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22 de Abril, 2006

Las opiniones sobre en encuentro

Por Narrador - 22 de Abril, 2006, 21:34, Categoría: General

 

El diálogo "directo" no puede sustituir al pacto anti ETA (EL MUNDO)

  

 

"Lo primero que cabe destacar del encuentro que mantuvieron ayer en La Moncloa el presidente del Gobierno y el líder de la oposición es el ambiente cordial y distendido en el que se celebró. Tras dos años de durísimo y creciente enfrentamiento (…) el restablecimiento de la confianza abre una expectativa sin duda positiva", sobre todo "porque la alianza entre los dos grandes partidos con representación nacional es absolutamente decisiva para la derrota definitiva de ETA sin contrapartidas ni contraprestaciones políticas".

 

Sin embargo, "en el plano de los avances concretos, la cita no dio fruto alguno". Rajoy le pidió "con razón" a Zapatero que la sintonía entre Gobierno y oposición se encauce a través del Pacto Antiterrorista, y el presidente le ofreció un diálogo personal, lo que "resulta sencillamente insatisfactorio". La relación personal "no puede ser un sucedáneo de un acuerdo de hondo calado político y clara dimensión institucional".

 

Rajoy marca los límites (LA RAZON)

  

 

Zapatero hizo ayer "un encomiable esfuerzo" por recuperar la confianza de Rajoy, "muy deteriorada después de seis encuentros tan estériles en resultados como abundantes en engaños". No puede decirse que el presidente "lograra su propósito plenamente, pero sí ha restablecido un diálogo fluido que si prosigue por el camino de la lealtad culminará en una relación de confianza mutua". No obstante, "no conviene quemar etapas, ni echar las campanas al vuelo". Por el momento, el líder del PP "le marcó al presidente del Gobierno las líneas que no se pueden traspasar".

 

Expectativas cumplidas (ABC)

  

 

Zapatero y Rajoy no defraudaron "las expectativas depositadas en un encuentro del que no se podía esperar más, pero tampoco menos, que un primer paso para restaurar la relación entre el Gobierno y el PP sobre política antiterrorista". Se trata de "un buen punto de partida. Mejor de lo que cabía esperar hace sólo unos días y de lo que algunos deseaban". "El Gobierno ya sabe en qué condiciones puede contar con el PP". "De Rodríguez Zapatero dependerá principalmente que no se defrauden las expectativas abiertas por la reunión de ayer en La Moncloa. Como presidente del Gobierno tiene la iniciativa política, los recursos operativos y los medios institucionales necesarios para evaluar las intenciones de los terroristas".

 

Conversación reanudada (EL PAIS)

  

 

"El presidente del Gobierno y el líder de la oposición estuvieron ayer a la altura de sus responsabilidades. Cada uno en su papel, desarmaron su desconfianza recíproca y transmitieron a la opinión pública un mensaje de unidad, que es lo que la mayoría desea para todo lo que tenga que ver con el terrorismo". Zapatero obtuvo de Rajoy "el apoyo que le había pedido, y Rajoy de Zapatero, el compromiso de compartir información y consensuar las respuestas que habrá que ir dando a los obstáculos que sin duda se plantearán a partir de ahora". "Es digno de elogio que ambos evitasen una discusión en términos de agravios mutuos o petición de responsabilidades retrospectivas".

 

La implicación del PP en este proceso "es necesaria por su fuerte peso electoral y por su influencia en sectores clave, como el movimiento de víctimas, entre otros; pero también como garantía de la unidad de los demócratas frente a las pretensiones de ETA". Rajoy propuso la convocatoria del Pacto Antiterrorista para hacer visible la recuperación del consenso. "Hacerlo sería dar satisfacción al PP (…), pero no cabe olvidar que lo primordial es el consenso de todo el arco parlamentario", y que el pacto "irrita específicamente a los nacionalistas, cuya complicidad será necesaria para deslegitimar las maniobras con que ETA y Batasuna tratarán de imponer su propia agenda".

