algunos de los miembros de la organización. Si el proceso evoluciona, los primeros en salir serán los que no tienen delitos de sangre.

 

Los tres hombres del presidente

 

José Luis Rodríguez Zapatero no ha estado solo en estos veinte meses de tiras y aflojas con la organización terrorista. En su decisión de acabar con ETA le han arropado tres hombres de su absoluta confianza. Incluso, según fuentes solventes, al menos uno de ellos podría haber participado en las reuniones con la cúpula etarra. Los tres han conocido los momentos críticos y álgidos por los que ha atravesado el proceso. Julián Lacalle, director general del área de nacional de La Moncloa y navarro de nacimiento, puso en su día al servicio del presidente su profundo conocimiento de la situación vasca. Lacalle y el leonés comparten amistad desde hace años. Lacalle ha jugado, en alguna ocasión, un destacado papel de correo de mensajes.

 

José Miguel Vidal Zapatero, primo hermano del jefe del Ejecutivo, también ha compartido el secreto mejor guardado estos meses. El tercer hombre, que está en la «confidencialidad», es un buen amigo de Zapatero, con quien ha compartido campaña electoral y el triunfo de las elecciones del 14 de marzo.

 

Además, el religioso redentorista irlandés Alec Reid, junto con el sacerdote vizcaíno Joseba Segura, han jugado un papel clave. Reid ha hecho gala de sus buenos oficios en mediaciones en «conflictos» y aunque su interlocución se ha reducido a Otegi, ha auspiciado la participación de miembros del IRA en la «pacificación».

 

 

Una información de Inmaculada G. de Molina publicada en el diario LA RAZON el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Rajoy 'juega' en campo ajeno

Por Sin Pancartas - 11 de Abril, 2006, 3:01, Categoría: General

El presidente del PP, Mariano Rajoy, manifiesta que "La obligación del Gobierno es la derrota de ETA. Ése debe ser el objetivo del Gobierno. No caigamos ahora en síndromes de Estocolmo" y recuerda que nos encontramos ante la cuarta tregua de ETA y "las experiencias anteriores no fueron buenas".

 

"Los socialistas están horrorizados con el Estatut"

 

 

Madrid - Después de casi siete meses de incomunicación, Mariano Rajoy (Santiago de Compostela, 1955) se entrevistará el martes con el presidente del Gobierno. El motivo, el anuncio de ETA de un alto el fuego permanente. En una entrevista el viernes para La Vanguardia, el presidente del PP analiza la nueva situación política y otros acontecimientos recientes, como la aprobación por el Congreso del Estatut, que ha profundizado la falta de entendimiento con José Luis Rodríguez Zapatero.

 

– Nos encontramos ante una encrucijada histórica que sin duda va a requerir inteligencia política por parte de todos.

 

– Sí, es verdad. En este momento lo más importante es tener mucha prudencia. Estamos ante la cuarta tregua de ETA y las experiencias anteriores no fueron buenas. Aunque sólo sea por eso, hay que tener mucha cautela y actuar con mucha inteligencia.

 

– Usted ha sido el dirigente político más escéptico sobre el anuncio de ETA. Es poco creíble que no esté más esperanzado que hace una semana.

 

– ETA tenía declaradas dos treguas parciales, una que afectaba a Catalunya y otra, a cargos electos. Lo único que debemos hacer, y que debe hacer el Gobierno, es constatar que ETA quiere dejar definitivamente las armas. Si esto se produce, el problema estará resuelto, pero yo tengo la obligación de decir la verdad, y la experiencia me aconseja ser muy cauto.

 

– Pero el PP lo hace con un discurso sin sitio para la esperanza.

 

– ETA sabe que no tiene ninguna posibilidad de ganar. ETA sabe que no puede imponer sus ideas por las armas, porque estamos en una Europa democrática y en el año 2006. En este sentido, creo que a ETA se la ha vencido ya, aunque pueda seguir matando, extorsionando y chantajeando. Y quien ha vencido a ETA es la sociedad española y, dentro de ella, aquellos que han aguantado el tipo con mayor entereza: primero las víctimas, luego muchos cargos electos y muchas personas en el País Vasco, que son los que peor lo han pasado y han visto condicionada su vida. También jueces que han sido muy eficaces y enormemente útiles, y luego quienes apoyaron todas las medidas que tenían por objeto derrotar a ETA. El problema más importante que tenemos ahora es que ETA puede tener la tentación de intentar conseguir, dejando de matar, lo que no ha conseguido matando.

 

– Ya, pero ¿por qué un discurso tan pesimista?

 

– No se puede caer en un síndrome de Estocolmo. Lo que me gustaría decir a los españoles es que a ETA no se le debe nada. Igual que a una persona que circula por un carril indebidamente no se le premia porque pase a circular por el carril adecuado, con ETA ocurre exactamente lo mismo.

 

– En eso no está usted muy lejos de lo que dice el presidente del Gobierno cuando señala que no se va a pagar precio político.

 

– El martes tendré una entrevista con el presidente del Gobierno, y después de esa charla podré emitir un juicio sobre su pensamiento. Para mí, y espero que para el presidente del Gobierno, no se puede pagar ningún precio político.

 

– Ha dicho que en todo este proceso la información que ha tenido del Gobierno ha sido nula, ¿qué espera del presidente el martes?

 

– Yo viví una tregua, la de 1998, que el gobierno conoció al mismo tiempo que el resto de los ciudadanos españoles, porque no había habido ningún contacto previo. Luego, al cabo de mucho tiempo, supimos que esa tregua fue producto de un acuerdo entre el PNV y ETA. Yo le voy a preguntar al presidente del Gobierno si hay algo que se haya negociado con la organización terrorista antes de que declarara la tregua, y luego le diré lo que en mi opinión hay que hacer. Que en ningún caso cabe ninguna negociación política, y que el Estado de derecho no está en tregua, y por tanto los jueces y las fuerzas de seguridad deben desarrollar su función. En tercer lugar, le diré que cuide a las víctimas, que son los auténticos vencedores y las personas que más han hecho para derrotar a la organización terrorista. Ésa va a ser mi posición, que transmitiré al presidente del Gobierno con la convicción de que el Gobierno es el que tiene que dirigir la política antiterrorista y llevar la iniciativa.

 

– ¿La unidad de las fuerzas democráticas sí ha de tener precio político? Es decir, en un asunto de Estado como éste, la gente se pregunta por qué el PP no apoya incondicionalmente al Gobierno como ocurrió en otros momentos y suele ocurrir en los países del entorno europeo. Muchos ciudadanos no acaban de entenderlo.

 

– Es que los apoyos incondicionales... La pregunta que yo me hago es: ¿haga lo que haga el Gobierno, la oposición debe apoyarle? Cuando nosotros estábamos en el gobierno, he sido ministro del Interior y vicepresidente primero, yo hablaba con el PSOE, compartía información, objetivos y estrategias. La puesta en marcha de la ley de Partidos se hizo en el verano del 2002, veraneando yo, y el señor Rodríguez Zapatero también, en Galicia. Allí decidimos poner en marcha la ley de Partidos, que terminó en la ilegalización de Batasuna. Lo que había entonces era una política absolutamente compartida, y eso es lo que a mí me gustaría.

 

– La sociedad vasca y la sociedad española han recibido con cautela pero con evidente satisfacción el anuncio de alto el fuego. Según cual sea su actitud, el PP va a correr el riesgo de parecer que pone palos en las ruedas o, cuando menos, y perdone la expresión, que actúa de aguafiestas.

 

– Mucha gente ha hecho el discurso de que ETA ya se ha terminado, de que esto se acabó, de que esto es un gran triunfo. Nosotros seguimos esperando un comunicado que anuncie la disolución de ETA. Por eso insisto en que ésta es la cuarta tregua. Ojalá sea la definitiva, pero hay que decirle a la gente que tenemos que ser prudentes, y que ahora se trata de que el Gobierno constate que ETA tiene la voluntad de dejar definitivamente las armas. Es el único paso que hay que dar en este momento.

 

– Mucha gente puede llegar a pensar que el PP adopta esta actitud distante con el Gobierno y respecto al proceso de paz porque está en la oposición y porque si el proceso acaba teniendo éxito, quien va a capitalizarlo será a lo mejor el presidente Zapatero.

 

– Estos asuntos jamás me los plantearé en términos de capitalización política o de interés partidista. He vivido las suficientes cosas, he acumulado el suficiente acerbo y he visto tanto, que jamás me puedo plantear esto en términos de utilización política. Sí quiero recordar que hay mucha gente que ha sufrido mucho y a la que la sociedad le debe mucho: las víctimas, los concejales no nacionalistas del País Vasco, que todavía siguen con escolta, jueces, miembros de las fuerzas de seguridad. Ellos, junto con la sociedad española que ha aguantado 30 años el chantaje, serán quienes habrán ganado la batalla, si esto se convierte en el final de ETA.

 

– ¿Hasta qué punto, señor Rajoy, su partido vive una situación de desgarro interior, por considerar que lo que ocurre es en buena medida el resultado de la política antiterrorista de los gobiernos del PP?

 

– Yo no lo vivo con ningún desgarro interior. Efectivamente, la política antiterrorista de los últimos ocho años fue buena. No era sólo del PP, era del gobierno y del PSOE, apoyada por las fuerzas de seguridad, por los jueces, y donde hubo una enorme colaboración internacional. Todos los que hicieron esa política en esos años han dado lugar a que la posición de ETA sea mucho más débil.

 

– Usted brinda su apoyo al presidente del Gobierno siempre que no pague precio político, como sería modificar el estatus político del País Vasco de acuerdo con las reivindicaciones de la izquierda abertzale, a lo que nadie parece dispuesto, pero ¿consideraría usted precio político introducir cambios en la política penitenciaria o medidas que permitan la excarcelación de presos mediante la interpretación magnánima de la ley?

 

– Sí. En este momento sería un error descomunal mandar un mensaje así. No se puede, desde el Estado de derecho, dar ni un solo mensaje en ese sentido, en estos momentos.

 

– El fiscal general del Estado ha dicho que habrá que tener en cuenta la nueva situación.

 

– No estoy de acuerdo. Llegó incluso a decir que se plantearía si iba a pedir o no prisión para Otegi. Rectificó y acertó, y hay que celebrarlo, porque el Estado de derecho no está en tregua.

 

– De todas maneras, señor Rajoy, ¿el final de la violencia puede ser dialogado, o no?

 

– ¿Qué quiere decir que puede ser dialogado? El final de la violencia se producirá cuando ETA deje definitivamente las armas. Aquí no se trata de hacer negociaciones políticas ni de nada. No debemos olvidar que no debemos nada a ETA. La sociedad no tiene una deuda con ETA. Quien tiene una deuda con la sociedad española es ETA. No se puede decir a la gente que vamos a ceder en nada, ¿en qué vamos a ceder?

 

– Una cosa es la negociación y otra el diálogo...

 

– Lo que tiene que hacer el Gobierno es constatar que ETA quiere dejar definitivamente las armas, y al Gobierno corresponde plantear qué quiere hacer para constatar eso. Espero que el martes el presidente me diga cuáles son sus planes y, puesto que al Gobierno le corresponde decidir la política antiterrorista, una vez conocidos los planes del Gobierno, me posicionaré. Quiero ser constructivo y lo seré para ayudar al Gobierno a lograr el fin de ETA.

 

– Se lo decía porque no existen modelos de referencia en ninguna parte del mundo de que un conflicto se resuelva sin diálogo.

 

– Eso tiene que plantearlo el Gobierno, pero insisto, precio, en ningún caso.

 

– ¿Estaría de acuerdo, señor Rajoy, en que se tiene que tener en cuenta el dolor de las víctimas, pero sabiendo que el objetivo es ganar la paz para que no haya más víctimas?

 

– La obligación del Gobierno es la derrota de ETA. Ése debe ser el objetivo del Gobierno. No caigamos ahora en síndromes de Estocolmo. A un señor que viola la ley se le sanciona, pero cuando luego la cumple no se le premia.

 

– ¿No hay alguna anomalía política en un país en que en cuestiones tan prioritarias como la política antiterrorista y la territorial hay posiciones tan discrepantes entre los dos grandes partidos?

 

– Es una anomalía. En el 2004, en la investidura, ofrecí pactos en cuatro asuntos: lucha contra el terrorismo, modelo de Estado, pacto de Toledo y política exterior. Yo no he roto el pacto antiterrorista, ni le he negado información a la oposición, ni he dejado a la oposición fuera de estas cosas. Yo soy la oposición. Me gustaría que Zapatero se diera cuenta y rectificara. Jamás en la historia, desde 1978, un Estatuto autonómico se aprobó sin el acuerdo de los grandes partidos nacionales. Es una equivocación, porque son reglas de juego, normas de convivencia. Creo que uno de los grandes errores de Zapatero es no querer pactar, modestia aparte, con una de las personas que ha llegado a más acuerdos en España en los temas fundamentales.

 

– El PP votó en contra del Estatut en el Parlament, en septiembre, y ha votado en contra en la comisión Constitucional del Congreso. Los dos textos no son iguales, son tan diferentes que hasta Esquerra Republicana, que votó en septiembre a favor, ha votado en contra en el Congreso. ¿No ha habido ninguna posibilidad de que ustedes se pudieran incorporar, dado que algunas cosas que les preocupaban en septiembre han desaparecido en el Congreso?

 

– Hemos votado algunas cosas con el PSOE, y hemos ayudado a arreglar algunos planteamientos. El problema del Estatut es que es ininteligible y ambiguo, porque Zapatero tiene que explicar en el resto de España que lo ha arreglado y Mas tiene que explicar en Catalunya que no ha cedido en nada. Es ininteligible lo que dice de la eutanasia, de la educación, pero además es claramente inconstitucional. Rompe el modelo autonómico de 1978. He pedido que se vuelva, en los temas que hacen referencia a la nación y la soberanía, a las definiciones del Estatuto de Núria de 1932 y el Estatuto de Sau de 1979, me vale cualquiera. Y lo peor es que es rematadamente malo para los ciudadanos. Es un Estatut que da un poder desmesurado a quien esté en la Generalitat, y se lo quita a la sociedad civil. El intervencionismo que destila es sorprendente. No tengo ningún prejuicio en este tema, he pactado muchas cosas a lo largo de mi vida, pero no puedo decir a la gente que esto es bueno, cuando gente como el propio presidente de la Generalitat lo ha criticado o un conseller lo ha calificado de desastre. Cuando un dirigente político como Duran Lleida ha dicho que ha sido fruto de puro tacticismo y que Maragall había querido ser más nacionalista que CiU, y CiU más que Esquerra. Todo ha sido un sinfín de disparates, y no voy a engañar a la gente. Pido que haya un debate de argumentos, y no de eslóganes.

 

– El president Maragall y el conseller Carretero lo han criticado porque lo consideran insuficiente, no porque sea demasiado amplio.

 

– Lo han criticado por diversas razones. La situación del presidente del Gobierno ha pasado del como venga al como sea. No tiene más objetivo que quitarse del medio el Estatut, “aparta de mí ese cáliz”. Aquí nadie se ha preocupado de los intereses generales, de en qué beneficia a la gente. Todos dicen una cosa en público y otra en privado. Jamás he oído a un dirigente socialista defender en privado este Estatut. CiU tampoco cree en una parte muy sustancial, ¿por qué entonces lo aprobamos?, porque no hay valentía y porque sólo beneficia a la clase política que está o pueda estar en la Generalitat.

