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18 de Abril, 2006

Quinto día: Batasuna en el horizonte

Por Sin Pancarta - 18 de Abril, 2006, 21:27, Categoría: General

Miren ustedes por dónde va la historia. Si el Tribunal Supremo ha declarado a Batasuna como parte de ETA ¿Cómo legalizar una organización terrorista? No me lo imagino, aunque en el mundo de ZP cualquier cosa por descabellada que sea puede suceder. Fuere como fuese lo único cierto es que la mentira es la clave de esta historia. Si no les gusta la palabra mentira sustitúyanla por engaño, ocultación, doble juego o cualquier otro sinónimo.

 

El Ejecutivo estudia vías jurídicas para legalizar a Batasuna

 

 

Según informa EL MUNDO, una de las razones por las que ETA ha declarado un alto el fuego permanente es porque pretende que Batasuna pueda presentarse a las elecciones municipales de 2007. El citado diario asegura que el Gobierno está estudiando ya si hay posibilidades jurídicas de que Batasuna pueda ser legalizada en el caso de que prospere adecuadamente el proceso para el fin de la violencia. Sin embargo, según fuentes consultadas por EL MUNDO, los representantes del Gobierno que han efectuado los contactos con Batasuna o con la dirección de ETA dan por descontado que ningún dirigente de la formación ilegalizada va a condenar la violencia de manera explícita.

 

 

Zapatero abordará el acercamiento de presos tras acudir al congreso

 

El presidente del Gobierno tiene previsto comparecer en el Congreso de los Diputados el próximo junio -si para entonces se ha verificado el cese completo de la actividad de ETA- en busca de un acuerdo parlamentario que permita abrir una etapa de diálogo con la banda terrorista para lograr la reinserción de sus presos, según informa EL PAÍS. Previamente a la reinserción, La Moncloa prevé abordar el acercamiento de los reclusos etarras a cárceles del País Vasco.

 

Fuentes de La Moncloa consultadas por EL PAÍS recuerdan que en la anterior tregua declarada por la banda terrorista en 1998, el Ejecutivo del PP realizó un primer acercamiento de los presos un mes después de que José María Aznar anunciara el establecimiento del diálogo con ETA. El actual proceso de paz tendrá una vez más como elemento crucial el diálogo entre el Gobierno y ETA para decidir la reinserción de sus presos: 495 recluidos en cárceles españolas y 160 en Francia.

 

Según informa LA RAZÓN, nueve miembros de ETA que se encontraban en situación de prisión preventiva han conseguido la libertad bajo fianza desde que la banda terrorista hiciera público su comunicado de alto el fuego el pasado miércoles. El diario añade que alrededor de 150 presos de ETA sin delitos de sangre pueden ser excarcelados este año.

 

 

¿Interior prepara un golpe a la estructura operativa de ETA?

 

El diario económico LA GACETA destaca en sus titulares de portada que "Interior prepara un golpe a la estructura operativa de ETA", y añade en sus páginas de información nacional que en los próximos días puede tener lugar una operación policial importante contra parte de la estructura de la banda terrorista autora de los últimos atentados cometidos en España.

 

Por otra parte, CINCO DÍAS afirma que "el Gobierno espera encauzar el proceso de paz en seis meses" y asegura que ese es el plazo que se maneja en La Moncloa para tener mínimamente encauzado el proceso abierto tras el alto el fuego de ETA.

 

 

PSOE y PP tratan de acercar posiciones ante el encuentro Zapatero-Rajoy

 

Zapatero recibirá mañana en La Moncloa al presidente del PP, Mariano Rajoy, al que informará de los datos que dispone el Gobierno acerca del alto el fuego declarado por ETA y el proceso de pacificación. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición expresaron, en sendas entrevistas publicadas en El País y La Vanguardia, su disposición al diálogo para conseguir el éxito del proceso de paz. Estas declaraciones son interpretadas por el diario catalán como un alto en el "frentismo" abierto entre populares y socialistas, mientras que ABC destaca en portada que "PSOE y PP se cruzan mensajes conciliadores ante el encuentro Zapatero-Rajoy".

 

El secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, Diego López Garrido, expresó ayer sus buenos deseos de cara al encuentro de mañana: "Espero que la reunión del martes sea plenamente satisfactoria para los dos y que de ahí salga una unión mucho más estrecha respecto de este desafío importante que tenemos y que no debe defraudar las esperanzas que todo el mundo ha puesto en ello".

 

Desde el PP, su secretario de Comunicación, Gabriel Elorriaga, reiteró ayer la disposición de su partido a colaborar con el Gobierno: "Mariano Rajoy acudirá con el ánimo más positivo y el espíritu más constructivo a la reunión que va a mantener con Rodríguez Zapatero el próximo martes". Sin embargo, Elorriaga matizó que el líder de la oposición no dará carta blanca al presidente del Gobierno: "A ETA la sociedad española no le debe absolutamente nada. Entonces no hay ninguna contraprestación que se le pueda entregar".

 

 

El Rey dice que hay que tener "cautela" y "esperar" tras el anuncio de alto el fuego de ETA

 

El Rey Don Juan Carlos declaró el viernes que, tras el alto el fuego declarado por ETA, hay que tener "cautela y a esperar". El monarca hizo este comentario en una conversación informal con los periodistas reunidos en la entrega de los Premios de Periodismo Rey de España. El día anterior, Don Juan Carlos se había reunido en el palacio de La Zarzuela con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien le informó sobre el comunicado de la banda terrorista y el proceso de pacificación.

 

Don Juan Carlos inicia hoy una visita de Estado a Francia, en la que se reunirán con el presidente de la República, Jacques Chirac, y el primer ministro, Dominique Villepin, encuentros en los que está previsto que aborden el anuncio de ETA y las esperanzas de paz que se abren para el País Vasco. No se descarta que el Rey vuelva a referirse a la nueva situación en la cena de gala que hoy ofrecerá Chirac en el Palacio del Elíseo, y que agradezca a su anfitrión la estrecha colaboración que siempre ha prestado Francia en la lucha contra el terrorismo.

 

Los riesgos de ZP

Por Narrador - 18 de Abril, 2006, 21:08, Categoría: General

 

“Caminando sobre el filo de la navaja” por Casimiro Garcia-Abadillo

 

 

Un poco de historia. El 30 de septiembre de 1982, ETA político militar anunció su autodisolución. A cara descubierta, 10 militantes de la organización, encabezados por Joseba Aulestia, dijeron alto y claro: «Tenemos un Estatuto de autonomía, tenemos una Policía autónoma, tenemos un Parlamento vasco... Hoy en día, creemos que ETA no tiene razón de ser».

 

Tras ese gesto, que supuso la reinserción de 300 ex terroristas en la vida ciudadana, había muchas horas de trabajo de dos hombres: el entonces ministro del Interior, Juan José Rosón, y el ex dirigente etarra Mario Onaindia.

 

Pese a sus esfuerzos, un grupo de irreductibles, encuadrado en los llamados comandos Bereziak, acabó integrándose en ETA militar.

 

¿Por qué tuvo éxito aquel proceso? Un experto en lucha antiterrorista lo explica de esta forma: «En ETApm había gente con cabeza, como Eduardo Moreno Bergareche, 'Pertur'. Los que pensaban, los ideólogos, tenían gran peso en la dirección. Los militares, los que apretaban el gatillo, no eran la mayoría y, de hecho, muchos de ellos acabaron integrándose en ETAm».

 

Desde la autodisolución de ETApm, los milis reforzaron aún más su autoridad en la dirección de la banda, que fue liderada por pistoleros reconocidos, como Francisco Múgica Garmendia, 'Pakito'.

 

La dinámica de negociación con ese tipo de gente es muy complicada. Henri Parot, el etarra más sanguinario de la Historia, lo ha expresado con brutal precisión: «Para negociar con el Gobierno hay que poner muchos muertos encima de la mesa».

 

Durante bastante tiempo, ETA pretendió poner de rodillas al Estado para poder sentarse a hablar desde una posición de fuerza. Por suerte, los últimos 20 años están salpicados de golpes mortíferos a ETA. La acción policial ha mermado tremendamente la capacidad de acción de la banda. Además, su aislamiento internacional ha sido cada día más evidente. El santuario francés desapareció y la mayoría de los países latinoamericanos han firmado acuerdos de extradición con España. Tanto EEUU como la UE han aceptado, tras incomprensibles titubeos, que ETA es una organización terrorista y la han incluido en una lista que implica el bloqueo de todas las cuentas bancarias susceptibles de ser utilizadas para canalizar la financiación de los terroristas.

 

Por lo tanto, hay una primera conclusión importante. Aunque ETA quiera aparecer como no vencida, la realidad es que llega al alto el fuego exhausta, casi derrotada. Sólo hay que recordar la carta que Pakito y otros históricos de ETA escribieron hace año y medio desde la cárcel para darse cuenta de que ésa es también la percepción de sus cabecillas.

 

¿Cómo se han convencido los pistoleros de que hay que dejar de matar? Para responder a esa pregunta hay que valorar en su justa medida la aprobación de la Ley de Partidos, que dejó fuera de juego a Batasuna, el brazo político de ETA.

