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2 de Octubre, 2006

El «proceso»: las razones del bloqueo

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 10:00, Categoría: General

Madrid - La situación de «bloqueo» en la que se encuentra el «proceso» se debe a que el Gobierno y ETA mantienen dos concepciones diferentes del mismo. El Ejecutivo piensa que es un camino para llegar a la paz, al final del terrorismo. La banda, por el contrario, fiel a su historia y a los que han sido sus objetivos estratégicos, lo concibe como un medio para lograr la independencia del País Vasco (con la anexión de Navarra y territorios del sur de Francia) en el que quiere implantar el «socialismo» (una república de carácter marxista).

Algo ha tenido que fallar para que una negociación que se presentaba como la principal baza política de nuestro Gobierno haya encallado en tan poco espacio de tiempo. Las conversaciones previas que ambas partes han mantenido durante años, a través de los socialistas vascos y Batasuna, o directamente con la banda, no parecen haber servido para otra cosa que para conseguir la declaración de alto el fuego. Y eso a cambio de unas concesiones que los terroristas reclaman pero que el Ejecutivo ignora.

Mala información

Descartada la mala fe del Gobierno, hay que pensar que no ha tenido buena información. Los que le contaron que ETA estaba dispuesta a dejar las armas y poco menos que a rendirse (como los que, más tarde, le transmitieron que Batasuna estaba presta a legalizarse) manejaban fuentes a las que no se les debe consultar ni la hora o actuaban bajo el peligroso principio de decir al que está en el poder lo que quiere oír. O, lo que es peor, se guiaban por un voluntarismo suicida, según el cual los pistoleros estaban ya aburridos de serlo.

¿De qué datos concretos disponía el Gobierno para pensar que las cosas habían cambiado en ETA? Hay un personaje que tiene todas las claves para contestar a esta pregunta: el dirigente socialista vasco Jesús Eguiguren, que permanece en un absoluto silencio (¿obligado o voluntario?) y que ha sido el protagonista, junto con el etarra José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», de las conversaciones previas que condujeron a la declaración de alto el fuego.

Eguiguren es una persona que vive desde hace muchos años con la obsesión de la «solución negociada» (del «conflicto», como tanto les gusta a los terroristas denominar el problema que ellos mismos han creado). Basta repasar las hemerotecas para encontrar numerosas declaraciones, en las que, ante el comienzo de unas negociaciones, anunciaba el inminente final de ETA (1988-1989). Es más menos lo que, por lo visto, ha aventurado ahora, esperemos que con más tino, porque desde entonces la banda ha asesinado a muchas personas.

Un político tan proclive a las posturas negociadoras, defendidas por ETA desde la década de los setenta, cuando se apercibió de que no podía derrotar «militarmente» a España, ¿era la persona idónea para mantener los contactos con la banda? ¿No hubiera sido mejor un personaje no tan involucrado en el problema? Son preguntas cuya contestación ya no va resolver nada pero que pueden dar una pista sobre lo que ha ocurrido.

Compromisos

La situación de «bloqueo» se debe también, además de la diferente concepción del «proceso», a que la banda reclama el cumplimiento de unos compromisos que supuestamente se le hicieron y que fueron los que le decidieron a conceder el alto el fuego. Los meses previos al anuncio de la tregua estuvieron salpicados de tomas de postura de quienes dentro ETA se oponían a esta medida. LA RAZÓN informó en exclusiva de la carta que el preso José Javier Arizcuren, «Kantauri», miembro de una «ejecutiva» etarra dentro de las cárceles, con tanto peso como la que está en el exterior, había mandado a sus compañeros. Sólo una labor «pedagógica» de Josu Ternera, que esgrimió ante los «irreductibles», esos supuestos compromisos, consiguió convencer a la mayoría en una organización en la que se debaten los pasos a dar pero que, una vez decididos, ya no se discuten.

El Gobierno, en el segundo año de su mandato, se encontraba en caída libre en las encuestas. El PP no sólo se le había acercado sino que, según algunos sondeos, superaba al PSOE. La tregua era necesaria si se quería invertir esa tendencia y el anuncio de ETA lo permitió. Cabe pensar que Eguiguren y los que le acompañaron a los contactos con «Ternera» forzaron la situación. Las conversaciones previas, como ha quedado demostrado, no habían «cocinado» de manera suficiente el asunto y no se habían previsto muchas circunstancias. ¿Se prometió? ¿Se dieron por supuestas muchas cosas? ¿Se dieron a entender otras? Da lo mismo. ETA tomó nota de lo que, pensaban ellos, se le concedía y puso en marcha la maquinaria de la tregua para seguir en el camino de la consecución de sus objetivos.

Era una estrategia peligrosa y equivocada. La bestia no iba a tardar mucho en reclamar lo que consideraba suyo con advertencias tan significativas como la de que no se podía utilizar el «proceso» para tratar de obtener réditos electorales. El Gobierno había ganado la batalla de las encuestas pero se metía en un laberinto sin mapa.

Dos soluciones

Ante la situación de «bloqueo» caben dos soluciones. La que, al parecer, se intenta por parte de los socialistas vascos con el beneplácito de La Moncloa: constituir a toda costa la famosa «mesa» para que los proetarras, y también los nacionalista, piden contenidos concretos (en una palabra, discutir los plazos y los métodos que lleven a la independencia), y, de paso, hallar una fórmula para que Batasuna, legal o no, participe.

O por el contrario, suspender temporalmente el proceso, buscar un acercamiento sincero, sin trampas, con el Partido Popular y transmitir a los pistoleros y a los que les apoyan una imagen de unidad desde la unidad de España. Si alguien pretende ganar votos con el terrorismo que mire hacia atrás. No está tan lejano el 14 de marzo de 2004. Al final, siempre se pierde.

Una información de J. M. Zuloaga publicada por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

"Gracias, Sevilla" por Mercedes Cordero

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 9:30, Categoría: Manifestaciones

Un gentío desbordaba el margen del Guadalquivir, era una locura llegar entre los cortes, las trabas burocráticas, las obras, el vientre abierto de la ciudad, pero («Aquí estamos, nosotros No Matamos») defendiendo la libertad, y los derechos más humanos, los de las víctimas. No vamos a entrar en el regateo de unos miles de personas más o menos, el sabernos unidos en la resistencia es lo que cuenta.

