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Siete tiros de ETA: ABC

Por Narrador - 25 de Septiembre, 2006, 7:00, Categoría: General

ETA recuerda a Zapatero con siete tiros que no renuncia a la independencia del País Vasco

MADRID. Una amenaza en toda la regla. ETA lleva al máximo su presión/chantaje al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero para que forme ya la mesa de partidos, con la escenificación de siete disparos al aire realizados el sábado por tres encapuchados durante un acto terrorista celebrado en la localidad guipuzcoana de Oyarzun. Durante el mismo, la banda lanzó tres mensajes/amenaza: «La lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro», «tenemos la sangre preparada para darla» y «seguiremos luchando firmemente con las armas en la mano hasta conseguir la independencia». Además, hay un hecho muy significativo: de los siete pronunciamientos difundidos por la organización criminal desde el pasado 24 de marzo, el de este fin de semana es el único en el que no se ratifica el «alto el fuego permanente».

Distintas fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC coinciden en que el acto que ETA celebró a últimas horas de la tarde del sábado en Oyarzun constituye un nuevo salto cualitativo en la estrategia de presión que la banda ha intensificado en las últimas semanas contra el Gobierno con el objetivo de forzarle a dar luz verde a la constitución de la mesa de partidos. Los terroristas ya tienen asegurado su encuentro con el Ejecutivo para hablar de «presos a cambio de abandono de las armas» -el cheque en blanco se lo dio Zapatero el pasado 29 de junio con el anuncio público del inicio de los contactos- y ahora les urge que ese foro tripartito eche ya a andar para abordar la autodeterminación y la unidad territorial del País Vasco y Navarra, sus principales demandas.

Mesas paralelas

Los cabecillas etarras tienen especial interés en que las dos mesas actúen de forma paralela, ya que nunca renunciarían a dejar las armas si no comprueban que al mismo tiempo consiguen sus reivindicaciones «políticas». Más aún, la izquierda abertzale también ha intensificado en las últimas semanas sus exigencias para la formación del foro tripartito y ha hecho referencias a que el «proceso» se encontraba «bloqueado».

Y es que la banda ha constatado que Zapatero estaba dando largas a la legalización de Batasuna y a la creación de la mesa de partidos, mientras que anunciaba que en breve comenzarían los contactos con la banda. A los terroristas se les acaba el tiempo y de ahí que hayan entrado en una dinámica de ultimátum: Del incremento de la «kale boroka» (dirigida a aplazar el encuentro ETA-Gobierno, han pasado ya al ruido, de momento intimidatorio, de las armas) para adelantar el foro tripartito y así hacer coincidir ambos «carriles» de la negociación.

Los expertos antiterroristas consideran que con el acto de Oyarzun, ETA ha dejado, al menos en esta ocasión, su tradicional comunicado para recurrir a la puesta en escena de su amenaza, buscando mayor intimidación y emulando, por ejemplo, a los golpes de efecto que periódicamente daba el IRA. Los mismos medios explican que no se trata del anuncio de la ruptura de la tregua, aunque sí la bordea.

Los analistas dan su significado al hecho de que el acto se celebrara coincidiendo con el «gudari eguna» (día del soldado vasco), que todos los años conmemora los fusilamientos de los etarras «Txiki» y Otaegi, el 27 de septiembre de 1975. Además, se cumplen seis meses del anuncio de la tregua.

Un tiro por cada territorio

Pese a que los medios consultados matizan que no se trata de una declaración formal de ruptura del proceso, sí dan un especial significado al empleo de las armas. Con ello, sin duda, han querido transmitir al Gobierno el mensaje de que, pese al silencio de estos seis meses, «sus armas no están oxidadas» y mantienen capacidad operativa para volverlas a usar. Como simplemente lo demuestra el hecho de que tres de ellos asistieran al acto público, totalmente «descontrolado» para las Fuerzas de Seguridad.

Asimismo, las fuentes consultadas dan hasta valor simbólico a los siete disparos al aire -uno por cada territorio del País Vasco, Navarra y sur de Francia que reivindican-. Las fuentes consultadas no descartan que de la misma manera que ETA fue dosificando el anuncio del alto el fuego -atentados sin víctimas mortales, indulto a los políticos...- ahora podría estar recurriendo a este mismo procedimiento, en el sentido de que podría ir administrando la ruptura, en el caso de que finalmente la consumara.