 

Diálogo fundamental (LA VANGUARDIA)

  

 

El encuentro de ayer en La Moncloa marca un "nuevo comienzo" en la relación entre Zapatero y Rajoy, que acercaron posiciones tanto en el fondo como en la forma. El diálogo reabierto y "la activa participación del líder del PP representan una doble garantía: es condición para que el proceso llegue a buen puerto y cláusula de seguridad de su continuidad ante un eventual cambio de mayoría parlamentaria durante este largo y difícil camino".

 

Alto el fuego del PP (EL PERIODICO)

  

 

La entrevista entre Zapatero y Rajoy tuvo todas las trazas de ser "el primer paso para recomponer la unidad de acción de los dos partidos mayoritarios españoles ante el terrorismo". "El realismo con el que Rajoy se ha reunido con Zapatero equivale a un alto el fuego responsable del PP en su todo vale contra el Gobierno y contra los nacionalismos. Pero hará falta cuidar ese clima de entendimiento para que no resurja la crispación cuando lleguen las primeras dificultades".

 

Confianza unitaria (EL CORREO)

  

 

La reunión de ayer en La Moncloa mostró "la imagen que la sociedad española necesita para encarar lo que se anuncia como el posible final de ETA". "El periodo que ahora se inicia se anuncia lleno de incertidumbres y dificultades". Por ello, "PSOE y PP están obligados a establecer un paréntesis de confianza en cuanto a la gestión gubernamental del 'alto el fuego permanente' de ETA, especialmente necesario a medida que nos adentremos en el tiempo preelectoral".

 

"Ni el PSOE ni el PP deberían contemplar la relación entre el Pacto Antiterrorista y la declaración del Congreso como si fuesen incompatibles. Mientras la verificación del alto el fuego no llegue a una conclusión satisfactoria, la existencia del Pacto por las libertades y contra el terrorismo, aunque sea en desuso, constituye un referente ineludible. Pero si se demuestra 'una clara voluntad para poner fin' al terrorismo por parte de ETA, sería lógico que el PP acabará 'apoyando procesos de diálogo -cuestiones políticas excluidas- entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia".

 

Un acercamiento necesario (CINCO DIAS)

  

 

"El sentido común ha vencido a la inercia del enfrentamiento político y abre así la puerta a un posible entendimiento entre el Gobierno y el principal partido de la oposición que se antoja imprescindible para afrontar un proceso largo, duro y difícil, como ayer reiteró el presidente del Gobierno". Rajoy aceptó la mano tendida por Zapatero, pese a las opiniones divergentes que existen en sus propias filas. "Una decisión, pues, merecedora de reconocimiento, dado que al líder de la oposición puede no salirle gratis este voto de confianza".

 

Carrillo y la 'tregua'

Por Narrador - 22 de Abril, 2006, 5:58, Categoría: General

La verdad es que no sé hasta que punto puede aportar algo lo que el anciano comunista opine sobre el ‘alto el fuego permanente’  de la banda criminal. En cualquier caso se lo ofrecemos para su conocimiento.

 

“Un viraje radical de la izquierda 'abertzale'” por Santiago Carrillo

  

 

Un movimiento de esperanza ha recorrido España al anuncio de que ETA declaraba un alto el fuego permanente. Ha sido una reacción altamente mayoritaria y espontánea de las gentes que durante largos años han luchado contra el terrorismo etarra, saliendo a la calle con las manos blancas, condenando los crímenes que cortaron la vida de militares, guardias civiles, policías, personalidades civiles de izquierda y derecha, hombres y mujeres inocentes que pensaban haber conquistado el derecho a ser libres tras haber puesto fin a la dictadura franquista. La esperanza manifestada en estos días es pues el gesto de una ciudadanía que no ha soportado cobardemente el terror, sino que ha luchado y ha conseguido al final aislar y reducir al terrorismo con su resistencia, hasta el punto de imponerle el abandono de la violencia. Se ha impuesto el sentido cívico y ése es, al fondo, el contenido más importante del mensaje que tantas esperanzas levanta. Se trata esencialmente de una victoria de la ciudadanía y de la democracia.