Decía Teresa Jiménez Becerril que tenía miedo de la respuesta, que podía ser corta porque ésta es una ciudad indolente, acostumbrada a bajar la cabeza ante las presiones del poder, pero esta vez sus paisanos no nos han decepcionado. Al contrario. Queremos saber la verdad, y si hay que poner la otra mejilla pues se pone porque en mi nombre no nos rendimos, señores diputados del Frente del Silencio frente al horror. Y los decibelios de nuestros gritos por la libertad tienen que resonar por encima del atronar de las pistolas aún humeantes tras llevarse la vida de los nuestros. No estaba Chávez, ni Monteseirín. Uno y otro han perdido la ocasión de abrazarse con las víctimas, cuando la mitad de ellas son andaluzas, pero había otra gente de su partido, estaba Gotxone. Para estar con Irene Villa y todos los demás supervivientes del fanatismo y el odio, han venido a esta Sevilla de todas partes y muchas horas de autocar de Alicante, Zaragoza, Huelva, Murcia, Cuenca o Granada. Y todos prometían «el 25 en Bruselas», porque los europeos tienen que saber cual es la verdad de esto que llaman proceso de Paz. Esa es la cuestión: La Verdad. No queremos ser cómplices de ninguna verdad oficial. Les debemos a nuestras familias, por lo menos, la dignidad de investigar todos los por qués.

  

Mercedes Cordero es Delegada de la AVT en Sevilla

Publicado por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Sevilla también grita «no a la negociación»

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 9:00, Categoría: Manifestaciones

Más de 100.000 personas arropan a las víctimas del terrorismo, que reprochan a Zapatero las «mentiras» del proceso de paz. La manifestación no contó con líderes del PSOE. La AVT prepara otra protesta en Bruselas

Sevilla - No hubo sorpresas de última hora en la multitudinaria manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) de ayer en Sevilla. Tal y como se preveía, ningún representante del Ejecutivo central ni autonómico estuvo presente en el acto que tenía como principal objetivo el rechazo al proceso de diálogo con la banda terrorista ETA iniciado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El PSOE se adscribió al mutis, y ni siquiera el alcalde de la capital hispalense, el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, se sumó a la manifestación, a pesar de que preside la Fundación Alberto Jiménez Becerril, cuyo nombre procede del concejal del PP asesinado junto a su esposa por ETA en 1998.

El acto sí contó con un masivo apoyo ciudadano. Pese a que fuentes policiales apuntaron la asistencia de 40.000 personas, el PP consideró estas cifras una «manipulación bochornosa» y cifró la asistencia entre 150.000 y 200.000 personas. La AVT no hizo estimaciones para no entrar en el baile de cifras.

La manifestación, que es la tercera que organiza la AVT desde que comenzó el llamado proceso de paz, se desarrolló bajo el lema: «Queremos saber la verdad. Rendición en mi nombre ¡no!», y será el punto de partida de varias movilizaciones que tendrán lugar en todas las comunidades españolas.

La representación política, que se limitó al Partido Popular, eligió un lema distinto, aunque en consonancia con el mensaje de la AVT: «Comprometidos con las víctimas del terrorismo». El presidente del PP, Mariano Rajoy, no acudió al acto, pero en su lugar estuvieron otros miembros de la dirección nacional del partido, como el secretario general, Ángel Acebes y el secretario ejecutivo de Justicia, Ignacio Astarloa. Por parte de la dirección regional, además del presidente del PP-A, Javier Arenas, acudieron una nutrida representación de presidentes provinciales como Teófila Martínez o Juan Ignacio Zoido.

Los manifestantes esgrimieron pancartas con mensajes como «negociar es claudicar» o «si tienes decibelios, ZP dimisión». Este último mensaje, que se repitió mucho a lo largo del acto, se refería a la polémica que precedió la manifestación, ya que la Delegación del Gobierno exigió que los organizadores que no sobrepasaran un límite de decibelios ni ocuparan «de forma excesiva los espacios públicos», unos requisitos que desde la AVT se interpretaron como un intento de boicot.

«No estáis solos»

Las críticas más duras al Gobierno se produjeron cuando la marcha llegó a su fin, tras una hora recorriendo el Paseo de las Delicias. Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal asesinado en Sevilla; Gotzone Mora, en representación de Ciudadanía Democrática; Gabriel Moris, vicepresidente de la AVT, que perdió a un hijo en los atentados del 11-M; y Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, se expresaron sin ningún tipo de cortapisas, mientras gritos de «no estáis solos» interrumpían sus discursos. Tanto Jiménez Becerril como Alcaraz se refirieron a la medida anunciada por el PSOE esta semana de llevar al Parlamento Europeo la resolución del Gobierno del 17 de mayo de 2005 -que resume el Pacto Antiterrorista-, siguiendo los pasos del caso irlandés. Alcaraz recordó que Zapatero «miente», porque el contenido de esta resolución recogía explícitamente que «a ETA sólo le queda un destino: disolverse y deponer las armas». En este sentido, el presidente de la AVT se preguntó: «¿Nos puede decir Zapatero el nombre y los apellidos de los terroristas que han decidido abandonar la violencia?, ¿No será “Txapote”?». Además, Alcaraz recordó que el texto recogía también que «la violencia no tiene precio político y la democracia española nunca aceptará el chantaje de la violencia». Según dijo, «otra mentira más».

Por su parte, Teresa Jiménez Becerril señaló que acababa de llegar del Parlamento Europeo, «donde he ido a contar el daño que ETA nos causó y el porqué no es moral negociar con quien ni se arrepiente, ni deja las armas. No se imaginan lo triste que puede llegar a ser ir mendigando a un diputado inglés, a un belga y a una irlandesa un poco de comprensión, sabiendo que al final, seguramente, darán su apoyo a este vergonzoso proceso de paz».

Precisamente, de cara al debate del día 25 de octubre en el Parlamento Europeo, las víctimas han comenzado a movilizarse para estar presentes. Miembros del colectivo de víctimas y del Parlamento de Estrasburgo están haciendo gestiones para reservar unas plazas en la tribuna de invitados a afectados por el terrorismo. Pero la lucha de las víctimas no acaba ahí, y según anunció Alcaraz, realizarán una «rebelión cívica» en Bruselas, donde harán una nueva protesta.

Gotzone Mora sí quiso distinguir entre víctimas y verdugos. Por eso, aseguró que «el bien es apoyar a las víctimas del terrorismo y el mal es sentarse a negociar o hacer concesiones a Josu Ternera, Otegui, al asesino De Juana Chaos y a cualquier otro que representa a una banda terrorista como es ETA-Batasuna».

