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19 de Agosto, 2006

Batasuna responsabiliza al PSOE de la "delicada situación" del proceso de paz

Por Narrador - 19 de Agosto, 2006, 17:16, Categoría: General

 

El portavoz de Batasuna Joseba Permach ha asegurado esta mañana que "no es ETA ni Batasuna" quienes ponen "obstáculos" al proceso de paz sino que es el PSOE el responsable de la "delicada situación del momento político" porque mantiene "una actitud obstruccionista" que "de seguir así" hará "que el proceso vaya a peor".

 

BILBAO - Permach ha comparecido junto al también miembro de la ilegalizada formación Joseba Álvarez en una rueda de prensa en San Sebastián en la que ha constatado que la actual situación política es "delicada" y ha considerado que la "preocupación" expresada por la izquierda abertzale y por ETA en su último comunicado es compartida "por la mayoría de la sociedad vasca".

 

En este sentido, ha denunciado que desde el alto el fuego anunciado por la banda terrorista el pasado 22 de marzo "el proceso no va a mejor sino a peor" ya que "se mantienen las agresiones" y faltan "pasos firmes" que permitan establecer un espacio "de diálogo y negociación".

 

No obstante, Permach ha asegurado que "no es ETA, ni Batasuna, ni la izquierda abertzale" quienes "ponen obstáculos" al proceso de paz, sino que es PSOE quien "no está a la altura de las circunstancias". "Es evidente que es el Estado y el PSOE quien no responde de manera positiva al momento político ni tiene altura de miras", ha insistido el dirigente abertzale, quien ha acusado a la formación socialista de "poner en peligro" el proceso. Por ello, ha instado al Partido Socialista ha que acabe con su "actitud obstruccionista" ya que "de seguir así, las cosas pueden ir a peor".

 

"Cuanto antes tienen que desaparecer esas actitudes obstruccionistas, esas condiciones previas y esos condicionantes que llevan el momento político y el proceso a la situación en la que está y que de seguir así obviamente es más que evidente que las cosas pueden ir a peor", ha advertido.

 

"Actor importante"

 

Además, ha instado a los agentes políticos a "tener en cuanta las reflexiones de ETA" ya que es una "irresponsabilidad política mayúscula quitar importancia" al comunicado de la banda terrorista, quien, a su juicio, es "un actor importante" en el proceso de paz.

 

En este sentido, ha recordado que ayer ETA instó al PSOE a "dejar sin efecto las actitudes represivas históricas que el Estado español ha mantenido contra la izquierda abertzale" para conseguir llegar a un espacio "de diálogo y negociación" entre las formaciones políticas que aborde "las raíces del conflicto". Por ello, ha opinado que hablar de cuestiones como "precios políticos" es "intentar despistar a la opinión pública y negar la raíz del conflicto" así como "retrasar y condicionar el debate político".

Permach también ha criticado que ayer el PNV hablara de "las liturgias de ETA, para evitar reconocer que mantiene una actitud tibia tanto ante las agresiones por parte del Estado contra la izquierda abertzale como ante la actitud del PSOE, que no es capaz de poner en marcha el proceso de diálogo y negociación".

 

Por último, el dirigente abertzale ha instado a todas las formaciones políticas a hacer una "reflexión seria" para "ser capaces de adquirir compromisos" que permita "sacar adelante un proceso de diálogo y negociación que vaya a la raíz del conflicto". "Se tienen que acelerar las conversaciones, el diálogo y la negociación política para poner en marcha cuanto antes ese foro multipartito sin ningún tipo de condiciones previas", ha concluido.

   

Una información difundida por la agencia VASCO PRESS el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

Detenido un 'correo' que debía entregar 5 kilos de Goma 2 cerca del piso de los suicidas del 11-M

Por Narrador - 19 de Agosto, 2006, 17:11, Categoría: General

 

Al retrasarse su contacto abrió el paquete para ver su contenido y decidió entregarse en comisaría

 

MADRID.- El miércoles por la tarde, los funcionarios policiales de la comisaría de Leganés se quedaron con la boca abierta. Eran cinco kilos de Goma 2 ECO y, según fuentes policiales, no se descarta aún que ese explosivo fuera a ser utilizado en un atentado terrorista. Y es que este material iba a ser entregado en un lugar de Leganés muy cercano a la vivienda donde murieron los presuntos autores del 11-M.

