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Jesús Eguiguren en EL CORREO, José Jon Imaz en DEIA y el batasuno Permach en Gara

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 2:49, Categoría: General

Tres entrevistas a destacados políticos del bloque de ‘la paz’, eso sin explicar nunca dónde hay guerra. El presidente del PSE-EE, Jesus Eguiguren, reconoce que las conversaciones ‘no oficiales’ entre socialistas vascos y la izquierda abertzale han contribuido a facilitar la declaración de alto el fuego de ETA. Les destacamos también dos frases del batasuno Permach: “La reacción de Zapatero nos parece adecuada” y “La actitud de Ibarretxe es un gran error político” ¿Por qué será?

 

«Los cimientos de este proceso de paz están muy bien construidos»

 

 

«Los puentes con la izquierda abertzale han facilitado el alto el fuego», dice el dirigente socialista, que reclama un «nuevo abrazo histórico entre vascos»

 

San Sebastián - Jesús Eguiguren, presidente del PSE-EE, atraviesa a sus 50 años una experiencia vital y política única, que le lleva a vivir con emoción y un cierto estrés un momento anhelado durante mucho tiempo. Protagonista de un diálogo con la izquierda abertzale que hoy reconoce abiertamente, Eguiguren rompe el silencio que ha mantenido en los últimos ocho meses y cree que estas conversaciones no oficiales han contribuido a facilitar el alto el fuego.

 

- ¿Cómo se enteró de la noticia?

 

- Por la radio, en el coche; esperé a ver cuál era el comunicado y vi que era importante. Y puse una canción. Desde que esperaba el alto el fuego llevaba en el bolsillo de la chaqueta una cinta de Pablo Milanés. Y me puse a cantarla en silencio, con mucha emoción por dentro: «Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes». Es una canción de mi generación, tan marcada por la caída de Allende. Es la época de evocar a mis hermanos ausentes, los que murieron antes. Básicamente, ahora y durante un tiempo, hay que recordar a los ausentes, a todas las víctimas que se han quedado sin ver este momento.

 

- ¿Esperaba el comunicado?

 

- Éramos muchos los que esperábamos este comunicado.

 

- ¿Cómo lo interpreta?

 

- Obedece a las claves políticas y mentales del mundo de ETA, que yo no puedo interpretar. Pero tiene tres cosas que le distinguen a todos los anteriores. Es un alto el fuego, no una tregua; es permanente, no temporal o indefinido, como fue en 1998; es la terminología utilizada por el IRA cuando decidió parar definitivamente. Y, luego, el resto el comunicado incluye referencias al pluralismo y al proceso democrático. Cualquiera que sepa cuál ha sido la vida de este país en las últimas décadas saben que es un comunicado totalmente distinto. Esperemos que los hechos lo demuestren.

 

- Pues también hay desconfianza y escepticismo

 

- Es normal, pero tengo la sensación de que es distinto.

 

- ¿Estamos en el principio del fin?

 

- Creo que sí, pero el tiempo lo dirá. Este comunicado y lo que está ocurriendo estos días son los primeros pasos de un cambio de época en el País Vasco en el que por fin vamos a entrar en el terreno de la convivencia, de los consensos políticos y donde la pesadilla que hemos vivido será cosa del pasado. Un tiempo nuevo.

 

- ¿Supondrá el fin de la extorsión y la 'kale borroka'?

 

- Claro, no tiene sentido si no es un alto el fuego que abarca todos los aspectos. ETA siempre puede decir que la 'kale borroka' no está inducida por ellos, pero estos fenómenos se van a terminar de forma radical. Y si no se terminan de forma radical querrá decir que no estaríamos ante las condiciones para empezar un nuevo tienpo.

 

Tres premisas

 

- Habrá que verificar si es un movimiento auténtico.

 

- Lógicamente, a todos nos hubiera gustado una noticia en la que ETA anuncia su disolución inmediata y la entrega las armas, pero todos sabemos que en este tipo de procesos las cosas no son tan sencillas. El único factor que necesitamos es un poco de tiempo para comprobarlo. No sé si habrá más comunicados, pero la prueba de fuego son los hechos.

 

- ¿Zapatero debería realizar movimientos en política penitenciaria?