De nuevo en referencia a las trabas de la Delegación del Gobierno que sembraron la polémica, Alcaraz acabó su intervención llamando a la «rebelión cívica en España», y pidiendo que estas voces superen en decibelios al ruido de las pistolas de ETA».

Alcaraz anuncia una «rebelión cívica»

Al margen de la manifestación, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, ha convocado una «rebelión cívica» contra el proceso de diálogo con la banda terrorista ETA que incluirá diversas manifestaciones y que irá enfocada también a «saber la verdad» de los atentados del 11-M.

Una información de Andrés Muriel publicada por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Acebes: «Zapatero está cada vez más solo»

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 8:30, Categoría: Manifestaciones

El PP asegura que la marcha de ayer es una muestra de la debilidad del Ejecutivo

Sevilla - Tanto el secretario general del PP, Ángel Acebes, como el presidente del PP-A, Javier Arenas, dirigieron duras críticas a la política terrorista seguida por el Gobierno y lanzaron un mensaje de apoyo a las víctimas de la banda terrorista ETA. El número dos del PP afirmó que Zapatero está «cada vez más solo en su política de cesión ante ETA y los terroristas». Según el dirigente popular, la manifestación de ayer es «testimonio de la impresionante fortaleza de la sociedad ante el terrorismo y ante la inquietante debilidad del Gobierno ante la banda terrorista». En este sentido, señaló que «es la manifestación de la verdadera paz frente a las manifestaciones de todos aquellos que apoyan el terror, y también frente a aquellos actos de mítines continuos como hemos visto hace muy pocos días en las calles del País Vasco». Según expresó, cada vez son más los ciudadanos que «quieren que el presidente del Gobierno esté aquí con ellos, y no en la mesa sentado con los terroristas». «La gente, lo que quiere, es derrotar a ETA, única garantía para acabar con el terrorismo frente a las presiones y la debilidad», apostilló.

No ceder al terrorismo

Por su parte, Arenas señaló que el objetivo del acto público es «decirle al Gobierno que desde Andalucía tampoco aceptamos una negociación política con los terroristas», al tiempo que aseguró que «para nosotros es una gran satisfacción estar aquí para defender la dignidad y estar muy cerca de las víctimas».

El dirigente del PP-A, que vaticinó que la manifestación iba a ser «histórica» en Andalucía, recalcó que «lo que hay que hacer es derrotar al terrorismo, nunca negociar, ni ceder, ni tragar con las pretensiones que nos plantean, ya que están fuera de nuestra convivencia democrática». El dirigente popular dijo «echar de menos» a representantes de las administraciones públicas andaluzas en contra del terrorismo», ya que ningún dirigente del Gobierno de Zapatero ni del andaluz estuvo presente en la manifestación.

Una información de Andrés Muriel publicada por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Los editoriales sobre la Manifestación de la AVT

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 8:00, Categoría: Manifestaciones

"Sevilla también con las víctimas" (Editorial de EL MUNDO)

Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en Sevilla, convocadas por la AVT, para mostrar su rotunda oposición al proceso negociador abierto por Zapatero con la banda terrorista ETA. La afluencia de manifestantes, que marcharon por las calles sevillanas con normalidad y sin incidentes, puso en evidencia, una vez más, que las víctimas del terrorismo son el mayor referente moral de la sociedad española y que los ciudadanos están con ellas. Los asistentes pudieron escuchar el testimonio de personas con valor y coraje, como la hermana del concejal Alberto Jiménez Becerril, asesinado junto a su esposa. Numerosos dirigentes del PP acompañaron a los manifestantes y Javier Arenas lamentó la ausencia del alcalde de la ciudad y de algún representante del PSOE. Desgraciadamente, la ausencia de dirigentes no es lo más lamentable de la actuación de los responsables socialistas sobre esta manifestación. El delegado del Gobierno puso todo tipo de trabas para que se celebrara, alegando que los manifestantes harían mucho ruido. Una actuación particularmente vergonzosa teniendo en cuenta que en la misma Sevilla se celebró de madrugada un botellón, sin que el Ayuntamiento ni la delegación del Gobierno establecieran cautelas sobre el ruido ambiental.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Sin las víctimas no hay proceso" (Editorial de LA RAZON)

El PSOE no asiste a la marcha de la AVT la misma semana que decide llevar a ETA a la eurocámara

Sacar adelante una negociación, cualquiera que sea su naturaleza, con la oposición frontal de una de las partes más directamente afectadas es tarea inútil. Como inviable será el proceso abierto por el Gobierno con ETA si no cuenta con el apoyo de las víctimas de la banda terrorista. Y a juzgar por la manifestación que recorrió ayer el centro de Sevilla, la distancia entre el equipo de Zapatero y las principales asociaciones de víctimas, lejos de templarse, no deja de agrandarse. El comportamiento de los dirigentes socialistas hacia este colectivo no sale de un error y ya cae en otro mayor. En los preparativos de la marcha de ayer, el delegado del Gobierno amenazó a los organizadores con medir los decibelios de los gritos de los manifestantes. Fue una sobreactuación ridícula, a las que parece muy aficionado López Garzón, pero no tan grave como que a las víctimas no se sumara ningún representante del PSOE. El servilismo de un delegado gubernamental es inocuo, pero el desapego de la dirección socialista hacia las víctimas de cuarenta años de terrrorismo es un hecho lamentable y de gran preocupación. Lo de menos es que, con esa actitud, el PSOE las deje en las exclusivas manos del PP; lo de más es que se transmite la imagen de que el Gobierno se muestra más condescendiente y solícito con las exigencias de Batasuna y ETA que con sus mil víctimas. La imagen puede ser falsa, pero no parece que el gabinete de Zapatero haga muchos esfuerzos por desmentirla. Y si no, ¿cómo interpretar que en esta misma semana los socialistas hayan cedido a una exigencia batasuna, como es llevar al Parlamento Europeo la cuestión etarra, y se hayan negado a acompañar a las víctimas en Sevilla? No es suficiente que el presidente Zapatero invoque la paz, con mayúsculas, en cada mitin, como el de ayer en la madrileña localidad de Alcorcón. Nadie en su sano juicio está en contra de la paz. Por tanto, no es con retóricas mitineras como se podrá convencer a las víctimas de ETA que se sumen al proceso. Llegado a este punto, con una divergencia que parece insalvable entre unas y otro, lo sensato sería que el Gobierno no diera un paso más sin el apoyo de las víctimas. No será fácil recomponer las relaciones que estropeó la desastrosa gestión de Peces-Barba, pero es imprescidible hacerlo si se pretende llevar a buen puerto la negociación con ETA. Sin un acuerdo básico, cada paso que dé el Gobierno le alejará más de ellas y, en consecuencia, de una solución asumible por la gran mayoría de los ciudadanos. El discurso oficial de Moncloa insiste en que la desaparición de ETA es tarea de todos, por encima de partidos políticos, legislaturas y protagonismos. El ciudadano se creerá proclamas de tan altas miras el día en que las víctimas entren en La Moncloa para hablar con el presidente y salgan de ella manifestando su pleno apoyo al Gobierno.

