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Londres frustra una serie de atentados aéreos que buscaban «una matanza inimaginable»

Por Narrador - 11 de Agosto, 2006, 6:35, Categoría: General

 

LONDRES. El Reino Unido volvió a sentir la espada del terror sobre su cuello. La Policía británica desbarató un complot terrorista contra vuelos de líneas aéreas norteamericanas entre el Reino Unido y Estados Unidos que provocó un grave caos ayer en los aeropuertos británicos.

 

Según las autoridades inglesas, el grupo terrorista planeaba provocar una «matanza inimaginable» con una serie de atentados contra 10 vuelos distintos en los próximos días. La Policía detuvo a 21 personas y el ministro de Asuntos Interiores, John Reid, manifestó que los personajes clave del complot se encontraban bajo arresto. Sin embargo, Reid indicó que el nivel de riesgo de atentado terrorista seguía siendo «crítico», es decir, que el Reino Unido seguía preparado para la posibilidad de un atentado «inminente». La misma valoración que hizo al otro lado del Atlántico el secretario de Seguridad Interior estadounidense Michael Chertoff quien elevó la alarma de amenaza al máximo nivel, «rojo», y señaló que el peligro del atentado no había pasado del todo. Ambos Gobiernos indicaron que el primer ministro Tony Blair, de vacaciones en Barbados, había informado al presidente George Bush del operativo policial en curso. Al cierre de esta edición continuaban los registros en domicilios presuntamente implicados del Reino Unido.

 

En el equipaje de mano

 

La Policía británica dijo que el grupo terrorista planeaba abordar los aviones con el material explosivo oculto en el equipaje de mano para detonarlo a la mitad de vuelo entre ambos países. Según fuentes de seguridad citadas por la BBC, el plan era ejecutar tres olas de atentados utilizando líquidos químicos de alto potencial explosivo que podían ser transportados en latas o botellas de bebidas gaseosas, e informó de que podría tratarse de explosivos sumamente sofisticados y extremadamente efectivos.

 

Las actuaciones policiales de ayer se adelantaron, según un portavoz del cuerpo, con base en ciertas informaciones de Inteligencia recibidas en los últimos días, ante la certeza de que algunos elementos del entramado no terminaban de encajar, por lo que se hizo necesario intervenir de inmediato.

 

Una de las historias que circuló con más fuerza era que los terroristas planeaban armar los explosivos en pleno vuelo con los diferentes elementos que, camuflados, trataban de introducir en los aviones. El blanco del ataque eran tres líneas aéreas estadounidenses: United, Continental y American.

 

En cuanto a la identidad de los presuntos terroristas las autoridades se comportaron con gran discreción. El número dos de la Policía metropolitana, el subinspector Paul Stephenson, señaló que se trataba de gente que «se sumerge en el corazón de las minorías» del Reino Unido para poder planear y ejecutar atentados. Las autoridades suelen usar estos giros idiomáticos para no herir la sensibilidad de la minoría musulmana (unos dos millones de personas) sugiriendo que no se trata de la comunidad sino de elementos extremistas. Fuentes de Seguridad citadas por la prensa local fueron más explícitas y afirmaron que se trata de británicos de origen paquistaní.

 

Al otro lado del mar

 

En Francia, el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, confirmó que los responsables eran británicos de origen paquistaní y de la misma manera se manifestaron las autoridades en Estados Unidos, donde el secretario de Seguridad Interior señaló que todo parecía indicar que se trataba de una operación de Al Qaida. «Es un plan sofisticado, con muchos integrantes e indudable alcance internacional. Pero por el momento no podemos decir nada definitivo porque aún se está investigando lo sucedido», señaló Chertoff. Asimismo Washington anunció que incrementará el número de agentes en los vuelos hacia el Reino Unido. En mayo Al Qaida amenazó con atacar aviones estadounidenses y británicos para vengar a Irak y Afganistán.

 

La alerta terrorista causó un gravísimo caos en los aeropuertos británicos. El mayor de Londres y con más tráfico de toda Europa, Heathrow, permanece cerrado. El segundo, Gatwick, también se vio obligado a cerrar en medio de la confusión y desconsuelo de muchos pasajeros que perdían el comienzo de sus vacaciones. La información era escasa y sólo a lo largo del día la gente se apercibió de que se trataba de una emergencia mayor.

 

Entre los pasajeros que hacían cola se repartieron bolsas transparentes al prohibirse llevar equipaje de mano. Sólo se autorizó a bordo documentos, pasaje, medicamentos no líquidos, equipo médico esencial para diabéticos, gafas sin estuches, biberones y leche para bebés, siempre que su contenido fuera verificado, productos sanitarios femeninos sin empaquetar y llaves sin dispositivos eléctricos. Una fuerte presencia policial y el tableteo de los helicópteros fueron claras señales del estado de alarma que se vivía ante la posibilidad del peor de los desenlaces.

 

Forzada normalidad

 

En algunos aeropuertos hubo cierta normalidad -Belfast o Birmingham- aunque se registraron también grandes demoras. En otros, especializados en vuelos baratos como el de Stanstead, hubo numerosas cancelaciones y demoras. La mayoría de las personas intentaban sobreponerse al caos reinante y se resignaron a una larga espera. Entre los testimonios muy pocos mostraron cierto optimismo. «No me preocupa para nada. Con todo el despliegue de Fuerzas de Seguridad, es el día en que se puede viajar más tranquilo», señaló a la prensa local un pasajero, Robert Ashton, que se iba de vacaciones a Turquía. Iberia, American Airlines, Lufthansa y Olimpic cancelaron sus vuelos.

 

Recuerdos del 7-J

 

Mientras tanto, en las calles de Londres se vivió con resignada incredulidad el regreso del terror. En la memoria de los británicos los atentados del 7 de julio del año pasado ocupan el mismo lugar que los del 11 de marzo en España. La alerta terrorista revivió aquellos días de miedo y espanto que siguieron a las bombas de los cuatro atacantes suicidas en tres líneas de metro y un autobús que dejaron un saldo de 56 muertos y 700 heridos.

 

En las líneas de metro y ferroviarias los altavoces difundían con renovada frecuencia el mismo mensaje de alerta. «No deje paquetes abandonados en los andenes. Cualquier paquete sin dueño visible será inmediatamente retirado y destruido»; es el clima que parece repetirse cíclicamente desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Las acciones de las aerolíneas y las compañías de viaje cayeron en picado después de que se anunciara el complot terrorista.

   

Una información de Marcelo Justo publicada en el diario ABC el viernes 11 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

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