 

- El Gobierno tiene muy clara cuál es su hoja de ruta. El Ejecutivo necesitaba tres premisas para poder hacer algo. Una, que ETA declarase un alto el fuego. Otra, que los hechos demostraran que ese alto el fuego era total y en serio. Y la tercera, que hubiera un mínimo entendimiento entre los partidos para valorar que había una voluntad inequívoca de cese definitivo del terrorismo. A partir de estas condiciones, el presidente intervendrá con la resolución del Congreso, dando paso a un proceso de diálogo entre ETA y el Gobierno.

 

- ¿Esto acabará con la izquierda abertzale actualmente ilegalizada presentándose a las elecciones municipales?

 

- Eso depende de ellos. En un escenario de normalización, es lógico que la izquierda abertzale participe como un partido más en el juego político. Para eso tendrán que poner en marcha las correspondientes iniciativas para poder acceder a la legalidad. Se ha dicho que no se va a derogar la Ley de Partidos, el alto el fuego es un factor nuevo y Batasuna tendrá que apostar por las vías democráticas, descartar todo recurso a la legitimación o al aprovechamiento de cualquier actividad terrorista. Les corresponde a ellos adaptarse a la legalidad.

 

- ¿Usted ha dialogado con Arnaldo Otegi en los últimos cuatro años? ¿Sus conversaciones con dirigentes de Batasuna para qué han servido?

 

- Aunque contactos oficiales entre el PSOE y Batasuna no hayan existido, los dirigentes del socialismo vasco hemos cumplido con nuestras responsabilidades y nuestras obligaciones y hemos trabajado. El diálogo con la izquierda abertzale ha sido muy útil para llegar a este punto al que hemos llegado, aunque, en teoría, ni Batasuna ni los socialistas hemos hablado de forma oficial. Pero los intercambios de impresiones que ha habido jamás han buscado un interés politiquero o partidista de perjudicar al Gobierno o a este u otro partido. Se ha tratado siempre de beneficiar a la pacificación y a la normalización. Bastante se ha hablado ya de todo esto, se sabe más o menos lo que ha habido y esto ha sido muy útil.

 

Sin concesiones

 

- ¿Ha facilitado el alto el fuego?

 

- El alto el fuego no lo ha tomado Batasuna, es cosa de ETA; no conozco los vericuetos internos a través de los cuales se toman estas decisiones. Espero que haya contribuido, aunque no tengo ninguna constancia oficial. Lo mismo que el PSE cuando hablaba con Batasuna se representa a sí mismo, Batasuna, cuando habla con el PSE, se representa a sí misma. Pero los puentes que ha habido lo han facilitado, claro.

 

- ¿Ha sido usted uno de los intermediarios con ETA?

 

- Sobre esta cuestión se han pronunciado ya durante estos días otros dirigentes del Partido Socialista y no tengo nada más que añadir. Hay muchas especulaciones y muchos rumores. Algún día se sabrá toda la verdad. En todo este tiempo, los socialistas vascos hemos cumplido con nuestra obligación y nuestra responsabilidad, que siempre ha sido trabajar por la convivencia y por la paz en el País Vasco. Los socialistas vascos, como otros muchos, hemos hecho nuestros deberes, a veces en momentos bien dramáticos. Hemos contribuido a abrir esta fase política y estamos muy satisfechos de haberlo hecho.

 

- ¿Con concesiones al nacionalismo?

 

- En absoluto. Ni somos apaciguadores, ni filonacionalistas, ni hacemos concesiones al nacionalismo. El socialismo vasco, además de tener que sufrir esta situación de presión terrorista, ha sufrido muchas veces la incomprensión de quienes, aparentando ser los defensores del antiterrorismo o de la españolidad, se han dedicado a atacar o a machacar a gente que en este país estaba defendiendo estos principios constitucionalistas y autonomistas. Son pequeñas injusticias y agravios que podemos tener todos. Después de lo que ha ocurrido, ha merecido la pena.

 

Fe ciega

 

- ¿Optimista, entonces?

 

- Soy realista, que uno ya no está para pecar de ingenuidades, sino bastante escarmentado. Tengo una fe ciega en que este proceso de paz va a salir bien.

 

- ¿A pesar de los fracasos anteriores?

 

- Por eso, todo el mundo sabe que habrá riesgos y habrá crisis. Pero, esta vez, los pilares y los cimientos del edificio están muy bien construidos y eso permitirá que esto salga bien.