Editorial publicado por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Otra vez los ciudadanos" (Editorial de ABC)

Las víctimas del terrorismo defienden una causa justa. Más allá de cualquier consideración política o ideológica, millones de españoles apoyan a las personas que han sufrido en sus propias carnes el zarpazo de la violencia criminal. Ningún reconocimiento material o simbólico puede volver atrás la máquina del tiempo y recuperar unas vidas irrepetibles truncadas por el fanatismo, pero una sociedad democrática se dignifica a sí misma cuando tiene la grandeza moral de rendir homenaje a los que más han sufrido en nombre de la libertad de todos. Entre los mejores frutos del añorado Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, arrinconado por el Gobierno en su actual estrategia partidista, figura sin duda esa apuesta por prestar apoyo a quienes lo merecen más que nadie. Miles de personas (ayer en Sevilla, antes en Madrid y en otros lugares de España) han salido a la calle una y otra vez para estar junto a las víctimas y recordar a Rodríguez Zapatero cuál es su deber y su responsabilidad ante los ciudadanos.

Sólo una visión oportunista y sectaria permite ignorar el clamor de los españoles. Esta vez, Sevilla recordaba especialmente las agresiones sufridas, como bien expresa entre otros Teresa Jiménez-Becerril con su palabra sencilla y certera: «El Gobierno alimenta el recelo contra las víctimas de ETA», decía ayer en ABC. Las trabas políticas y burocráticas al legítimo ejercicio del derecho de manifestación de tantos miles de ciudadanos por la capital andaluza sólo han servido -como era de prever- para animar a muchos indecisos. De este modo, el Ejecutivo añade la torpeza a una frialdad injustificable, reflejada en la ausencia de los más altos cargos de la Junta de Andalucía (cuyo presidente, Manuel Chaves, lo es también del PSOE) y del propio alcalde de Sevilla. Ni esta ni otras contingencias empañan, por supuesto, el éxito cívico de una marcha multitudinaria que recuerda a los gobernantes que la gente no acepta su planteamiento sobre el sedicente «proceso de paz» y reclama un respeto absoluto hacia los valores y principios de la España constitucional ante la negociación con ETA. Un respeto que se pierde cuando se pretende «internacionalizar» el «conflicto», como ocurre con el debate del Parlamento europeo previsto -a instancias de los socialistas- para el próximo día 25.

La situación actual del proceso no invita al optimismo, que el presidente del Gobierno intenta mantener vivo de forma artificial. Los presos de ETA presionan ante una organización que parece más interesada en discutir sobre el eventual derecho de autodeterminación que en lograr el acercamiento de los suyos al País Vasco o la aplicación de beneficios penitenciarios. Crece la violencia callejera mientras los escoltas se mantienen en alerta y se refuerzan los sistemas de seguridad personal. El espectáculo lamentable de amenazas y tiros al aire ante la pasividad de los encargados de mantener el orden público ha sembrado el desconcierto en un Gobierno cuyo ministro del Interior deja transcurrir el plazo fijado sin informar, como había prometido, a los portavoces de los grupos parlamentarios. La única respuesta que se le ocurre a Zapatero es persistir en el empeño de aislar al PP en los márgenes del escenario político: ayer mismo insistió en ahondar en la división aparente entre una derecha razonable y una derecha «extrema» y para dar lecciones sobre respeto a las instituciones y al Poder Judicial. Por supuesto, ha preferido no escuchar la respuesta muy concreta de Rajoy ante los últimos acontecimientos judiciales, en el sentido de que no es responsabilidad de la oposición valorar las decisiones de los jueces. Se anuncian nuevas movilizaciones de las víctimas en otros lugares de España y también en Estrasburgo, ante el inoportuno debate planteado en la Eurocámara. Es una buena prueba de la vitalidad de la reacción social ante un Gobierno que sigue a lo suyo, más preocupado por explotar las estrategias cruzadas dentro del PP que por buscar una salida en este complejo laberinto.

Editorial publicado por el diario ABC el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Por la derrota de ETA" por M. R. Balbontín

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 7:45, Categoría: General

Su voz en la manifestación de ayer tenía enorme importancia, y fue la primera en alzarla. Teresa Jiménez- Becerril dijo sentirse «orgullosa de Sevilla, porque aquí se llama a los asesinos, asesinos, y porque aquí cualquier español puede venir a vivir en paz porque, afortunadamente, el espíritu de Alberto y Ascensión -su hermano y su cuñada, asesinados por ETA- sobrevive por encima del espíritu de «Txapote»», el terrorista acusado de ambas muertes.

Además de recordar a sus familiares víctimas de ETA y al resto de afectados por la banda terrorista, Jiménez Becerril instó al Gobierno central a «darle con la puerta en las narices a la organización y no que, por contra, esas puertas se han abierto de par en par y los voceros de ETA han sido recibidos por Zapatero entre sonrisas y apretones de manos».

También aseguró la hermana del que fue primer teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Sevilla, en referencia a las conversaciones que Rodríguez Zapatero y sus ministros están manteniendo en Europa, que no quiere ser europea si se trata de «una Europa que antepone los intereses políticos a los derechos humanos».

Finalmente, reconoció como «coherente» la ausencia en la manifestación de hoy tanto del alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, como del presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, porque, a su juicio, sería una «farsa que vinieran a darle un abrazo a mi madre cuando la están traicionando a sus espaldas».