 

Además, la localización de la Goma 2, similar a la que presumiblemente se utilizó en los atentados del 11-M, fue localizada en Leganés, la misma población donde murieron los integrantes del comando al que se atribuye la matanza.

 

Las investigaciones están completamente abiertas. Los hechos sucedieron el pasado miércoles en Leganés. Según explicaron fuentes jurídicas, ese día, un hombre, de raza gitana, se presentó en las dependencias policiales de Leganés con un paquete de cinco kilos con cartuchos de Goma 2 ECO. Esta persona declaró a los policías que le había entregado dicho paquete, a alguien a quien no identificó, y que se lo iban a recoger.

 

Aseguró que él era un mero correo de un paquete que estaba envuelto. El correo estuvo durante varias horas en un polígono industrial de Leganés, cercano al barrio de La Fortuna, esperando a que fueran a recoger el envío. Esa espera, según su relato, le provocó incertidumbre y decidió abrir el paquete. Hasta ese momento, según explicaron estas mismas fuentes, el presunto correo desconocía qué había en el bulto y suponía que podía tratarse de droga.

 

Y cuando abrió el envoltorio descubrió que el asunto por el que se había convertido en correo era mucho más serio: se trataba de cartuchos de Goma 2 Eco. En concreto, cinco kilos de dinamita. El hombre se llevó un importante susto y decidió poner fin a su compromiso con la persona quien le entregó el paquete y acudió hasta las dependencias policiales, donde quedó detenido.

 

Inmediatamente, los agentes dieron parte de la situación y fueron los servicios centrales los que se hicieron cargo del explosivo. De hecho, los desactivadores realizaron una comprobación previa para saber si, además de la propia Goma 2, había también algún activador.

 

Además, se realizaron estudios para tratar de localizar huellas dactilares que permitan avanzar en las investigaciones para averiguar la procedencia. De las investigaciones se han hecho cargo los servicios de información policiales.

 

Tras el hallazgo del explosivo, los investigadores dieron cuenta de los hechos al juez de guardia de la Audiendia Nacional, que esta semana es el mismo magistrado que instruye el sumario sobre el 11-M, Juan del Olmo.

 

El lugar donde se tenía que producir la entrega es un polígono semiabandonado, entre el Barrio de La Fortuna y el Parque de la Chopera. Este polígono está situado a escasa distancia de la calle Carmen Martín Gaite, también en Leganés. En un piso de aquella calle vivieron los presuntos autores de la masacre de Madrid. Y, según los datos oficiales, allí se suicidaron el 3 de abril de 2004 cuando iban a ser detenidos por la policía.

 

En el lugar donde se produjo la explosión, a consecuencia de la cual murieron siete de los presuntos terroristas autores de la matanza de Madrid del 11-M, se encontraron varios cartuchos de Goma 2 ECO similares a los que han sido localizados ahora de nuevo en Leganés.

 

Los presuntos terroristas activaron la dinamita que tenían adosada a sus cuerpos cuando los GEO iban a entrar a la vivienda a detenerles. A consecuencia de la deflagración también murió el agente Torronteras.

  

Una información de Fernando Lázaro publicada en el diario EL MUNDO el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

El Comunicado desde el País Vasco

Por Sin Pancarta - 19 de Agosto, 2006, 17:07, Categoría: General

El diario de Vocento como tiene por costumbre nos da una de cal y otra de arena. Al menos cuestiona y critica el silencio del gobierno que pese a quien pese sólo se puede entender como asentimiento. Por su lado el rotativo oficioso del PNV, como no podía ser de otra forma, exculpa a su formación de cualquier responsabilidad en la situación del mal llamado ‘proceso de paz’ y reparte culpas desde la equidistancia entre el Gobierno de la Nación y los criminales de ETA. Nada nuevo bajo el sol.