Los expertos en la lucha antiterrorista parten del análisis de que esta declaración «informal» es acatada por el conjunto de ETA. De hecho, los cabecillas han elegido sus medios habituales, «Gara» y «Berria», únicos periódicos llamados a un acto para el que no había convocatoria pública. Sin embargo, el endurecimiento del lenguaje, que algunos califican de «bravuconería», y, sobre todo, la exhibición de armas, les lleva a concluir que detrás del acto/comunicado está la mano de Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», jefe del «aparato militar» y, por tanto, de los «comandos».

Las fuentes traen a colación que en los dos últimos debates internos de la banda, celebrados el pasado noviembre y este mes de agosto, «Txeroki» ha reclamado a «Josu Ternera» una mayor contundencia en su presión al Gobierno de Rodríguez Zapatero, incluso, la intruducción de ultimátum.

Sintonía ETA/Batasuna

En sintonía y sincronizada con ETA, Batasuna ha distribuido entre sus bases un documento en el que alerta de que el «proceso de paz» está en situación «grave». También asegura que pondrá «todo su capital político y militante para impulsar un proceso que tenga como clave el objetivo del reconocimiento de Euskal Herria, su derecho a decidir y la territorialidad». La coalición ilegalizada que lidera Arnaldo Otegi denuncia, asimismo, que los socialistas han paralizado el debate político y han pretendido marcar los ritmos desfigurando las bases del proceso», en referencia a las reticencias para que se forme la mesa de partidos. «Nos encontramos ante una grave situación, ya que sigue sin crearse la mesa de partidos donde pueden desatarse los nudos del conflicto, clave para conseguir una solución democrática», sentencia.

Una información de J. Pagola y D. Martínez publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«Txeroki» prepara una «nueva ETA» para que actúe si se rompe la tregua

MADRID. Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», reacio al «alto el fuego permanente», cuando no opuesto, ha dedicado los últimos meses a «blindar» el «aparato militar» de ETA, que desde hace más de dos años controla, con el objetivo de prevenir la respuesta policial y de lanzar una ofensiva terrorista, en caso de que el proceso de negociación con el Ejecutivo quede dinamitado.

Los expertos antiterroristas auguran que si los etarras rompen el «alto el fuego permanente», surgiría una «nueva ETA», controlada por el propio «Txeroki», mucho más marginal y virulenta, si cabe, y sin interlocutores, lo que haría inviable un nuevo proceso de negociación hasta transcurridas, quizá, varias generaciones.

Los mismos medios sostienen que «Txeroki» ha acatado la decisión del conjunto de ETA de declarar la tregua, pero en los debates internos ha defendido su posición particular de rechazo o, al menos, de meter más presión a Zapatero durante la «parada técnica» de la actividad terrorista. Así que, si se rompe, pasaría a ser el hombre fuerte, en detrimento de «Josu Ternera».

Las Fuerzas de Seguridad creen que tras el anuncio del «alto el fuego permanente», «Txeroki» mandó replegarse a Francia a los tres o cuatro «comandos» que entonces tenía operativos en España. A partir de ese momento se ha tomado su tiempo para ir formando nuevos grupos, integrados, al menos en su mayor parte, por terroristas no fichados por la Policía, mientras «jubiló» o relegó a labores más secundarias a aquellos que cree pueden estar «quemados».

El precedente de Estella

La banda ya hizo algo similar entre 1998 y 1999, cuando aprovechando la tregua trampa de Estella renovó la mayoría de sus «comandos» con pistoleros «legales». Entonces le salió el tiro por la culata. En efecto, tras la reanudación de la actividad terrorista surgió una «nueva ETA», en gran parte desconocida para las Fuerzas de Seguridad, pero pagó caro su afán por lanzar una fuerte ofensiva criminal, ya que la precipitación de los aún inexpertos terroristas provocó sucesivas detenciones, lo que llevó a la banda «al peor momento de su historia», según reconocía el ex dirigente «Pakito».