 

Con Batasuna ilegalizada, ETA perdió apoyo social, financiación y, muy importante, capacidad de regeneración.

 

Pero esa ley también ayudó a que se diera un proceso de politización de ETA. Es decir, que en su estructura, en su dirección, acabaran integrándose gentes de mucho peso como 'Josu Ternera' y, en menor medida, Jon Salaberria.

 

Ese proceso de politización, que se produce como consecuencia de la reintegración en la banda de dirigentes de Batasuna huidos de la Justicia, coincide con la ausencia de grandes referentes en el frente militar. Probablemente, el último pistolero con cierto carisma haya sido García Gaztelu, 'Txapote'. A su lado, Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', al que la Policía considera jefe de los comandos operativos de ETA, es casi un mero aprendiz.

 

Por lo tanto, esa conjunción de circunstancias (acorralamiento de ETA, ilegalización de Batasuna, detención de matones carismáticos y politización de la dirección) ha facilitado el camino para que suceda algo similar a lo que sucedió en 1982 con ETApm.

 

Uno de los riesgos que tiene el proceso que ahora comienza es precisamente que en ETAm surja una escisión similar a la que supusieron los comandos Bereziak en ETApm.

 

El peligro no sólo se circunscribe a los etarras afines a Txeroki que no quieren dejar de matar, sino a los presos con grandes condenas (caso de Parot) que no ven posibilidades de salir en libertad a medio plazo.

 

El encaje de bolillos interno que ha llevado a cabo Josu Ternera (asesorado por ex miembros del IRA) ha sido largo y complicado. Y no se puede decir que haya concluido con éxito irreversible.

 

Hay un dato que ha preocupado a los expertos en lucha antiterrorista y que ha llevado al Gobierno a extremar su cautela para no despertar demasiadas expectativas.

 

Tras el primer comunicado de la banda, emitido el pasado miércoles, ETA, con tan sólo unas horas de diferencia, volvió a difundir otro en el que añadía algunos párrafos significativos.

 

El segundo comunicado, en el que ETA se autodefine como «organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional», hay dos adendas relevantes. Se hace un llamamiento «a los militantes de la izquierda abertzale en particular» para que se impliquen en el proceso que ahora comienza y se constata la voluntad «de seguir luchando hasta lograr los derechos de Euskal Herria».

 

La difusión de dos comunicados casi al mismo tiempo y, sobre todo, cuando se trata de anunciar algo tan importante como una declaración de alto el fuego, es un hecho sin precedentes que pone de relieve los problemas internos que existen en ETA a la hora de dar ese trascendental paso.

 

Para los expertos, el segundo comunicado va dirigido a su propia gente, de ahí que se hayan añadido párrafos de mayor dureza que no figuraban en el primero. La emisión de ese segundo mensaje ha sido forzada por el sector duro de la banda.

 

Estamos en el principio de un proceso que será largo y lleno de dificultades. El Gobierno debe tener mucho tacto a la hora de modular las concesiones que necesariamente habrá de hacer.

 

En ese sentido, Rodríguez Zapatero tendrá que extremar el cuidado para no herir a las víctimas del terrorismo, que van a vigilar las medidas que se adopten en el futuro (primordialmente las penitenciarias) con especial celo.

 

La mayoría de los ciudadanos españoles (la encuesta de Sigma Dos lo deja muy claro) cree que no se deben hacer concesiones a ETA, pero, de la misma forma, casi nadie cree que los terroristas hayan decidido dejar de matar si el Gobierno no les ha ofrecido algo a cambio.

 

El presidente del Gobierno, artífice del proceso, tendrá que moverse sobre el filo de la navaja. No ceder en nada aumentará el peligro de escisión en ETA, que llevaría a la creación de un grupo más pequeño, pero más sanguinario, que continuaría con la lucha armada. Dar a los terroristas lo que quieren no sólo soliviantaría a las víctimas, sino que provocaría el rechazo de la inmensa mayoría de los ciudadanos.

 

La clave para que ese trayecto pueda recorrerse con ciertas garantías de éxito reside en que el presidente logre el respaldo del principal partido de la oposición. Pero, para ello, tendrá que cambiar muchas de sus actitudes, facilitar el máximo de información a Mariano Rajoy y ser generoso.

 

Sin duda, ésta puede ser una oportunidad para que el Gobierno y el PP afronten juntos uno de los mayores retos a los que se enfrenta al Estado de Derecho.

 

 

Publicado en el diario EL MUNDO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Los riesgos de ZP

Por Narrador - 18 de Abril, 2006, 21:08, Categoría: General

 

“Caminando sobre el filo de la navaja” por Casimiro Garcia-Abadillo

 

 

Un poco de historia. El 30 de septiembre de 1982, ETA político militar anunció su autodisolución. A cara descubierta, 10 militantes de la organización, encabezados por Joseba Aulestia, dijeron alto y claro: «Tenemos un Estatuto de autonomía, tenemos una Policía autónoma, tenemos un Parlamento vasco... Hoy en día, creemos que ETA no tiene razón de ser».

 

Tras ese gesto, que supuso la reinserción de 300 ex terroristas en la vida ciudadana, había muchas horas de trabajo de dos hombres: el entonces ministro del Interior, Juan José Rosón, y el ex dirigente etarra Mario Onaindia.

 

Pese a sus esfuerzos, un grupo de irreductibles, encuadrado en los llamados comandos Bereziak, acabó integrándose en ETA militar.

 

¿Por qué tuvo éxito aquel proceso? Un experto en lucha antiterrorista lo explica de esta forma: «En ETApm había gente con cabeza, como Eduardo Moreno Bergareche, 'Pertur'. Los que pensaban, los ideólogos, tenían gran peso en la dirección. Los militares, los que apretaban el gatillo, no eran la mayoría y, de hecho, muchos de ellos acabaron integrándose en ETAm».

 

Desde la autodisolución de ETApm, los milis reforzaron aún más su autoridad en la dirección de la banda, que fue liderada por pistoleros reconocidos, como Francisco Múgica Garmendia, 'Pakito'.

 

La dinámica de negociación con ese tipo de gente es muy complicada. Henri Parot, el etarra más sanguinario de la Historia, lo ha expresado con brutal precisión: «Para negociar con el Gobierno hay que poner muchos muertos encima de la mesa».

 

Durante bastante tiempo, ETA pretendió poner de rodillas al Estado para poder sentarse a hablar desde una posición de fuerza. Por suerte, los últimos 20 años están salpicados de golpes mortíferos a ETA. La acción policial ha mermado tremendamente la capacidad de acción de la banda. Además, su aislamiento internacional ha sido cada día más evidente. El santuario francés desapareció y la mayoría de los países latinoamericanos han firmado acuerdos de extradición con España. Tanto EEUU como la UE han aceptado, tras incomprensibles titubeos, que ETA es una organización terrorista y la han incluido en una lista que implica el bloqueo de todas las cuentas bancarias susceptibles de ser utilizadas para canalizar la financiación de los terroristas.

 

Por lo tanto, hay una primera conclusión importante. Aunque ETA quiera aparecer como no vencida, la realidad es que llega al alto el fuego exhausta, casi derrotada. Sólo hay que recordar la carta que Pakito y otros históricos de ETA escribieron hace año y medio desde la cárcel para darse cuenta de que ésa es también la percepción de sus cabecillas.

 

¿Cómo se han convencido los pistoleros de que hay que dejar de matar? Para responder a esa pregunta hay que valorar en su justa medida la aprobación de la Ley de Partidos, que dejó fuera de juego a Batasuna, el brazo político de ETA.

 

Con Batasuna ilegalizada, ETA perdió apoyo social, financiación y, muy importante, capacidad de regeneración.

 

Pero esa ley también ayudó a que se diera un proceso de politización de ETA. Es decir, que en su estructura, en su dirección, acabaran integrándose gentes de mucho peso como 'Josu Ternera' y, en menor medida, Jon Salaberria.

 

Ese proceso de politización, que se produce como consecuencia de la reintegración en la banda de dirigentes de Batasuna huidos de la Justicia, coincide con la ausencia de grandes referentes en el frente militar. Probablemente, el último pistolero con cierto carisma haya sido García Gaztelu, 'Txapote'. A su lado, Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', al que la Policía considera jefe de los comandos operativos de ETA, es casi un mero aprendiz.

 

Por lo tanto, esa conjunción de circunstancias (acorralamiento de ETA, ilegalización de Batasuna, detención de matones carismáticos y politización de la dirección) ha facilitado el camino para que suceda algo similar a lo que sucedió en 1982 con ETApm.

 

Uno de los riesgos que tiene el proceso que ahora comienza es precisamente que en ETAm surja una escisión similar a la que supusieron los comandos Bereziak en ETApm.

 

El peligro no sólo se circunscribe a los etarras afines a Txeroki que no quieren dejar de matar, sino a los presos con grandes condenas (caso de Parot) que no ven posibilidades de salir en libertad a medio plazo.

 

El encaje de bolillos interno que ha llevado a cabo Josu Ternera (asesorado por ex miembros del IRA) ha sido largo y complicado. Y no se puede decir que haya concluido con éxito irreversible.

 

Hay un dato que ha preocupado a los expertos en lucha antiterrorista y que ha llevado al Gobierno a extremar su cautela para no despertar demasiadas expectativas.