 

“Amenaza explícita” (Editorial de EL CORREO)

  

 

ETA lleva más de tres años sin cometer atentados mortales, pero se resiste a renunciar a la violencia y desaparecer para siempre, como le reclama desde hace mucho tiempo la inmensa mayoría de la sociedad vasca y española. Desde el pasado 22 de marzo, cuando anunció el 'alto el fuego permanente', la banda terrorista se empeña en presentar la debilidad que la ha llevado a poner fin a décadas de asesinatos y extorsión como una especie de concesión que debería reportarle a cambio una serie de objetivos 'políticos'. En los comunicados emitidos en los últimos cinco meses, ETA ha combinado dos caras: la que ratifica el cese de la actividad armada y trata de atribuirse un logro que es de los ciudadanos y del Estado de Derecho; y la que alerta de su insatisfacción con la marcha del llamado 'proceso de paz', ruidosamente compartida por los portavoces de la ilegalizada Batasuna. Pero en el mensaje que hizo público ayer la banda incluye además una amenaza explícita de «responder» a lo que denomina «represión» contra una izquierda abertzale obstinada en sortear su marginación legal y política, y que se estrella una y otra vez con la firmeza de las instituciones y la Justicia en la defensa del marco de convivencia.

 

El tono inaceptable de este último comunicado y la negativa a renunciar a la violencia preocupan a la opinión pública y las formaciones democráticas. E inquieta también el silencio del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Si resulta razonable reconocerle el derecho a una cierta discreción, muy distinta es la parquedad o el dejar sin réplica pronunciamientos tan graves e inquietantes como éste. Sobre todo teniendo en cuenta que la política diseñada por el Ejecutivo cuenta con el respaldo de la mayoría del Congreso de los Diputados pero no se apoya en una unidad absoluta de las fuerzas políticas. En la actual situación, la excesiva cautela o la impasibilidad ofrecen un flanco abierto al continuo enfrentamiento con el Partido Popular y a interpretaciones maliciosas e interesadas. ETA exige además la renuncia del Estado de Derecho a combatirla con todos los medios que ofrece la ley después de que el presidente Zapatero anunciara, el 30 de junio, el inmediato inicio del diálogo entre el Gobierno y la banda terrorista, al amparo de la resolución parlamentaria de mayo de 2005. Precisamente en medio del periodo que el propio Ejecutivo se dio para proceder con estos contactos antes de la anunciada comparecencia del ministro de Interior, el próximo mes de septiembre.

  

Editorial publicado en EL CORREO el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

“Ni tutelas, ni amenazas” (Editorial de DEIA)

  

 

La organización terrorista ETA hizo público ayer su quinto comunicado desde que el 22 de marzo –hace casi ya cinco meses– decretara un alto el fuego permanente que dio lugar a un periodo de esperanza sin precedentes en la sociedad vasca. En la nota, ETA, con su habitual lenguaje entre la demagogia y el autoritarismo rancio, da cuenta de la “grave crisis” por la que atraviesa el proceso, algo que intuía y temía gran parte de la sociedad. La banda achaca este impasse a la “actitud mezquina” de PSOE y PNV porque, según su alucinada percepción, no han tomado “decisiones profundas en el camino de reconocer a Euskal Herria un marco democrático”.

 

El diagnóstico que hace ETA parte de un prisma y un análisis erróneos. Es cierto que el Gobierno español no parece dar signos de avance en algunos aspectos fundamentales, sobre todo en política penitenciaria –cuestión que desengrasaría mucho el proceso– y en la vuelta de la izquierda abertzale a la legalidad. La sociedad vasca no puede permitirse que no pueda ponerse en marcha una mesa de partidos, ni que una opción no pueda presentarse a las elecciones, ni más espectáculos jurídico-políticos en torno a un derecho básico como el de manifestación como el que tuvo lugar la pasada semana en torno a la marcha de Donostia. Pero otra cuestión es querer marcar –al menos ante sus filas– los ritmos y los tiempos agitando la bandera del victimismo y, sin atisbo de autocrítica, repartir culpas entre todos los demás, con un tono, además, de tutela sobre el proceso absolutamente inasumible. Llama sobre todo la atención la crítica hacia el PNV, que se ha mantenido responsablemente al margen asumiendo un papel secundario. Parece necesario repetir una vez más que la política y el diálogo político son exclusivos de los partidos, y nunca de una organización armada. Esta actitud debiera hacer reflexionar a la izquierda abertzale, cuyo mundo vuelve a verse subsumido por el mensaje que lanza la “vanguardia”.