 

– Decir que usted sí dice la verdad es tanto como decir que los partidos que apoyan el Estatut mienten, pero se han puesto de acuerdo desde los verdes de ICV hasta el PSOE; desde el PSC, que gobierna en Catalunya, hasta los nacionalistas moderados con los que ustedes han pactado.

 

– Sí, pero no se lo creen. Te lo dicen en privado. Saben que no es un buen Estatut, pero también que después del espectáculo de más de dos años la paciencia de la gente ya se ha agotado y tienen que sacarlo como sea. Alguien tiene que decirlo: pedir la retirada, o que se arregle.

 

– Podrán ustedes hacer las críticas que consideren oportunas, pero no estamos ante un Estatut que rompa España. De ninguna manera.

 

– Lo explicaba muy bien el otro día un importante catedrático de Ciencia Política, Antonio Elorza: hemos creado un Estado dual y si se generaliza, vamos hacia una confederación de estados. Es un Estatuto que impone al Gobierno la obligación de dialogar y pactar sus políticas con los estados autonómicos. Hacemos lo contrario de lo que están haciendo la señora Merkel y los socialdemócratas alemanes.

 

– ¿Se puede gobernar España o ser, el PP, alternativa de gobierno con el rechazo frontal de los principales partidos catalanes?

 

– Se puede ser alternativa al gobierno. Es mucho más fácil pactar con quien tiene principios, convicciones, quien dice las cosas claras, que con quien no sabe adónde va y está en el puro tacticismo y dice un día una cosa y al día siguiente la contraria. Es mucho más fácil entenderse con gente seria, de palabra, que con gente que lo fía todo a un relativismo. El relativismo con que se están comportando desde el Gobierno de España me produce miedo. El relativismo en el que nos ha introducido el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero es letal para España.

 

– Digáselo a los ciudadanos: cuando gobierne el PP, ¿tomará la iniciativa parlamentaria para reformar el nuevo Estatut? Y si sale como está ahora, ¿lo llevarán al Tribunal Constitucional?

 

– El problema es que no se va a poder aplicar. Se está jugando con la gente. No sé qué vamos a hacer. Veremos cómo sale del Senado, pero, en cualquier caso, cumpliremos con nuestra obligación y haremos lo mejor para el interés de los catalanes y de los españoles. Ahora bien, hoy el Estatut es contrario a la Constitución.

 

– Si hoy fuera el último día, ¿presentaría hoy recurso ante el Tribunal Constitucional?

 

– Hoy no es el último día, pero voy a presentar una propuesta para que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre este texto antes de ser sometido a referéndum, que haga un informe previo, después de ser aprobado por las Cortes.

 

– Las Cortes han reconocido la existencia política de la nación catalana; ¿está de acuerdo con esta aseveración?

 

– Evidentemente, la han reconocido. Lo ha dicho bien el líder de CiU, a pesar de que el PSOE diga lo contrario. Según el señor Mas, el término nación es un reconocimiento de las Cortes a un acto de soberanía del Parlament, mientras que, según el señor Zapatero, no significa nada. Tanto si no significa nada como si significa lo que dice el señor Mas, pido que se retire. Si no significa, porque es absurdo, y si significa, porque liquida la España constitucional.

 

– Pero ¿qué repercusiones le atribuye?

 

– Si los poderes emanan del pueblo catalán y Catalunya es una nación, es lógica una relación bilateral entre la Generalitat y el Estado; y que se fijen las competencias de una y del otro, y que haya un poder judicial propio... Los socialistas están horrorizados, y no quieren oír la verdad, pero la verdad es que si se aprueba el Estatut, estaremos en un Estado dual, y si se generaliza, como dicen los socialistas, en una auténtica confederación de estados. Nos convertiremos en un Estado débil, el más débil de Europa.  

 

 

Una entrevista de José Antich publicada en el diario LA VANGUARDIA el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Zapatero se confiesa en EL PAIS

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 2:58, Categoría: General

ZP considera "fundamental" la participación de la izquierda abertzale, y reconoce que el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, "ha venido manteniendo un discurso a favor de la esperanza de la paz". En su opinión, "el camino más lógico" para encarar la vuelta a la legalidad de Batasuna "es que se proponga una nueva formación política que abiertamente deje atrás su justificación de la violencia". Sin comentarios…

 

"La democracia debe a las víctimas un pacto de memoria y apoyo" 

 

 

A José Luis Rodríguez Zapatero se le ve sereno. Acaba de volver de Bruselas, donde ha saboreado un momento especial. Los Veinticinco han apoyado y celebrado el que puede convertirse en su mayor triunfo en esta legislatura: el inicio del proceso de paz en el País Vasco tras la declaración de "alto el fuego permanente" por parte de ETA. Una decisión de la banda terrorista que revaloriza, de forma retrospectiva, las declaraciones y guiños del presidente del Gobierno en los últimos meses, tachados por la oposición de ingenuidad política o algo peor, y acogidos a veces también entre sus partidarios con resignación, como muestra de su irrefrenable optimismo. Pero el comunicado de ETA del miércoles ha transformado el paisaje político. En la primera entrevista que concede tras la decisión de la banda, Zapatero considera que es necesario verificar ahora la decisión de los terroristas de abandonar las armas, pero dice que es "un punto de partida suficiente". Aunque es sábado, el presidente viste traje y corbata, en tonos azulados, igual que la camisa, para la entrevista con EL PAÍS, celebrada en el palacio de la Moncloa. Su discurso respecto al futuro del proceso de paz en Euskadi ha ganado peso y gravedad, si cabe. ¿Tiene una hoja de ruta en la cabeza? Asegura que la tiene. Hay un método y tres o cuatro ideas. Pero todo pasa por la unidad de los demócratas. Para empezar, el martes recibirá a Mariano Rajoy. La idea del presidente es convencer al líder del PP de que el momento político que vive este país, por lo que respecta al terrorismo y al proceso de paz en el País Vasco, tiene poco que ver con la contienda habitual entre partidos. Más bien recuerda, por su excepcionalidad, al tiempo histórico del inicio y consolidación del actual periodo democrático. Recién elegido secretario general del PSOE, en el verano de 2000, en su primera entrevista como líder de la oposición con el presidente Aznar, le prometió toda su colaboración en la lucha antiterrorista y le expresó su deseo de que bajo su mandato se pusiera fin al terrorismo de ETA. Seguramente confía en que el actual líder de la oposición le conceda el mismo aval.

 

Pregunta. ¿Qué hace de esta declaración de alto el fuego de ETA algo distinto de las treguas anteriores y concretamente de la de 1998?

 

Respuesta. Hay tres elementos. El primero, que es la primera vez que ETA hace un alto el fuego permanente, con el significado que ese término tiene, con la evocación manifiesta de lo que fuera la declaración del IRA en 1994. El segundo es la propia explicación del alto el fuego permanente, de la voluntad de abrir un proceso democrático. El lenguaje y los contenidos son inéditos en las expresiones de la banda terrorista. En tercer lugar, que es fruto de un proceso de tres años sin víctimas mortales, y, seguramente, de una reflexión profunda de todo lo que podemos llamar izquierda abertzale.

 

P. ¿Cuánto hay en esta declaración de exigencia del Gobierno y cuánto de proceso de maduración propio de la banda?

 

R. El marco de la exigencia del Gobierno es la resolución del Parlamento del debate sobre el estado de la nación de mayo. Es decir, una voluntad inequívoca de abandono de las armas. La expresión alto el fuego permanente necesita un contraste, una verificación de que eso representa la voluntad de abandono definitivo de las armas, pero es un punto de partida suficiente.

 

P. Se echa de menos alguna renuncia expresa a otras formas de violencia, como la extorsión económica, el recurso al vandalismo callejero, la kale borroka...

 

R. Es evidente que para el Gobierno son elementos sustanciales de la verificación de esa voluntad de abandono definitivo de la violencia. En la tregua de 1998 había una excepción expresa a lo que llamaban tareas de "abastecimiento". Ahora no está esa excepción expresa, hay una especie de silencio que desde luego el Gobierno tiene que comprobar que, en efecto, incluye cualquier tipo de actuación de las que ha venido haciendo habitualmente ETA.

 

P. ¿Se pueden descartar accidentes en este proceso?

 

R. No. Hemos manifestado que el proceso será largo, duro y difícil. Como todo el mundo puede comprender, estamos hablando de 40 años de violencia, de muchas personas implicadas en la violencia, y aunque mi deseo es que no haya ningún accidente, nadie puede descartarlo.

 

P. ¿Qué recomendaría a los empresarios, comerciantes y profesionales que han estado sometidos durante muchos años a la extorsión económica? ¿Qué deben hacer si vuelven a recibir una amenaza de esta naturaleza?

 

R. Es fundamentalmente el Gobierno quien tiene que intentar que eso no se produzca, garantizarles, como a todos los ciudadanos, la seguridad y la libertad, y que no sucedan exigencias de esa naturaleza. Tengo la expectativa de que eso puede haberse cortado. El Gobierno será muy firme con cualquier acto de naturaleza delictiva.

 

P. En su discurso de investidura usted habló del final del terrorismo como uno de los objetivos de esta legislatura. ¿Qué peso concede a la atrocidad del 11-M en este proceso de inflexión de ETA?

 

R. Es un factor más. No cabe ninguna duda de que el espanto llegó a una magnitud infinita con el atentado terrorista del 11 de marzo. Mi percepción es que hubo tanta repulsa social, cívica y moral a ese atentado en el País Vasco como en el conjunto de España, y que puso de manifiesto el radical sinsentido y la locura que supone matar a gente inocente.

 

P. ¿Qué sintió cuando recibió el primer mensaje de la organización terrorista diciendo que estaba dispuesta a abrir una nueva vía?

 

R. Pues lo que he expresado en muchas ocasiones. Que el fin de la violencia era el destino de ETA, y que eso exigía dar pasos determinantes. En más de un acto público en Euskadi dije que una vez que se ponga fin a la violencia, la democracia, todas las democracias, sabe dar pasos para cerrar problemas, incluso de la envergadura histórica que éste ha tenido.

 

P. ¿Recuerda qué sintió personalmente el día que leyó el primer mensaje de ETA en agosto de 2004?

 

R. Esos mensajes habían sido muy frecuentes, tanto en la etapa de Felipe González como en la de Aznar. He comprobado luego en conversaciones con dirigentes del PP que misivas de una u otra naturaleza eran frecuentes. Por tanto, tuve un 50% de escepticismo y un 50% de análisis serio de lo que podía representar.

 

P. Se ha tomado los meses que van hasta el verano para verificar la voluntad inequívoca de ETA de renunciar a la violencia. ¿Es suficiente?

 

R. Es un margen razonable para abrir el diálogo, y en su caso la negociación, con la banda terrorista si el conjunto de las fuerzas políticas así lo estiman conveniente. Si la decisión es la que todos esperamos, podremos comprobarla en poco tiempo.

 

P. Es obvio que la declaración del miércoles de ETA se ha fraguado en múltiples contactos con intermediarios. Eso ha llevado a algunos a hablar de una negociación encubierta...

 

R. El elemento fundamental para que hayamos podido llegar a esto es, sin duda alguna, la propia reflexión de ETA. Ésa es la condición primera de todas. En segundo lugar, sólo faltaría que el Gobierno democrático de un país, que es la octava potencia del mundo, con 44 millones de habitantes y un Estado de derecho muy serio, no tuviera capacidad de tener información y de saber que hay personas, muchas personas, cuya tarea hay que reconocer, que han estado empujando, que han estado influyendo para que ETA diera este paso.

 

P. Hay un momento preciso en el que usted cree que esto va en serio. ¿Podría situarlo?

 

R. Esto en parte corresponde a mi responsabilidad como presidente del Gobierno y a mi obligación de mantener reserva de la información de la que he dispuesto. Y creo que todo el mundo lo puede entender perfectamente. Ni siquiera es conveniente que diga en qué momento tuve la convicción de que podíamos estar en el principio del fin. Pero es verdad que todos los elementos que se han ido produciendo, especialmente desde el principio de 2005, han ido abonando esa idea, y creo haber tenido bastante prudencia para tener un alto grado de probabilidad de que podríamos estar en el principio del fin. Pero la parte más decisiva es lo que puede ser un diálogo entre el Gobierno y ETA. Digo que será la más decisiva porque en ella necesariamente tiene que haber el concurso de todas las fuerzas políticas y, muy especialmente, del Partido Popular. La historia demuestra en situaciones parecidas que llegar hasta el 70% o el 80% del objetivo es mucho más fácil que el tramo final. Por tanto, tenemos buenas condiciones para que sea el principio del fin, pero todavía nos falta un recorrido que exige gran inteligencia política, gran cautela. Y, claro, como presidente del Gobierno, también cuanto más apoyo tenga el Gobierno, pues mejor.

 

P. ¿Cuánto ha aprendido del proceso irlandés y de sus contactos con Tony Blair para abordar este proceso?

 

R. En todas las conversaciones que he tenido con Tony Blair hemos hablado siempre del terrorismo, de ETA, del IRA y de cómo fue el proceso. También he tenido dos conversaciones muy interesantes con Bertie Ahern, primer ministro irlandés. Y alguna información nos han ido aportando durante este tiempo. Hay tres conclusiones decisivas de la experiencia irlandesa. La primera es trabajar en un ambiente de discreción; la segunda, crear los mínimos vínculos de confianza, y la tercera, no pretender resolverlo todo en una etapa porque es prácticamente imposible. Tiene que ser paso a paso.

 

P. En el caso de Irlanda hubo una ruptura violenta de la primera tregua con dos asesinatos en Londres. Se interrumpieron las conversaciones durante meses hasta que el IRA volvió a declarar otra tregua. ¿Cómo se reconstruyó el proceso después de una ruptura tan abrupta?

 

R. Porque hubo siempre un hilo de comunicación más allá de lo que podría ser un accidente, en este caso tan grave como lo que ocurrió. Ésa es la reflexión que nos han trasladado. Siempre se mantuvo un hilo de comunicación y de mínima confianza.

 

P. ¿Qué espera de Mariano Rajoy en el encuentro del martes y qué le va a ofrecer usted?

 

R. Es evidente que la cooperación o colaboración entre los dos principales partidos es una de las claves del éxito para el fin de la violencia. Mi obligación es contar con Mariano Rajoy como si actuáramos en una misma línea y en una posición común. Tengo confianza en Mariano Rajoy para abordar este proceso. El momento político que se ha abierto después de la declaración de alto el fuego está más cerca de lo que, salvando todas las distancias, pudo ser el proceso de consolidación de la democracia que de la contienda política normal. Todos tendremos que tener altura de miras, generosidad y saber que trabajamos no pensando en las próximas elecciones sino en el futuro de este país y especialmente de Euskadi. Ayer por la noche recibí muchas llamadas de cómo la gente estaba en la parte vieja de San Sebastián en un estado de ánimo que no se recordaba, en un clima de serenidad, de esperanza. Eso tiene un alcance histórico.

 

P. En reuniones anteriores con Rajoy ha habido versiones discrepantes sobre la información que le ha facilitado. Incluso supuestas filtraciones a algún medio de comunicación han enturbiado el necesario clima de confianza. ¿Ha despejado todas las dudas a este respecto?