 

Tras el primer comunicado de la banda, emitido el pasado miércoles, ETA, con tan sólo unas horas de diferencia, volvió a difundir otro en el que añadía algunos párrafos significativos.

 

El segundo comunicado, en el que ETA se autodefine como «organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional», hay dos adendas relevantes. Se hace un llamamiento «a los militantes de la izquierda abertzale en particular» para que se impliquen en el proceso que ahora comienza y se constata la voluntad «de seguir luchando hasta lograr los derechos de Euskal Herria».

 

La difusión de dos comunicados casi al mismo tiempo y, sobre todo, cuando se trata de anunciar algo tan importante como una declaración de alto el fuego, es un hecho sin precedentes que pone de relieve los problemas internos que existen en ETA a la hora de dar ese trascendental paso.

 

Para los expertos, el segundo comunicado va dirigido a su propia gente, de ahí que se hayan añadido párrafos de mayor dureza que no figuraban en el primero. La emisión de ese segundo mensaje ha sido forzada por el sector duro de la banda.

 

Estamos en el principio de un proceso que será largo y lleno de dificultades. El Gobierno debe tener mucho tacto a la hora de modular las concesiones que necesariamente habrá de hacer.

 

En ese sentido, Rodríguez Zapatero tendrá que extremar el cuidado para no herir a las víctimas del terrorismo, que van a vigilar las medidas que se adopten en el futuro (primordialmente las penitenciarias) con especial celo.

 

La mayoría de los ciudadanos españoles (la encuesta de Sigma Dos lo deja muy claro) cree que no se deben hacer concesiones a ETA, pero, de la misma forma, casi nadie cree que los terroristas hayan decidido dejar de matar si el Gobierno no les ha ofrecido algo a cambio.

 

El presidente del Gobierno, artífice del proceso, tendrá que moverse sobre el filo de la navaja. No ceder en nada aumentará el peligro de escisión en ETA, que llevaría a la creación de un grupo más pequeño, pero más sanguinario, que continuaría con la lucha armada. Dar a los terroristas lo que quieren no sólo soliviantaría a las víctimas, sino que provocaría el rechazo de la inmensa mayoría de los ciudadanos.

 

La clave para que ese trayecto pueda recorrerse con ciertas garantías de éxito reside en que el presidente logre el respaldo del principal partido de la oposición. Pero, para ello, tendrá que cambiar muchas de sus actitudes, facilitar el máximo de información a Mariano Rajoy y ser generoso.

 

Sin duda, ésta puede ser una oportunidad para que el Gobierno y el PP afronten juntos uno de los mayores retos a los que se enfrenta al Estado de Derecho.

 

 

Publicado en el diario EL MUNDO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Alcaraz habla para EL MUNDO

Por Sin Pancarta - 18 de Abril, 2006, 21:04, Categoría: General

Francisco Alcaraz con la honestidad que le caracteriza advierte en una entrevista concedida a EL MUNDO que "hay víctimas dispuestas a tomarse la justicia por su mano si excarcelan al asesino de su familia". Alcaraz no está amenazando, se limita a constatar una realidad en un colectivo de miles de personas. No es de extrañar que quien ha padecido la barbarie criminal de ETA espere justicia y en el caso de no encontrarla, para qué explicitar si se entiende perfectamente. Como señala Alcaraz las víctimas no pueden ser "moneda de cambio" en el mal llamado proceso de paz y recuerda que la declaración de alto el fuego anunciada por ETA el miércoles es "la número 15" en la historia de la banda terrorista. "La experiencia nos ha demostrado que ETA ha utilizado las treguas como algo estratégico para conseguir lo que no ha conseguido con la extorsión, el asesinato y el secuestro".

 

«Hay víctimas dispuestas a tomarse la justicia por su mano si excarcelan al asesino de su familia»

 

 

La sede de la asociación que preside -situada en pleno centro de Madrid- es un autentico hervidero de consultas y visitas, y el teléfono esta desde el pasado miércoles que echa humo. Muchos se interesan por el verdadero alcance del alto el fuego permanente anunciado por ETA, y la inmensa mayoría se muestran cautos, escépticos y desconfiados.

 

Su caso es uno más, igual de dramático y de doliente que el de los 4.000 miembros de la AVT, la mayor asociación de víctimas del fanatismo etarra existente en España y que atiende a más de 6.000 personas. Su vida cambió por completo un 11 de diciembre de l987, cuando un comando etarra y 50 kilos de explosivos arrancaron la vida en la casa cuartel de Zaragoza a su hermano pequeño, Angel, sólo 13 meses menor que él, y a sus dos sobrinas gemelas, Esther y Miriam. El, entonces un discreto peluquero de Torredonjimeno (Jaén), necesitó años y ayuda psicológica para poder volver a mirar los retratos de sus seres queridos, y lo que inicialmente fue una obsesiva pregunta sin respuesta -¿por qué?- se tornó poco a poco en reivindicación y defensa de lo que hoy es la gran bandera de las víctimas: defender la memoria, la justicia y la dignidad.

 

Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, es un hombre sencillo, de lágrima fácil, polémico y controvertido, a quien sus amigos definen como honesto, fuerte y admirable, y sus enemigos consideran un fanático, déspota y vanidoso. El, consciente de que su figura crea polémica, se limita a señalar que cuando acabe todo esto contará la verdad sobre las presiones intolerables a las que ha sido sometida su asociación. Dice que si finalmente hay paz por presos y no se hace justicia, algunas víctimas le han planteado que podrían tomarse la justicia por su mano, y apela a la responsabilidad del Gobierno para que esta historia acabe con vencedores y vencidos.

 

PREGUNTA.- El último comunicado de ETA anuncia el alto el fuego permanente. ¿Es un motivo de esperanza para la AVT?

 

RESPUESTA.- Si éste hubiera sido el primer comunicado de tregua de ETA, la mayoría de la sociedad española estaría desbordada de esperanza y alegría. Pero es el comunicado número 15, y el sentido común y la razón nos llevan a extremar la prudencia y la cautela, porque la experiencia nos ha demostrado que ETA ha utilizado las treguas como algo estratégico para conseguir lo que no ha conseguido con la extorsión, el asesinato y el secuestro.

 

P.- Admita que este comunicado tiene matices muy diferentes de los anteriores, lo que puede suponer el principio del fin, ¿no?

 

R.- Sí, claro que cada comunicado tiene su matiz diferente. Pero el fondo es igual que los anteriores. ETA no anuncia la entrega de las armas, ni hay una rectificación. No piden perdón, y no renuncian a la autodeterminación. Siguen exigiendo a España y Francia que no haya una presión política, judicial y policial.

 

P.- Pues tanto ustedes como las principales asociaciones de víctimas han dicho en un comunicado que el alto el fuego puede ser el principio del fin

 

R.- Esa frase se ha sacado de contexto. Lo que decimos es que este alto el fuego no constituye el final del terrorismo, aunque puede ser el punto inicial de un proceso que conduzca al final. Ello dependerá del acierto del Gobierno y requerirá el acuerdo de los partidos firmantes del Pacto por las Libertades para afrontar con unidad la situación creada con el anuncio de ETA.

 

P.- ¿Y es posible el perdón en tales circunstancias?

 

R.- Eso va en la conciencia de cada uno, en su capacidad de perdonar. No obstante, ese perdón no implica una renuncia a la dignidad y a la justicia.

 

P.- ¿Y a la AVT qué le parece la actitud del Gobierno en este proceso?

 

R.- Lo que pedimos al Gobierno es que las víctimas del terrorismo no podemos ser moneda de cambio de ningún proceso político. Si ETA obtiene con este proceso algunos de los objetivos por los cuales fueron asesinadas, secuestradas o heridas nuestras familias, el Gobierno estará traicionando la buena voluntad, la generosidad de las víctimas, y también el Estado de Derecho, la democracia y a cada uno de los españoles. No podemos permitir que una banda de asesinos, por el hecho de estar amparados bajo unas siglas políticas, puedan tener un trato diferente al de un violador o cualquier atracador de bancos o delincuente común que mata a una persona por robarle una cartera.

 

P.- ¿Qué margen de confianza le dan al presidente del Gobierno?

 

R.- Es José Luis Rodríguez Zapateo quien tiene la responsabilidad de darnos esa confianza. Es él quien tiene que marcar las pautas para que nosotros confiemos en lo que va a hacer. Vamos a mandar una carta al presidente del Gobierno con preguntas muy concretas, muy claras, sobre cuál es el precio que vamos a pagar a cambio de que ETA deje las pistolas. Y ya veremos si su respuesta nos genera confianza o desconfianza.

 

P.- Sé que es muy doloroso, pero... ¿están dispuestos a hacer alguna cesión para que callen las pistolas?

 

R.- ¿Cuál tiene que ser la generosidad de las víctimas, de una persona que ha perdido un brazo, o una pierna? ¿Qué quieren, el otro brazo y la otra pierna? ¿Quieren que les pongamos un piso? Ya hemos sido muy generosos y muy respetuosos con el Estado de Derecho, pidiendo justicia y no tomándonos en ningún caso la justicia por nuestra mano.