 

- ¿Será el cierre final de la transición?

 

- Creo que sí; para el País Vasco, va a ser la apertura de una época de paz y convivencia. Y para España, va a ser cerrar la última herida pendiente que tenía mucho antes de la transición.

 

- ¿Se sigue el modelo irlandés?

 

- Todas las situaciones tienen sus similitudes, y en el terreno metodológico está casi todo inventado, pero, en este tema, nos equivocaríamos si pretendiéramos una vía irlandesa. Hay que aplicar la vía vasca, mucho más natural, que obedece a un esquema de resolución de los problemas con instrumentos de la historia de este país: pacto, consenso y concertación.

 

- ¿Y si Otegi va a la cárcel por orden del juez Grande-Marlaska? ¿Qué consecuencias puede tener?

 

- Desde el pleno respeto a la Justicia, me gustaría que en toda esta materia se tenga en cuenta la nueva realidad. Determinadas medidas cautelares podrían replantearse a la luz de este escenario. Pero lo digo desde un absoluto respeto al juez. Es evidente que Otegi tiene un papel clave en la izquierda abertzale.

 

- ¿Usted cree que este tipo de actuaciones judiciales pretendieron dinamitar el alto el fuego, como esgrimen algunos medios nacionalistas?

 

- He sido albañil antes de político e insisto en que este proceso tiene buenos pilares y buenos cimientos. Cuando la casa tiene buenos pilares y buenos cimientos, no se cae.

 

- ¿Qué le diría a Zapatero?

 

- Que siga adelante porque no hay nada mejor para la grandeza de España que un País Vasco arrimando el hombro. Los vascos dan mucha guerra, pero, cuando hacen la paz, son absolutamente leales y un punto de apoyo fundamental para la nueva España.

 

Buen ritmo

 

- ¿Qué nota en la calle en los últimos días?

 

- Que ha llegado una primavera de paz. Propios y extraños se van a sorprender por la rapidez con la que vamos a ir afianzando este nuevo tiempo y por la rapidez con la que se van a cerrar las heridas y puede llegarse a la reconciliación. Estamos en puertas de un nuevo abrazo histórico entre vascos, de una nueva época de hermanamiento que va a enterrar odios.

 

- Pero antes también habrá que buscar un acuerdo político

 

- Lo que tiene que quedar claro es que la paz y la libertad no serán el fruto de ese nuevo acuerdo político. Ese diálogo tiene que estar libre de cualquier tipo de tutela de ETA. Los socialistas vascos queremos que esas decisiones se adopten a través de mayorías transversales. No tiene sentido un acuerdo político adoptado exclusivamente por nacionalistas o por autonomistas. Para eso ya está el Parlamento y las instituciones. Si se hace una mesa es para que haya un consenso más amplio, pero habrá que hablar con los partidos para saber cuál es la configuración de esa mesa, su procedimiento. No debe haber un resultado previamente establecido, como ha dicho el lehendakari, al decir que la mesa de partidos tiene que adoptar un acuerdo en torno al derecho de decisión o de autodeterminación. Si ya se sabe cuál es el resultado final, ¿para qué vamos a estar los socialistas ahí si estamos en desacuerdo desde el principio? A esa mesa hay que ir sin apriorismos y sin condiciones previas. Más que el contenido, lo importante es el acuerdo mismo. Hay que aparcar el partidismo.

 

 

Una entrevista de Alberto Surio publicada en el diario EL CORREO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

«El lehendakari debe jugar un papel central también en la pacificación»

 

 

El alto el fuego permanente anunciado por ETA ha modificado los parámetros en que la política vasca se ha venido moviendo en los últimos años. Se abren nuevas perspectivas desde los diferentes ámbitos y los partidos se aprestan a resituarse en base a nuevos presupuestos argumentales. El partido más votado en Euskadi, el PNV, no es ajeno a esos movimientos.          

        

Donosita - El presidente del EBB, Josu Jon Imaz (Zumarraga, 1963), es un hombre feliz. El miércoles a mediodía sus colaboradores le interrumpieron abruptamente mientras se encontraba reunido. Pensó que se trataba de que su mujer había dado a luz al tercero de sus vástagos, pero lo que le comunicaron fue el anuncio del alto el fuego de ETA. Que su hija pueda nacer en una Euskadi en paz le llena de esperanza.