 

R. Cuando di la rueda de prensa en la que utilicé la expresión del principio del fin, es verdad que hablé de la confianza; luego me percaté inmediatamente de que no me había explicado bien. Yo no quise decir que no tuviera confianza en Rajoy. He repasado un poco cómo fue mi expresión y es verdad que era ambigua, que se podía entender de otra manera. Lo que quise decir es que él tenía que tener confianza en lo que yo le informaba y en la dirección que yo llevaba. Que si esa confianza no existía era difícil que pudiéramos entendernos y compartir la estrategia. Eso fue lo que quise decir. Es verdad que si luego intentas aclarar estas cosas es casi peor, pero realmente fue eso lo que quise decir. Las veces que hemos hablado antes del alto el fuego tuve la impresión de que era escéptico, y lo entiendo, pero no estaba cerrado del todo. Para que tuviera un análisis distinto de la situación era necesario que pasara algo como lo que ha pasado, la declaración de alto el fuego permanente de ETA. Diré que entiendo esa percepción: por la experiencia de las décadas anteriores y porque es imposible que pueda compartir exactamente las sensaciones y el conjunto de información que yo tengo como presidente del Gobierno. Me ha pasado incluso con gente de mi familia, personas que confían ciegamente en mí y que mantenían un fondo de escepticismo que se les notaba en los ojos. Yo creo que eso era lo que había hasta ahora. Es verdad que siempre, tengo que decirlo claramente, más allá de que hayamos tenido momentos duros en el Parlamento y en el debate público, como es conocido, hemos tenido una relación personal muy fluida. Y hemos hablado con mucha confianza todo el tiempo.

 

P. Algunos piensan que quizá sus proclamas de optimismo han podido perjudicar el proceso...

 

R. Yo siempre he actuado en política con el propósito de intentar anticipar por dónde tienen que ir las cosas, de intentar poner al país ante un horizonte que creía posible. Me parecía fundamental que la opinión pública supiera que estaba trabajando en esto, que estaba luchando por esto y que estuviera preparada por si teníamos la fortuna de poder vivirlo. No ha sido casual mi insistencia en los discursos a favor de la paz y de que existían posibilidades. Era un análisis racional, y buscaba también anticipar y preparar a la sociedad. Ahora digo que será largo, duro y difícil. Aunque todo el mundo pueda entender lo que se siente siendo el presidente del Gobierno y despertarme el viernes por la mañana sabiendo que miles de personas en Euskadi a partir de ese momento iban a vivir de una manera radicalmente distinta, que iban a sentir la vida de otra manera. Es una sensación intransferible. A pesar de que no puedo ocultar la emoción que eso me produce, estoy obligado a tener la cautela, la prudencia y la frialdad suficiente como para saber que lo que tenemos por delante es una tarea ingente.

 

P. ¿Tiene una hoja de ruta?

 

R. Sí claro, por supuesto.

 

P. ¿Podría adelantar algo?

 

R. En una entrevista en EL PAÍS, del 17 de octubre de 2004, ya respondí a la pregunta de si el Gobierno trabajaba en un plan para acelerar la disolución de la banda y dije que no debía ni podía anticipar ninguna eventualidad en ese terreno por pura lógica. Lo importante para ganar una batalla de esta naturaleza es no contar la estrategia.

 

P. O sea, que hasta ahora la única hoja de ruta que tenemos es su comparecencia en el Congreso.

 

R. Evidente. Pero hay tres o cuatro ideas fundamentales de esa hoja de ruta y un método. El método es la unidad de los demócratas, imprescindible, esencial. En estos momentos es el objetivo en el que más me voy a empeñar en esta primera fase. Hay tres puntos básicos. Primero, comprobar que estamos ante el fin de la violencia, de cualquier tipo de violencia. Segundo, que la política sólo se puede hacer desde la política y desde las reglas democráticas y desde las leyes; y que todo el mundo cabe en la democracia, todo el mundo que actúe democráticamente. Ésa es la grandeza de la democracia. Que tiene el alma y las reglas para integrar a todo el mundo que use medios democráticos para defender las ideas que quiera. Tercero, tenemos un aspecto fundamental que tiene que ver con todas las personas que han estado implicadas en las acciones terroristas, terreno que será lógicamente difícil, que llevará tiempo y que exigirá, de manera esencialísima, el concurso de todas las fuerzas políticas, de la opinión pública, de la sociedad y, por último, la tarea a plazo más largo, que es refundar la convivencia social en Euskadi.

 

P. Las encuestas, concretamente la que publicamos hoy, expresan un amplísimo apoyo social a que el presidente del Gobierno explore las vías para llegar a un final definitivo de la violencia y, simultáneamente, una enorme resistencia a adoptar medidas de gracia con quienes han cometido actos atroces...

 

R. Creo que es un poco prematuro hablar de esto. Nos va a llevar mucho tiempo hablar de estas cuestiones. No es aún tiempo de hablar de la reinserción, llegará a su momento. Eso supondrá que las cosas avanzan bien, pero no ha llegado ese momento y creo que sería muy poco apropiado que yo hiciera ningún pronunciamiento en ese sentido, aunque tengo un esquema en la cabeza, lógicamente.

 

P. En el comunicado ETA exige a los Gobiernos de España y Francia que pongan fin a la represión.

 

R. La democracia está capacitada para integrar a los que dejen atrás o rechacen la violencia, desde la propia democracia y desde el respeto a todas las leyes y a todas las reglas del juego. Por tanto, por supuesto que el Estado de derecho y el Estado en general va a seguir cumpliendo las obligaciones que tiene, y ojalá podamos en un tiempo razonable hablar de esto en otros términos, pero el Estado no ejerce represión, el Estado hace cumplir las leyes.

 

P. Arnaldo Otegi ha sido uno de los portavoces de la izquierda abertzale en ese proceso. Dentro de unos días va a comparecer ante un juez que podría eventualmente decretar su ingreso en prisión. ¿Sería esto un accidente?

 

R. No cabe duda de que Otegi ha venido manteniendo un discurso a favor de la esperanza de la paz, y es fundamental que la izquierda abertzale participe en el proceso de la paz. Pero hay que respetar las leyes y a los jueces, y la primera persona que lo debe hacer es el presidente del Gobierno. Todo el mundo puede pedir cosas y criticar al Gobierno, pero un Gobierno no puede influir en las decisiones de un juez.

 

P. Después de algunas contradicciones, Juan José Ibarretxe ha decidido al fin aplazar hasta después del verano la convocatoria de la mesa de partidos...

 

R. Los próximos días voy a hablar con el lehendakari. No creo que debamos tener unos plazos cerrados ni dar por certificada la metodología de las mesas, que en mi opinión está superada. Creo que la dinámica va a ser distinta. No me cabe ninguna duda de que en la medida en que el fin de la violencia se toque con las manos y que vaya acompañado por el compromiso de la izquierda abertzale con los métodos democráticos, eso producirá un nuevo escenario político, que deberá inspirarse en la búsqueda de un gran consenso de todas las fuerzas políticas para plantear el futuro político de Euskadi. Sólo con un gran consenso se podrá hacer que el nuevo escenario político que nazca del final de la violencia pueda dar futuro, estabilidad y convivencia.

 

P. El PP ya ha anticipado que no se sentará con Batasuna...

 

R. Antes he dicho que no creo que lo de las mesas sea el mejor concepto para lo que tenemos por delante. El PP es verdad que mantiene unas posiciones muy determinadas en Euskadi, pero creo que dependerá también de cómo evolucionen las cosas. Me voy a dedicar de manera muy especial para que en ese nuevo escenario político, tras lo que puede ser el fin de la violencia, con la izquierda abertzale jugando democráticamente, participe todo el mundo. No avanzaremos si no están todas las fuerzas políticas.

 

P. En 1998 ETA se dirigió exclusivamente a los nacionalistas para gestionar la tregua. Ahora interpela al Gobierno. ¿Quién va a dirigir este proceso?

 

R. ETA no es un elemento de referencia en el proceso político. Como es lógico, lo tienen que protagonizar y dirigir las fuerzas políticas, las que estén dentro de las reglas democráticas. ¿Quién tiene que tener más protagonismo? Creo que todos por igual. Es la manera de que se forje algo serio, sólido, para las generaciones futuras. Mi percepción es que hay un amplio sentimiento de responsabilidad colectiva. La mayoría de los actores políticos, por ejemplo, el PNV, que es un actor esencial en Euskadi, vienen actuando con un gran sentido de responsabilidad; quiero agradecerlo públicamente y creo que ese sentimiento hay que preservarlo.

 

P. La fiscalía de la Audiencia Nacional, bajo el mandato de Eduardo Fungairiño, se mostró en 1998 partidaria de aplicar la ley atendiendo a la nueva realidad social de un posible proceso de paz. ¿Eso vale para hoy?

 

R. Un principio del Estado de derecho establece que el presidente del Gobierno sólo puede dar un mensaje de confianza en los jueces, en los fiscales. Ésta es una democracia madura y sólida, que cuenta con grandes jueces. Estoy absolutamente convencido de que sabrán hacer las cosas bien, con la ley en la mano, y que son plenamente conscientes del momento que vivimos. Tengo absoluta confianza en cómo funciona la justicia en este país.

 

P. ¿Cómo se sintió ayer en la cumbre de Bruselas?

 

R. Tuve dos sensaciones. La primera es que a veces no somos conscientes desde nuestro país de la sensibilidad que hay y ha habido ante el terrorismo de ETA en toda Europa; y la segunda, que tal como se proyectó la noticia al mundo, había la convicción de que la declaración de ETA iba en serio. Ésa era la sensación antes de que comentara con nadie y de que agradeciera las palabras de Chirac. Yo fui incluso un poco más cauto; dije que era un gran principio, pero que había que tener prudencia y mucha cautela, porque queda mucha tarea para ver el final que todos deseamos

 

P. En Francia hay cerca de 200 presos de ETA. Por su territorio se mueve la cúpula de ETA. ¿Qué papel le toca a Francia?

 

R. Francia no ha hecho más que colaborar de manera absolutamente desinteresada y generosa con España en la lucha antiterrorista. Ahora tengo una oferta absolutamente renovada de colaboración plena. Me lo han dicho personalmente el presidente Chirac y el primer ministro Villepin, con el que tuve una reunión prácticamente dedicada a este tema.

 

P. ¿Qué querría decir hoy a las victimas del terrorismo?

 

R. A las victimas del terrorismo: memoria, comprensión y apoyo. Es verdad que ha habido algunas asociaciones que han sido muy críticas con el Gobierno, pero quiero que sepan que el presidente del Gobierno siempre ha comprendido su dolor y que desde ese dolor he entendido sus críticas. Estoy seguro de que estarán a la altura de las circunstancias. Una democracia debe a las víctimas un pacto de memoria, creo que es lo más importante.

 

P. En casi todos los procesos de pacificación que han terminado con éxito ha habido mediadores, facilitadores y verificadores. Así ha sido en Irlanda. ¿Serán necesarios aquí?

 

R. Sí.

 

P. ¿Qué le diría en este momento a Josu Ternera?

 

R. Igual que a todos los miembros de la banda, que piensen en el futuro y que la recuperación sólo es posible con la decisión de poner fin a la violencia y la esperanza de la paz. La fuerza que ha cambiado las cosas ha sido siempre la fuerza de la palabra, de la convivencia y de la democracia. La historia dice que la fuerza de las pistolas y del horror ha representado lo peor.

 

P. Usted ha definido este proceso como largo, duro, difícil. Al final de todo, y aun si acaba bien, será necesaria una tarea de reconstrucción moral de la sociedad vasca.

 

R. Llevará mucho tiempo. Tengo algunas ideas al respecto y algunas personas pensadas para que piloten esa iniciativa si llegamos a ese escenario.

 

P. Ha dicho antes que es prematuro hablar de medidas de gracia. En Irlanda del Norte las cárceles se vaciaron en muy pocos años...

 

R. Hay que combinar los principios de justicia, de responsabilidad por las acciones cometidas con el principio de reinserción. La vía en este punto será lo firmado en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo sobre reinserción. [El documento dice: "La política penitenciaria contemplará las formas de reinserción de aquellos que abandonen la organización terrorista y muestren actitudes inequívocas de arrepentimiento y voluntad de resocialización tal y como establece la Constitución"]. Creo que hay un buen pacto y a eso debemos de atenernos. Sería muy poco serio por mi parte ir más allá en estos momentos. Tenemos un camino largo para llegar a hablar en serio de posibles reinserciones.

 

P. Puede haber acercamiento de presos.

 

R. Acercamiento de presos no es reinserción, es política penitenciaria. Una cosa es la política penitenciaria y otra la reinserción. Es muy prematuro para hablar de ambas cosas, pero sobre todo de reinserción, que es un tema de una gran sensibilidad. Pero insisto en que la guía para este punto será el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

 

P. ¿Cómo se puede articular la vuelta a la legalidad de Batasuna, se ha planteado derogar la ley de Partidos?

 

R. El camino más lógico es que se proponga una nueva formación política que abiertamente deje atrás su justificación de la violencia. No hay que derogar la ley de Partidos, al contrario, hay que cumplirla mediante la renuncia a cualquier uso de la violencia.

 

P. ¿Se plantea un eventual adelanto de las elecciones?

 

R. En absoluto. Si me apura, más bien todo lo contrario. Siempre he tenido en la cabeza cumplir estrictamente los cuatro años de mandato en la medida en que tuviera el apoyo parlamentario suficiente. En principio, eso parece factible. Sería un acto manifiestamente irresponsable introducir un proceso electoral en medio de esta situación llamémosla histórica.

 

P. El proceso puede durar varias legislaturas....

 

R. Es posible, porque actualmente ya estamos en el ecuador de la vigente legislatura. Tenemos una gran tarea por delante: primero, el fin definitivo de la violencia; en segundo lugar, el reencuentro, la reconciliación en Euskadi, la refundación del espíritu de concordia, el que el futuro pese más que el pasado, el que toda una generación que ha vivido el drama del terror pueda explicar a los niños de Euskadi de hoy que eso fue una etapa de la que afortunadamente hemos salido, y que constituye un acto de orgullo del pueblo vasco el salir de esa etapa. Porque, en última instancia, quienes van a salir de eso, si los conseguimos, van a ser los vascos; son los auténticos protagonistas. Hay mucha gente, muchos vascos que hoy pueden estar en esa posición de contar a sus hijos con orgullo 'yo lo viví, yo pude contribuir a ello'.

 

 

 

 

Una entrevista de Javier Moreno, Jesús Ceberio y Luis R. Aizpeolea publicada en el diario EL PAIS el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Alcaraz habla para EL MUNDO

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 2:57, Categoría: General

 

«Hay víctimas dispuestas a tomarse la justicia por su mano si excarcelan al asesino de su familia»   

 

 

La sede de la asociación que preside -situada en pleno centro de Madrid- es un autentico hervidero de consultas y visitas, y el teléfono esta desde el pasado miércoles que echa humo. Muchos se interesan por el verdadero alcance del alto el fuego permanente anunciado por ETA, y la inmensa mayoría se muestran cautos, escépticos y desconfiados.

 

Su caso es uno más, igual de dramático y de doliente que el de los 4.000 miembros de la AVT, la mayor asociación de víctimas del fanatismo etarra existente en España y que atiende a más de 6.000 personas. Su vida cambió por completo un 11 de diciembre de l987, cuando un comando etarra y 50 kilos de explosivos arrancaron la vida en la casa cuartel de Zaragoza a su hermano pequeño, Angel, sólo 13 meses menor que él, y a sus dos sobrinas gemelas, Esther y Miriam. El, entonces un discreto peluquero de Torredonjimeno (Jaén), necesitó años y ayuda psicológica para poder volver a mirar los retratos de sus seres queridos, y lo que inicialmente fue una obsesiva pregunta sin respuesta -¿por qué?- se tornó poco a poco en reivindicación y defensa de lo que hoy es la gran bandera de las víctimas: defender la memoria, la justicia y la dignidad.