 

P.- ¿Qué dicen las víctimas, los asociados de la AVT, cuando le llaman estos días?

 

R.- El Gobierno tiene una responsabilidad enorme de cómo va a dirigir esta negociación, porque si hay paz por presos, si no se hace justicia, el mensaje que se traslada a las víctimas es que no confíen en la Justicia. Y puede pasar, como hemos escuchado estos días en la AVT, que haya víctimas que digan que si excarcelan al asesino de su familia no saben lo que van a hacer, si tomarse o no la justicia por su mano.

 

P.- ¿De verdad le ha llamado gente para decir que se tomaría la justicia por su mano?

 

R.- Sí, hay gente que se tomaría la justicia por su mano. Hemos recibido muchas llamadas en ese sentido, y sería un grave error, porque estaríamos cayendo en el mismo cáncer de los terroristas. De ahí la responsabilidad enorme del Gobierno. Nosotros por nuestra parte ni nos vamos a callar, ni nos vamos a vender por un plato de lentejas ni vamos a rendirnos. Eso está claro.

 

P.- ¿Ustedes aceptarían, por ejemplo, un acercamiento de presos al País Vasco?

 

R.- En la situación actual, cuando estamos hablando de un cese de la violencia, no de la disolución de ETA ni de entrega de las armas, la dispersión hay que mantenerla. En el año 97, cuando estaba en juego la vida de Miguel Angel Blanco, no cedimos al chantaje de ETA, que pedía el acercamiento. Si entonces la sociedad española y el PSOE, el PP e IU no acercaron a los presos para salvar una vida, si entonces no tragamos, ¿por qué hacerlo ahora?

 

P.- Y supongo que tampoco aceptarían posibles indultos o reducción de condenas

 

R.- Por supuesto que no aceptaremos ni un indulto encubierto, ni un tercer grado encubierto. Pero no sólo las víctimas, sino la sociedad española. Cualquier ciudadano de a pie no aceptaría que el asesino de su hijo quede impune porque llega a un acuerdo con un político.

 

P.- ¿Qué diferencia ve entre esto que está haciendo el Gobierno de Zapatero y la última tregua de Aznar?

 

R.- Ninguna. Nosotros entonces decíamos lo mismo, que no era el punto final, y que no aceptaríamos pagar precio político alguno. Ahí están las hemerotecas.

 

P.- ¿Y qué papel tienen que jugar las víctimas en este proceso?

 

R.- Nuestro papel es muy sencillo, y es el que hemos pedido siempre: memoria, dignidad y justicia, y que las decisiones que tome el Gobierno a la hora de llegar al final no conlleven sacrificio de una de esas cuestiones, porque no podemos renunciar a ninguna de las tres.

 

P.- ¿El Gobierno ha traicionado en alguna ocasión la memoria, la dignidad y la justicia que ustedes reivindican?

 

R.- Ha traicionado las tres. La memoria, porque pretenden callar las voces de las víctimas del terrorismo para que no sean molestas en este proceso, porque nosotros somos la conciencia de lo que ha pasado. No se ha respetado la justicia, porque hemos visto al fiscal general que inclina la balanza siempre a favor de los propios terroristas antes que sobre las víctimas. No es de justicia que pueda dejarse de aplicar la Ley de Partidos. Ni que ETA impunemente realice centenares de actos. Y así no se preserva nuestra dignidad.

 

P.- ¿Qué le pareció la recomendación de Conde-Pumpido de que los fiscales tengan en cuenta la nueva situación?

 

R.- Cualquier fiscal general del Estado de cualquier país del mundo mínimamente civilizado y democrático hubiera dimitido después de esa afirmación. Es de una gravedad extrema. Si hubiera alguien por encima de él, le acusaría de prevaricación.

 

P.- ¿Y confía en que Otegi entre en prisión tras la decisión de Grande-Marlaska?

 

R.- Sí, creo que el señor Otegi va a ir a la cárcel. Grande-Marlaska es un gran juez, de una valentía y una fortaleza tremendas, y la pena es que no haya más como él.

 

P.- Vamos, que ustedes desean, como dice Enrique Múgica, que aquí haya vencedores y vencidos

 

R.- Las víctimas no podemos aceptar un final de ETA sin vencedores y vencidos. Nosotros no vamos a consentir que nos hagan invisibles, no vamos a permitirlo. El Gobierno no puede invisibilizarnos, porque los verdugos serían los verdaderos héroes de este proceso, serían los que habrían vencido.

 

P.- Pero en el mismo momento en que ETA no mate, los demócratas ya habríamos vencido a los asesinos, ¿no?

 

R.- Depende de por qué deje de matar ETA. Si ETA consigue alguno de los precios que exige al Gobierno será el fin de la banda, pero no es el fin que todos esperamos, porque ése sería el fin de la fortaleza del Estado de Derecho. ETA tiene que ser derrotada, porque cuando una banda terrorista no es derrotada es ella la que derrota al Estado de Derecho.

 

P.- Admita que ETA está en un momento de debilidad, y eso también influye

 

R.- Sí, está en ese punto de debilidad, que además ha coincidido con la debilidad de un Gobierno. ETA está en un punto de debilidad gracias al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, la Ley de Partidos, el acoso judicial y policial, pero se suma que este final de ETA coincide con una debilidad paralela del Gobierno.Si ETA, a partir del 11-M, comete un atentado mortal, hace tambalear al Gobierno, por lo que encontramos un Gobierno débil y una ETA débil, y fruto de esa debilidad llegan a este consenso para sobrevivir ambos.

 

P.- ¿Qué le ha parecido la actitud de Zapatero tendiendo la mano al PP y la de Rajoy recogiendo el guante?

 

R.- Esa es la noticia más positiva que he escuchado después del anuncio del cese de violencia de ETA. Es importantísimo que los dos grandes partidos que han liderado la lucha antiterrorista más eficaz de la Historia de España se vayan a sentar juntos. PP y PSOE están obligados a entenderse, y entre los dos, con la fortaleza del Estado de Derecho, impedir una negociación a cualquier precio y la impunidad de los terroristas.

 

P.- ¿La división de las víctimas no está dañando gravemente la imagen del colectivo?

 

R.- Es falso que las víctimas estemos divididas. ¿En qué? A todas nos une, aparte del dolor, el querer que haya un final del terrorismo. Y nuestro mensaje es el mismo: nada de paz por presos, y nunca negociación a cualquier precio.

 

P.- Hombre, Pilar Manjón y usted no son ni parecidos

 

R.- El problema es que el Gobierno, apoyado por muchos medios, le ha dado una voz de representatividad a unos colectivos que son minoritarios e insignificantes respecto a la gran mayoría.

 

P.- ¿Y el papel de Peces-Barba ha sido positivo?

 

R.- Peces-Barba es una pieza más dentro del proceso de negociación del Gobierno y ETA. Necesitaban una figura que pudiera controlar y dirigir, y callar o comprar el silencio de las víctimas. Su figura como alto comisionado ha sido nefasta para las víctimas, porque ha servido para escenificar una falsa división entre las víctimas, para que no seamos un estorbo en el proceso de negociación.

 

P.- Cuando dice 'comprar a las víctimas', ¿a qué se refiere?

 

R.- A las próximas subvenciones, a la Ley de Solidaridad, que pretende ser un cheque en blanco para comprar la voluntad de las víctimas del terrorismo.

 

P.- ¿Qué le ha parecido la prisa del lehendakari en relanzar la mesa de partidos?

 

R.- El PNV tiene que rentabilizar al máximo este proceso, porque han estado muchos años mirando a otro lado y contribuyendo a la subsistencia de ETA. Ahora Ibarretxe necesita como sea no irse con las manos vacías. Se tiene que colgar también su medalla, por eso intenta desesperadamente salir en la foto.

 

P.- En su opinión, ¿este comunicado es suficiente para que el Gobierno haga efectivo el mandato que le dio el Parlamento?

 

R.- No es suficiente, porque para hacer efectivo el permiso que le dio el Parlamento tiene que cesar totalmente la violencia, tienen que dejar las armas y se tienen que disolver.

 

P.- Supongo que a ustedes sí les dará confianza lo que decida el Parlamento, ¿no?

 

R.- La confianza se habría generado si realmente Zapatero hubiera sido claro y no nos hubiera engañado. No olvidamos la cantidad de veces que el Gobierno ha dicho que mentíamos, que no había negociación, que no había contacto. Y ahora que se ha demostrado que los mentirosos eran ellos, que sí ha habido diálogo con los terroristas, se nos pide fe y confianza.

 

P.- El Gobierno ya ha dicho que no piensa bajar la guardia.

 

R.- Sería una irresponsabilidad que el Gobierno bajara la guardia.Hay que mantener las medidas de seguridad. Y hay que seguir investigando para descubrir y detener a todos los terroristas que tienen delitos pendientes y que todavía no han sido juzgados. Nosotros vamos a estar muy vigilantes, y utilizaremos las armas del Estado de Derecho para exigir que se cumpla la ley.

 

P.- ¿Ve factible la legalización de Batasuna?

 

R.- Eso es parte del precio. Su legalización supondrá que el Gobierno ha cedido al chantaje de la negociación, y está cumpliendo a pies juntillas toda la hoja de ruta pactada.