Los expertos creen que si la banda dinamitara el actual proceso de negociación, en efecto irrumpiría una «nueva ETA», aunque «Txeroki» tomaría lección de antiguos errores y probablemente no lanzaría a sus nuevos pistoleros a la precipitación de 1998-1999.

Aislarse de «Ternera»

La novedad radica en que la decisión de «Txeroki» de «blindar» a sus «lugartenientes» y a los «comandos» incluye también aislarlos del «aparato político». Los mismos medios matizan que ello no significa que el jefe del «aparato militar» desconfíe de «Josu Ternera», pero sí teme que los movimientos que sus hombres se vean obligados a realizar durante un proceso de negociación con el Gobierno les convierte en vulnerables, al ser susceptibles de estar sujetos a vigilancia policial. Su seguimiento podría arrastar al resto de la banda, y de ahí las medidas de protección que ha impuesto a sus «comandos» el jefe del «aparato militar».

Probablemente, «Txeroki» ha tenido en cuenta lo ocurrido durante la tregua trampa de Estella. Así, el 1 de agosto de 1999, la Policía francesa detuvo en Tarbes al etarra Joaquín Etxeberria Lagisket, que hacía labores de «correo» entre el entonces jefe del «aparato político», Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», y los interlocutores del Gobierno de Aznar.

Menos de tres meses después, el 25 de octubre, los agentes galos arrestaban en Pau a Belén González Peñalba, «Carmen», que integró, junto al citado «Mikel Antza» y Vicente Barandiarán, «Willy», la delegación de ETA que se había entrevistado en mayo de aquel mismo año en Suiza con los representantes gubernamentales Ricardo Martí Fluxá, Javier Zarzalejos y Pedro Arriola. La banda atribuyó esas detenciones a los seguimientos a los que supuestamente habían sido sometidos ambos etarras del «aparato político» durante el proceso.

Partidario de «poner muertos en la mesa»

«Txeroki» responde al perfil que describe a los jefes del «aparato militar» de ETA tras la ruptura de la tregua de Estella: de la «kale borroka» y, tras un efímero paso por los «comandos», han pasado a la dirección favorecidos por el vacío de poder. El «curriculum» como pistolero del etarra que podría hacerse con el control de la banda se resume en unos meses: el «comando Vizcaya» al que se incorporó fue desarticulado y tuvo que huir a Francia. Ya en la dirección de la banda ha defendido las posturas más duras. El etarra Pérez Aldunate, detenido en febrero de 2005, es decir, en los prolegómenos del actual proceso, declaró cómo «Txeroki» le reprochaba que no cometiera atentados. Él le respondió que se sentía «descolocado» por las informaciones que hacían referencia a contactos entre el Gobierno y ETA. «Txeroki» le replicó que había que dar «caña» y «poner muertos encima de la mesa» porque «no había nada», en alusión a esos contactos. El jefe etarra también dijo al «liberado» que «había que hacer algo gordo» porque «la moral era baja» en la banda.

Una información de J. Pagola y D. Martínez publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Entidades financieras de San Sebastián y Durango, nuevos objetivos de la violencia radical

PAMPLONA. Desconocidos atacaron en la noche del sábado con cócteles molotov y líquido inflamable tres cajeros de entidades financieras en San Sebastián y Durango (Vizcaya), que causaron daños materiales, informaron fuentes del departamento vasco de Interior.

Siguen así las acciones violentas que han azotado este fin de semana a Navarra y el País Vasco y que coinciden con la celebración del «gudari eguna» y el anuncio por parte de encapuchados de que ETA seguirá con las armas hasta que logre sus fines.

El ataque de Durango se produjo sobre las dos y media de la madrugada, cuando los violentos lanzaron cócteles molotov contra un cajero del Banco Santander Central Hispano de la calle Landako, informó Efe. El fuego provocado en el cajero fue sofocado por particulares.

En San Sebastián, sobre las doce y media de la noche, varios radicales rociaron con líquido inflamable y prendieron fuego a dos cajeros de la Kutxa y del Banco Guipuzcoano, ambos en la calle San Cristóbal. Efectivos del cuerpo de Bomberos apagaron el fuego provocado, que no causó daños personales.