 

Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, es un hombre sencillo, de lágrima fácil, polémico y controvertido, a quien sus amigos definen como honesto, fuerte y admirable, y sus enemigos consideran un fanático, déspota y vanidoso. El, consciente de que su figura crea polémica, se limita a señalar que cuando acabe todo esto contará la verdad sobre las presiones intolerables a las que ha sido sometida su asociación. Dice que si finalmente hay paz por presos y no se hace justicia, algunas víctimas le han planteado que podrían tomarse la justicia por su mano, y apela a la responsabilidad del Gobierno para que esta historia acabe con vencedores y vencidos.

 

PREGUNTA.- El último comunicado de ETA anuncia el alto el fuego permanente. ¿Es un motivo de esperanza para la AVT?

 

RESPUESTA.- Si éste hubiera sido el primer comunicado de tregua de ETA, la mayoría de la sociedad española estaría desbordada de esperanza y alegría. Pero es el comunicado número 15, y el sentido común y la razón nos llevan a extremar la prudencia y la cautela, porque la experiencia nos ha demostrado que ETA ha utilizado las treguas como algo estratégico para conseguir lo que no ha conseguido con la extorsión, el asesinato y el secuestro.

 

P.- Admita que este comunicado tiene matices muy diferentes de los anteriores, lo que puede suponer el principio del fin, ¿no?

 

R.- Sí, claro que cada comunicado tiene su matiz diferente. Pero el fondo es igual que los anteriores. ETA no anuncia la entrega de las armas, ni hay una rectificación. No piden perdón, y no renuncian a la autodeterminación. Siguen exigiendo a España y Francia que no haya una presión política, judicial y policial.

 

P.- Pues tanto ustedes como las principales asociaciones de víctimas han dicho en un comunicado que el alto el fuego puede ser el principio del fin

 

R.- Esa frase se ha sacado de contexto. Lo que decimos es que este alto el fuego no constituye el final del terrorismo, aunque puede ser el punto inicial de un proceso que conduzca al final. Ello dependerá del acierto del Gobierno y requerirá el acuerdo de los partidos firmantes del Pacto por las Libertades para afrontar con unidad la situación creada con el anuncio de ETA.

 

P.- ¿Y es posible el perdón en tales circunstancias?

 

R.- Eso va en la conciencia de cada uno, en su capacidad de perdonar. No obstante, ese perdón no implica una renuncia a la dignidad y a la justicia.

 

P.- ¿Y a la AVT qué le parece la actitud del Gobierno en este proceso?

 

R.- Lo que pedimos al Gobierno es que las víctimas del terrorismo no podemos ser moneda de cambio de ningún proceso político. Si ETA obtiene con este proceso algunos de los objetivos por los cuales fueron asesinadas, secuestradas o heridas nuestras familias, el Gobierno estará traicionando la buena voluntad, la generosidad de las víctimas, y también el Estado de Derecho, la democracia y a cada uno de los españoles. No podemos permitir que una banda de asesinos, por el hecho de estar amparados bajo unas siglas políticas, puedan tener un trato diferente al de un violador o cualquier atracador de bancos o delincuente común que mata a una persona por robarle una cartera.

 

P.- ¿Qué margen de confianza le dan al presidente del Gobierno?

 

R.- Es José Luis Rodríguez Zapateo quien tiene la responsabilidad de darnos esa confianza. Es él quien tiene que marcar las pautas para que nosotros confiemos en lo que va a hacer. Vamos a mandar una carta al presidente del Gobierno con preguntas muy concretas, muy claras, sobre cuál es el precio que vamos a pagar a cambio de que ETA deje las pistolas. Y ya veremos si su respuesta nos genera confianza o desconfianza.

 

P.- Sé que es muy doloroso, pero... ¿están dispuestos a hacer alguna cesión para que callen las pistolas?

 

R.- ¿Cuál tiene que ser la generosidad de las víctimas, de una persona que ha perdido un brazo, o una pierna? ¿Qué quieren, el otro brazo y la otra pierna? ¿Quieren que les pongamos un piso? Ya hemos sido muy generosos y muy respetuosos con el Estado de Derecho, pidiendo justicia y no tomándonos en ningún caso la justicia por nuestra mano.

 

P.- ¿Qué dicen las víctimas, los asociados de la AVT, cuando le llaman estos días?

 

R.- El Gobierno tiene una responsabilidad enorme de cómo va a dirigir esta negociación, porque si hay paz por presos, si no se hace justicia, el mensaje que se traslada a las víctimas es que no confíen en la Justicia. Y puede pasar, como hemos escuchado estos días en la AVT, que haya víctimas que digan que si excarcelan al asesino de su familia no saben lo que van a hacer, si tomarse o no la justicia por su mano.

 

P.- ¿De verdad le ha llamado gente para decir que se tomaría la justicia por su mano?

 

R.- Sí, hay gente que se tomaría la justicia por su mano. Hemos recibido muchas llamadas en ese sentido, y sería un grave error, porque estaríamos cayendo en el mismo cáncer de los terroristas. De ahí la responsabilidad enorme del Gobierno. Nosotros por nuestra parte ni nos vamos a callar, ni nos vamos a vender por un plato de lentejas ni vamos a rendirnos. Eso está claro.

 

P.- ¿Ustedes aceptarían, por ejemplo, un acercamiento de presos al País Vasco?

 

R.- En la situación actual, cuando estamos hablando de un cese de la violencia, no de la disolución de ETA ni de entrega de las armas, la dispersión hay que mantenerla. En el año 97, cuando estaba en juego la vida de Miguel Angel Blanco, no cedimos al chantaje de ETA, que pedía el acercamiento. Si entonces la sociedad española y el PSOE, el PP e IU no acercaron a los presos para salvar una vida, si entonces no tragamos, ¿por qué hacerlo ahora?

 

P.- Y supongo que tampoco aceptarían posibles indultos o reducción de condenas

 

R.- Por supuesto que no aceptaremos ni un indulto encubierto, ni un tercer grado encubierto. Pero no sólo las víctimas, sino la sociedad española. Cualquier ciudadano de a pie no aceptaría que el asesino de su hijo quede impune porque llega a un acuerdo con un político.

 

P.- ¿Qué diferencia ve entre esto que está haciendo el Gobierno de Zapatero y la última tregua de Aznar?

 

R.- Ninguna. Nosotros entonces decíamos lo mismo, que no era el punto final, y que no aceptaríamos pagar precio político alguno. Ahí están las hemerotecas.

 

P.- ¿Y qué papel tienen que jugar las víctimas en este proceso?

 

R.- Nuestro papel es muy sencillo, y es el que hemos pedido siempre: memoria, dignidad y justicia, y que las decisiones que tome el Gobierno a la hora de llegar al final no conlleven sacrificio de una de esas cuestiones, porque no podemos renunciar a ninguna de las tres.

 

P.- ¿El Gobierno ha traicionado en alguna ocasión la memoria, la dignidad y la justicia que ustedes reivindican?

 

R.- Ha traicionado las tres. La memoria, porque pretenden callar las voces de las víctimas del terrorismo para que no sean molestas en este proceso, porque nosotros somos la conciencia de lo que ha pasado. No se ha respetado la justicia, porque hemos visto al fiscal general que inclina la balanza siempre a favor de los propios terroristas antes que sobre las víctimas. No es de justicia que pueda dejarse de aplicar la Ley de Partidos. Ni que ETA impunemente realice centenares de actos. Y así no se preserva nuestra dignidad.

 

P.- ¿Qué le pareció la recomendación de Conde-Pumpido de que los fiscales tengan en cuenta la nueva situación?

 

R.- Cualquier fiscal general del Estado de cualquier país del mundo mínimamente civilizado y democrático hubiera dimitido después de esa afirmación. Es de una gravedad extrema. Si hubiera alguien por encima de él, le acusaría de prevaricación.

 

P.- ¿Y confía en que Otegi entre en prisión tras la decisión de Grande-Marlaska?

 

R.- Sí, creo que el señor Otegi va a ir a la cárcel. Grande-Marlaska es un gran juez, de una valentía y una fortaleza tremendas, y la pena es que no haya más como él.

 

P.- Vamos, que ustedes desean, como dice Enrique Múgica, que aquí haya vencedores y vencidos

 

R.- Las víctimas no podemos aceptar un final de ETA sin vencedores y vencidos. Nosotros no vamos a consentir que nos hagan invisibles, no vamos a permitirlo. El Gobierno no puede invisibilizarnos, porque los verdugos serían los verdaderos héroes de este proceso, serían los que habrían vencido.

 

P.- Pero en el mismo momento en que ETA no mate, los demócratas ya habríamos vencido a los asesinos, ¿no?

 

R.- Depende de por qué deje de matar ETA. Si ETA consigue alguno de los precios que exige al Gobierno será el fin de la banda, pero no es el fin que todos esperamos, porque ése sería el fin de la fortaleza del Estado de Derecho. ETA tiene que ser derrotada, porque cuando una banda terrorista no es derrotada es ella la que derrota al Estado de Derecho.

 

P.- Admita que ETA está en un momento de debilidad, y eso también influye

 

R.- Sí, está en ese punto de debilidad, que además ha coincidido con la debilidad de un Gobierno. ETA está en un punto de debilidad gracias al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, la Ley de Partidos, el acoso judicial y policial, pero se suma que este final de ETA coincide con una debilidad paralela del Gobierno.Si ETA, a partir del 11-M, comete un atentado mortal, hace tambalear al Gobierno, por lo que encontramos un Gobierno débil y una ETA débil, y fruto de esa debilidad llegan a este consenso para sobrevivir ambos.

 

P.- ¿Qué le ha parecido la actitud de Zapatero tendiendo la mano al PP y la de Rajoy recogiendo el guante?

 

R.- Esa es la noticia más positiva que he escuchado después del anuncio del cese de violencia de ETA. Es importantísimo que los dos grandes partidos que han liderado la lucha antiterrorista más eficaz de la Historia de España se vayan a sentar juntos. PP y PSOE están obligados a entenderse, y entre los dos, con la fortaleza del Estado de Derecho, impedir una negociación a cualquier precio y la impunidad de los terroristas.

 

P.- ¿La división de las víctimas no está dañando gravemente la imagen del colectivo?

 

R.- Es falso que las víctimas estemos divididas. ¿En qué? A todas nos une, aparte del dolor, el querer que haya un final del terrorismo. Y nuestro mensaje es el mismo: nada de paz por presos, y nunca negociación a cualquier precio.

 

P.- Hombre, Pilar Manjón y usted no son ni parecidos

 

R.- El problema es que el Gobierno, apoyado por muchos medios, le ha dado una voz de representatividad a unos colectivos que son minoritarios e insignificantes respecto a la gran mayoría.

 

P.- ¿Y el papel de Peces-Barba ha sido positivo?

 

R.- Peces-Barba es una pieza más dentro del proceso de negociación del Gobierno y ETA. Necesitaban una figura que pudiera controlar y dirigir, y callar o comprar el silencio de las víctimas. Su figura como alto comisionado ha sido nefasta para las víctimas, porque ha servido para escenificar una falsa división entre las víctimas, para que no seamos un estorbo en el proceso de negociación.

 

P.- Cuando dice 'comprar a las víctimas', ¿a qué se refiere?

 

R.- A las próximas subvenciones, a la Ley de Solidaridad, que pretende ser un cheque en blanco para comprar la voluntad de las víctimas del terrorismo.

 

P.- ¿Qué le ha parecido la prisa del lehendakari en relanzar la mesa de partidos?

 

R.- El PNV tiene que rentabilizar al máximo este proceso, porque han estado muchos años mirando a otro lado y contribuyendo a la subsistencia de ETA. Ahora Ibarretxe necesita como sea no irse con las manos vacías. Se tiene que colgar también su medalla, por eso intenta desesperadamente salir en la foto.

 

P.- En su opinión, ¿este comunicado es suficiente para que el Gobierno haga efectivo el mandato que le dio el Parlamento?

 

R.- No es suficiente, porque para hacer efectivo el permiso que le dio el Parlamento tiene que cesar totalmente la violencia, tienen que dejar las armas y se tienen que disolver.

 

P.- Supongo que a ustedes sí les dará confianza lo que decida el Parlamento, ¿no?

 

R.- La confianza se habría generado si realmente Zapatero hubiera sido claro y no nos hubiera engañado. No olvidamos la cantidad de veces que el Gobierno ha dicho que mentíamos, que no había negociación, que no había contacto. Y ahora que se ha demostrado que los mentirosos eran ellos, que sí ha habido diálogo con los terroristas, se nos pide fe y confianza.

 

P.- El Gobierno ya ha dicho que no piensa bajar la guardia.

 

R.- Sería una irresponsabilidad que el Gobierno bajara la guardia.Hay que mantener las medidas de seguridad. Y hay que seguir investigando para descubrir y detener a todos los terroristas que tienen delitos pendientes y que todavía no han sido juzgados. Nosotros vamos a estar muy vigilantes, y utilizaremos las armas del Estado de Derecho para exigir que se cumpla la ley.

 

P.- ¿Ve factible la legalización de Batasuna?

 

R.- Eso es parte del precio. Su legalización supondrá que el Gobierno ha cedido al chantaje de la negociación, y está cumpliendo a pies juntillas toda la hoja de ruta pactada.

 

 

 

Una entrevista de Esther Esteban publicada en el diario EL MUNDO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

San Gil y Garzón sobre la 'tregua'

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 2:50, Categoría: General

María San Gil, afirma que para que el PP brinde su apoyo al Gobierno "Zapatero debe comprometerse a no avalar la creación de mesas extraparlamentarias para negociar el nuevo marco jurídico del País Vasco, debe afirmar que los jueces y los fiscales seguirán actuando como lo hicieron con la tregua del 98, debe dar su palabra de que Batasuna no va a regresar a los ayuntamientos…". Baltasar Garzón sostiene que, a pesar del alto el fuego declarado por ETA, "es absolutamente necesario que todas las instituciones, y particularmente el Gobierno, a través del Ministerio del Interior, y el Poder Judicial, hagamos lo que debemos. Es decir, sin que se altere para nada la línea de actuación del Estado de Derecho". "ETA no debe ganar esta partida".

 

María San Gil, presidenta del PP del País Vasco: «La única buena noticia es que el Estado venza finalmente a ETA»

 

 

María –así la llaman todos– alude siempre a las víctimas en primera persona del plural, como si fuera una más. Y lo es. Su motivación política nace de la figura de Gregorio Ordóñez, de quien era secretaria y con quien compartía almuerzo cuando fue asesinado por ETA. Aquello fue el principio de una vocación por la «causa de la libertad» y de una fulgurante carrera hasta llegar a la Presidencia del partido. Acostumbrada a ejercer de rebelde, se irrita con la «falsedad semántica» interiorizada «por todos». «¿Qué es la paz? Aquí ya vivimos en paz si nos callamos, y yo lo que quiero es ser libre. ¿Qué es eso de la tregua? Una tregua es entre dos que se están matando, entre dos bandos iguales...». María ha conseguido brillar al margen de la figura del «padre» con gestos como «no olvidar nunca reconocer el trabajo ajeno» o ser siempre «la primera en dar ejemplo de esfuerzo». Eso dicen sus colaboradores. En casa no llevan de buena gana su trabajo, pero es un sacrificio más que exige esa «causa de la libertad».