 

Las instituciones del Estado democrático no han cesado de combatir esa plaga, sin ninguna concesión, y la solidaridad internacional -principalmente la del Estado francés- ha tenido un importante papel en este resultado.

 

Y si la prudencia y la cautela son de rigor teniendo en cuenta experiencias pasadas, estas prevenciones no deben desviarnos del camino a recorrer para que esta esperanza se cumpla totalmente. Ello no sólo implica exigir a ETA que cumpla sin ambages su compromiso y cese real y definitivamente violencia y extorsiones, sino que todos los agentes políticos aborden la posible negociación con el objetivo claro de lograr el fin de la violencia y la paz, que es lo que genera la esperanza constatada en la mayoría de los ciudadanos.

 

A la vez, la intención de no interferir este objetivo con otros temas políticos, y de no pagar "precios políticos" por la paz, no debe ocultar el hecho de que una negociación de paz es ya en sí una decisión eminentemente política. Nadie concebiría una negociación entre el Estado y una organización de delincuentes comunes; con este tipo de delincuencia no cabe otra cosa que la acción de la policía y la justicia. Cuando el Parlamento autoriza al Gobierno a negociar es porque, aun considerando el horror de los atentados criminales de ETA, se estima la existencia de un carácter político en esa delincuencia que justifica decisiones políticas excepcionales. En este caso, la acción de la policía y la justicia han dejado de ser el único instrumento de que se sirve el Estado, y por el momento la política adquiere un papel decisivo con todas las consecuencias.

 

Y al ocupar ese papel la política, no sólo pueden poner bastones en las ruedas los incumplimientos de ETA, sino los errores, las torpezas y la incomprensión de otros agentes políticos, ya sean partidos o medios de comunicación.

 

Si se adopta una vía política excepcional para lograr la paz es porque se considera esencial que no haya más muertes y extorsiones, que se restablezca un clima de paz civil, todo lo cual va a facilitar una convivencia más plena entre los ciudadanos y los pueblos del Estado español y la garantía de que todos respeten seriamente las reglas del juego democrático, es decir, que sobre ideologías y programas políticos lo que decide es el voto libre de los ciudadanos y no las imposiciones arbitrarias de uno u otro.

 

Pero la paz no significa el fin de la lucha y la polémica ideológica y política, ni mucho menos la eliminación de tal o cual concepción del Estado o de la sociedad, sino solamente que ese enfrentamiento tiene que plantearse por medio de la palabra, con razones e inteligencia, respetando al adversario y admitiendo incondicionalmente el fallo popular, expresado por medio del sufragio universal. Es el voto ciudadano y sólo éste el que dirime legítimamente las contiendas políticas e ideológicas. Lo que hace condenable a ETA no es que sea más o menos radicalmente nacionalista o socialista, sino única y exclusivamente que es un grupo terrorista.

 