Por otra parte, en la localidad navarra de Leitza se recordó a una de las últimas víctimas de ETA, el cabo de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro, de cuya muerte se cumplieron ayer cuatro años. Su viuda, María José Rama, llamó a todas las personas con capacidad de decisión, y especialmente al Gobierno, para que no abandonen la investigación y no paren sean cuales sean las coyunturas políticas, hasta que los asesinos de su marido y otras personas «a las que mataron por defender las ideas democráticas, la Constitución y la legalidad vigente» paguen tras un juicio justo sus delitos con las penas correspondientes.

Una información de Begoña López publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


ETA siempre ha dejado claro que sin la autodeterminación no dejará las armas

MADRID. De lo único que no se puede acusar a ETA es de haber mentido sobre los objetivos que perseguía con el «alto el fuego permanente», que entró en vigor el pasado 24 de marzo, y de haber dejado siempre claro que su disolución estaba condicionada a lograrlos. Más aún, jamás ha sugerido, ni siquiera de forma velada, que estaba dispuesta a entregar unas armas que para la banda son la mejor garantía de que el llamado «proceso de paz» sigue los pasos que ella misma marca. En los primeros comunicados, los etarras utilizaron un lenguaje «más amable»; en los últimos, ha vuelto a emplear la amenaza directa al comprobar que no se producían avances significativos en lo que para ETA es irrenunciable: la autodeterminación del País Vasco.

«Alto el fuego permanente»: 22 de marzo

El 22 de marzo, el anuncio del «alto el fuego permanente» anunciado por la banda y que tendría efectos desde 48 horas después de hacerse público alimentaba la esperanza de que el final de la violencia en el País Vasco, esta vez, era posible. Sin embargo, una lectura analítica del comunicado alimentaba las primeras dudas: «El objetivo de esta decisión -decía entonces ETA- es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como Pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas. Al final de ese proceso -añadía la banda- los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro», que deberá «ser respetada». Por tanto, ya eran entonces evidentes sus exigencias sobre territorialidad, por más que acabara el comunicado con un esperanzador «la superación del conflicto es posible, aquí y ahora».

Aclaraciones: 23 de marzo

ETA apenas tardó 24 horas en hacer público otro pronunciamiento, en realidad una ampliación del primero, aunque dejaba aún más claras sus exigencias: derecho de autodeterminación, referéndum y compromiso de España y Francia de respetar la decisión de los vascos, además de la exigencia de que ambos países «dejen de lado la represión». Una vez más, por tanto, ni el menor atisbo de que fueran a dejar las armas ni a disolverse si no es a cambio de la consecución de sus objetivos.

Actitudes represivas: 14 de mayo

El tercer pronunciamiento de la banda se produjo a través de una entrevista publicada en el periódico «Gara» con dos dirigentes de la banda. Las declaraciones de los etarras cayeron como un jarro de agua fría en el Gobierno de Zapatero, porque lejos de lanzar un discurso más conciliador acorde con lo que se podía esperar del llamado «proceso de paz», los terroristas endurecían su mensaje, con la exigencia de que el Ejecutivo cumpliera sus «compromisos democráticos» relacionados con la territorialidad y la autodeterminación. Los dos jefes de la banda dejaron ya claro entonces que no estaba garantizada, ni mucho menos, la irreversibilidad de la situación de «alto el fuego permanente» y advirtieron de que «el proceso no podrá seguir adelante» si continuaban las «actitudes represivas» de los Estados español y francés. Además, justificaron los actos de «kale borroka» que ya empezaban a producirse entonces en que se trataba de la manifestación del «enfado» de los ciudadanos vascos ante la «represión» que sufrían.