El secretario general del PP, Ángel Acebes, declaró a los medios de comunicación, justo antes del comienzo de la manifestación, que «esta concentración es testimonio de la impresionante fortaleza que demuestra la sociedad ante la amenaza del el terrorismo y la inquietante debilidad que muestra el Gobierno con ETA». El dirigente popular señaló también que «la gente lo que quiere es derrotar a ETA, porque esta es la única garantía para acabar con el terrorismo, frente a las presiones y la debilidad». Igualmente, y en forma de recado al presidente del Gobierno, Acebes señaló que a su juicio, «cada vez son más los ciudadanos que quieren que el presidente del Gobierno esté aquí con ellos, y no en la mesa sentado con los terroristas».

Por su parte, el presidente del PP en Andalucía, Javier Arenas, señaló que el objetivo de la manifestación convocada en Sevilla por la Asociación de Víctimas del Terrorismo es «decirle al Gobierno que desde Andalucía tampoco aceptamos una negociación política con los terroristas» y añadió que «lo que hay que hacer es derrotar al terrorismo, nunca negociar, ni ceder, ni, desde luego, tragar con las pretensiones que nos plantean, ya que están fuera de nuestra convivencia democrática».

Los «ausentes» institucionales

Al igual que Ángel Acebes, Arenas también tuvo palabras para los «ausentes» y en concretó afirmó «echar de menos» a representantes de las administraciones públicas andaluzas

El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, consideró un «éxito» la manifestación, e indicó que esta protesta «es un mensaje muy alto y muy claro para decirle al Gobierno central que no puede estar llevando a cabo ese proceso de rendición con los terroristas, de espaldas al sentir de la mayoría de las víctimas y de la ciudadanía».

Publicado por el diario ABC el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Similares versiones en EL MUNDO y ABC

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 7:30, Categoría: Manifestaciones

Las víctimas llaman a la rebelión cívica contra el diálogo con ETA y las «mentiras» del 11-M

Multitudinaria marcha en Sevilla para rechazar la política antiterrorista de Rodríguez Zapatero

SEVILLA.- Las supuestas mentiras del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acerca de lo sucedido el 11-M y en el denominado proceso de paz que impulsan los socialistas fueron ayer el blanco contra el que dispararon las víctimas del terrorismo en una multitudinaria manifestación. Fue la primera marcha de protesta convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Sevilla y sirvió para que el colectivo lanzase un mensaje claro al Ejecutivo de Zapatero: no cabe diálogo con los asesinos de ETA, sólo su rendición.

Las víctimas, por boca del presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, llamaron a la «rebelión cívico en España» contra las intenciones y los planes del PSOE y, muy especialmente, de Zapatero, que fue objeto de abucheos, pitadas y hasta acusaciones de traición. Los manifestantes exigieron la dimisión del presidente por la política antiterrorista que está llevando a cabo.

Una vez más, Alcaraz reclamó «justicia» para los fallecidos y heridos a manos de los asesinos, y acusó al Gobierno de «enmudecer» ante lo que calificó como «chantaje» de los etarras. El Estado, insistió, «no se debe, no se puede» rendir ante la banda.

Por el contrario, exigió el cumplimiento íntegro de las penas como requisito imprescindible para que el país quede libre, algún día, del «azote terrorista».

El diálogo anunciado con ETA fue el eje central del discurso que Alcaraz pronunció ante las alrededor de 40.000 personas, según los datos ofrecidos por la Delegación del Gobierno en Andalucía, y entre 150.000 y 200.000, según cálculos del PP, junto a las sombras que salpican la investigación de los atentados del 11-M.

Alcaraz quiso responder a las últimas afirmaciones del ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, de que el 99% de la ciudadanía ya sabe la verdad y pidió respeto a las víctimas en forma de explicaciones: «Que se sepa la verdad pese a quien le pese y caiga quien caiga».

Entre las incógnitas por resolver, apuntó, están «pruebas falsas» en el sumario judicial abierto en la Audiencia Nacional o «falsificaciones» de informes. También arremetió contra la «intoxicación periodística» que impide a los españoles conocer la verdad sobre el 11-M.

Ante todo ello, y ante el intento del Gobierno del PSOE de «internacionalizar» el diálogo con los terroristas llevando el proceso al Parlamento Europeo, ante la «traición», ante el «precio político» que ha pagado el presidente, ante su «rendición», sólo cabe, insistió, la movilización.

El presidente de la AVT no estuvo solo. Los miles de asistentes llegados desde puntos tan distantes como Valencia o Gibraleón (Huelva) respondieron a cada afirmación de Alcaraz y corearon, desafiando las limitaciones de ruido impuestas por la Delegación del Gobierno, el lema de la manifestación: ¡Queremos saber la verdad! y ¡Rendición en mi nombre, no!

Las palabras del presidente de la AVT fueron el colofón a una manifestación calificada como un «éxito» por la organización y a las intervenciones de destacados nombres en la lucha contra el terrorismo y la defensa de la memoria de las víctimas.

Entre quienes se dirigieron a los manifestantes estuvo la hermana del concejal del PP asesinado en Sevilla en 1998, Alberto Jiménez Becerril, Teresa, que reprochó la indiferencia de Europa ante el sufrimiento de las víctimas. Jiménez Becerril dijo no sentirse europea «si Europa no sabe distinguir entre un terrorista y un hombre como Alberto, que murió por ser español y por ser libre», y dirigió severas críticas al alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, por su ausencia en la manifestación que se desarrolló entre la avenida de Roma y la glorieta de los Marineros Voluntarios de la capital hispalense.

Gotzone Mora, profesora de la Universidad del País Vasco, y Gabriel Moris, vicepresidente de la AVT, coincidieron en reclamar, asimismo, la «verdad» sobre los atentados de Madrid «como forma de fortalecer la democracia», subrayó Mora.

La profesora vasca lamentó la confusión que impera actualmente y que lleva a no discernir con claridad entre el bien y el mal. «El bien son las víctimas, el mal sus verdugos», exclamó Mora ante los gritos de «¡valiente, valiente!» que recibió de su auditorio.

En línea con las afirmaciones de Alcaraz y Jiménez Becerril, Gotzone Mora habló de los «malos tiempos» por los que atraviesa la democracia española y acusó a Zapatero de fortalecer con sus acciones y sus palabras a los terroristas y a quienes les rodean y apoyan.

«No nos dejen solos», rogó en nombre de quienes defienden en el País Vasco la persecución del terrorismo y las libertades. «En ocasiones, nos faltan los apoyos y nos flaquean las fuerzas», apuntó.