 

Madrid - La presidenta del Partido Popular vasco no duda, no se pierde en ambigüedades ni en retóricas, ni coloca acentos en función del interés del momento. En su análisis no entran cálculos electorales ni debates sobre cuestiones de formas o de talante. Para ella, el «alto el fuego» de ETA es una nueva «tregua-trampa» como la de 1998 y al PP no le queda más que «resistir», con un discurso inteligente, a la campaña de quienes van a intentar colgarle la etiqueta de que está en contra de la «supuesta paz». «Hay que tirar para adelante», afirma dentro de un mensaje en el que las víctimas siempre, de una manera o de otra, están presentes.

 

– ¿Le parece una buena noticia el anuncio del alto el fuego de ETA?

  

– Como tal no es una buena noticia. No creo que pueda ni deba ser considerada como un motivo para la euforia una frase en un comunicado de ETA en el que los terroristas no anuncian su disolución ni la entrega de las armas.

  

– Bueno, hay quienes lo han interpretado como un paso para la esperanza. Incluso dirigentes de su partido, como Ruiz-Gallardón o Jaume Matas hicieron un primer pronunciamiento calificándolo de «buena noticia».

  

– La buena noticia será que el Estado de Derecho venza finalmente a ETA.

 

– Se la ve muy escéptica. ¿Acaso Zapatero no tiene derecho a que se le conceda la misma oportunidad que a Aznar o a González para que intente acabar con el terrorismo etarra?

  

– Es que esto no es una cuestión de oportunidades, y plantearlo en esos términos es una perversión porque hay que leer la historia como fue, no como nos interesa decir que fue. El caso de la tregua del 98 no tiene nada que ver con la situación actual. Entonces hubo transparencia, el Gobierno informó minuto a minuto de lo que estaba pasando; se sentó para comprobar si ETA tenía realmente voluntad de abandonar las armas, vio que no era así y cerró la puerta a ningún otro contacto. Ahora nos estamos enterando por los medios de comunicación de que lo que venimos diciendo desde hace mucho tiempo es cierto: que el Gobierno socialista lleva ya más de un año de negociación en un proceso subterráneo que ha estado negando, una y otra vez, cuando le preguntábamos por él.

  

– Pero si Aznar lo intentó...

  

– Insisto en que los precedentes hay que tenerlos en cuenta. Volviendo al caso de Aznar, con él nos dimos cuenta de que a ETA se la puede derrotar con el Estado de Derecho, ¿y por qué ahora vamos a despreciar las lecciones de la historia y a dar marcha atrás en lo que se había avanzado? En el 98, el Gobierno no dejó de aplicar la ley y siguió además impulsando medidas que ha quedado demostrado que eran muy eficaces para conseguir acabar con el terrorismo.

  

– El presidente del Gobierno se ha comprometido a actuar con prudencia, en el ámbito de la democracia y la legalidad, y con el máximo concurso de fuerzas políticas, con un guiño explícito al PP.

  

– Bien, ¿pero por qué ha hecho en estos dos años todo lo contrario de lo que exige el objetivo de derrotar al terrorismo? Llevamos dos años en los que la situación en el País Vasco ha empeorado de manera considerable: tenemos al Partido Comunista de las Tierras Vascas sentado en el Parlamento, la «kale borroka» ha resurgido, Batasuna está más crecida que nunca..., ¡si hasta la estética de la calle es bien distinta de la que había al final de la pasada legislatura!

  

– ¿Cree que Zapatero está diciendo una cosa y va a hacer otra? ¿Tiene esa intuición?

  

– Mis intuiciones son demasiado subjetivas y prefiero dejarlas a un lado. Mi única certeza es la posición de mi partido, que ya ha cerrado la puerta a colaborar en cualquier proceso que suponga pagar un precio político a ETA. –Vamos, que no se fía...

  

– Hay que esperar a ver qué pasa el martes en la reunión que mantendrá con Rodríguez Zapatero el presidente de mi partido. Confío en que el jefe del Ejecutivo se haya dado cuenta de que es un error renunciar a la apuesta por acorralar a ETA, porque eso sólo servirá para alentar un régimen en el que estaremos bajo la tutela de los terroristas.

  

– ¿Pero qué tendría que decirle Zapatero a Rajoy para que no recelasen del proceso de paz?

 

– En el año 2003 conseguimos que la banda terrorista estuviese muy debilitada. En el País Vasco se percibía con claridad que se había cambiado de escenario, que los violentos estaban perdiendo terreno y que eran los demócratas quienes recuperábamos espacios de libertad. Pero todo lo que conseguimos avanzar con mucho esfuerzo y con muchas lágrimas se ha perdido. Ésa es la realidad desde la que partimos.

  

– Sí, pero yo le preguntaba sobre lo que debe hacer ahora Zapatero para que ustedes le brinden su apoyo.

  

– Ya, pero es que hay que mirar al futuro desde la experiencia del pasado. Zapatero debe comprometerse a no avalar la creación de mesas extraparlamentarias para negociar el nuevo marco jurídico del País Vasco, debe afirmar que los jueces y los fiscales seguirán actuando como lo hicieron con la tregua del 98, debe dar su palabra de que Batasuna no va a regresar a los ayuntamientos... Conviene tener siempre presente una pregunta: ¿queremos que esto avance desde el convencimiento de que gana la democracia o bajo la sensación de que quien está cediendo es la democracia para que gane ETA?

  

– Vienen tiempos en los que quizás convenga no ser demasiado cicatero en la oferta de apoyo al Gobierno para que a uno no le acusen de no querer la paz.

  

– Yo no estoy en esto para seguir el dictado de lo que en cada momento se considera políticamente correcto. Los hechos son los que son. El alto el fuego de ETA llega después de que el Gobierno ha estado mintiendo al principal partido de la oposición al negar que estuviese negociando, y con todo un repertorio de cesiones detrás: la Ley de Partidos ya no está operativa, el fiscal Fungairiño no está donde debía estar, Batasuna habría celebrado un congreso si no hubiese sido por mi partido y por el juez Grande-Marlaska...

  

– En una situación de ausencia de violencia, ¿el Gobierno no tiene ni siquiera derecho a intentar jugar la carta de la normalización política de Batasuna?

  

– Pero, ¿por qué hay que hacer ningún gesto con ETA?

  

– Ni presos.

  

– Tampoco. Estamos hablando de una banda de asesinos y una sociedad democrática no se puede plegar a los terroristas. Ya sabemos que podemos acabar con ETA con la ley en la mano y no puede haber precio por dejar de matar.

  

– ¿Qué le pedirá el PP vasco a Rajoy mañana ante su entrevista con Zapatero?

  

– Nada. Él sabe lo que tiene que hacer. Me alegro de que el presidente del Gobierno haya decidido reunirse con el jefe de la oposición porque estoy convencida de que la unidad de los demócratas es el mejor instrumento para derrotar a ETA.

  

– Cargar con el cartel de que ustedes no quieren la paz, o incluso de que ustedes son los responsables de que la paz no llegue, asusta a algunos dirigentes de su partido.

  

– Nosotros tenemos un papel fundamental que cumplir del que no nos podemos apartar ni un milímetro: intentar que no se pague un precio político. Todo lo demás es accesorio. Porque si se paga un precio político, por pequeño que sea, ETA nunca desaparecerá, sino que nos seguirá tutelando: mientras le vaya bien, no hará nada; y cuando crea que no le va tan bien, entonces volverá a lo suyo.

  

– ¿Por qué ese rechazo tan absoluto a la posibilidad de que ETA haya entrado en un proceso tan grande de degeneración que haga que esté dispuesta a aceptar cualquier salida? Igual que el IRA, como dice el Gobierno.

  

– ETA lleva 30 años matando y no va a dejar de hacerlo a cambio de nada, salvo que sea derrotada. Quien piense lo contrario es que no entiende de qué va esto. El terrorismo etarra no tiene nada que ver con el caso irlandés. Allí se mataban unos a los otros, había dos partes enfrentadas, mientras que esto no es una guerra ni hay muertos por los dos bandos, sino que unos han sido siempre los verdugos y otros, las víctimas. De ahí que sea inaceptable escuchar cosas como que «no tiene que haber vencedores ni vencidos»... ¡Claro que tiene que haberlos! Debe aplicarse la ley y quien la ha vulnerado tiene que pagar por ello. Cuando los asesinos se arrepientan y entreguen las armas, entonces podremos brindar.

  

– Después de tantos avisos de que «venía el lobo», al final ha llegado y les ha pillado un poco fuera de juego, ¿no? –A nosotros no. Es lógico que ETA diese un paso más pronto que tarde porque las «mesas» se tienen que poner en funcionamiento para avanzar en ese camino que abra la puerta a la nación vasca y, luego, a la autodeterminación.

  

– ¿Nada de lo que les explique Zapatero puede servir para que reconduzcan su decisión de no participar en la llamada «mesa de partidos»?

  

– Vamos a ver, hay cosas con las que no se puede jugar a distraer la atención o a amagar con que sí para que luego sea que no. A mí ya me ha llamado el lendakari Ibarretxe para convocarme a la ronda de contactos sobre su mesa multilateral, y yo ya le he dicho que no estoy para perder el tiempo. Mi postura se la he adelantado por teléfono. ¿Para qué voy a ir a hablar con él? ¿Para dar la sensación de que es que «sí» cuando es que «no»? ¿O para decirle que la mesa, en lugar de roble, prefiero que sea de haya? Entrar en el juego de las «mesas» es seguir el dictado de ETA.

  

– Desde Moncloa se está diciendo que hasta que no se verifique que el cese de la violencia es definitivo no se va a mover ninguna ficha.

  

– No tengo ninguna duda de que las «mesas» estarán en funcionamiento en unos cuantos meses. El PSE ya las legitimó en el documento que aprobó en febrero y todo se ha ido preparando para que el escenario estuviese listo para cuando llegase el momento.

  

– ¿No le da un poco de vértigo la soledad frente a una paz que la sociedad quiere «comprar»?

  

– Claro que la sociedad es receptiva, pero a los políticos nos corresponde hacer un frío análisis sobre en qué consiste la paz... Mi partido, por responsabilidad, tiene que hacer un papel muy complicado, que es el de poner el punto de realidad a la ensoñación en la que muchos quieren seguir estando. Cuando la gente nos venga diciendo que «ETA ha dejado de matar», nosotros tenemos que explicar a cambio de qué, tenemos que preguntar que si quieren que la contrapartida sea una Euskadi por fin independiente... Con mil muertos detrás no podemos ahora ceder.

  

– ¿Cree que hay una relación directa entre el alto el fuego de ETA y la definición de «nación» que recoge el Estatuto de Cataluña?

  

– No tengo ninguna duda. En Cataluña se ha impulsado un proceso de reforma estatutaria que es mucho más que eso. Y ahora que ya han conseguido ser una nación, ¿alguien cree que el País Vasco va a aceptar ser menos? Aquí llevan treinta años reivindicando ser nación y esto se presenta como la gran oportunidad.

  

– Sin embargo, no parece que entre los ciudadanos esté calando el mensaje de que España se rompe. Si ya parece que ni se lo cree la dirección de su partido cuando habla del Estatut.

  

– España no se rompe de la noche a la mañana. Si pudiésemos ver el futuro en una bola de cristal, la gente estaría mucho más preocupada. Seguro.

  

– ¿ETA volverá a matar?

  

– Espero que no. Pero para lograrlo hay que hacer muy bien los deberes, ser muy responsables y tener siempre presente que enfrente hay unos asesinos.

  

– ¿Se ha planteado si la paz puede tener un coste electoral para su partido?

  

– Éste es un asunto demasiado importante como para que hagamos ese tipo de cálculos. Es la hora de la política de Estado, de vigilar el cumplimiento de la ley y de velar por la democracia.

  

– ¿Qué le dicen las víctimas?

  

– Las que yo conozco aquí en el País Vasco son escépticas. Las realidades no se olvidan y está por ver qué va a pasar. Ojalá que, al menos, el presidente Rodríguez Zapatero nos confirme el próximo martes que se ha dado cuenta de que con quien tiene que compartir la política antiterrorista es con el principal partido de la oposición, y no con los nacionalistas.

  

«Aquí no estamos para debates del centro»

 

– ¿Cómo se ve desde el PP vasco el debate que alientan algunos dirigentes de su partido sobre el centro?

  

– No hay que hacer ni caso a ese debate del centro y de la moderación. Nosotros tenemos que seguir diciendo lo que estamos diciendo. No estamos aquí para dar gusto al PSOE o a los nacionalistas, sino para responder a las necesidades de los españoles.

  

– Pero al final la atención se la acaban llevando los que hacen ruido con esas cosas.

  

– Cada uno responde a las dificultades que tiene en sus respectivos feudos, pero sin olvidar que las discrepancias benefician a los socialistas. En las reuniones con los presidentes regionales no he visto nunca diferencias de calado.

  

– ¿Conviene ahora aplicar la norma de la moderación al discurso antiterrorista?

  

– En política no todo va a ser versallesco. A veces, en algunas cuestiones, es necesario decir algunas cosas más altas que otras. Aquí en el País Vasco nos estamos jugando mucho como para que se nos diga que nos callemos.

  

– ¿Ya se le ha pasado el enfado por la reunión de Rajoy con Imaz?

  

– Eso está zanjado.

 

 

Una entrevista de C. Morodo publicada en el diario LA RAZON el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Baltasar Garzón: «ETA no debe ganar esta partida»

 

 

Desde Nueva York, sigue con gran interés lo que ocurre a este lado del Atlántico. Gran conocedor de ETA y de su entorno, pide prudencia y advierte que con los terroristas no cabe negociar

 

        

- Con el conocimiento que usted tiene de ETA y de la izquierda abertzale, ¿qué sugerencia le haría al presidente del Gobierno ante el anuncio de alto el fuego?

 

- No me atrevería a hacer sugerencias, sobre todo no conociendo los datos que se supone que el presidente del Gobierno tiene en su poder. Pero me uniría a lo que él mismo dijo: mucha prudencia y mucha cautela. Porque ETA y la izquierda abertzale buscarán sacar la máxima ventaja posible en la línea que siempre han defendido. ETA prácticamente dice lo mismo, pero con otras palabras, de lo que siempre ha dicho. Han cambiado las formas, ha cambiado quién lo dice, que por primera vez es una mujer, pero el fondo, si se estudia bien, es exactamente el mismo. De modo que hay que tener prudencia y hay que aguardar a conocer esas intenciones. Y esa prudencia la sugieren las propias palabras de la organización terrorista, que para nada dice que vaya a dejar de cometer hechos delictivos. El «alto el fuego» se refiere a atentados; pero supongo que el abastecimiento, la recaudación de fondos a través de la extorsión, el avituallamiento y la logística tienen que seguir manteniéndolos, y eso también es terrorismo. No nos ceguemos con que actos terroristas son exclusivamente los de sangre o los que suponen ataque a la integridad de las personas. La organización terrorista ETA va a seguir actuando y pedir, como hace, que se la deje tranquila y en paz es una aberración, y ni Francia ni España lo pueden permitir.

 

- Entonces cree que es una nueva «tregua táctica»?

 

- Con el anuncio del cese del fuego, parece que su intención es la de no realizar ataques contra las personas, contra la vida y la integridad mediante armas, explosivos o cualquier otro medio. Pero para nada dicen que vayan a cesar en todo el resto de actividades. Y yo vuelvo a decir que muchas veces se comete el error de entender que el terrorismo, tal y como ellos quieren, sólo es la acción armada. Pero ésta se nutre de todas las demás actividades, sin las cuales no tendría posibilidad de existir. Por eso es absolutamente necesario que todas las instituciones, y particularmente el Gobierno, a través del Ministerio de Interior, y el Poder Judicial, hagamos lo que debemos. Es decir, sin que se altere para nada la línea de actuación del Estado de Derecho.