Primeras amenazas: 14 de junio

El cuarto pronunciamiento de los terroristas desde la declaración de «alto el fuego permanente» supuso una nueva escalada en la dureza de los mensajes enviados al Gobierno. Los etarras, en su estrategia de intentar «internacionalizar el conflicto», exigían la implicación de Francia en el llamado «proceso de paz» como «parte del conflicto». De lo contrario, continuarían con la «lucha», en lo que fue ya la primera amenaza clara y directa de retomar la actividad terrorista. La banda aseguraba que la «imposición que ejerce el Estado francés sobre Euskal Herria y la lucha que llevan a cabo los ciudadanos vascos por sus derechos son desconocidas para muchos ciudadanos franceses», y se dirigía a éstos para que muestren «una actitud a favor de los derechos y del reconocimiento de Euskal Herria, posesionándose contra la política de imposición que ejercen las autoridades de Francia». El silencio de las autoridades del país vecino, advertía ETA, «no borrará la existencia del conflicto», ya que «mientras Francia no reconozca a Euskal Herria la lucha por los derechos y el conflicto continuarán».

De las palabras a los hechos: 21 de junio

En este comunicado, ETA volvía a hablar de los «compromisos» asumidos por el Gobierno y exigía el cese de las detenciones, de la dispersión de los presos y de la presión sobre la llamada izquierda abertzale. En estas fechas ya se había realizado la última operación contra el aparato de extorsión de la banda. «ETA emplaza al Gobierno para que pase de las palabras a los hechos, dando los pasos necesarios para garantizar que ninguna legislación, ordenamiento jurídico ni Constitución sea obstáculo o límite en el desarrollo de la decisión que mayoritariamente adopte el Pueblo Vasco», decían entonces los etarras. ETA se reafirmaba «en su decisión de alto el fuego permanente en vigor desde el 24 de marzo de 2006», pero advertía una vez más en tono amenazante de que «las decisiones y pasos de ETA serán consecuencia de la actitud que mantenga el Gobierno español ante el proceso abierto en Euskal Herria».

El proceso, en crisis: 18 de agosto

Este quinto comunicado era el más duro hasta el lanzado el sábado. En él, la banda aseguraba que el proceso está «inmerso en una crisis evidente» y culpaba al PSOE y al PNV de ese «bloqueo», ya que «pretenden construir un proceso a la medida de sus intereses y necesidades». «No han respondido a la medida de su responsabilidad», añadían, ya que, «en vez de dar pasos profundos para alimentar ese proceso y para construir un marco democrático en Euskal Herria, han actuado obcecadamente para desgastar las posiciones de la izquierda abertzale». Los etarras reiteraban su compromiso con los objetivos expresados el 22 de marzo y advertían de que mantener una actitud «represiva es incompatible con el desarrollo de un proceso de negociación». Por ello, amenazaban con que, «si continúan los ataques contra Euskal Herria, ETA responderá».

El sábado, en Oyarzun, por primera vez los etarras ya no aludieron de forma explícita a su declaración de «alto el fuego permanente» del 22 de marzo y por primera vez también hicieron sonar las armas para que nadie se olvide de que aún no las tienen oxidadas.

Una información de P. M. publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Zapatero exige públicamente a Batasuna el cese de «toda manifestación de violencia»

BARCELONA/TOLEDO. La inquietud del Gobierno ante el «delicado» momento por el que atraviesa el «proceso de paz», pero también la resuelta decisión de no alterar su «protocolo» de actuación, se plasmó ayer en el llamamiento público y directo realizado por José Luis Rodríguez Zapatero a Batasuna para que ponga fin a la «kale borroka». El jefe del Ejecutivo aprovechó su presencia en un mitin del PSC en Barcelona para dirigirse directamente «a quienes se reconocen como la izquierda abertzale» con un mensaje de «firmeza».

Sus palabras, tan meditadas como medidas, fueron: «Anteayer (el viernes) hizo seis meses que ETA declaró el alto el fuego permanente, después de más de tres años sin víctimas mortales. Hoy quiero decir que las expectativas del fin de la violencia exigen firmeza, reglas del juego claro y colaboración de todos. Vamos a recorrer el camino con firmeza, y tienen que saber quienes lo tienen que saber, aquellos que secundan o practican la violencia, que las reglas del juego son y están claras: legalidad y paz. Y la paz significa ausencia de violencia, pero de todo tipo, de todo tipo o de cualquier manifestación de violencia. Desde aquí les digo a quienes se reconocen como la izquierda abertzale que hagan sólo política, nada más que política, y que sepan que la democracia es ante todo la paz y el respeto a quien no piensa como uno».