 

 

 

Una entrevista de Esther Esteban publicada en el diario EL MUNDO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Imaz: garantiza "la lealtad del PNV con Zapatero"

Por Narrador - 18 de Abril, 2006, 21:01, Categoría: General

Josu Jon Imaz, se declara convencido en una entrevista concedida a EL CORREO de que la oportunidad de conseguir la paz abierta con la declaración de alto el fuego de ETA "va a ser la buena", y por eso compromete la lealtad de su partido al presidente del Gobierno. "La lealtad del PNV está asegurada, a veces tragando muchos sapos. Pero es bueno hacerlo si eso contribuye a llegar a situaciones como la que estamos viviendo". Como no podía ser de otro modo Imaz reclama "un papel relevante" en este proceso para las instituciones vascas y el propio lehenkakari. Con perdón, sin tiene más cara que espalda ¿Dónde está la guerra? ¿Qué paz es esa?

 

Imaz: «La lealtad del PNV con Zapatero está asegurada y no tiene contrapartidas»

  

  

El presidente del PNV, convencido de que esta oportunidad «va a ser la buena», defiende el papel del lehendakari y aboga por distanciar la paz y la normalización

 

El miércoles, cuando escuchó junto a Íñigo Urkullu la confirmación del alto el fuego de ETA, el primer pensamiento de Josu Jon Imaz fue para su tercera hija, a punto de nacer «en una Euskadi en paz». La vida parece renovar a veces sus oportunidades. Su primer vástago también vino al mundo con otra tregua, la fallida de 1998. «Recordé la tragedia de estos años, de aquellos que han sido asesinados. Pero creo que ésta va a ser la buena, aunque no vaya a resultar un camino sencillo», asegura Imaz con un punto de emoción. El líder del PNV compromete la lealtad de su partido con el Gobierno de Zapatero y reivindica el «papel relevante» del lehendakari en una futura mesa de partidos, cuya constitución distancia del inicio de la pacificación.

 

-¿Tendrá precio el final de ETA?

 

-Lo que tiene que tener es el compromiso de todos de hacer lo posible por asentarlo y que sea irreversible. Deberemos marcar las separaciones conceptuales y en el tiempo entre la paz y la búsqueda de un pacto integrador que sea rubricado por la ciudadanía. Por higiene democrática, es importante que los acuerdos políticos no sean consecuencia directa nunca de una situación de paz ni de un diálogo con una organización terrorista.

 

-Y eso, ¿cómo se desarrolla?

 

-Tiene que haber mucho procedimiento compartido en la verificación del cese de la violencia y también en cómo articulamos las mesas de diálogo en el tiempo. Tan malo es que vinculemos ese proceso de acuerdo entre partidos a un diálogo con ETA para su final, como que en una sociedad en paz y libertad los partidos demoren los debates políticos 'ad calendas graecas'. No quiero entrar en si tiene que ser en septiembre, noviembre, julio o enero, tendremos que trabajarlo. Y las instituciones vascas tienen que tener un papel relevante en la paz y la normalización.

 

-¿Qué significa exactamente un papel relevante?

 

-Lógicamente, el que vayamos acordando entre todos en el camino. Pero no podemos, de un manotazo, sacar a las instituciones vascas de este proceso. He escuchado de dirigentes como Patxi López un trato despectivo hacia el papel de las instituciones y del lehendakari. Si queremos iniciar un proceso democrático, no podemos hacerlo despreciando los procedimientos democráticos. Y es importante que se respete la voluntad futura de los vascos, pero también que se respete la voluntad expresada hasta este momento.

 

-¿El PNV va a defender que el lehendakari presida la mesa?

 

-No quiero hacer cuestión de aspectos sobre los que tenemos que buscar acuerdos amplios, de una forma serena. Cómo se concreta el importante papel que deben jugar las instituciones y el lehendakari deberá ser acordado por los partidos.

 

-Pero ustedes son partidarios de que Ibarretxe esté presente.

 

-Las instituciones y el lehendakari tienen que tener algún tipo de papel en la mesa, pero los pasos que tengamos que dar deben contar con el suficiente acuerdo entre los partidos. Hay materias como la observancia de los derechos humanos, la verificación del cese de la violencia, los procesos complejos de apoyo a las víctimas que van a exigir una implicación institucional fuerte. Y también como facilitadores, catalizadores y garantes institucionales democráticos de los procesos de diálogo y acuerdo.

 

-Se ha reprochado al lehendakari que intente recobrar protagonismo acelerando los pasos a dar.

 

-Yo también hablé de la mesa en la declaración del EBB tras el alto el fuego. Por lo tanto, coparticipo de esa misma reflexión.

 

-Pero con menos premura.

 

-No, lo que el lehendakari plantea es de sentido común: que los partidos tenemos que empezar a dialogar. Eso no quiere decir que la mesa vaya a ser ni mañana, ni pasado, ni en dos meses. Vamos a tener que trabajar para que eso sea posible, pero tampoco nos pilla el toro sin los deberes hechos. Y al lehendakari no se le puede hurtar su papel. ¿Cómo en democracia, y ante la materia más importante, que es la paz, podemos estar tratando de desplazar de un manotazo a las instituciones vascas y al lehendakari? Pediría un poco de reflexión sobre procedimientos democráticos a los que utilizan ese discurso.

 

«Tragando sapos»

 

-¿Tiene el presidente del Gobierno la garantía de que el PNV va a actuar con total lealtad?

 

-Algún día, cuando todo esto pase y esté suficientemente asentado, podremos hablar todos de todo; he callado muchas cosas en los últimos 18 meses y las voy a seguir callando, por responsabilidad. Hemos jugado una partida con mucha lealtad, nadie implicado en todo esto podrá negárnosla nunca, y vamos a seguir haciéndolo para asegurar la apuesta prioritaria en este país, que es alcanzar la paz. La lealtad del PNV está asegurada, a veces tragando muchos sapos. Pero es bueno hacerlo si eso contribuye a llegar a situaciones como la que estamos viviendo.

 

-¿La contrapartida es que Zapatero encauzará la normalización con ustedes?

 

-No hay contrapartidas a esa lealtad. La única es que el PNV podrá tener la cabeza bien alta ante la sociedad vasca, porque, cuando se estaba jugando la posibilidad de que viniese la paz, supo orillar muchas cosas para jugar lealmente y con compromiso esta partida.

 

-¿Lo ha echado en falta al otro lado?

 

-No, no es el momento de reproches, hay que mirar hacia delante. Los partidos debemos competir y, a veces, se rompen los límites del respeto; y eso no es bueno. Pero el PNV ha sido y va a ser leal con este proceso, independientemente de lo que los demás hagan.

 

-¿Qué movimientos esperan ahora del presidente del Gobierno?

 

-Lo que corresponde en estos momentos es aplicar la resolución del Congreso que negociamos y acordamos en mayo de 2005, y verificar que la violencia ha desaparecido. En la política penitenciaria hay aspectos que deberían haber sido abordados hace tiempo, porque no hablamos de contrapartidas, sino de cumplimiento de derechos. Cualquier movimiento es positivo y necesario.

 

-Entre el PNV pragmático y el más soberanista ¿Cuál toca ahora?

 

-El PNV comprometido con la identidad de este país, con el autogobierno, con que los vascos tengan libertad para decidir su futuro, ha ido siempre acompañado de un PNV capaz de liderar las mayorías sociales. Ésa es nuestra historia. Y lo que toca es también eso: un PNV firmemente convencido de los avances que este país tiene que llevar a cabo, fundamentalmente en el reconocimiento de su capacidad de decisión, con un PNV que entiende el mensaje de la sociedad vasca para que este proyecto lo abordemos con la cooperación entre todos y buscando un acuerdo integrador.

 

-¿Y cuenta con todo su partido detrás en este viaje, sin fisuras?

 

-Sí. Tanto es así que esta posición está avalada por un EBB que aprobó por unanimidad el documento sobre paz y normalización. Releyéndolo, está bastante centrado en la 'hoja de ruta' que nos espera.

 

-¿Se puede avanzar esta legislatura o el camino se prolongará?

 

-Lo primero es ponernos manos a la obra, porque va a ser un proceso complejo. Y cuando se forme la mesa, será con muchas complicidades previamente trenzadas, porque es muy difícil sentarte y luego levantarte. Deberíamos todos hacer lo posible para avanzar en el camino, pero no me atrevo a lanzar un calendario, porque tan irresponsable me parece decir que esto lo abordaremos en 2012, como que lo tenemos que terminar en 2007.

 

-El cese de la violencia reajustará el mapa nacionalista. ¿Se anticipa una lucha electoral fratricida entre el PNV y Batasuna?

 

-Ojalá llegue el día en que podamos ir a las elecciones sin más elemento de confrontación que las diferencias políticas. Bienvenido sea. Pero el PNV no está pensando en batallas electorales fratricidas. Tenemos un proyecto de liderazgo y queremos trabajarlo.

 

-¿Van a mediar para intentar atraer al PP al diálogo?