 

Con todo, hay un elemento positivo en el comunicado: el compromiso de ETA con el proceso y el alto el fuego se mantienen, pese a la inaceptable amenaza de manual de que ETA “responderá” a los “ataques contra Euskal Herria” y a un inconcreto y confuso llamamiento a la “presión popular”. ETA no puede volver a matar las esperanzas de paz del pueblo vasco. Sería responsabilidad de todos, pero un fracaso absoluto de toda la izquierda abertzale.

   

Editorial publicado en DEIA el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

El Comunicado, Cataluña y la Realidad Virtual

Por Sin Pancarta - 19 de Agosto, 2006, 17:02, Categoría: General

Sorprendentemente para el lector que no resida en Cataluña la prensa del lugar no da mayor trascendencia al Comunicado etarra. Desconozco si es una estrategia de ‘engaño masivo’ hacia sus lectores o la evidencia de su sideral ignorancia. En cualquier caso contrasta con las acertadas percepciones que este delicado asunto ha suscitado en los medios informativos nacionales. Vivir en un mundo virtual alejado de cualquier realidad acarrea ciertas complicaciones, sobre todo cuando los sucesos referidos escapan al control del diseñador de la falsa realidad virtual.

 

“ETA y la paz” (Editorial de LA VANGUARDIA)

 

 

La denuncia por parte de ETA de una crisis en el proceso de pacificación y la amenaza de romper el alto el fuego, en un comunicado hecho público en la madrugada de ayer, no supone nada crucial para el proceso de pacificación y la apertura del diálogo anunciado por el presidente Zapatero en el Congreso el pasado 29 de junio. Al margen del tono y del fondo inaceptable del comunicado por lo que tiene de condicionamientos fuera de las reglas del juego democrático, lo único significativo es que los terroristas vienen a ratificar que hasta ahora no sólo no se han satisfecho sus expectativas, sino que las acusaciones sobre concesiones políticas están bien lejos de la verdad.

 

En realidad, ETA y su entorno saben que no están en disposición de acusar a gobiernos y a partidos democráticos de mantener una actitud mezquina. Porque es una prueba de generosidad la apertura del diálogo entre el gobierno y los terroristas con el único fin de la pacificación, siempre que haya renuncia a la violencia y entrega de las armas, todo sin factura política ninguna. Éste es el mandato que tiene el presidente del Gobierno otorgado por una gran mayoría de ciudadanos españoles, incluidos los vascos. No existe otro camino que el que se señala desde las instituciones democráticas: el abandono de las armas que haga posible después, como se apuntó recientemente, la apertura de un proceso que permita una prudente y paulatina reinserción de presos sin delitos de sangre. Pretender la apertura de un proceso político a cambio de la renuncia a la violencia no sería más que la aceptación de un chantaje que repugna la conciencia.

 

Hay quien pretende interpretar que ETA ha lanzado ese comunicado en clave interna, para mantener el fuego sagrado entre sus bases y que no bajen la guardia ni se confíen durante el proceso de diálogo. Buscar una explicación razonable a los comunicados de la banda terrorista es como debatir sobre el sexo de los ángeles que, además de innecesario y confuso, puede llevar al delirio.

 

Todos los ciudadanos quieren la paz en el País Vasco, empezando por los vascos, que llevan muchos años sufriendo en primera línea las trágicas consecuencias del terrorismo en todos los sentidos. La inevitable esperanza que se generó tras el anuncio del alto el fuego permanente no puede confundirse con la firmeza de la sociedad democrática ante el chantaje y la extorsión. El único camino es el fin de la violencia y la entrega de las armas. Y ETA y su entorno lo saben.

   

Editorial publicado en LA VANGUARDIA el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

ETA quiere equipararse con los partidos políticos (Editorial de EL PERIODICO)

  

 

• El último comunicado de la banda terrorista refleja la frustración de que Batasuna no pueda legalizarse

 

El quinto comunicado de ETA desde que entró en vigor el alto el fuego, hace casi cinco meses, ha sembrado cierta inquietud y ha desorientado a la opinión pública. En ausencia de atentados y de kale borroka, había tomado cuerpo la sensación de que el camino hacia la pacificación definitiva de Euskadi cubría etapas sin grandes contratiempos, pero el documento divulgado por la banda terrorista ha confirmado que están en lo cierto quienes, desde diversas instancias, han advertido que el proceso será largo y estará -está- preñado de dificultades.