 

- ¿Puede ser una trampa para rehabilitar a Batasuna ante las elecciones municipales de 2007?

 

- El anuncio de ETA habla de «alto el fuego», una expresión muy sugerente que desvela cuáles son sus intenciones. Para nada acepta su naturaleza como organización al margen de la ley y sigue tratando al Estado de tú a tú; y el Estado, desde luego, no debería entrar en ese juego. Cualquier manifestación del tipo que ha hecho es estratégica. Qué duda cabe de que quiere obtener un beneficio, y ese beneficio tiene varias vertientes. Una de ellas sería conseguir que Batasuna volviera a la legalidad y, de hecho, el anuncio veladamente lo menciona cuando habla de que todos los actores deberán intervenir. Lo que está diciendo ETA es que Batasuna debe ser rehabilitada. Otra cosa es que lo consiga, que los partidos políticos accedan a ese planteamiento. Hay que contar con otro aspecto importante: Batasuna no sólo fue ilegalizada por el Tribunal Supremo en aplicación de la ley de Partidos; además, sus actividades están suspendidas por la vía penal.

 

- ¿Cuáles son las otras vertientes del beneficio que ETA quiere obtener?

 

- La segunda es el referéndum, con el que veladamente se está refiriendo a un postulado que tampoco es nuevo: la autodeterminación. Lo dice con otras palabras, pero es así. Luego, se percibe una clara intencionalidad respecto a la Audiencia Nacional y sus investigaciones, uno de los puntos principales de su lista de peticiones. Para ellos la Audiencia Nacional es un organismo absolutamente perturbador, es el que más daño les ha hecho jurídicamente e intentarán que deje de ser así. Y, un punto más allá, la petición de que no se les persiga. Está claro en el comunicado, ¿no? Son peticiones que no pueden atenderse. En este momento, el respeto a la legalidad a la que aludiera el presidente del Gobierno impone que las instituciones, y especialmente la Justicia, continúen su camino. Alguna vez tiene que aprender esta gente que hay independencia de poderes en España.

 

- ¿Considera casual que el anuncio se haya producido un día después de que el Congreso sacara adelante el texto del nuevo Estatuto catalán?

 

- Creo que el hecho de que se adelantara el anuncio (en algunos círculos existía la impresión de que se iba a producir en abril) ha venido motivado por dos aspectos que quizás no tengan que ver con el Estatuto. Por una parte, la presión de las cárceles, un capítulo muy importante, no ya en la resolución del conflicto, sino en el desarrollo mismo del proceso. En segundo lugar, también las acciones judiciales que están en marcha deben haber tenido alguna influencia. No tengo elementos para considerar que esté relacionado con el Estatuto, sino más bien con la presión del «aparato de makos», de los presos, para que cuanto antes se hiciera público ese anuncio y se abriera la puerta a un cambio de su situación mediante el acercamiento al País Vasco; y, como he dicho, con la actividad judicial de la Audiencia Nacional.

 

- El anuncio sí guardaría relación, entonces, con la citación de Otegi, en un principio prevista el mismo día que ETA fijó para el comienzo de su alto el fuego...

 

- Más que esto en concreto, la actividad de la Audiencia Nacional en general. Se está celebrando, por ejemplo, el juicio de EKIN. Toda la actividad judicial ha podido influir en el adelanto del anuncio. Pero, sobre todo, la inactividad que se percibía desde prisión, que era ya bastante evidente y que da esa idea de que debía hacerse cuanto antes. ETA no hace nada por casualidad; ella lleva su «timing», su cronómetro para saber cuándo tiene que pulsar el dedo y hacer lo que quiere hacer. Si eligió esa fecha puede ser por estas o por otras razones, pero siempre con una finalidad estratégica muy clara.

 

- La política de Zapatero en este asunto, ¿es ingenua o valiente?

 

- He dicho ya en alguna ocasión (recientemente durante la presentación de mi último libro «La lucha contra el terrorismo y sus límites») que tengo que estar de acuerdo con él si lo que ha afirmado es que el diálogo con esa organización terrorista sólo se producirá cuando se cumpla la legalidad y haya un abandono de las armas. Cualquier Gobierno debe hacer todo lo necesario para conocer cuáles son las intenciones del enemigo que tenemos en frente. Esa es su obligación política, y hacerlo en defensa de la sociedad es necesario, siempre que sea dentro de la legalidad. No creo que sea ingenuidad, o no quiero calificarlo de tal. Lo único que digo, utilizando de nuevo sus palabras, es cautela y prudencia, porque la organización terrorista va a intentar sacar el máximo jugo posible a esta situación y no va a cambiar sus postulados. Y lo que tiene que quedar muy claro, desde mi punto de vista y creo que desde el de todos los demócratas, y sobre todo para la dignidad de las víctimas, es que la organización terrorista no puede ganar esta partida. Ha declarado ese cese del fuego pero por unas razones muy evidentes, y desde las instituciones debemos tener claro que no se trata de una negociación sino de que una organización criminal ha decidido terminar.

 

- ¿Estamos ante un proceso de pacificación o de autodeterminación?

 

- No sé hasta qué punto ETA considera que van separados uno de otro. Creo que, para ellos, el segundo incluye al primero. Es decir, cualquier posibilidad de pacificación pasa por esa consulta popular que ellos mencionan ahora sin citar el término autodeterminación, pero que lo identifica claramente. ETA vincula a esa situación cualquier posibilidad de solución. Por tanto, no creo que le importe mucho la pacificación si no es como consecuencia de la obtención de los fines que pretende. Habrá que estar atento al siguiente paso pero, desde luego, el que debe darse por parte de la clase política, aunque hasta ahora está reinando la prudencia porque ya hay muchas experiencias anteriores y no se quiere cometer ningún error, decía, el paso básico que se espera de ellos es la unidad.

 

- Ante el hipotético escenario de una negociación, ¿cree que sus esfuerzos contra el entramado político, social y mediático de ETA caerán en saco roto?

 

- Primero, me niego a aceptar que haya una negociación con una organización terrorista. Lo he dicho siempre. No creo que pueda darse una negociación con una organización criminal, sería un grave error. La negociación tiene que ser política y entre grupos políticos y el planteamiento con la organización terrorista, después de saber lo que quiere, es acomodar esas peticiones a las normas del ordenamiento jurídico español, ver si eso es posible dentro del marco constitucional y legal y, a partir de ahí, tomar decisiones. Vincular a una negociación los juicios que se celebran en la Audiencia Nacional sería ilegal. No creo que haya ningún mediador, ninguna persona que desde las instituciones, sea Gobierno sea Parlamento o cualesquiera, que pueda atreverse a cuestionar la acción del Poder Judicial. El Poder Judicial es independiente; la división de poderes es la base de la seguridad jurídica de los ciudadanos y eso es inalterable.

 

- ¿Deben producirse «gestos» por parte de la Justicia?

 

- No, no, no… La Justicia tiene que actuar de forma imparcial e independiente y no es correcto que se le pida ningún tipo de gesto porque se le estaría pidiendo casi que prevaricara. Cada juez sabe lo que tiene que hacer cuando se enfrenta a una petición concreta, a un hecho concreto en su investigación. Él, bajo su responsabilidad, con la ley enfrente y los hechos sobre la mesa, sabe lo que tiene que hacer a la hora de imponer una medida de prisión provisional o una condena. Son las pruebas en el juicio las que pueden destruir la presunción de inocencia y son los indicios los que cuentan en la instrucción sumarial. Dicho esto, cada juez debe valorar la aplicación de la norma en cada momento, así es.

 

- ¿Sería posible devolver a Batasuna a la legalidad?

 

- Desde mi punto de vista, radicalmente no. Hay una sentencia del Tribunal Supremo, ratificada por el Tribunal Constitucional, y hay una ley vigente. Evidentemente, podría pensarse en algún momento en su derogación por el Parlamento; no digo que eso no sea posible, porque dependerá de la voluntad mayoritaria de la Cámara. Pero en todo caso, hay también una investigación judicial en marcha, en la que desde el 26 de agosto de 2002 se acordó la suspensión de Batasuna, recientemente ratificada por el Juzgado. De modo que ese sumario tiene que seguir su curso hasta que desemboque en el juicio oral o, en su caso, hasta que se sobresea.

 

- Es decir, sólo podrían regresar a las instituciones con un nuevo partido. ¿Se puede esperar entonces cierta manga ancha, alguna concesión por esa vía?

 

- No lo sé ni me corresponde a mí decir lo que pueden o no hacer los grupos políticos. Cada uno tiene su responsabilidad y, cuando conozcan todos los datos de lo que está aconteciendo, podrán decidir, si es que llega a presentarse un nuevo partido político. Iniciativa que, de hecho, ya ha sido postulada por el Parlamento vasco, si no recuerdo mal, en las últimas semanas. Desde luego, con otra denominación y con otros líderes, se puede hacer. Ya se realizó con el PCTV, que está en las instituciones, sin perjuicio de que esté siendo investigado. Lo que yo digo es que Batasuna como tal no existe, es una formación ilegal por decisión del Tribunal Supremo en aplicación de la ley, y es una organización política suspendida por la implicación de varios de sus dirigentes y por su vinculación con el complejo terrorista liderado por ETA. Esos son los indicios, eso es lo que está establecido en los autos, y a eso es a lo que nos tenemos que sujetar. Mientras que esto sea así, es imposible, desde mi punto de vista, que esta organización, con sus estructuras existentes, pueda participar en ningún tipo de actividad pública.

 

- ¿Cómo se plantea su ya cercano regreso a la Audiencia Nacional?

 

- Sencillamente, incorporándome a primeros de julio. Tengo que hacer una mención ahora, porque me da vueltas a la cabeza y no quiero dejar de decirlo. Ayer me produjo un gran desasosiego ver que el New York Times, en su información sobre el alto el fuego, se refería a los terroristas como luchadores vascos. Es grave y revela el desconocimiento que impera en EE.UU sobre la realidad de la acción terrorista de ETA. Dicho esto, mi vuelta a la Audiencia Nacional la planteo igual que hace un año. Nunca tuve una idea diferente a la de volver a mi juzgado. Por tanto, cuando regrese haré lo que siempre he hecho: actuar dentro de mi independencia y de la legalidad y hacerlo lo mejor que pueda.

 

- ¿Sería aceptable un cambio en la política penitenciaria?

 

- Creo que es inminente, y es lógico. La primera medida que habrá, imagino, no es que yo tenga elementos para afirmar esto, es un acercamiento de presos en un número considerable, que podría estar por encima de los 50, hacia prisiones del País Vasco. La política penitenciaria ha cambiado durante todos estos años en sentidos esenciales algunas veces, y en aspectos accidentales, otras. Es decir, no necesariamente es una política inalterable, de modo que puede perfectamente modificarse en función de las necesidades y de la situación concreta en cada momento. Y si este momento es el de un acercamiento después del anuncio de ETA, supongo que será lo primero que se haga, y de forma pública. Pero como política que es, no afecta a la legalidad. La política del Gobierno puede cambiarse en lo que se considere necesario, dentro de la legalidad.

 

- ¿Hablamos también de la concesión de terceros grados?

 

- Sería temerario por mi parte pronunciarme. El único límite que hay, insisto, es el que marca la ley. La concesión de terceros grados está en manos de los jueces. Los jueces de vigilancia tienen que tomar sus decisiones y los tribunales vigilan la ejecución de las condenas. El engranaje de todo lo que se haga no es fácil y no puede ir más allá de lo que son movimientos internos en las prisiones. El proceso será largo y complicado, incluso en el caso de que haya una voluntad acordada por todas las instituciones. No es fácil. Los límites, las condenas, los tiempos, las decisiones judiciales no se pueden alterar así como así. Y, sobre todo, hay algo fundamental, que es el respeto a las víctimas.

 

- Ahora que menciona a las víctimas, ¿pueden o deben jugar algún papel en este proceso?

 

- No tengo una visión definitiva de cuál debería ser su participación, pero sí digo que esa participación debe existir. He dicho más de una vez que las víctimas son interlocutores necesarios en un proceso de pacificación, de finalización del terrorismo, cuando se intuye que van a hacerse concesiones. No puede despacharse a las víctimas simplemente diciendo que hay que respetarlas y que se las tendrá en cuenta en su dignidad y en las indemnizaciones que se les vayan a conceder. Para no cometer los errores del pasado, o los de otros países en los que las víctimas han hecho retrotraer muchas de las acciones políticas que se habían realizado, hay que contar con ellas desde el principio. ¿La forma? Tendrán que ser el Gobierno y los representantes de las víctimas los que lleguen a un acuerdo. Sería un grave error no contar con un colectivo que es, junto con la sociedad, pero en primera línea, el más afectado por lo que se vaya a hacer. Esa participación tiene que darse; es cuestión de ponerse a pensar en cómo.

 

 

Una entrevista de Nieves Colli publicada en el diario ABC el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Jesús Eguiguren en EL CORREO, José Jon Imaz en DEIA y el batasuno Permach en Gara

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 2:49, Categoría: General

Tres entrevistas a destacados políticos del bloque de ‘la paz’, eso sin explicar nunca dónde hay guerra. El presidente del PSE-EE, Jesus Eguiguren, reconoce que las conversaciones ‘no oficiales’ entre socialistas vascos y la izquierda abertzale han contribuido a facilitar la declaración de alto el fuego de ETA. Les destacamos también dos frases del batasuno Permach: “La reacción de Zapatero nos parece adecuada” y “La actitud de Ibarretxe es un gran error político” ¿Por qué será?

 

«Los cimientos de este proceso de paz están muy bien construidos»

 

 

«Los puentes con la izquierda abertzale han facilitado el alto el fuego», dice el dirigente socialista, que reclama un «nuevo abrazo histórico entre vascos»

 

San Sebastián - Jesús Eguiguren, presidente del PSE-EE, atraviesa a sus 50 años una experiencia vital y política única, que le lleva a vivir con emoción y un cierto estrés un momento anhelado durante mucho tiempo. Protagonista de un diálogo con la izquierda abertzale que hoy reconoce abiertamente, Eguiguren rompe el silencio que ha mantenido en los últimos ocho meses y cree que estas conversaciones no oficiales han contribuido a facilitar el alto el fuego.

 

- ¿Cómo se enteró de la noticia?

 

- Por la radio, en el coche; esperé a ver cuál era el comunicado y vi que era importante. Y puse una canción. Desde que esperaba el alto el fuego llevaba en el bolsillo de la chaqueta una cinta de Pablo Milanés. Y me puse a cantarla en silencio, con mucha emoción por dentro: «Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes». Es una canción de mi generación, tan marcada por la caída de Allende. Es la época de evocar a mis hermanos ausentes, los que murieron antes. Básicamente, ahora y durante un tiempo, hay que recordar a los ausentes, a todas las víctimas que se han quedado sin ver este momento.

 

- ¿Esperaba el comunicado?

 

- Éramos muchos los que esperábamos este comunicado.

 

- ¿Cómo lo interpreta?