El comunicado de ETA -y aún más el segundo que el primero- es un primer paso de lo que representa un viraje radical en la estrategia de la izquierda abertzale. Me atrevo a decir esto analizando las treguas anteriores, y más aún el cese de los asesinatos y otras decisiones anteriores a la proclamación del alto el fuego permanente. No puedo ponerme en la piel de los dirigentes de la organización terrorista, pero más de treinta años de ser el responsable del trabajo clandestino del PCE bajo la dictadura franquista -incluido el periodo de la guerrilla- me proporcionan una experiencia sobre el funcionamiento de tal tipo de organización. Partiendo de ello, coincido en que el comunicado no da todas las seguridades, más concretamente, no asume con claridad el compromiso de respetar la voluntad popular aun cuando les sea adversa. Pero es el primer paso de una evolución difícilmente reversible. Los dirigentes que lo han redactado quizá no podían llegar más lejos en este primer paso. Una organización clandestina del tipo de ETA sólo va a completar un cambio así lentamente, paso a paso. Porque sólo así evitará desgarramientos, como el que se produjo cuando la negociación del Gobierno de UCD, con los polimilis, no pudo conseguir que se retirara de la lucha armada más que una parte de la organización, mientras el resto continuó matando. Precisamente ésta es una de las razones -y no sólo la prudencia y la cautela del Gobierno- de que la negociación pueda alargarse en el tiempo. Los dirigentes etarras que han iniciado ese movimiento, con todo lo que hayan podido pecar en el pasado -admítaseme la metáfora-, están afrontando riesgos en una organización de ese tipo que no podemos ignorar. Y aunque a algunos les parezca un sacrilegio lo que digo ahora, habrá que ayudar a esos dirigentes hasta el fin del proceso, es decir, hasta la aceptación incondicional de las reglas del juego democrático. También por eso es esencial que el Gobierno tenga toda la libertad y todo el apoyo, sin que nadie le ponga trabas para dirigir esta complicada travesía.

 

Pedir a ETA que se disuelva en unos días y, todavía más, que pida perdón por sus crímenes, sería totalmente irrealista. Una organización clandestina supone la existencia de un número determinado de personas y familias, que están en la ilegalidad y a las que además de convencerlas del cambio hay que ayudar a reorganizar sus vidas, a reinsertarse en la sociedad. Eso no es fácil y lleva tiempo. Y además, iniciada la negociación será inevitable crear un cierto terreno de confianza mutua, junto a todas las cautelas necesarias. En cuanto a conseguir el arrepentimiento de los crímenes, eso será un proceso que puede durar años y que dependerá de la conciencia individual. Pero, hoy por hoy, los dirigentes que han conseguido de ETA ese comunicado merecen que se exploren todas las posibilidades, pues al hacerlo se han jugado mucho y si fracasan su propia organización será la primera en condenarles.

 

Digo estas cosas para contribuir a mostrar al lector la otra cara de la medalla y las dificultades objetivas de esta situación, para pedir paciencia a los impacientes y sentido de responsabilidad a todos.

 

Si fracasa el proceso, las consecuencias las lamentaremos todos. Yo puedo comprender que alguna de las víctimas obcecada por el dolor pida que haya vencedores y vencidos. Aunque me parece que la reacción más ejemplar la tenía una de ellas en una emisión de radio, el vasco Recalde, que, pronunciando con dificultad a consecuencia de las secuelas que le dejó el grave atentado sufrido no hace mucho, proclamaba su alegría por el proceso que se abre. Otras víctimas o familiares de ellas han reaccionado de forma semejante. Ellas son las que en este momento dan pruebas de generosidad. Y a las únicas que tenemos que pedir generosidad a cambio de una solicitud y una solidaridad permanentes. El resto de la sociedad recibe con esperanza la perspectiva de paz porque la necesita y ha luchado por ella. Pero la sociedad española sabe bien, porque ha estado dividida cuarenta años entre vencedores y vencidos, que ése no es el emblema de una democracia. Si alcanzamos la paz, todos seremos beneficiarios de ella, nadie será excluido. Nadie va a negar a la izquierda abertzale la posibilidad de defender democráticamente sus ideales y su programa.

 

El presidente Rodríguez Zapatero ha iniciado el proceso con una intuición y una inteligencia política elogiables. Ayudémosle. Necesita la confianza y el apoyo de todos los partidos, de todos los ciudadanos.

 

Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE, es comentarista político.

  

 

Publicado en el diario EL PAIS el miércoles 29 de marzo de 2006. Por su interés, elzapatazo.com reproduce íntegramente el texto.

 

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