 

CADENA DE ACONTECIMIENTOS. Las condiciones en que se desarrolló la manifestación organizada el último domingo en San Sebastián por la izquierda aberzale, con una inusual contención política de Batasuna, fue el primero de una cadena de acontecimientos que han desembocado en el comunicado. Siguieron las homilías del día 15 de los obispos Blázquez y Uriarte, eco sigiloso de que algo se movía en el universo de ETA y no precisamente en la dirección deseada. Y el jueves coincidieron unas manifestaciones de Otegi sobre la inclusión de Navarra en el menú de la negociación y otras de Barrena acerca de los gestos "extremadamente pobres" del Gobierno en lo que va de tregua. Una apreciación que coincide en el fondo y en la forma con el análisis etarra contenido en el último comunicado, donde se hace referencia a una "evidente situación de crisis".

 

EL OBJETIVO DE ETA. ¿A qué obedece que ETA hable de crisis? Parece verosímil que se debe a su deseo de convertirse en actor político de la negociación, una función reservada a los partidos, que han reaccionado con escándalo justificado ante la pretensión de los terroristas de equipararse con las organizaciones españolas y vascas que aceptan las reglas del juego. La frustración que tal coyuntura genera en el mundo aberzale se complementa con el disgusto de Batasuna por no haberse podido convertir, a despecho de la ley de partidos, en una organización legal en condiciones de participar en la futura mesa de fuerzas políticas, con la indisimulada pretensión de trasladar a ella la plataforma política etarra.

 

UN PROCESO REVERSIBLE. En última instancia, el comunicado de ETA y las quejas aberzales obedecen al hecho de que el Gobierno mantiene el principio que enunció cuando se abrió el camino de los contactos con ETA: no cabe poner precio político a la paz. Que lo quiera hacer ETA entra dentro de la lógica del tira y afloja de la negociación. En cambio, deducir de ello que la única alternativa posible es liquidar el proceso, como pretende el PP, carece de sentido habida cuenta de que no hay un solo indicio de que vaya a romperse el silencio de las armas o de que el Gobierno se sienta obligado a hacer concesiones. Bien al contrario, todo apunta a que si ETA ha llegado a la conclusión de que la negociación está en crisis, se debe a la reversibilidad de cuanto el Gobierno ha hecho hasta la fecha a la espera de que los terroristas depongan las armas.

   

Editorial publicado en EL PERIODICO el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

EL Comunicado Etarra valorado en la Prensa Nacional

Por Sin Pancarta - 19 de Agosto, 2006, 6:18, Categoría: General

La prensa de Madrid, EL PAIS incluido con algún matiz, no ha recibido muy bien el comunicado de la banda criminal. A diferencia de la prensa catalana que sigue en su morada virtual los cuatro periódicos han entendido el verdadero significado del mensaje, la amenaza más explícita. Lo hemos dicho por activa y pasiva ETA sólo busca la consecución de la llamada ‘Alternativa KAS’ enunciada hace 30 años. No se han movido de ahí. El diario de PRISA centra el problema en ETA, Batasuna y Otegi, olvidándose del gran responsable que no es otro que el ‘Presidente Accidental’ que engañando a todo el mundo ha negociado en secreto durante años suplicando una ‘tregua’. Lo dicen hasta los criminales de la ETA: ZP sólo busca utilizar este ‘proceso’ como medio para retener el poder. Esperamos acontecimientos, pero el asunto pinta muy, pero que muy mal.

 

“ETA marca territorio” (Editorial de EL PAIS)

  

 

La interpretación del mensaje de ETA llegó esta vez antes que el mensaje mismo: Otegi descifró el jueves lo que ETA iba a decir el viernes. La banda dijo ayer que "si continúan los ataques contra Euskal Herria, ETA responderá". La interpretación adelantada por el portavoz de Batasuna es que el proceso de paz peligra porque la represión que padece la izquierda abertzale y la falta de iniciativas para la negociación política suponen la ruptura de compromisos inherentes al alto el fuego. Este mensaje llega cuando, según las pistas adelantadas en su momento por el Gobierno, estarían produciéndose, o a punto de producirse, los contactos entre sus representantes y los de ETA, de cuyos resultados sólo se informaría a comienzos de otoño.