 

-Un partido como el PP no necesita mediación, pero el PNV sí va a favorecer que esté presente en el diálogo político sobre el futuro del país. No es fácil, porque el PP se encuentra en el monte, pero ni la sociedad vasca ni la española lo entienden; me atrevería a decir que sectores relevantes del propio partido no están entendiendo tampoco el desconcierto de sus dirigentes. Y es importante que el PP esté en futuros acuerdos para garantizar que el proceso transcurra adecuadamente, porque en 2008 hay elecciones generales.

 

-Usted ha dicho que todos tendrán que dejar pelos en la gatera. Pero 40 años, mil asesinados, cientos de presos después, ¿para qué?

 

-(Pausa) ¿Todo eso? Para nada. Para la tragedia. El día del alto el fuego me acordaba de personas allegadas que han sido asesinadas y pensaba: 'Y esto ahora, tarde, demasiado tarde'. ETA tenía que haber tomado esta decisión en 1977, cuando los partidos, y en concreto el PNV en la famosa reunión de Txiberta, apuestan por un proceso democrático. No existe la segunda oportunidad: aquella ya pasó y ahora hay otra nueva, 28 años más tarde. La tragedia queda ahí y es nuestra responsabilidad, guardando en la memoria lo ocurrido, que nuestros hijos conozcan la paz.

 

-¿Con vencedores y vencidos?

 

-No me gustan esos términos, no son bases sanas para la reconciliación. Sí me gusta hablar de que de este proceso van a salir ideas vencedoras: el respeto escrupuloso a los derechos humanos de las personas, empezando por el derecho a la vida, y el respeto al que piensa diferente. Y también ideas vencidas: que la vida puede estar al albur de que alguien pegue un tiro por defender una presunta idea política, que un proyecto totalitario puede ser llevado adelante sin apoyo democrático a través del uso de la violencia. El mejor homenaje que debemos y podemos hacer a las víctimas de esta tragedia es construir una sociedad reconciliada, sin vencedores ni vencidos, pero con ideas democráticas vencedoras e ideas totalitarias vencidas.

 

-La derrota de las ideas implica también a sus protagonistas. La derrota de ETA.

 

-Posiblemente no es el momento de hablar de ello. Pero, cuando hablo de totalitarismo vencido, creo que lo explicito suficientemente.

 

-Cuando se mira al espejo, ¿tiene algo que reprocharse el partido en todos estos años?

 

-Aciertos y errores los tenemos todos, también el PNV. Pero acertamos en la apuesta histórica por institucionalizar Euskadi.

 

-Le pido casi una reflexión personal. Si no lamentan no haber sido a veces más beligerantes contra los violentos, o no haber arropado lo suficiente a las víctimas.

 

-Creo, honestamente, que en el tema de las víctimas todos tenemos mucho que reprocharnos, porque no estuvo como tal en la agenda política de nadie hasta 1999. Evidentemente, la reconciliación no puede hacerse sin reconocimiento social y político de la víctima ni desde el olvido. Por eso me estoy quedando gratamente sorprendido de la generosidad de muchas víctimas, abriendo una puerta a la esperanza que a ellas les arrancaron. Y me siento muy orgulloso de pertenecer a un partido que en 1978 llevó a cabo la primera manifestación contra ETA, cuando eso aquí era muy duro. El PNV ha jugando todas las posibles partidas para tratar de asentar la paz; la última, Lizarra, sin éxito, aunque sin ella no estaríamos en la situación actual.

  

  

Una información de Lourdes Pérez publicada en el diario EL CORREO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Imaz: garantiza "la lealtad del PNV con Zapatero"

Por Narrador - 18 de Abril, 2006, 20:55, Categoría: General

Josu Jon Imaz, se declara convencido en una entrevista concedida a EL CORREO de que la oportunidad de conseguir la paz abierta con la declaración de alto el fuego de ETA "va a ser la buena", y por eso compromete la lealtad de su partido al presidente del Gobierno. "La lealtad del PNV está asegurada, a veces tragando muchos sapos. Pero es bueno hacerlo si eso contribuye a llegar a situaciones como la que estamos viviendo". Como no podía ser de otro modo Imaz reclama "un papel relevante" en este proceso para las instituciones vascas y el propio lehenkakari. Con perdón, sin tiene más cara que espalda ¿Dónde está la guerra? ¿Qué paz es esa?

 

Imaz: «La lealtad del PNV con Zapatero está asegurada y no tiene contrapartidas»

  

  

El presidente del PNV, convencido de que esta oportunidad «va a ser la buena», defiende el papel del lehendakari y aboga por distanciar la paz y la normalización

 

El miércoles, cuando escuchó junto a Íñigo Urkullu la confirmación del alto el fuego de ETA, el primer pensamiento de Josu Jon Imaz fue para su tercera hija, a punto de nacer «en una Euskadi en paz». La vida parece renovar a veces sus oportunidades. Su primer vástago también vino al mundo con otra tregua, la fallida de 1998. «Recordé la tragedia de estos años, de aquellos que han sido asesinados. Pero creo que ésta va a ser la buena, aunque no vaya a resultar un camino sencillo», asegura Imaz con un punto de emoción. El líder del PNV compromete la lealtad de su partido con el Gobierno de Zapatero y reivindica el «papel relevante» del lehendakari en una futura mesa de partidos, cuya constitución distancia del inicio de la pacificación.

 

-¿Tendrá precio el final de ETA?

 

-Lo que tiene que tener es el compromiso de todos de hacer lo posible por asentarlo y que sea irreversible. Deberemos marcar las separaciones conceptuales y en el tiempo entre la paz y la búsqueda de un pacto integrador que sea rubricado por la ciudadanía. Por higiene democrática, es importante que los acuerdos políticos no sean consecuencia directa nunca de una situación de paz ni de un diálogo con una organización terrorista.

 

-Y eso, ¿cómo se desarrolla?

 

-Tiene que haber mucho procedimiento compartido en la verificación del cese de la violencia y también en cómo articulamos las mesas de diálogo en el tiempo. Tan malo es que vinculemos ese proceso de acuerdo entre partidos a un diálogo con ETA para su final, como que en una sociedad en paz y libertad los partidos demoren los debates políticos 'ad calendas graecas'. No quiero entrar en si tiene que ser en septiembre, noviembre, julio o enero, tendremos que trabajarlo. Y las instituciones vascas tienen que tener un papel relevante en la paz y la normalización.

 

-¿Qué significa exactamente un papel relevante?

 

-Lógicamente, el que vayamos acordando entre todos en el camino. Pero no podemos, de un manotazo, sacar a las instituciones vascas de este proceso. He escuchado de dirigentes como Patxi López un trato despectivo hacia el papel de las instituciones y del lehendakari. Si queremos iniciar un proceso democrático, no podemos hacerlo despreciando los procedimientos democráticos. Y es importante que se respete la voluntad futura de los vascos, pero también que se respete la voluntad expresada hasta este momento.

 

-¿El PNV va a defender que el lehendakari presida la mesa?

 

-No quiero hacer cuestión de aspectos sobre los que tenemos que buscar acuerdos amplios, de una forma serena. Cómo se concreta el importante papel que deben jugar las instituciones y el lehendakari deberá ser acordado por los partidos.

 

-Pero ustedes son partidarios de que Ibarretxe esté presente.

 

-Las instituciones y el lehendakari tienen que tener algún tipo de papel en la mesa, pero los pasos que tengamos que dar deben contar con el suficiente acuerdo entre los partidos. Hay materias como la observancia de los derechos humanos, la verificación del cese de la violencia, los procesos complejos de apoyo a las víctimas que van a exigir una implicación institucional fuerte. Y también como facilitadores, catalizadores y garantes institucionales democráticos de los procesos de diálogo y acuerdo.

 

-Se ha reprochado al lehendakari que intente recobrar protagonismo acelerando los pasos a dar.

 

-Yo también hablé de la mesa en la declaración del EBB tras el alto el fuego. Por lo tanto, coparticipo de esa misma reflexión.

 

-Pero con menos premura.

 

-No, lo que el lehendakari plantea es de sentido común: que los partidos tenemos que empezar a dialogar. Eso no quiere decir que la mesa vaya a ser ni mañana, ni pasado, ni en dos meses. Vamos a tener que trabajar para que eso sea posible, pero tampoco nos pilla el toro sin los deberes hechos. Y al lehendakari no se le puede hurtar su papel. ¿Cómo en democracia, y ante la materia más importante, que es la paz, podemos estar tratando de desplazar de un manotazo a las instituciones vascas y al lehendakari? Pediría un poco de reflexión sobre procedimientos democráticos a los que utilizan ese discurso.

 

«Tragando sapos»

 

-¿Tiene el presidente del Gobierno la garantía de que el PNV va a actuar con total lealtad?

 

-Algún día, cuando todo esto pase y esté suficientemente asentado, podremos hablar todos de todo; he callado muchas cosas en los últimos 18 meses y las voy a seguir callando, por responsabilidad. Hemos jugado una partida con mucha lealtad, nadie implicado en todo esto podrá negárnosla nunca, y vamos a seguir haciéndolo para asegurar la apuesta prioritaria en este país, que es alcanzar la paz. La lealtad del PNV está asegurada, a veces tragando muchos sapos. Pero es bueno hacerlo si eso contribuye a llegar a situaciones como la que estamos viviendo.

 

-¿La contrapartida es que Zapatero encauzará la normalización con ustedes?