El presidente del Gobierno reiteró también que «el fin de la violencia no tiene precio político», con la apostilla de que, sin embargo, «la política puede ayudar y trabajamos para que ayude al fin de la violencia», un objetivo en el que «el Gobierno seguirá trabajando y dando lo mejor de sí mismo para que esa aspiración se haga realidad».

Sin sorpresa

Por su parte, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, declaró no sentirse sorprendido ni por el tono ni por el contenido de la última amenaza de la banda terrorista. Muy, muy escéptico sobre un «proceso de paz» que confiesa no ver por ningún lado, cree que ETA no ha dicho nada que no haya manifestado antes. «ETA no ha cambiado, ETA sigue siendo una organización terrorista y criminal, que quiere imponer por la fuerza sus criterios a los españoles», afirmó ayer durante su intervención en la clausura del XII Congreso de Nuevas Generaciones, celebrado en Toledo. Para Rajoy, la solución pasa por la «vuelta» del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero al Acuerdo por las Libertades y en contra del Terrorismo, instrumento, dijo, «que se demostró muy útil, al menos el más útil que yo he conocido en la lucha contra el terrorismo».

Entre otras obligaciones, ese Pacto establece que no se puede legalizar Batasuna mientras la banda terrorista no deje de de matar, «porque entonces habrían ganado y todo lo que se hizo no tendría ningún valor», indicó Rajoy. Ese mismo acuerdo, firmado entre las dos grandes fuerzas políticas en diciembre del año 2000, obliga a «aplicar la Ley». En este sentido, el presidente del PP -que negó tajante que se pueda negociar nada con los terroristas- recordó que España es un Estado de Derecho «y al que incumple la ley, se le aplica, porque eso se hace en las democracias y en los Estados de Derecho», en referencia al resurgimiento del terrorismo callejero.

Una información de G. López Alba y C. De La Hoz publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El PNV sigue hablando de «momento ilusionante»

VITORIA. El PNV mantiene su discurso de que la sociedad vasca vive un momento «ilusionante» y una «oportunidad para la paz» a pesar del último comunicado de ETA. La formación vasca celebró ayer el día del partido en las afueras de Vitoria bajo el lema «Palabra de vasco: nuestra palabra». Los discursos políticos del lendakari, Juan José Ibarretxe, y el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, fueron un año más el acto central de una jornada festiva que congregó a miles de nacionalistas.

Ibarretxe e Imaz obviaron en sus intervenciones el comunicado de ETA y defendieron que sigue habiendo «una oportunidad para la paz». El lendakari volvió a culpar del supuesto bloqueo del «proceso» a Batasuna y el PSOE. No obstante, dijo que «vivimos un momento de ilusión maravilloso». Como hace tres días, mezcló en su discurso paz y política, y reivindicó con contundencia el derecho de autodeterminación como instrumento útil y eficaz para solucionar el «conflicto vasco».

Josu Jon Imaz habló de «oportunidad para la paz, ilusión y esperanza» y aseguró que la prioridad de su partido en estos momentos es conseguir el fin de la violencia. Eso sí, dejó claro que la paz exigirá el cese del terrorismo, pero también la desaparición del «esquema impositivo que trata de justificarlo».

Una información de Víctor Ortega publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Más rosas blancas de Pilar Bardem y la proetarra Goirizelaia

Un grupo de actrices pertenecientes al colectivo Rosas Blancas por la Paz, presentes en San Sebastián con motivo del festival de cine, se unieron ayer a las mujeres de la plataforma Ahotsak, integrada por parlamentarias y políticas de varios partidos (incluido el PSOE), excepto el PP, para comprometerse a trabajar para que el «proceso» en el País Vasco «no se frustre». Actrices como Lluvia Rojo (a la izquierda), la ubicua Pilar Bardem (a su lado) o Amparo Climent repartieron rosas blancas en el exterior del Kursaal. En el acto participaron Gemma Zabaleta (PSE), Begoña Lasagabaster (EA) y Jone Goirizelaia (Batasuna).

Una información publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


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