 

Los jefes de Batasuna insinúan que contaban con la suspensión de los juicios pendientes y la legalización de hecho en cuanto ETA anunciase el alto el fuego. Los socialistas niegan cualquier compromiso preciso, pero es verosímil suponer que si Batasuna hubiera dado pasos hacia su legalización mediante el procedimiento establecido, habría habido una cierta flexibilidad policial (y también judicial) sobre sus actividades en este periodo transitorio hasta la presentación de los nuevos estatutos. Por razones que se desconocen, Batasuna ha hecho lo contrario: no sólo dejar en suspenso la tramitación prevista, sino desafiar la legalidad exigiendo la derogación de la Ley de Partidos. La situación es absurda: actúan como si recobrar la legalidad fuera un favor que ellos hacen y no una oportunidad que se les ofrece.

 

Esto conecta con la pretensión de que se forme de inmediato una mesa de negociación política, y que incluya a los representantes de Navarra y del País Vasco francés. Tanto el Gobierno como el PNV habían venido dando por supuesto que la negociación política sólo podría tener lugar después de que ETA hubiera pactado con el Gobierno los términos de su disolución. La idea de mesa extraparlamentaria sólo sería admisible como situación transitoria hasta que Batasuna regresara a la Cámara tras las elecciones de 2009. Pero entendiéndose que el foro en que se sustanciasen las reformas políticas sería el Parlamento vasco. Al exigir una mesa extraparlamentaria inmediata y de toda Euskal Herria, Otegi da un paso atrás respecto a lo que admitió en Anoeta (o a la interpretación que el nacionalismo hizo de sus palabras): que había que "partir de la situación actual" de división territorial, con instituciones (y "niveles de conciencia", explica en su libro) diferentes.

 

El comunicado acusa a los demás partidos del bloqueo, y reitera que el proceso no es para acabar con la violencia, sino para "construir un marco democrático". ¿Cómo puede ser democrático un marco que se construya desde la violencia con que se amenaza si la mayoría no se pliega a los planteamientos de una banda que se resiste a dejar de ser armada? Que responda Otegi.

   

Editorial publicado en EL PAIS el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

“ETA da otra vuelta de tuerca al Gobierno” (Editorial de EL MUNDO)

   

 

El último comunicado de ETA -el quinto desde que anunciara el alto el fuego- produce la misma indignación que los anteriores, pero además causa sorpresa y estupor. Se suponía que por estas fechas, el Gobierno habría iniciado los contactos con ETA anunciados por Zapatero con el fin de tratar posibles medidas de reinserción y acercamiento de presos a cambio del abandono definitivo la violencia. El ministro del Interior comunicó a las fuerzas políticas que en septiembre estaría en condiciones de informar sobre esos contactos.

 

Sin embargo, la banda se descuelga ahora con un comunicado en el que amenaza, de forma más explícita que nunca desde el alto el fuego, con volver a los atentados si el Gobierno no se pliega a sus exigencias políticas, que son las de siempre. Lo cual significa que o bien los contactos no existen o, si existen, no están fructificando. Puesto que el Gobierno ha decidido guardar silencio, las únicas referencias con las que cuenta la opinión pública acerca del diálogo que anunció Zapatero con la banda son las declaraciones de los proetarras y ahora este comunicado.

 

Y de lo que dicen se deduce con claridad que, como aseguró ayer el secretario general del PP, no estamos ante un «proceso de paz», sino de «chantaje» de una organización criminal al Estado de Derecho. El Gobierno queda en una situación cada vez más difícil y comprometida. Especialmente inquietante para Zapatero es que ETA y Batasuna aseguren que los socialistas no están cumpliendo «los compromisos» alcanzados en las conversaciones previas al alto el fuego. El Ejecutivo siempre ha negado oficialmente los contactos, aunque resulta muy patente que el PSOE y ETA han mantenido conversaciones desde hace varios años, en flagrante y desleal incumplimiento del Pacto Antiterrorista con el PP.

 

Lo más grave de este último comunicado es su contenido estrictamente político. De hecho, la redacción coincide punto por punto con las declaraciones de Otegi. Cuando se puso en marcha el denominado «proceso de paz», se hizo sobre la base de que la dirección de la banda sólo trataría con el Gobierno cuestiones operativas, mientras que los temas políticos tendrían que ser debatidas con los partidos vascos, sin intervención de ETA. Ese era el espíritu de Anoeta. Pues bien, ahora los terroristas pretenden erigirse en vigilantes de un presunto proceso de autodeterminación, por supuesto con la pistola en la mano.