Aunque no subieron al escenario colocado al final de la avenida de las Delicias, en la manifestación de ayer no faltaron otros rostros conocidos de víctimas de la barbarie etarra. Como el de Irene Villa, quien, junto a otros heridos en atentados terroristas, incluida su madre, encabezaron la marcha en sus sillas de ruedas.

A la movilización convocada ayer en Sevilla seguirán otras muchas, anunció la AVT, en otras tantas ciudades de España y también de Europa. La próxima cita será en Bruselas, ante la sede del Parlamento Europeo en la capital belga.

Acebes: Zapatero, «cada vez más solo»

El secretario general del PP, Angel Acebes, afirmó ayer que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está «cada vez más solo en su política de cesión ante ETA y los terroristas».

Acebes hizo estas manifestaciones a los periodistas antes del inicio de la manifestación convocada en Sevilla por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

Según el dirigente del PP, esta manifestación es «testimonio de la impresionante fortaleza de la sociedad ante el terrorismo y ante la inquietante debilidad del Gobierno con ETA».

«Es la manifestación de la verdadera paz frente a las manifestaciones de todos aquellos que apoyan el terror, y también frente a aquellos actos de mítines continuos como hemos visto hace pocos días en las calles del País Vasco», subrayó.

A su juicio, cada vez son más los ciudadanos que «quieren que el presidente del Gobierno esté aquí con ellos, y no en la mesa sentado con los terroristas».

Por su parte, el presidente del Partido Popular de Andalucía, Javier Arenas, indicó que el objetivo de la manifestación de Sevilla era «decirle al Ejecutivo que Andalucía tampoco acepta una negociación política con los terroristas».

Recalcó que «lo que hay que hacer es derrotar al terrorismo; nunca negociar, ni ceder, ni desde luego tragar con las pretensiones que nos plantean, ya que están fuera de nuestra convivencia democrática».

Arenas aseguró, además, «echar de menos» a representantes de las administraciones públicas andaluzas y subrayó que «nadie puede entender que a una manifestación de este tipo se le pongan trabas».

Una información de Chema Rodriguez publicada por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Decenas de miles de personas exigen al Gobierno que no claudique ante la banda ETA

La quinta gran manifestación de las víctimas lleva a Sevilla el clamor contra el «proceso»

SEVILLA. En silencio, desde muy muy temprano, ya había gente en la esquina del Palacio de San Telmo. Allí comenzó, a las 12,35 de la mañana, la multitudinaria manifestación que la AVT había convocado contra del terrorismo, es decir a favor de la paz. Por eso las palomas blancas que habitan en la antigua corte de los Montpensier estaban inquietas y atentas. Era el único signo vivo de un edificio oficial, representativo y cerrado, lleno de grúas paradas. ¿Cuarenta mil, cincuenta mil, más? Nunca sabremos el número exacto de manifestantes, de Sevilla y venidos de todo los puntos de España. Sí es cierto que cuando la cabecera llegó, sobre la una y veinte del mediodía, al otro extremo, es decir, a la glorieta de los Marineros Voluntarios, la masa de participantes, como un gran termómetro humano, cubría todo el espacio del Paseo de las Delicias, entre el puente de San Telmo y el de los Remedios. Hombres, mujeres, niños, familias enteras seguían llegando toda la mañana por los distintos accesos hasta la zona acotada. Piden la paz. No la del «proceso», sino la de verdad, la de la no claudicación, después de una semana triste para las víctimas. Primero, por la actitud cicatera («mezquina», para muchos) de la Delegación del Gobierno y del Ayuntamiento de Sevilla, y, sobre todo, por la decisión del Parlamento Europeo, impulsada por el PSOE, de dar refrendo a la negociación con ETA el próximo 25 de octubre. Ya está el «conflicto» «internacionalizado», como exigían los terroristas. Una claudicación, en opinión de la AVT.

La manifestación no es sólo la que avanza, sino también la de aquellas personas que están quietas pero que participan con su presencia detrás de las vallas o de las cintas que cercan la zona. «Rendición, en mi nombre no», dice una de las pancartas, y lo suscriben los que caminan entre la tapia de los jardines de San Telmo y el muelle revuelto de adoquines: Francisco José Alcaraz , presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Irene Villa, que sufrió el terror en su cuerpo; la hermana del concejal sevillano asesinado por ETA Teresa Jiménez-Becerril, muchos miembros de la asociación y los miles de personas que los arropaban en su exigencia de memoria, dignidad y justicia. Organización perfecta. Los decibelios venían de la voz humana y del piano; fueron los dos únicos intrumentos sonoros, los más bellos que se utilizan para la música, sólo alterados por el zumbido de los helicópteros.

En la glorieta de los Marineros Voluntarios piden por megafonía un minuto de silencio, y el silencio fue profundo; sólo se sentía en la piel de los asistentes. Pero lo que vino después fue tan hondo como este momento de reflexión y recuerdos. Calle Don Remondo y los ramos de flores que allí se depositan. El silencio es ahora el sonido del himno de las víctimas del terrorismo: «Por ellos», compuesto por Manuel Carrasco e interpretado al piano por él mismo ayer junto al Costurero de la Reina. Señal de que la música puede decir tanto o más que las palabras: sentimiento, tristeza, melancolía y la fuerza para seguir adelante. ¿Han oído esta música en el Parlamento Europeo? Sevilla es efusiva en sus manifestaciones y los aplausos siempre se adelantan al final de las interpretaciones.

El PP asumió uno de los lemas

Una vez más el mensaje que nítidamente asumen los ciudadanos, el de la no claudicación frente a la banda terrorista ETA (el resumido en el lema «Rendición en mi nombre no»), se abrió paso en la manifestación y se convirtió en la proclama protagonista de esta nueva marcha (la quinta en menos de dos años) contra la política antiterrorista del Gobierno, pese a que la entidad que preside Francisco José Alcaraz proponía un segundo eslogan («Queremos saber la verdad») vinculado a la investigación del 11-M y tiznado de intereses mediáticos que lastró la claridad del llamamiento. Esta mezcla de conceptos no fue asumida en el discurso de los representantes del PP en esta movilización, pues tanto el secretario general Ángel Acebes como el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, centraron sus palabras en el rechazo a la negociación con ETA.

En suma, «por la gravedad de la situación y por la debilidad del Gobierno en el «proceso»» (según reconocen muchas víctimas que no asumen la «teoría de la conspiración») la convocatoria se vio coronada por el éxito y los gritos de «Zapatero dimisión» superaron ampliamente el nivel de decibelios pretendido por las autoridades.