 

-No hay contrapartidas a esa lealtad. La única es que el PNV podrá tener la cabeza bien alta ante la sociedad vasca, porque, cuando se estaba jugando la posibilidad de que viniese la paz, supo orillar muchas cosas para jugar lealmente y con compromiso esta partida.

 

-¿Lo ha echado en falta al otro lado?

 

-No, no es el momento de reproches, hay que mirar hacia delante. Los partidos debemos competir y, a veces, se rompen los límites del respeto; y eso no es bueno. Pero el PNV ha sido y va a ser leal con este proceso, independientemente de lo que los demás hagan.

 

-¿Qué movimientos esperan ahora del presidente del Gobierno?

 

-Lo que corresponde en estos momentos es aplicar la resolución del Congreso que negociamos y acordamos en mayo de 2005, y verificar que la violencia ha desaparecido. En la política penitenciaria hay aspectos que deberían haber sido abordados hace tiempo, porque no hablamos de contrapartidas, sino de cumplimiento de derechos. Cualquier movimiento es positivo y necesario.

 

-Entre el PNV pragmático y el más soberanista ¿Cuál toca ahora?

 

-El PNV comprometido con la identidad de este país, con el autogobierno, con que los vascos tengan libertad para decidir su futuro, ha ido siempre acompañado de un PNV capaz de liderar las mayorías sociales. Ésa es nuestra historia. Y lo que toca es también eso: un PNV firmemente convencido de los avances que este país tiene que llevar a cabo, fundamentalmente en el reconocimiento de su capacidad de decisión, con un PNV que entiende el mensaje de la sociedad vasca para que este proyecto lo abordemos con la cooperación entre todos y buscando un acuerdo integrador.

 

-¿Y cuenta con todo su partido detrás en este viaje, sin fisuras?

 

-Sí. Tanto es así que esta posición está avalada por un EBB que aprobó por unanimidad el documento sobre paz y normalización. Releyéndolo, está bastante centrado en la 'hoja de ruta' que nos espera.

 

-¿Se puede avanzar esta legislatura o el camino se prolongará?

 

-Lo primero es ponernos manos a la obra, porque va a ser un proceso complejo. Y cuando se forme la mesa, será con muchas complicidades previamente trenzadas, porque es muy difícil sentarte y luego levantarte. Deberíamos todos hacer lo posible para avanzar en el camino, pero no me atrevo a lanzar un calendario, porque tan irresponsable me parece decir que esto lo abordaremos en 2012, como que lo tenemos que terminar en 2007.

 

-El cese de la violencia reajustará el mapa nacionalista. ¿Se anticipa una lucha electoral fratricida entre el PNV y Batasuna?

 

-Ojalá llegue el día en que podamos ir a las elecciones sin más elemento de confrontación que las diferencias políticas. Bienvenido sea. Pero el PNV no está pensando en batallas electorales fratricidas. Tenemos un proyecto de liderazgo y queremos trabajarlo.

 

-¿Van a mediar para intentar atraer al PP al diálogo?

 

-Un partido como el PP no necesita mediación, pero el PNV sí va a favorecer que esté presente en el diálogo político sobre el futuro del país. No es fácil, porque el PP se encuentra en el monte, pero ni la sociedad vasca ni la española lo entienden; me atrevería a decir que sectores relevantes del propio partido no están entendiendo tampoco el desconcierto de sus dirigentes. Y es importante que el PP esté en futuros acuerdos para garantizar que el proceso transcurra adecuadamente, porque en 2008 hay elecciones generales.

 

-Usted ha dicho que todos tendrán que dejar pelos en la gatera. Pero 40 años, mil asesinados, cientos de presos después, ¿para qué?

 

-(Pausa) ¿Todo eso? Para nada. Para la tragedia. El día del alto el fuego me acordaba de personas allegadas que han sido asesinadas y pensaba: 'Y esto ahora, tarde, demasiado tarde'. ETA tenía que haber tomado esta decisión en 1977, cuando los partidos, y en concreto el PNV en la famosa reunión de Txiberta, apuestan por un proceso democrático. No existe la segunda oportunidad: aquella ya pasó y ahora hay otra nueva, 28 años más tarde. La tragedia queda ahí y es nuestra responsabilidad, guardando en la memoria lo ocurrido, que nuestros hijos conozcan la paz.

 

-¿Con vencedores y vencidos?

 

-No me gustan esos términos, no son bases sanas para la reconciliación. Sí me gusta hablar de que de este proceso van a salir ideas vencedoras: el respeto escrupuloso a los derechos humanos de las personas, empezando por el derecho a la vida, y el respeto al que piensa diferente. Y también ideas vencidas: que la vida puede estar al albur de que alguien pegue un tiro por defender una presunta idea política, que un proyecto totalitario puede ser llevado adelante sin apoyo democrático a través del uso de la violencia. El mejor homenaje que debemos y podemos hacer a las víctimas de esta tragedia es construir una sociedad reconciliada, sin vencedores ni vencidos, pero con ideas democráticas vencedoras e ideas totalitarias vencidas.

 

-La derrota de las ideas implica también a sus protagonistas. La derrota de ETA.

 

-Posiblemente no es el momento de hablar de ello. Pero, cuando hablo de totalitarismo vencido, creo que lo explicito suficientemente.

 

-Cuando se mira al espejo, ¿tiene algo que reprocharse el partido en todos estos años?

 

-Aciertos y errores los tenemos todos, también el PNV. Pero acertamos en la apuesta histórica por institucionalizar Euskadi.

 

-Le pido casi una reflexión personal. Si no lamentan no haber sido a veces más beligerantes contra los violentos, o no haber arropado lo suficiente a las víctimas.

 

-Creo, honestamente, que en el tema de las víctimas todos tenemos mucho que reprocharnos, porque no estuvo como tal en la agenda política de nadie hasta 1999. Evidentemente, la reconciliación no puede hacerse sin reconocimiento social y político de la víctima ni desde el olvido. Por eso me estoy quedando gratamente sorprendido de la generosidad de muchas víctimas, abriendo una puerta a la esperanza que a ellas les arrancaron. Y me siento muy orgulloso de pertenecer a un partido que en 1978 llevó a cabo la primera manifestación contra ETA, cuando eso aquí era muy duro. El PNV ha jugando todas las posibles partidas para tratar de asentar la paz; la última, Lizarra, sin éxito, aunque sin ella no estaríamos en la situación actual.

  

  

Una información de Lourdes Pérez publicada en el diario EL CORREO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Ibarretxe no está de acuerdo con la línea ZP

Por Narrador - 18 de Abril, 2006, 20:47, Categoría: General

 

Azkarate replica a Zapatero que el método del proceso lo deben decidir partidos e instituciones      

  

  

El presidente español considera que la metodología de las mesas «está superada»

        

Gasteiz - El gobierno vasco dio una rápida respuesta ayer domingo a las afirmaciones realizadas por el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien aseguró en una entrevista que «no creo que debamos tener unos plazos cerrados ni dar por certificada la metodología de las mesas, que en mi opinión está superada. Creo que la dinámica va a ser distinta». Ante esta aseveración, la portavoz del Ejecutivo vasco, Miren Azkarate, le advirtió al presidente español que serán los partidos y las instituciones quienes acuerden el instrumento más adecuado para abordar el proceso de normalización política y pacificación.

 

Azkarate, que asistió ayer en la localidad vasca de San Juan de Luz al homenaje organizado en memoria del primer lehendakari del Gobierno vasco, José Antonio Aguirre, respondió, de esta forma, a las declaraciones realizadas por Rodríguez Zapatero, en una entrevista concedida a "El País".

 

La portavoz del tripartito vasco reiteró que para la formación de las mesas que permitan dar respuesta al proceso de paz y normalización en Euskadi serán decididas por las formaciones y las instituciones. «El instrumento más adecuado para abordar las tres grandes fases del proceso, la pacificación, normalización y reconciliación será decidido tras un proceso de diálogo entre todos», aseveró.

 

La portavoz del Ejecutivo vasco insistió que «en estos contactos entre los partidos y entre las instituciones, habrá que ver cuál es la dinámica que se puede consensuar, la mesa o el instrumento que sea más oportuno, y habrá que ver qué instrumentos se habilitan para cada proceso».

 

Azkarate afirmó que en el proceso de pacificación «todos somos necesarios» y que conseguir la paz, la normalización y la reconciliación es un tema que compete a partidos, instituciones y sociedad.

 

Protagonismo de Zapatero

 

En ese sentido, Miren Azkarate señaló que el Gobierno vasco «no va a negar ni el protagonismo, ni el liderazgo del presidente español, Rodríguez Zapatero, ni tampoco el protagonismo ni la necesidad del Partido Socialista».

 

No obstante, aseguró que el Ejecutivo Ibarretxe está convencido, «y así creemos que lo entiende la sociedad, de que todos somos necesarios y también las instituciones».

 

La portavoz del Ejecutivo vasco expresó el compromiso del tripartito de «trabajar y dialogar», así como una «voluntad sincera para hablar y resolver todas las cuestiones, para allanar el camino de la pacificación y para conseguir, entre todos, esa paz irreversible».