 

Estamos, desde luego, ante un momento crítico. La clave reside en la legalización de Batasuna y en las expectativas que la actuación de Zapatero -comprometiéndose a respetar la voluntad de los vascos y permitiendo la reunión de Patxi López con Otegi- ha creado en el mundo proetarra. Es cierto que este verano está siendo menos caliente en las calles del País Vasco y que los radicales se han manifestado de forma inusualmente contenida, pero el chantaje y la amenaza son cada vez más patentes. El presidente del Gobierno todavía puede salir del lío en el que se ha metido. Basta con que vuelva a la unidad democrática con el PP para transmitir a la banda que el Estado nunca cederá al chantaje terrorista.

   

Editorial publicado en EL MUNDO el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

“En un callejón sin salida” (Editorial de ABC)

   

 

Tras el último comunicado de ETA, el Gobierno ha perdido todo argumento político para defender la legitimidad del proceso de negociación con los terroristas. ETA maltrata al Ejecutivo socialista y al PSOE a sus anchas porque se siente superior políticamente y capaz de imponer un chantaje eficaz. Quizá se deba a esos cuatro años de «conversaciones secretas» que los socialistas vascos mantuvieron con Batasuna, mientras el Gobierno del PP se esforzaba en ganar definitivamente la lucha antiterrorista. De forma resumida, los terroristas advierten al Gobierno de que volverán a las armas si el proceso no avanza, de que la solución está en reconocer sus objetivos tradicionales de soberanía, autodeterminación, amnistía y Navarra y de que tiene que cumplir los «compromisos de alto el fuego» adquiridos. En este momento, la única opción que le queda a la negociación con ETA es la cesión a sus exigencias, porque los terroristas no se plantean que el fin de su violencia sea incondicional, ni que la «solución al conflicto» se alcance en el marco constitucional y estatutario. Es decir, la misma ETA de siempre, que se enfrenta, eso sí, a un Gobierno sin precedentes, entrampado en un laberinto de conversaciones clandestinas, compromisos ocultos y sobreentendidos imposibles.

 

Las explicaciones pueriles del PSOE conducen inevitablemente al pasmo, porque presentan a una ETA que miente a sus seguidores con mensajes de «consumo interno» o que fija artificialmente alto el listón de sus exigencias para luego bajarlo en la negociación. Esta actitud demuestra un peligroso desconocimiento acerca de ETA, cuya dirección no dudará en poner al Gobierno en precario tantas veces como sea preciso. Ya son varios los avisos de que está en condiciones de demostrar los compromisos negados por el Gobierno.

 

Sin duda, el proceso está en crisis. El presidente del Gobierno anunció en el mes de junio el inicio del diálogo con ETA, obsequiada con el compromiso de que respetará la libre decisión de los vascos, plagio notorio de la literatura etarra. En septiembre, el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, comparecerá para informar de los primeros resultados de la negociación con la banda. Sin embargo, el Gobierno que siempre iba a decir la verdad, no sólo guarda silencio ante el último comunicado etarra, sino que ha quedado en evidencia por haber diseñado esta fallida estrategia negociadora sobre el engaño a todos y en todo momento. Negó que el PSOE hubiera negociado con Batasuna en los años de plomo anteriores y posteriores a su ilegalización. Negó contactos previos con ETA para pactar la declaración de la tregua. Negó compromisos adquiridos para responder al alto el fuego unilateral de los terroristas. Todo lo que ha negado, al final, se ha revelado cierto o, en el mejor de los casos, muy probable. Pero el problema del Gobierno empieza a ser que no sólo el PP y los ciudadanos pueden sentirse engañados, sino que también ETA se siente así. Los terroristas se lo han advertido en más de una ocasión: ellos no son como ERC ni van a aceptar apaños como el del Estatuto catalán. Es decir, no han dado la tregua para que Zapatero salga victorioso, sino para vencer ellos.