Ni el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, ni el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín, hicieron acto de presencia, conscientes del rechazo que hubieran provocado entre los asistentes, consternados por las trabas burocráticas impuestas a las víctimas.

Una información de F. A. publicada por el diario ABC el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Javier Moreno, concejal del PP en Astigarraga (Guipúzcoa): «En mi pueblo no me hablan, me mandan cartas porque tienen miedo»

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 7:00, Categoría: Entrevistas

«Llevo año y medio de concejal y es la primera vez que sufro en mis carnes el amedrentamiento de Batasuna»

Madrid - La localidad guipuzcoana de Astigarraga es bastión abertzale, gobernado por Batasuna hasta su ilegalización. El alto el fuego de ETA ha dado alas a sus herederos, la plataforma también ilegalizada «Astigarragatarrok», que aparece y desaparece en los plenos consistoriales con absoluta impunidad, como ocurre en tantos otros ayuntamientos vascos. Javier Moreno, 22 años, es el único concejal del PP en este pueblo de 4.500 habitantes, un microcosmos, por cierto, de la «nación vasca» nacionalista.

Este verano fue agredido e insultado por los batasunos al terminar el debate de una moción, le zarandearon y le escupieron en la cara. No se hablaba de presos ni de otra cuestión sensible para una crecida izquierda «abertzale», sino de la construcción de una incineradora de residuos. «Nadie puede querer el fin de ETA y la paz más que nosotros. Nadie. Pero no hay paz sin libertad y en juego no está sólo el supuesto fin de la violencia, sino también la libertad», advierte.

- ¿Cómo están los ánimos en el País Vasco? ¿Usted percibe mayor o menor confianza en el fin definitivo de la violencia?

- Es verdad que uno puede pensar que vive más tranquilo porque, de momento, ya no tiene miedo a que le peguen dos tiros en la nuca... Pero hay terrorismo callejero, han vuelto las amenazas a los concejales, la presión social se ha incrementado después de un tiempo en el que Batasuna se había visto obligada a esconderse y a replegarse a causa de su ilegalización. Quienes vivimos aquí notamos cada día cómo todo el entorno batasuno se siente fuerte y capaz de ganar su guerra. La política del Gobierno nos está haciendo volver a los tiempos en los que la mayoría consideraba a Batasuna como un partido más. Campan a sus anchas, aunque el Tribunal Supremo haya dictaminado que son ETA.

- Al menos, el alto el fuego le permitirá moverse con más libertad.

- Bueno, todo dentro de un límite. Hay que estar aquí para saber lo que es esto. Astigarraga es un pueblo muy difícil... Mantengo dos escoltas que me acompañan a todas partes cuando salgo de mi domicilio. Nunca te llegas a acostumbrar a las limitaciones que te impone la escolta y ojalá pudiera prescindir de ella hoy mismo, pero las cosas no hacen aconsejable esa decisión. La tregua ha hecho que haya quien te mire más raro de lo habitual y que incluso te recrimine que mantengas la protección, como si, por ello, estuvieras poniendo piedras al llamado «proceso».

- Pero si la tregua sigue vigente, ¿se planteará recuperar una vida normal?

- Han vuelto las amenazas en la calle, ha vuelto la presión y ha vuelto el terrorismo callejero. Cada vez con mayor frecuencia hay incidentes en los plenos de los Ayuntamientos... La situación es incómoda, como ya le he dicho, la escolta me limita por completo mi vida, pero no me planteo renunciar a ella.

- ¿Algún compañero suyo lo ha hecho?

- No, nadie. Aunque sí que he escuchado que algún socialista sí ha prescindido de la protección.

- Después de más de tres años sin muertos, después de más de seis meses de tregua, ¿usted todavía siente miedo?

- Debería decir que no, y es verdad que piensas que, de momento, no hay peligro del tiro en la nuca... Pero, por ejemplo, cuando asistes a los plenos en municipios como Astigarraga es inevitable sentir algo de miedo porque nunca sabes si los de Batasuna se van a presentar o no. Vienen y se van con total impunidad, y esto te obliga a estar tenso y nervioso.

- ¿Está habiendo últimamente muchos incidentes en su pueblo?

- Este verano montaron una bastante grande con el pretexto del debate de una incineradora de residuos. Se presentó la ex alcaldesa de HB con tres concejales más y reventaron el Pleno, sin que el alcalde, nacionalista, hiciese nada para impedirlo. Aquello ha sido la experiencia más humillante de mi vida, porque cuando se levantó la sesión nos estaban esperando en la calle y nos recibieron con escupitazos. Mientras los escoltas te sacan de allí sientes una impotencia absoluta porque no puedes hacer nada. Nos rodearon el coche y se liaron a puñetazos con él, nos gritaron que «esto se arreglaba con dos tiros»... Mi carrera política empezó a ser más intensa en la etapa en la que la presión «abertzale» había prácticamente desaparecido como consecuencia de la política del Gobierno de Aznar. Los frutos de esa política, que contaba entonces con la colaboración del PSOE, se sentían todavía en los inicios de esta legislatura, pero ahora es cuando, por primera vez, estoy viviendo en carne propia la estrategia batasuna del amedrentamiento.

- ¿En el Ayuntamiento de Astigarraga hay alguna representación permanente de Batasuna?

- Que sepa yo, el secretario interventor.

- ¿Y qué ha cambiado en el pueblo en el que ejerce de concejal desde que se declaró el alto el fuego?

- Yo no sólo voy a los plenos, sino que también intento frecuentar la calle y pasear, aunque sea incómodo. Llevamos seis meses de tregua, pero la gente tiene miedo de acercarse y es muy raro que te salude. De puertas para adentro es otra cosa, claro, pero la batalla por la libertad hay que darla de puertas para afuera, en público, y ahí no hay avances. Entre las cosas que más me han llamado la atención desde que tomé posesión como concejal están las numerosas cartas de vecinos que llegan al despacho. Utilizan esa vía tan discreta para informarte de que tienen problemas con esto o con aquello y que necesitan tu ayuda. Te adjuntan su teléfono para que seas tú quien contactes con ellos o incluso te piden que vayas a visitarlos a su domicilio y así ellos se evitan tener que venir al Ayuntamiento, dar la cara y preguntar directamente por el portavoz del Grupo Popular. Yo estoy todos los días en mi despacho trabajando, y nunca recibo visitas. Cartas, sí, muchas. Astigarraga es un municipio de 4.500 habitantes, que ha gobernado siempre Batasuna, en el que todo el mundo se conoce, y en el que se asume la regla de que relacionarse con los del PP está mal visto hasta para hablar de temas del día a día como pedir una licencia de obra o avisar de que la baldosa de la acera se ha levantado.