 

- Se especulaba sobre qué pasaría cuando llegara la tregua o alto el fuego de ETA. ¿Ha llegado en los términos que esperaban?

 

- Desde luego, lo que ha llegado es una esperanza y una ilusión importante para la sociedad vasca. Por primera vez en mucho tiempo comenzamos a vislumbrar un horizonte para la paz en este país.

 

- ¿Y a partir de ahora qué?

 

- Se inicia un camino que habrá que transitar con precaución, pero también con compromiso, con implicación, con la colaboración de todos, para que la paz se instale definitivamente en Euskadi. La sociedad vasca exige que esta paz sea irreversible y, además, en las próximas semanas habrá que verificar que se produce una desaparición efectiva de todo tipo de extorsión, de violencia, de ataques.

 

- ¿Concede alguna significación especial a que se haya utilizado la expresión "alto el fuego permanente"?

 

- (Ríe) Cuando escuché el comunicado, fuí a mirar el María Moliner. De todas formas, más allá de la expresión utilizada, la demanda de esta sociedad es que sea irreversible. Lo de permanente tiene una connotación de no definitivo, pero creo que es el inicio del camino.

 

- ¿Cuál ha sido el papel del PNV para hacer posible que haya llegado este momento?

 

- Hay cosas que contaré dentro de mucho tiempo, cuando pase todo esto, cuando las posiciones ya estén consolidadas y no se trate de colocarse medallas. Sí puedo decir con claridad y rotundidad que en el último año y nueve meses el PNV ha actuado con mucha discreción, responsabilidad y lealtad. Esa función que ha desempeñado el PNV para hacer posible, desde su papel, que este proceso fuese adelante, ha venido determinada en todo momento por una visión de país y de consecución de la paz por encima de cualquier rédito partidista. Cualquier persona que haya estado implicada en el proceso puede dar fe de ello. Ya llegará el día en que cada uno hable del papel que ha jugado.

 

- De lo que ha ido trascendiendo quedaba una cierta imagen de que eran el Gobierno español, el PSOE y Batasuna los protagonistas estelares...

 

- En cierta medida es verdad que en lo que es un proceso de paz van a tener un papel determinante por una parte la formación que dirige la política del Estado y, por otra, en el caso de ETA, quienes han ejercido la violencia en este país. Pero la paz no es cosa de dos y quiero dejar claro que las instituciones vascas y el lehendakari van a desarrollar un papel importante en ese proceso. Deben hacerlo.

 

- ¿Hay un intento de arrinconar a Ibarretxe?

 

- Desde luego no podemos iniciar un proceso democrático si no respetamos los procedimientos democráticos. Patxi López y el PSE-EE representan una visión partidista, yo mismo y el PNV representamos otra, y lo mismo sucede con el resto. Pero en este país tenemos unas instituciones. Tenemos un lehendakari y un Parlamento; y la sociedad vasca, que ha nombrado a sus representantes institucionales, debe y quiere tener un papel activo en el proceso de paz. Y ese papel lo representan el lehendakari y las instituciones vascas. Hay que respetar la voluntad democrática futura de los vascos, pero también la que hemos ejercido hasta el día de hoy.

 

- ¿Debería participar el lehendakari también en la mesa de partidos?

 

- No quiero establecer elementos "sine qua non" para esto o para lo otro. Para que los representantes políticos hablemos y lleguemos a acuerdos, el único elemento fundamental era la desaparición de la violencia. Para el PNV, las instituciones vascas y el lehendakari deben tener un papel central en el proceso de normalización política, pero también en el de la pacificación.

 

- Le noto preocupado porque esto último no vaya a suceder...

 

- Es que la paz no puede hacerse a espaldas de la sociedad vasca. La sociedad debe ser un agente activo y todos debemos estar vigilantes de lo que los representantes políticos e institucionales hagan con ese tesoro tan preciado que acabamos de recibir.

 

- Entiendo que, por ejemplo, desea que sea el departamento de Interior el que verifique lo que ha anunciado ETA...