 

La pregunta es qué le queda a este proceso de negociación. El Gobierno, al margen de lo que se comprometiera con ETA, siente ya los límites del Estado y de la Constitución: no se puede reconocer la autodeterminación en una mesa de partidos, no es posible anular completamente el Estado de Derecho -a lo sumo, al fiscal general del Estado-, no cabe la amnistía para los terroristas, aunque se le llame indulto. Y se haya producido o no un primer contacto con los etarras, el proceso probablemente ha tocado techo porque los socialistas han aceptado letras que no pueden pagar y los terroristas quieren para la tregua la rentabilidad prometida.

 

Conviene no perderse en disquisiciones. Esta irresponsable aventura política tiene nombres y apellidos. Es hora de una explicación política por el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, sometido al control de la oposición y con publicidad ante la sociedad española. Rodríguez Zapatero debe poner fin a su absentismo vacacional, que no ha perdonado -salvo paréntesis perfectamente prescindibles- a pesar de la tragedia ecológica en Galicia (con cuatro muertos), el descontrol migratorio y la crisis regional en Oriente Próximo. Ahora se trata de su proyecto personal, la negociación con ETA, en el que ha implicado, sin consenso suficiente, a toda la sociedad y a las instituciones del Estado.

    

Editorial publicado en ABC el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

“El parte de ETA” (Editorial de LA RAZON)

  

 

El último comunicado de la banda se reitera en los tópicos y redunda en las amenazas

 

Quinto mes de alto el fuego y quinta nota de ETA sobre lo que se debe hacer, lo que no se puede hacer y lo que debe ser. La retórica de los terroristas no presenta el más leve atisbo de cambio: presos, legalización de Batasuna, territorialidad, impunidad y autodeterminación. Lo sustantivo, como casi siempre, es la amenaza de romper la tregua si no comienzan a cumplirse los supuestos compromisos. De la banda terrorista no pueden esperarse grandes sutilezas, y más dada su propensión a atribuir a la mano del Gobierno cualquier acción judicial o policial que afecte a sus integrantes, incluidos los considerados «políticos», a no distinguir entre poderes y procedimientos. La falta de cultura democrática es abrumadora, pero eso se sabe desde hace cuarenta años y se comprueba cada vez que Otegi o cualquier otro de los presuntos demiurgos de los caminos de ETA toma la palabra.

 

De la mera lectura del «análisis» terrorista cabría concluir que la ruptura de la tregua es inminente o, como mínimo, una posibilidad de que crece conforme no se producen signos y gestos que conforten a los presos mientras esperan una excarcelación masiva y sin contrapartidas, sin arrepentimiento ni propósito de enmienda, diríase que con honores. Precisamente los gestos con los presos terroristas es lo que reclaman los partidos nacionalistas vascos para desencallar una situación que en apariencia podría definirse como de «punto muerto».

 

En la superficie del denominado proceso, los intervinientes políticos reiteran sus presupuestos de partida sin que los gestos del PSE y del PNV con Batasuna hayan aparejado una mejora de la situación legal de la alianza de siglas proetarra. Sin embargo, no parece que en las interioridades de dicho proceso se detecten síntomas de estancamientos. Tampoco de lo contrario, pero el silencio momentáneo del Gobierno parece sugerir que el comunicado no es tan importante como la voluntad política por resolver el presunto contencioso vasco. El Ejecutivo acostumbra a aferrarse a la frase hecha de que el único comunicado que comentará será el de abandono definitivo de la violencia, pero no parece que ese texto esté ni siquiera esbozado en el disco duro de los amanuenses de la banda.

 

Tal vez el anticlímax pretenda ocultar los avances que estén a punto de producirse o sea, por el contrario, una nueva muestra de la linealidad etarra, lo que se suele traducir en el típico comentario de que los terroristas nunca mienten, una gran virtud sin duda, matizada por el hecho de que se han venido dedicando a actividades como el asesinato o la extorsión. En cualquier caso, el silencio oficial (que Zapatero podría abandonar hoy en un acto de partido ya previsto) no parece la mejor manera de responder a quienes confían en imponer todas sus condiciones en una negociación. Otro de los problemas de esta actitud de silencio es que cualquier medida que adopte el Gobierno de índole práctica puede ser interpretada como una cesión ante un comunicado tan amenazador como el último proferido por ETA. Los frentes abiertos ante el Gobierno, como el desastre ecológico gallego, el desbordamiento absoluto de la inmigración y el caos aeroportuario no deberían limitar la capacidad de respuesta del Ejecutivo.

     

Editorial publicado en LA RAZON el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

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