 

- Obedece a las claves políticas y mentales del mundo de ETA, que yo no puedo interpretar. Pero tiene tres cosas que le distinguen a todos los anteriores. Es un alto el fuego, no una tregua; es permanente, no temporal o indefinido, como fue en 1998; es la terminología utilizada por el IRA cuando decidió parar definitivamente. Y, luego, el resto el comunicado incluye referencias al pluralismo y al proceso democrático. Cualquiera que sepa cuál ha sido la vida de este país en las últimas décadas saben que es un comunicado totalmente distinto. Esperemos que los hechos lo demuestren.

 

- Pues también hay desconfianza y escepticismo

 

- Es normal, pero tengo la sensación de que es distinto.

 

- ¿Estamos en el principio del fin?

 

- Creo que sí, pero el tiempo lo dirá. Este comunicado y lo que está ocurriendo estos días son los primeros pasos de un cambio de época en el País Vasco en el que por fin vamos a entrar en el terreno de la convivencia, de los consensos políticos y donde la pesadilla que hemos vivido será cosa del pasado. Un tiempo nuevo.

 

- ¿Supondrá el fin de la extorsión y la 'kale borroka'?

 

- Claro, no tiene sentido si no es un alto el fuego que abarca todos los aspectos. ETA siempre puede decir que la 'kale borroka' no está inducida por ellos, pero estos fenómenos se van a terminar de forma radical. Y si no se terminan de forma radical querrá decir que no estaríamos ante las condiciones para empezar un nuevo tienpo.

 

Tres premisas

 

- Habrá que verificar si es un movimiento auténtico.

 

- Lógicamente, a todos nos hubiera gustado una noticia en la que ETA anuncia su disolución inmediata y la entrega las armas, pero todos sabemos que en este tipo de procesos las cosas no son tan sencillas. El único factor que necesitamos es un poco de tiempo para comprobarlo. No sé si habrá más comunicados, pero la prueba de fuego son los hechos.

 

- ¿Zapatero debería realizar movimientos en política penitenciaria?

 

- El Gobierno tiene muy clara cuál es su hoja de ruta. El Ejecutivo necesitaba tres premisas para poder hacer algo. Una, que ETA declarase un alto el fuego. Otra, que los hechos demostraran que ese alto el fuego era total y en serio. Y la tercera, que hubiera un mínimo entendimiento entre los partidos para valorar que había una voluntad inequívoca de cese definitivo del terrorismo. A partir de estas condiciones, el presidente intervendrá con la resolución del Congreso, dando paso a un proceso de diálogo entre ETA y el Gobierno.

 

- ¿Esto acabará con la izquierda abertzale actualmente ilegalizada presentándose a las elecciones municipales?

 

- Eso depende de ellos. En un escenario de normalización, es lógico que la izquierda abertzale participe como un partido más en el juego político. Para eso tendrán que poner en marcha las correspondientes iniciativas para poder acceder a la legalidad. Se ha dicho que no se va a derogar la Ley de Partidos, el alto el fuego es un factor nuevo y Batasuna tendrá que apostar por las vías democráticas, descartar todo recurso a la legitimación o al aprovechamiento de cualquier actividad terrorista. Les corresponde a ellos adaptarse a la legalidad.

 

- ¿Usted ha dialogado con Arnaldo Otegi en los últimos cuatro años? ¿Sus conversaciones con dirigentes de Batasuna para qué han servido?

 

- Aunque contactos oficiales entre el PSOE y Batasuna no hayan existido, los dirigentes del socialismo vasco hemos cumplido con nuestras responsabilidades y nuestras obligaciones y hemos trabajado. El diálogo con la izquierda abertzale ha sido muy útil para llegar a este punto al que hemos llegado, aunque, en teoría, ni Batasuna ni los socialistas hemos hablado de forma oficial. Pero los intercambios de impresiones que ha habido jamás han buscado un interés politiquero o partidista de perjudicar al Gobierno o a este u otro partido. Se ha tratado siempre de beneficiar a la pacificación y a la normalización. Bastante se ha hablado ya de todo esto, se sabe más o menos lo que ha habido y esto ha sido muy útil.

 

Sin concesiones

 

- ¿Ha facilitado el alto el fuego?

 

- El alto el fuego no lo ha tomado Batasuna, es cosa de ETA; no conozco los vericuetos internos a través de los cuales se toman estas decisiones. Espero que haya contribuido, aunque no tengo ninguna constancia oficial. Lo mismo que el PSE cuando hablaba con Batasuna se representa a sí mismo, Batasuna, cuando habla con el PSE, se representa a sí misma. Pero los puentes que ha habido lo han facilitado, claro.

 

- ¿Ha sido usted uno de los intermediarios con ETA?

 

- Sobre esta cuestión se han pronunciado ya durante estos días otros dirigentes del Partido Socialista y no tengo nada más que añadir. Hay muchas especulaciones y muchos rumores. Algún día se sabrá toda la verdad. En todo este tiempo, los socialistas vascos hemos cumplido con nuestra obligación y nuestra responsabilidad, que siempre ha sido trabajar por la convivencia y por la paz en el País Vasco. Los socialistas vascos, como otros muchos, hemos hecho nuestros deberes, a veces en momentos bien dramáticos. Hemos contribuido a abrir esta fase política y estamos muy satisfechos de haberlo hecho.

 

- ¿Con concesiones al nacionalismo?

 

- En absoluto. Ni somos apaciguadores, ni filonacionalistas, ni hacemos concesiones al nacionalismo. El socialismo vasco, además de tener que sufrir esta situación de presión terrorista, ha sufrido muchas veces la incomprensión de quienes, aparentando ser los defensores del antiterrorismo o de la españolidad, se han dedicado a atacar o a machacar a gente que en este país estaba defendiendo estos principios constitucionalistas y autonomistas. Son pequeñas injusticias y agravios que podemos tener todos. Después de lo que ha ocurrido, ha merecido la pena.

 

Fe ciega

 

- ¿Optimista, entonces?

 

- Soy realista, que uno ya no está para pecar de ingenuidades, sino bastante escarmentado. Tengo una fe ciega en que este proceso de paz va a salir bien.

 

- ¿A pesar de los fracasos anteriores?

 

- Por eso, todo el mundo sabe que habrá riesgos y habrá crisis. Pero, esta vez, los pilares y los cimientos del edificio están muy bien construidos y eso permitirá que esto salga bien.

 

- ¿Será el cierre final de la transición?

 

- Creo que sí; para el País Vasco, va a ser la apertura de una época de paz y convivencia. Y para España, va a ser cerrar la última herida pendiente que tenía mucho antes de la transición.

 

- ¿Se sigue el modelo irlandés?

 

- Todas las situaciones tienen sus similitudes, y en el terreno metodológico está casi todo inventado, pero, en este tema, nos equivocaríamos si pretendiéramos una vía irlandesa. Hay que aplicar la vía vasca, mucho más natural, que obedece a un esquema de resolución de los problemas con instrumentos de la historia de este país: pacto, consenso y concertación.

 

- ¿Y si Otegi va a la cárcel por orden del juez Grande-Marlaska? ¿Qué consecuencias puede tener?

 

- Desde el pleno respeto a la Justicia, me gustaría que en toda esta materia se tenga en cuenta la nueva realidad. Determinadas medidas cautelares podrían replantearse a la luz de este escenario. Pero lo digo desde un absoluto respeto al juez. Es evidente que Otegi tiene un papel clave en la izquierda abertzale.

 

- ¿Usted cree que este tipo de actuaciones judiciales pretendieron dinamitar el alto el fuego, como esgrimen algunos medios nacionalistas?

 

- He sido albañil antes de político e insisto en que este proceso tiene buenos pilares y buenos cimientos. Cuando la casa tiene buenos pilares y buenos cimientos, no se cae.

 

- ¿Qué le diría a Zapatero?

 

- Que siga adelante porque no hay nada mejor para la grandeza de España que un País Vasco arrimando el hombro. Los vascos dan mucha guerra, pero, cuando hacen la paz, son absolutamente leales y un punto de apoyo fundamental para la nueva España.

 

Buen ritmo

 

- ¿Qué nota en la calle en los últimos días?

 

- Que ha llegado una primavera de paz. Propios y extraños se van a sorprender por la rapidez con la que vamos a ir afianzando este nuevo tiempo y por la rapidez con la que se van a cerrar las heridas y puede llegarse a la reconciliación. Estamos en puertas de un nuevo abrazo histórico entre vascos, de una nueva época de hermanamiento que va a enterrar odios.

 

- Pero antes también habrá que buscar un acuerdo político

 

- Lo que tiene que quedar claro es que la paz y la libertad no serán el fruto de ese nuevo acuerdo político. Ese diálogo tiene que estar libre de cualquier tipo de tutela de ETA. Los socialistas vascos queremos que esas decisiones se adopten a través de mayorías transversales. No tiene sentido un acuerdo político adoptado exclusivamente por nacionalistas o por autonomistas. Para eso ya está el Parlamento y las instituciones. Si se hace una mesa es para que haya un consenso más amplio, pero habrá que hablar con los partidos para saber cuál es la configuración de esa mesa, su procedimiento. No debe haber un resultado previamente establecido, como ha dicho el lehendakari, al decir que la mesa de partidos tiene que adoptar un acuerdo en torno al derecho de decisión o de autodeterminación. Si ya se sabe cuál es el resultado final, ¿para qué vamos a estar los socialistas ahí si estamos en desacuerdo desde el principio? A esa mesa hay que ir sin apriorismos y sin condiciones previas. Más que el contenido, lo importante es el acuerdo mismo. Hay que aparcar el partidismo.

 

 

Una entrevista de Alberto Surio publicada en el diario EL CORREO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

«El lehendakari debe jugar un papel central también en la pacificación»

 

 

El alto el fuego permanente anunciado por ETA ha modificado los parámetros en que la política vasca se ha venido moviendo en los últimos años. Se abren nuevas perspectivas desde los diferentes ámbitos y los partidos se aprestan a resituarse en base a nuevos presupuestos argumentales. El partido más votado en Euskadi, el PNV, no es ajeno a esos movimientos.          

        

Donosita - El presidente del EBB, Josu Jon Imaz (Zumarraga, 1963), es un hombre feliz. El miércoles a mediodía sus colaboradores le interrumpieron abruptamente mientras se encontraba reunido. Pensó que se trataba de que su mujer había dado a luz al tercero de sus vástagos, pero lo que le comunicaron fue el anuncio del alto el fuego de ETA. Que su hija pueda nacer en una Euskadi en paz le llena de esperanza.

 

- Se especulaba sobre qué pasaría cuando llegara la tregua o alto el fuego de ETA. ¿Ha llegado en los términos que esperaban?

 

- Desde luego, lo que ha llegado es una esperanza y una ilusión importante para la sociedad vasca. Por primera vez en mucho tiempo comenzamos a vislumbrar un horizonte para la paz en este país.

 

- ¿Y a partir de ahora qué?

 

- Se inicia un camino que habrá que transitar con precaución, pero también con compromiso, con implicación, con la colaboración de todos, para que la paz se instale definitivamente en Euskadi. La sociedad vasca exige que esta paz sea irreversible y, además, en las próximas semanas habrá que verificar que se produce una desaparición efectiva de todo tipo de extorsión, de violencia, de ataques.

 

- ¿Concede alguna significación especial a que se haya utilizado la expresión "alto el fuego permanente"?

 

- (Ríe) Cuando escuché el comunicado, fuí a mirar el María Moliner. De todas formas, más allá de la expresión utilizada, la demanda de esta sociedad es que sea irreversible. Lo de permanente tiene una connotación de no definitivo, pero creo que es el inicio del camino.

 

- ¿Cuál ha sido el papel del PNV para hacer posible que haya llegado este momento?

 

- Hay cosas que contaré dentro de mucho tiempo, cuando pase todo esto, cuando las posiciones ya estén consolidadas y no se trate de colocarse medallas. Sí puedo decir con claridad y rotundidad que en el último año y nueve meses el PNV ha actuado con mucha discreción, responsabilidad y lealtad. Esa función que ha desempeñado el PNV para hacer posible, desde su papel, que este proceso fuese adelante, ha venido determinada en todo momento por una visión de país y de consecución de la paz por encima de cualquier rédito partidista. Cualquier persona que haya estado implicada en el proceso puede dar fe de ello. Ya llegará el día en que cada uno hable del papel que ha jugado.

 

- De lo que ha ido trascendiendo quedaba una cierta imagen de que eran el Gobierno español, el PSOE y Batasuna los protagonistas estelares...

 

- En cierta medida es verdad que en lo que es un proceso de paz van a tener un papel determinante por una parte la formación que dirige la política del Estado y, por otra, en el caso de ETA, quienes han ejercido la violencia en este país. Pero la paz no es cosa de dos y quiero dejar claro que las instituciones vascas y el lehendakari van a desarrollar un papel importante en ese proceso. Deben hacerlo.

 

- ¿Hay un intento de arrinconar a Ibarretxe?

 

- Desde luego no podemos iniciar un proceso democrático si no respetamos los procedimientos democráticos. Patxi López y el PSE-EE representan una visión partidista, yo mismo y el PNV representamos otra, y lo mismo sucede con el resto. Pero en este país tenemos unas instituciones. Tenemos un lehendakari y un Parlamento; y la sociedad vasca, que ha nombrado a sus representantes institucionales, debe y quiere tener un papel activo en el proceso de paz. Y ese papel lo representan el lehendakari y las instituciones vascas. Hay que respetar la voluntad democrática futura de los vascos, pero también la que hemos ejercido hasta el día de hoy.

 

- ¿Debería participar el lehendakari también en la mesa de partidos?

 

- No quiero establecer elementos "sine qua non" para esto o para lo otro. Para que los representantes políticos hablemos y lleguemos a acuerdos, el único elemento fundamental era la desaparición de la violencia. Para el PNV, las instituciones vascas y el lehendakari deben tener un papel central en el proceso de normalización política, pero también en el de la pacificación.

 

- Le noto preocupado porque esto último no vaya a suceder...

 

- Es que la paz no puede hacerse a espaldas de la sociedad vasca. La sociedad debe ser un agente activo y todos debemos estar vigilantes de lo que los representantes políticos e institucionales hagan con ese tesoro tan preciado que acabamos de recibir.

 

- Entiendo que, por ejemplo, desea que sea el departamento de Interior el que verifique lo que ha anunciado ETA...

 

- Es que debe ser así. No en vano, las competencias de seguridad, plenas, están en manos de las instituciones vascas. Estamos hablando también de procesos de reconciliación y éstos deben implicar no sólo al Gobierno vasco, a las diputaciones y a los ayuntamientos sino a todo el entramado institucional y a la sociedad vasca en general. Si hablamos de la observación del cumplimiento de los derechos humanos, existe un proyecto del lehendakari y de las instituciones vascas en esta materia. Por tanto, estas últimas van a tener que asumir un papel activo en el proceso de paz. El despachar al lehendakari con un manotazo, como algunos hacen, supone una falta de respeto institucional que a mí me preocupa y que, sin ir más lejos, el PSE-EE está manifestando en algunas ocasiones. Si de alguien no se puede prescindir en un proceso de este tipo es de quien representa a las instituciones vascas.

 

- ¿Cuanto tiempo hará falta para verificar el alto el fuego?

 

- Teóricamente harán falta unas semanas para verificarlo. No hace falta un período enorme de tiempo. Por tanto, antes del verano se debería activar en el Congreso de los Diputados la resolución aprobada el año pasado. Correspondería al presidente del Gobierno español anunciar un diálogo con ETA para alcanzar un final definitivo de la violencia. Además, por pura higiene democrática, sería bueno separar en el tiempo el proceso de pacificación de lo que son los acuerdos políticos. Conviene que un proceso para alcanzar acuerdos que después rubrique la sociedad vasca no pueda ser visualizado como consecuencia del diálogo para el final de la violencia.