 

- Es que debe ser así. No en vano, las competencias de seguridad, plenas, están en manos de las instituciones vascas. Estamos hablando también de procesos de reconciliación y éstos deben implicar no sólo al Gobierno vasco, a las diputaciones y a los ayuntamientos sino a todo el entramado institucional y a la sociedad vasca en general. Si hablamos de la observación del cumplimiento de los derechos humanos, existe un proyecto del lehendakari y de las instituciones vascas en esta materia. Por tanto, estas últimas van a tener que asumir un papel activo en el proceso de paz. El despachar al lehendakari con un manotazo, como algunos hacen, supone una falta de respeto institucional que a mí me preocupa y que, sin ir más lejos, el PSE-EE está manifestando en algunas ocasiones. Si de alguien no se puede prescindir en un proceso de este tipo es de quien representa a las instituciones vascas.

 

- ¿Cuanto tiempo hará falta para verificar el alto el fuego?

 

- Teóricamente harán falta unas semanas para verificarlo. No hace falta un período enorme de tiempo. Por tanto, antes del verano se debería activar en el Congreso de los Diputados la resolución aprobada el año pasado. Correspondería al presidente del Gobierno español anunciar un diálogo con ETA para alcanzar un final definitivo de la violencia. Además, por pura higiene democrática, sería bueno separar en el tiempo el proceso de pacificación de lo que son los acuerdos políticos. Conviene que un proceso para alcanzar acuerdos que después rubrique la sociedad vasca no pueda ser visualizado como consecuencia del diálogo para el final de la violencia.

 

- Parece evidente que los avances en el diálogo político contribuirán a la irreversibilidad del fin de la violencia de ETA...

 

- Insisto en que hay que separar los dos procesos. Precisamente, en el año 1977, el PNV hizo una apuesta democrática, tomó un camino para alcanzar un escenario como el que hoy vive este país. Hemos ido construyendo instituciones, se ha avanzado en la defensa de nuestra identidad, en el bienestar y en la calidad de vida de la sociedad vasca. Todo esto ha sido posible por la apuesta institucional que hicimos...

 

- ...y que debe servir de base para lo que se avecina...

 

- Ahora deben ir resolviéndose los problemas derivados del denominado conflicto vasco. Tan malo como vincular un acuerdo político al fin de la violencia sería que, en unas condiciones de paz y de libertad, los partidos políticos no podamos poner nuestros proyectos encima de la mesa para que sean debatidos y, en su caso, refrendados por la sociedad.

 

- ¿La solución definitiva llegará en la próxima legislatura estatal?

 

- No me gustaría echar el balón tan lejos. Tenemos que empezar a trabajar ya dejando claro que la prioridad es la consecución de la paz. Que consigamos afianzarla justifica toda una labor política. Cuando eso se logre tenemos que trabajar por el acuerdo político, pero sin demorarlo "sine die". El marco político y los acuerdos que podamos alcanzar tienen influencia en multitud de ámbitos como el económico, el social o el cultural y, por todo eso, no se deben postergar "ad calendas graecas".

 

- ¿Da por hecho que la izquierda abertzale estará en las elecciones municipales y forales de 2007?

 

- Al PNV le hubiera gustado que estuviera también en las de 2003. En las actuales condiciones políticas, y si entramos en un terreno de verificación del esperanzador comunicado de ETA, damos por hecho que Batasuna o la formación política que la izquierda abertzale entienda que le debe representar estará presente en esos comicios con las mismas garantías democráticas que el resto de formaciones políticas.

 

 

Una entrevista de Joseba Arruti publicada en el diario DEIA el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

«Ahora hace falta una iniciativa permanente por los derechos de Euskal Herria»

 

 

Nos interesa un gran acuerdo PSOE-PP, pero con una dirección muy clara: al final, el Estado español debe respetar la voluntad de la ciudadanía vasca

 

Batasuna ha palpado una sensación «muy positiva» tras el alto el fuego de ETA, según explica Joseba Permach. Para hacer irreversible esta situación, apunta en entrevista a GARA que la clave está en «que a esto le siga una iniciativa permanente de quienes nos sentimos comprometidos con los derechos de este pueblo». Respecto al Estado español, apunta que «tiene que acabar con las políticas de guerra cuanto antes», pero por encima de eso «Zapatero debe tener claro que la posibilidad de una paz estable y duradera pasa exclusivamente por el respeto a la voluntad del pueblo vasco». Y añade que el PNV «corre hacia el PSOE sin mirar los vagones de ciudadanos que deja atrás».