 

En este sentido, Azkarate aprovechó la ocasión para rechazar que el Ejecutivo que dirige Ibarretxe se haya precipitado en anunciar la celebración de una mesa de partidos.

 

«El lehendakari lo único que hizo fue recoger este escenario y hablar de los primeros contactos para una fase preliminar», indicó. «No entendemos a qué viene este rifirrafe de decir "Gobierno a gestionar". Gobierno a gestionar sí, y también a participar de forma importante en un proceso de paz y normalización», se defendió.

 

Solicitud al PP

 

Respecto al Partido Popular, Azkarate confió en que se sume al proceso porque, según dijo, «su visión es tan legitima como la de cualquier otra formación y no se puede quedar fuera» y agradeció la última declaración de las asociaciones de víctimas afirmando que el alto el fuego puede ser «el inicio del fin de ETA», ya que la considera «un rayo de esperanza que permite avanzar».

 

 

Una información de Igor Agirre publicada en el diario GARA el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Una opinión a tener en cuenta

Por Narrador - 18 de Abril, 2006, 20:31, Categoría: General

 

“El entreguismo de Zapatero” por Stanley G. Payne

 

 

La única sorpresa en el anuncio de un «alto el fuego permanente» de ETA ha sido el momento concreto elegido. Se llevaba esperando algo similar desde hacía mucho tiempo, pero nadie tenía ni idea de cuándo se iba a producir con exactitud. Es producto de negociaciones muy prolongadas entre bastidores, de corte similar a otras celebradas con anterioridad aunque siempre sin ese efecto del concepto «permanente». La «tregua indefinida» de 1998 quedó, a la postre, «limitada» a menos de 15 meses, que sirvieron para que la organización terrorista volviera a coger aire para reorganizarse y volver a la acción.

 

Es importante recordar cuál era la situación hace un par de años, en el momento de las elecciones que dieron el triunfo al PSOE. ETA se encontraba arrinconada, con su brazo político (Batasuna) declarado ilegal y fuera de la circulación, con sus fuentes de financiación reducidas prácticamente al mínimo, con su nivel de reclutamiento en franca decadencia; en suma, en su momento más bajo desde que comenzó a matar, en la década de los 60.

 

¿Cuál es la situación después de dos años de gobierno de Zapatero? El movimiento terrorista ha sido capaz de reorganizarse y de recomponer parcialmente su brazo político bajo un nombre diferente al tiempo que está reconstruyendo sus apoyos, financieros y de otro tipo, en el País Vasco. La presión policial que había empujado a ETA al abismo se ha relajado y la organización ha sido capaz de mantener negociaciones con el Gobierno, que la han llevado a creer que va a estar en condiciones de lograr sus objetivos fundamentales por medios políticos.

 

¿Cuáles son exactamente esos objetivos? ¿Qué es lo más probable que vaya a suceder a partir de ahora? El Estatuto catalán no ha sido ni más ni menos que el primer paso, dentro del programa del Gobierno de Zapatero, hacia la demolición de la estructura actual de la Constitución y las instituciones de gobierno españolas. Lo que vendrá a continuación será la fase vasca. El primer paso será la legalización de Batasuna, que puede esperarse que se produzca más pronto que tarde. Esta medida estará precedida o seguida indistintamente de un plan de excarcelación de presos, para lo que se encontrarán algunas excusas o justificaciones convenientes. La excarcelación puede llevarse a cabo bien por fases o bien por categorías, y los presos serán encomendados a terceros, por así decirlo, quizás al asilo de países hispanoamericanos. A continuación se diseñará la nueva versión del Estatuto vasco.

 

¿Qué forma adoptara este Estatuto? Es excesivamente pronto para aventurarlo. Zapatero hará algunas concesiones básicas al mismo tiempo que tratará de minimizar el alcance de las exigencias vascas, muy en la línea del ejemplo catalán. El proceso puede avanzar por etapas, empezando por un nuevo estatuto que reconozca al País Vasco un cierto carácter de «nación», con un alcance parecidamente limitado, acompañado de nuevas negociaciones secretas que prometan considerar la cuestión de un plebiscito de «autodeterminación» una vez que los socialistas ganen las elecciones de 2008.

 

El objetivo es presentar un Gobierno elegido por el terrorismo internacional como el que ha resuelto el problema del terrorismo nacional y merecedor, por tanto, de la reelección, cualquiera que sea el precio.

 

Puesto que el socialismo español no cuenta con una mayoría natural, para el Gobierno de Zapatero ha sido de capital importancia ganarse el apoyo de los nacionalistas catalanes y vascos a fin de conservar el poder. Podrá parecer nefasto desde el punto de vista del patriotismo español, pero tiene todo el sentido del mundo desde la posición ideológica del Gobierno de Zapatero, que es en una medida muy considerable la de esa religión política conocida como «la corrección política multicultural», la cual tiene como objetivo desmontar la cultura, la sociedad tradicional y la superestructura en la que ésta se han organizado históricamente. Esta sociedad está en vías de ser reemplazada por una sociedad fragmentada y atomizada, totalmente laica y relativista y, en consecuencia, más fácil de manipular políticamente.

 

¿Es posible que incluso alguien tan oportunista y falto de escrúpulos como Zapatero colabore con el nacionalismo vasco sin estrellarse? A largo plazo, dependerá exclusivamente de su grado de entreguismo. Durante la Guerra Civil, el Gobierno de la República concedió al PNV un generoso Estatuto de autonomía que acto seguido fue transformado por el partido nacionalista en una declaración de independencia a efectos prácticos. El Gobierno vasco traicionó sistemáticamente a sus aliados republicanos, negoció tanto con Mussolini como con Franco al mismo tiempo que perturbaba las operaciones militares de la República y terminó por presentar una rendición unilateral. Durante la última parte de la guerra, el PNV negoció activamente con París y Londres con el objetivo de conseguir la partición de España.

 

Posteriormente, a raíz de la caída de Francia, el dirigente vasco José Antonio de Aguirre puso sus ojos en la Alemania nazi como el protector más deseable. Buena parte del año 1941 la pasó en Berlín, pero no fue capaz de conseguir una audiencia con Hitler. Poco después, el PNV volvió su mirada hacia Washington y colaboró de manera muy activa con las operaciones del espionaje norteamericano en Francia, España y América Latina. En un determinado momento, el PNV falsificó información sobre movimientos de barcos españoles para que pareciera que Franco estaba a punto de entrar en guerra contra Estados Unidos. Su propósito era provocar un estado de guerra entre Washington y Madrid que, una vez más, condujera al final, según confiaba, a la partición de España. Afortunadamente, la embajada de Estados Unidos fue capaz de aclarar rápidamente la situación y de demostrar que no había prueba alguna de que Franco estuviera pensando en entrar en la guerra.

 

Durante 70 años, los nacionalistas vascos han traicionado constantemente a todos sus grandes aliados e interlocutores. Es posible que no haya en el mundo ninguna otra fuerza política que tan sistemáticamente haya exhibido tal grado de deslealtad y de espíritu traicionero durante un periodo tan prolongado de tiempo.

 

¿Por qué va a tener éxito Zapatero allí donde se han estrellado todos sus predecesores? En su condición de político de toda la vida que jamás ha ejercido ninguna profesión productiva, considera que en la vida todo consiste en una especie de manipulación política y está convencido de que ha adquirido una habilidad sin par en esta materia, aunque probablemente se haya formado una opinión excesivamente elevada de su talento. Lo que es más probable que ocurra, como se ha indicado antes, es que conceda enseguida las exigencias de menor calado de ETA al mismo tiempo que tratará de espaciar y de aguar las exigencias de mayor trascendencia de la organización terrorista y del PNV. Las negociaciones políticas fundamentales avanzarán, sin duda alguna, en la especificación de una serie de etapas, lo cual supondrá dar concesiones políticas importantes de constitucionalidad dudosa, aunque Zapatero parece seguro de poder mantener a todo el mundo unido en alguna especie de alianza o acuerdo de carácter político, por grande que sea el precio.

 

¿Va a durar esta tregua de ETA más que la anterior? Dependerá en último término de lo lejos que el Gobierno español esté dispuesto a llegar. Al mismo tiempo, desde el 11 de marzo de 2004 el terrorismo ha entrado en España en una nueva dimensión que ha hecho más difícil, incluso para ETA, justificar ese tipo de acciones. A la vista de este ambiente y de la debilidad a la que se vio reducida a principios de ese año, la política de negociaciones y concesiones de Zapatero les ha llegado que ni caída del cielo.

 

El Gobierno se ha colocado él solito en una resbaladiza pendiente por la que va a tener que continuar descendiendo si su intención es la de que se siga manteniendo la tregua. Quizá haya límites incluso para lo lejos que Zapatero esté dispuesto a llegar, pero, a corto plazo, el escenario está ya preparado para una serie de concesiones desoladoras. El Gobierno elegido por el terrorismo internacional está dispuesto en estos momentos a conceder una cierta forma de victoria a los objetivos políticos del terrorismo interno. Parece que aquí la línea directriz es la de la paz al precio que sea, aunque el precio que se pague es probable que resulte ser enorme.

 

Stanley G. Payne es historiador y autor de “El Colapso de la República

 

 

Publicado en el diario EL MUNDO el lunes 27 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

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