 

- Parece evidente que los avances en el diálogo político contribuirán a la irreversibilidad del fin de la violencia de ETA...

 

- Insisto en que hay que separar los dos procesos. Precisamente, en el año 1977, el PNV hizo una apuesta democrática, tomó un camino para alcanzar un escenario como el que hoy vive este país. Hemos ido construyendo instituciones, se ha avanzado en la defensa de nuestra identidad, en el bienestar y en la calidad de vida de la sociedad vasca. Todo esto ha sido posible por la apuesta institucional que hicimos...

 

- ...y que debe servir de base para lo que se avecina...

 

- Ahora deben ir resolviéndose los problemas derivados del denominado conflicto vasco. Tan malo como vincular un acuerdo político al fin de la violencia sería que, en unas condiciones de paz y de libertad, los partidos políticos no podamos poner nuestros proyectos encima de la mesa para que sean debatidos y, en su caso, refrendados por la sociedad.

 

- ¿La solución definitiva llegará en la próxima legislatura estatal?

 

- No me gustaría echar el balón tan lejos. Tenemos que empezar a trabajar ya dejando claro que la prioridad es la consecución de la paz. Que consigamos afianzarla justifica toda una labor política. Cuando eso se logre tenemos que trabajar por el acuerdo político, pero sin demorarlo "sine die". El marco político y los acuerdos que podamos alcanzar tienen influencia en multitud de ámbitos como el económico, el social o el cultural y, por todo eso, no se deben postergar "ad calendas graecas".

 

- ¿Da por hecho que la izquierda abertzale estará en las elecciones municipales y forales de 2007?

 

- Al PNV le hubiera gustado que estuviera también en las de 2003. En las actuales condiciones políticas, y si entramos en un terreno de verificación del esperanzador comunicado de ETA, damos por hecho que Batasuna o la formación política que la izquierda abertzale entienda que le debe representar estará presente en esos comicios con las mismas garantías democráticas que el resto de formaciones políticas.

 

 

Una entrevista de Joseba Arruti publicada en el diario DEIA el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

«Ahora hace falta una iniciativa permanente por los derechos de Euskal Herria»

 

 

Nos interesa un gran acuerdo PSOE-PP, pero con una dirección muy clara: al final, el Estado español debe respetar la voluntad de la ciudadanía vasca

 

Batasuna ha palpado una sensación «muy positiva» tras el alto el fuego de ETA, según explica Joseba Permach. Para hacer irreversible esta situación, apunta en entrevista a GARA que la clave está en «que a esto le siga una iniciativa permanente de quienes nos sentimos comprometidos con los derechos de este pueblo». Respecto al Estado español, apunta que «tiene que acabar con las políticas de guerra cuanto antes», pero por encima de eso «Zapatero debe tener claro que la posibilidad de una paz estable y duradera pasa exclusivamente por el respeto a la voluntad del pueblo vasco». Y añade que el PNV «corre hacia el PSOE sin mirar los vagones de ciudadanos que deja atrás».

        

Joseba Permach, como el resto de los políticos, ha vivido estos días en un frenesí que le ha impedido incluso leer con cierto detenimiento la prensa. Comparte la satisfacción por el escenario creado por el alto el fuego y el eco internacional, pero sólo tiene un método para convertir la situación en irreversible. Un método que no está en La Moncloa, sino en Euskal Herria: «Crear una iniciativa permanente por los derechos democráticos, por los derechos civiles y políticos, por los presos...»

 

- Empezando por el principio, ¿qué sensación han palpado estos días entre las bases y la sociedad en general?

 

- Muy positiva. Yo creo que todos somos conscientes de que había un momento caracterizado por las crisis de los marcos y que en los últimos tiempos se estaba hablando de que esa crisis pudiera dar lugar a un cambio político y que eso, además, pudiera servir para la solución del conflicto. Y es más que evidente que la decisión de ETA puede ayudar muchísimo.

 

- El impacto internacional de la noticia ha sido tremendo. ¿Para qué puede servir?

 

- Le damos una importancia vital a la participación de la comunidad internacional en un proceso así. Tenemos que felicitarnos todos no sólo de que lo hayan vivido así, sino de que hayan apoyado expresamente el proceso. Ahora hay que intentar consolidar un compromiso internacional en esta línea.

 

- Voces dispares como las de Felipe González, Joseba Egibar o José Antonio Ardanza han dicho que esta oportunidad es más potente que las anteriores. ¿Batasuna también lo cree?

 

- Sí, probablemente es la que tiene más posibilidades de todas las que se han abierto. Por tres razones: primero, 27 años después es más que evidente que la izquierda abertzale ha conseguido demostrar la invalidez de los marcos políticos; segundo, porque hay una mayoría social, mayor aún que la política, que defiende un cambio político basado en el derecho a decidir; y tercero, porque la izquierda abertzale no ha sucumbido ante las ilegalizaciones y ha llegado a esta situación con iniciativa.

 

- El proceso de Argel interpelaba directamente al Gobierno español; el de Lizarra, a los agentes vascos; y éste parece apelar a todos. ¿No hay riesgo de que se difuminen las responsabilidades, de que cada uno deje su labor en manos del otro?

 

- Todos nos tenemos que sentir interpelados, y en esa línea va la declaración de la Mesa Nacional. Nosotros también aceptamos la necesidad de un compromiso propio, en primera persona, para aportar a ese proceso. Pueden ser muchos los campos, pero lo bueno es que están bien definidos: los estados deben respetar la libre voluntad de los vascos y eliminar la política represiva; los agentes vascos tenemos que ser capaces de sentarnos en una mesa; y el conjunto de la sociedad debe activarse en favor de un proceso democrático.

 

- ¿Las bases de la izquierda abertzale están suficientemente preparadas para aguantar todo tipo de sabotajes, dilaciones, etcétera?

 

- Desgraciadamente, las bases de la izquierda abertzale han padecido las consecuencias del conflicto en primera persona, y precisamente porque les han hecho frente hemos llegado a este punto. Esto no hubiera sido posible sin decenas de miles de personas que han plantado cara a la dispersión, a la tortura, a la ilegalización... Ahora somos conscientes de que también puede haber agresiones y de que la izquierda abertzale tiene que estar a la altura, y seguir demostrando que estos sabotajes no van a acabar jamás con la izquierda abertzale.

 

- Todos los agentes apelan a la movilización social, pero la última manifestación de Lokarri con apoyo del Gobierno de Lakua sólo reunió a 1.500 personas. La jornada de huelga de la izquierda abertzale, aunque minusvalorada, estuvo muy por encima. ¿Esa movilización social puede ser su gran activo?

 

- Es muy importante no pensar que con esta decisión de ETA se cierra una puerta para abrir otra, sino que probablemente venimos de un camino largo y costoso que ha estado sustentado en la lucha popular y en el trabajo social por los derechos democráticos de este pueblo. Esa activación ha sido fundamental. Sería impensable esta situación sin que decenas de miles de personas nos hubieran apoyado con una papeleta de voto anulado. En adelante, ése va a ser un factor principal para condicionar a las formaciones políticas que, seguro, van a intentar obstaculizar, condicionar o frenar el proceso. Es la hora de compromisos individuales y colectivos. Cada uno debiera pensar cómo contribuir, bien organizándose, bien acudiendo a movilizaciones...

 

- ¿Qué objetivo tiene el polo del acto del BEC y que llama ahora a acudir el sábado a Bilbo?

 

- Para un proceso democrático somos necesarios todos. Pero si entendemos que la clave principal es el derecho a decidir, es muy positivo que haya sectores que sumen fuerzas para condicionar a los sectores unionistas que no van a querer reconocer el derecho de autodeterminación, y en segundo lugar, más adelante para llevar a este pueblo por el camino a la independencia.

 

- Da la impresión de que Batasuna da por perdido al PNV en este camino de movilización. ¿Es efectivamente así?

 

- Es evidente que el PNV de los dos últimos años y sobre todo meses tiene una deriva clara hacia el autonomismo y el acercamiento constante al PSOE. Sabemos que busca mantener su gestión y sus negocios permanentes, las infraestructuras de ayer, el TAV de mañana... Tras el discurso del 31 de julio, el PNV corre en esa dirección sin mirar todos los vagones de ciudadanos que se están dejando atrás. Son ciudadanos que se dan cuenta de que Josu Jon Imaz lleva el partido al «espíritu del Arriaga» sin complejos.

 

- En este momento, ¿lo perciben más como un obstáculo que como un activo?

 

- La cuestión es que todos somos necesarios para un acuerdo. En este país existen formaciones como el PSE y el PSN, existe un PNV que tiene un número de votos importantísimo, y existe otro sector social que es el nuestro, que sitúa la territorialidad y el derecho de autodeterminación como claves. Así que debemos tratar de dialogar, negociar y llegar a acuerdos con el PNV.

 

- ¿Qué tiene que pasar para que el proceso, tras este alto el fuego de ETA, sea ya irreversible?

 

-A eso le tiene que seguir una iniciativa permanente de quienes nos sentimos comprometidos con los derechos de este pueblo, en favor de esos derechos democráticos de Euskal Herria, en favor de los derechos civiles y políticos, en favor de los presos, en favor de la construcción nacional... Este es un debate que cada uno tenemos que hacer internamente para apoyar la nueva situación política que se está creando.

 

- ¿Les ha parecido correcta la reacción de Zapatero?

 

- Aunque ha mantenido la política represiva y de negación, es cierto que el Gobierno español ya planteó en el Congreso la necesidad de un diálogo con ETA. Entonces lo valoramos positivamente, y en este sentido la primera lectura que hacemos de la reacción de Zapatero ahora es aceptable.

 

- De aquí a que Zapatero vaya al Congreso cabe un riesgo: que los detractores del proceso pongan la lupa sobre cualquier cosa que ocurra en Euskal Herria...

 

- En estas 72 horas ya hemos visto que hay quien intenta generar debates al respecto, sobre todo sectores mediáticos. Durante muchos años muchos han dicho que era posible hacer política y llegar a acuerdos si se alcanzaba un alto el fuego, y ahora lo que intentan es aparcar su responsabilidad. Eso se parece mucho a lo que han hecho los unionistas en el proceso irlandés.

 

- El martes se reúnen Zapatero y Rajoy. ¿A Batasuna le interesa o le preocupa que lleguen a un punto de acuerdo?

 

A nosotros nos interesa que lleguen a un punto de encuentro, que en el Estado español haya un gran acuerdo. En todo caso, debería tener una dirección muy clara, que es que al final el Estado español tiene que respetar la libre voluntad del conjunto de la ciudadanía vasca.

 

- ¿Ve factible que encarcelen a Arnaldo Otegi ahora que todo el mundo está mirando a Euskal Herria? ¿Cómo podría «vender» eso?

 

- Desgraciadamente, con la experiencia que tenemos en materia represiva, vemos todo factible. De hecho, en estos últimos meses todo el mundo veía ya que se estaban creando condiciones para esto y tenemos a Juan Mari Olano y a Juan Joxe Petrikorena en prisión, por citar dos casos sólo. Además de una aberración política, sería un grave error del Estado español.

 

- ¿Y provocaría dificultades a Batasuna para dar credibilidad al proceso ante sus bases?

 

- Esa credibilidad no se basa en la voluntad de los estados, sino en la lectura que hacemos del momento en Euskal Herria, de que entendemos que hemos sido capaces de derrotar los marcos que nos dividen y nos niegan, y de que hay una mayoría dispuesta a trabajar. Eso es lo que nos da confianza, no otra cosa.

 

- Empiezan a circular versiones que dicen que lo tienen muy fácil para superar la ilegalización. Con inscribirse con otro nombre, ya bastaría...

 

- El señor Conde-Pumpido intenta poner la pelota en el tejado de la izquierda abertzale, pero es obvio que ése es un problema del Estado español, que aprobó esa ley. Ellos la aprobaron y ellos verán cómo la derogan.

 

- La situación de los presos es crítica. Pero el Gobierno también podría caer en la tentación de hacer movimientos sólo en este carril y no en el político. ¿Cómo se sitúa Batasuna ante ello?

 

- El Estado español tiene que acabar con esas políticas de guerra cuanto antes. Pero Zapatero tiene que tener claro que la posibilidad de alcanzar una paz estable y duradera pasa única y exclusivamente por el respeto a la voluntad del pueblo vasco.

 

- Seis años dan para mucho. ¿Cuál es el suelo de acuerdo logrado por PSE y Batasuna?

 

- Hay que matizar. Una cosa es que haya habido contactos durante seis años y otra cosa es que en todo el tiempo hayamos estado hablando de modo formal. Lo que estamos intentando hacer, tanto con esas personas del PSOE como con el resto de formaciones del país, es intentar acordar bases, compromisos y metodología para poner en marcha un proceso de diálogo y negociación. Y el suelo del acuerdo tiene que ser reconocer la existencia de un conflicto político, aceptar que se debe resolver mediante el diálogo y negociación sin exclusión, y entender que la ciudadanía debe tener la última palabra.

 

- Se prevén dos trabas: hay quien no quiere sólo una mesa, y hay quien no asume el derecho a decidir como premisa.

 

- No nos podemos sentar en una mesa para debatir la existencia de un pueblo, ni tampoco para hablar de autogobierno y competencias. Existe un pueblo en ambos lados del Pirineo negado por dos estados, y por tanto necesita una solución, no dos ni tres soluciones. Lo que hay que garantizar es que en ese proceso se ponen en marcha foros o mesas de carácter nacional. que abarquen al conjunto de la ciudadanía.

 

- ¿Cómo valoran que partidos abertzales pidan más de una mesa?

 

- Nos parece que hay formaciones políticas que le dan una importancia vital a la existencia de unas instituciones que provienen precisamente de los marcos autonómicos que nos niegan como pueblo y nos han dividido. Esas realidades existen y hay que tenerlas en cuenta, pero independientemente de eso existe un pueblo, un conflicto, una solución.

 

- ¿Y el derecho a decidir? En el documento de Batasuna se subraya que hay un respaldo previo mayoritario. ¿No cabe por tanto sentarse en la mesa sin tenerlo atado de antemano?

 

- En todo caso, a la hora de sentarnos no tiene sentido que no se acepte de antemano que el acuerdo debe ser refrendado por toda la ciudadanía vasca. Más que un planteamiento abertzale, es un planteamiento democrático.

 

- El PSE ha descalificado la mesa de Ibarretxe. Batasuna calla, ¿quiere decir eso que otorga?

 

- No. Simplemente no nos hemos dedicado a responder a todos. Nos parece un gran error político empezar a poner fechas y condiciones, y hacer un debate público sin acuerdos previos entre las formaciones. Ibarretxe puede tener un papel como lehendakari de tres provincias, pero la dinámica principal para formar una mesa de resolución debe ir encabezada por las formaciones políticas del conjunto del país. Ibarretxe no puede hablar de una mesa para otoño, porque no sería capaz de garantizar que allí estuvieran AB, PSN, LCR, Les Verts, CDN o IUN. Hace falta un mecanismo entre todos para acordar todo.

 

- La mayor oposición al diálogo viene de UPN...

 

- No es extraño. Se llama UPN precisamente para consagrar la partición territorial y se creó para gestionarla. Quienes ahora estamos dispuestos a avanzar debemos hacerlo, y el tiempo y la sociedad ya pondrán a cada uno en su sitio.

 

 

Una entrevista publicada en el diario GARA el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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