        

Joseba Permach, como el resto de los políticos, ha vivido estos días en un frenesí que le ha impedido incluso leer con cierto detenimiento la prensa. Comparte la satisfacción por el escenario creado por el alto el fuego y el eco internacional, pero sólo tiene un método para convertir la situación en irreversible. Un método que no está en La Moncloa, sino en Euskal Herria: «Crear una iniciativa permanente por los derechos democráticos, por los derechos civiles y políticos, por los presos...»

 

- Empezando por el principio, ¿qué sensación han palpado estos días entre las bases y la sociedad en general?

 

- Muy positiva. Yo creo que todos somos conscientes de que había un momento caracterizado por las crisis de los marcos y que en los últimos tiempos se estaba hablando de que esa crisis pudiera dar lugar a un cambio político y que eso, además, pudiera servir para la solución del conflicto. Y es más que evidente que la decisión de ETA puede ayudar muchísimo.

 

- El impacto internacional de la noticia ha sido tremendo. ¿Para qué puede servir?

 

- Le damos una importancia vital a la participación de la comunidad internacional en un proceso así. Tenemos que felicitarnos todos no sólo de que lo hayan vivido así, sino de que hayan apoyado expresamente el proceso. Ahora hay que intentar consolidar un compromiso internacional en esta línea.

 

- Voces dispares como las de Felipe González, Joseba Egibar o José Antonio Ardanza han dicho que esta oportunidad es más potente que las anteriores. ¿Batasuna también lo cree?

 

- Sí, probablemente es la que tiene más posibilidades de todas las que se han abierto. Por tres razones: primero, 27 años después es más que evidente que la izquierda abertzale ha conseguido demostrar la invalidez de los marcos políticos; segundo, porque hay una mayoría social, mayor aún que la política, que defiende un cambio político basado en el derecho a decidir; y tercero, porque la izquierda abertzale no ha sucumbido ante las ilegalizaciones y ha llegado a esta situación con iniciativa.

 

- El proceso de Argel interpelaba directamente al Gobierno español; el de Lizarra, a los agentes vascos; y éste parece apelar a todos. ¿No hay riesgo de que se difuminen las responsabilidades, de que cada uno deje su labor en manos del otro?

 

- Todos nos tenemos que sentir interpelados, y en esa línea va la declaración de la Mesa Nacional. Nosotros también aceptamos la necesidad de un compromiso propio, en primera persona, para aportar a ese proceso. Pueden ser muchos los campos, pero lo bueno es que están bien definidos: los estados deben respetar la libre voluntad de los vascos y eliminar la política represiva; los agentes vascos tenemos que ser capaces de sentarnos en una mesa; y el conjunto de la sociedad debe activarse en favor de un proceso democrático.

 

- ¿Las bases de la izquierda abertzale están suficientemente preparadas para aguantar todo tipo de sabotajes, dilaciones, etcétera?

 

- Desgraciadamente, las bases de la izquierda abertzale han padecido las consecuencias del conflicto en primera persona, y precisamente porque les han hecho frente hemos llegado a este punto. Esto no hubiera sido posible sin decenas de miles de personas que han plantado cara a la dispersión, a la tortura, a la ilegalización... Ahora somos conscientes de que también puede haber agresiones y de que la izquierda abertzale tiene que estar a la altura, y seguir demostrando que estos sabotajes no van a acabar jamás con la izquierda abertzale.

 

- Todos los agentes apelan a la movilización social, pero la última manifestación de Lokarri con apoyo del Gobierno de Lakua sólo reunió a 1.500 personas. La jornada de huelga de la izquierda abertzale, aunque minusvalorada, estuvo muy por encima. ¿Esa movilización social puede ser su gran activo?

 

- Es muy importante no pensar que con esta decisión de ETA se cierra una puerta para abrir otra, sino que probablemente venimos de un camino largo y costoso que ha estado sustentado en la lucha popular y en el trabajo social por los derechos democráticos de este pueblo. Esa activación ha sido fundamental. Sería impensable esta situación sin que decenas de miles de personas nos hubieran apoyado con una papeleta de voto anulado. En adelante, ése va a ser un factor principal para condicionar a las formaciones políticas que, seguro, van a intentar obstaculizar, condicionar o frenar el proceso. Es la hora de compromisos individuales y colectivos. Cada uno debiera pensar cómo contribuir, bien organizándose, bien acudiendo a movilizaciones...

 

- ¿Qué objetivo tiene el polo del acto del BEC y que llama ahora a acudir el sábado a Bilbo?

 

- Para un proceso democrático somos necesarios todos. Pero si entendemos que la clave principal es el derecho a decidir, es muy positivo que haya sectores que sumen fuerzas para condicionar a los sectores unionistas que no van a querer reconocer el derecho de autodeterminación, y en segundo lugar, más adelante para llevar a este pueblo por el camino a la independencia.

 

- Da la impresión de que Batasuna da por perdido al PNV en este camino de movilización. ¿Es efectivamente así?

 

- Es evidente que el PNV de los dos últimos años y sobre todo meses tiene una deriva clara hacia el autonomismo y el acercamiento constante al PSOE. Sabemos que busca mantener su gestión y sus negocios permanentes, las infraestructuras de ayer, el TAV de mañana... Tras el discurso del 31 de julio, el PNV corre en esa dirección sin mirar todos los vagones de ciudadanos que se están dejando atrás. Son ciudadanos que se dan cuenta de que Josu Jon Imaz lleva el partido al «espíritu del Arriaga» sin complejos.

 

- En este momento, ¿lo perciben más como un obstáculo que como un activo?

 

- La cuestión es que todos somos necesarios para un acuerdo. En este país existen formaciones como el PSE y el PSN, existe un PNV que tiene un número de votos importantísimo, y existe otro sector social que es el nuestro, que sitúa la territorialidad y el derecho de autodeterminación como claves. Así que debemos tratar de dialogar, negociar y llegar a acuerdos con el PNV.

 

- ¿Qué tiene que pasar para que el proceso, tras este alto el fuego de ETA, sea ya irreversible?

 

-A eso le tiene que seguir una iniciativa permanente de quienes nos sentimos comprometidos con los derechos de este pueblo, en favor de esos derechos democráticos de Euskal Herria, en favor de los derechos civiles y políticos, en favor de los presos, en favor de la construcción nacional... Este es un debate que cada uno tenemos que hacer internamente para apoyar la nueva situación política que se está creando.

 

- ¿Les ha parecido correcta la reacción de Zapatero?

 

- Aunque ha mantenido la política represiva y de negación, es cierto que el Gobierno español ya planteó en el Congreso la necesidad de un diálogo con ETA. Entonces lo valoramos positivamente, y en este sentido la primera lectura que hacemos de la reacción de Zapatero ahora es aceptable.

 

- De aquí a que Zapatero vaya al Congreso cabe un riesgo: que los detractores del proceso pongan la lupa sobre cualquier cosa que ocurra en Euskal Herria...

 

- En estas 72 horas ya hemos visto que hay quien intenta generar debates al respecto, sobre todo sectores mediáticos. Durante muchos años muchos han dicho que era posible hacer política y llegar a acuerdos si se alcanzaba un alto el fuego, y ahora lo que intentan es aparcar su responsabilidad. Eso se parece mucho a lo que han hecho los unionistas en el proceso irlandés.

 

- El martes se reúnen Zapatero y Rajoy. ¿A Batasuna le interesa o le preocupa que lleguen a un punto de acuerdo?

 

A nosotros nos interesa que lleguen a un punto de encuentro, que en el Estado español haya un gran acuerdo. En todo caso, debería tener una dirección muy clara, que es que al final el Estado español tiene que respetar la libre voluntad del conjunto de la ciudadanía vasca.

 

- ¿Ve factible que encarcelen a Arnaldo Otegi ahora que todo el mundo está mirando a Euskal Herria? ¿Cómo podría «vender» eso?

 

- Desgraciadamente, con la experiencia que tenemos en materia represiva, vemos todo factible. De hecho, en estos últimos meses todo el mundo veía ya que se estaban creando condiciones para esto y tenemos a Juan Mari Olano y a Juan Joxe Petrikorena en prisión, por citar dos casos sólo. Además de una aberración política, sería un grave error del Estado español.

 

- ¿Y provocaría dificultades a Batasuna para dar credibilidad al proceso ante sus bases?

 

- Esa credibilidad no se basa en la voluntad de los estados, sino en la lectura que hacemos del momento en Euskal Herria, de que entendemos que hemos sido capaces de derrotar los marcos que nos dividen y nos niegan, y de que hay una mayoría dispuesta a trabajar. Eso es lo que nos da confianza, no otra cosa.

 

- Empiezan a circular versiones que dicen que lo tienen muy fácil para superar la ilegalización. Con inscribirse con otro nombre, ya bastaría...

 

- El señor Conde-Pumpido intenta poner la pelota en el tejado de la izquierda abertzale, pero es obvio que ése es un problema del Estado español, que aprobó esa ley. Ellos la aprobaron y ellos verán cómo la derogan.

 

- La situación de los presos es crítica. Pero el Gobierno también podría caer en la tentación de hacer movimientos sólo en este carril y no en el político. ¿Cómo se sitúa Batasuna ante ello?

 

- El Estado español tiene que acabar con esas políticas de guerra cuanto antes. Pero Zapatero tiene que tener claro que la posibilidad de alcanzar una paz estable y duradera pasa única y exclusivamente por el respeto a la voluntad del pueblo vasco.

 

- Seis años dan para mucho. ¿Cuál es el suelo de acuerdo logrado por PSE y Batasuna?

 

- Hay que matizar. Una cosa es que haya habido contactos durante seis años y otra cosa es que en todo el tiempo hayamos estado hablando de modo formal. Lo que estamos intentando hacer, tanto con esas personas del PSOE como con el resto de formaciones del país, es intentar acordar bases, compromisos y metodología para poner en marcha un proceso de diálogo y negociación. Y el suelo del acuerdo tiene que ser reconocer la existencia de un conflicto político, aceptar que se debe resolver mediante el diálogo y negociación sin exclusión, y entender que la ciudadanía debe tener la última palabra.

 

- Se prevén dos trabas: hay quien no quiere sólo una mesa, y hay quien no asume el derecho a decidir como premisa.

 

- No nos podemos sentar en una mesa para debatir la existencia de un pueblo, ni tampoco para hablar de autogobierno y competencias. Existe un pueblo en ambos lados del Pirineo negado por dos estados, y por tanto necesita una solución, no dos ni tres soluciones. Lo que hay que garantizar es que en ese proceso se ponen en marcha foros o mesas de carácter nacional. que abarquen al conjunto de la ciudadanía.

 

- ¿Cómo valoran que partidos abertzales pidan más de una mesa?

 

- Nos parece que hay formaciones políticas que le dan una importancia vital a la existencia de unas instituciones que provienen precisamente de los marcos autonómicos que nos niegan como pueblo y nos han dividido. Esas realidades existen y hay que tenerlas en cuenta, pero independientemente de eso existe un pueblo, un conflicto, una solución.

 

- ¿Y el derecho a decidir? En el documento de Batasuna se subraya que hay un respaldo previo mayoritario. ¿No cabe por tanto sentarse en la mesa sin tenerlo atado de antemano?

 

- En todo caso, a la hora de sentarnos no tiene sentido que no se acepte de antemano que el acuerdo debe ser refrendado por toda la ciudadanía vasca. Más que un planteamiento abertzale, es un planteamiento democrático.

 

- El PSE ha descalificado la mesa de Ibarretxe. Batasuna calla, ¿quiere decir eso que otorga?

 

- No. Simplemente no nos hemos dedicado a responder a todos. Nos parece un gran error político empezar a poner fechas y condiciones, y hacer un debate público sin acuerdos previos entre las formaciones. Ibarretxe puede tener un papel como lehendakari de tres provincias, pero la dinámica principal para formar una mesa de resolución debe ir encabezada por las formaciones políticas del conjunto del país. Ibarretxe no puede hablar de una mesa para otoño, porque no sería capaz de garantizar que allí estuvieran AB, PSN, LCR, Les Verts, CDN o IUN. Hace falta un mecanismo entre todos para acordar todo.

 

- La mayor oposición al diálogo viene de UPN...

 

- No es extraño. Se llama UPN precisamente para consagrar la partición territorial y se creó para gestionarla. Quienes ahora estamos dispuestos a avanzar debemos hacerlo, y el tiempo y la sociedad ya pondrán a cada uno en su sitio.

 

 

Una entrevista publicada en el diario GARA el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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