- Aun con todo, ¿mantiene alguna esperanza en que esto pueda terminar bien?

- Me he resistido a dejar de tener esperanzas hasta el desafiante mitin de Oiartzun. En mi opinión, eso marca un antes y un después que no se debe pasar por alto, aunque la propaganda del Gobierno haya dicho lo contrario.

- Dicen que si ustedes, los del PP, son tan críticos es para poner piedras en el camino porque no quieren que los socialistas se apunten un tanto.

- Nadie puede desear tanto como nosotros que llegue el fin definitivo de ETA y que el País Vasco sea una comunidad autónoma normal, como cualquier otra de España, en la que no haya un grupo que quiere silenciar al resto e imponerle totalitariamente su modelo de «nación». Los más de ochocientos muertos, los miles de heridos y todas las víctimas hacen inmoral una paz en la que ETA pueda obtener un precio político por dejar de matar. El camino es claro: entrega de armas y perdón a las víctimas. El PP siempre ha trabajado por esa paz, pero no por la de la rendición de la democracia.

- El rechazo de un importante sector social a su partido en el País Vasco, que salgan encuestas que dicen que crece el apoyo a la independencia... Alguna vez se habrá planteado tirar la toalla.

- Ninguna. La independencia es imposible, nunca la van a conseguir y tienen que asumirlo. Ningún Gobierno democrático puede dar nada a los terroristas, y si lo hace lo pagará muy caro.

- ¿Qué espera para el País Vasco?

- Que gane la libertad.

- ¿Cuando no lleva el traje de concejal del Partido Popular se siente más libre?

- Siempre llevo puesto el traje de concejal del PP. No es posible compatibilizar la dedicación a mi partido, aunque sea esporádica, con otras ocupaciones, porque aquí es muy difícil encontrar trabajo llevando escolta. A nadie le interesa tener en su empresa a una persona que va con protección porque está todo muy mezclado y puede ser que el compañero de al lado sea nacionalista o batasuno. No se quieren líos.

- Todo cambiaría si ETA se acaba, ¿no?

- Una paz a costa de olvidar a las víctimas, una paz a costa de arrinconar totalitariamente a quienes no son nacionalistas, no hará que cambie nada. Y ése es el riesgo que hay. El mal llamado «proceso de paz» se abrió de tal manera que generó grandes expectativas, y todavía hay mucha gente que está convencida de que ETA no va a volver a matar nunca más. Pero no vale con que ETA no mate, si no que tiene que hacerlo, como ya le he dicho, a cambio de nada, a cambio de aceptar que la democracia española la ha vencido. Por cierto, la explosión inicial de optimismo ha ido menguando, la gente se resiste a dejar de confiar en la paz, pero, poco a poco, está creciendo un escepticismo no confesado en público.

- ¿Qué margen tiene el Gobierno para ayudar a que avance la tregua?

- Ninguno. Hasta sería un error, en un momento como éste, que se hiciese algún gesto con los presos. Cuando la otra parte no es que no se haya movido ni un milímetro de sus planteamientos, sino que se cree que ha ganado terreno y que ha avanzado posiciones, cualquier gesto lo entenderá como una muestra de debilidad.

- Bien, pero un objetivo superior puede aconsejar huir de inmovilismos absolutos y justificar ciertos sacrificios.

- A estas alturas, y después de haber asfixiado a ETA como nunca lo había estado antes, los demócratas no tenemos que hacer ningún sacrificio. Y nadie nos lo puede pedir. El camino, ya se lo he dicho antes, es la entrega de las armas y el perdón a las víctimas. Y, por supuesto, cumplimiento íntegro de condenas para quienes están en la cárcel por haber cometido crímenes execrables de los que no se arrepienten en ningún caso.

- A su juicio, ¿qué es lo que mueve al presidente del Gobierno?

- Ganar las próximas elecciones generales. Suena duro, pero es lo que parece.

«Rajoy y San Gil dicen lo mismo»

- La dirección nacional del PP hace un discurso más modulado que el del PP vasco en relación al alto el fuego.

- Los discursos de Mariano Rajoy y de María San Gil dicen lo mismo. Tanto el mensaje que se transmite desde Madrid como desde el País Vasco es muy claro.

- ¿Y cree que la sociedad lo entiende o que ir contra la ilusión de la paz puede tener un alto coste?

- No puedo negar que en el País Vasco tenemos serias dificultades. Se nos presenta como el partido del «no», como el partido que no quiere ese llamado «proceso de paz», como los malos de la película. A la larga se demostrará que estamos diciendo la verdad y que nunca hemos hecho partidismo de un asunto tan grave como la lucha antiterrorista. Se demostrará que quien lleva la careta y que quien ha mentido es el PSOE, traicionando incluso sus principios tradicionales.

- Discutirá mucho de todas estas cosas con sus amigos nacionalistas.

- No tengo amigos nacionalistas. Antes sí tenía una pandilla con la que salía todos los días, pero cuando entré como concejal mi círculo de amistades se cerró. Bueno, se redujo, sin más remedio, a los compañeros del partido. Vas con la escolta y esto significa ya que la gente no quiere que la señalen por la calle y digan «mira éste que va con el concejal del Partido Popular».

Un vasco de Granada

Javier Moreno nació en Granada. Sus padres se mudaron al País Vasco por razones de trabajo cuando él tenía un año y allí siguen. La política no le viene de familia, pero a los catorce años ya estaba pegando carteles y colaborando con el llamado club juvenil del Partido Popular. Cuenta que en casa intentaron hacerle ver que esto de la política, en el País Vasco, y dentro del PP, era una «locura», pero fue él quien acabó «camelándoselos» para que dieran su bendición. Con 22 años, lleva desde junio de 2005 como concejal en Astigarraga, feudo «abertzale» que acogió reuniones de la asamblea de municipios que salió del pacto de los nacionalistas con ETA en 1998. El PP vasco echa mano de los más jóvenes para cubrir incómodos huecos en los bastiones batasunos y a él le tocó tapar la baja de una renuncia por miedo.

Una entrevista de C. Morodo publicada por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Gerardo Puente, delegado de la AVT en Granada: «Seguiremos manifestándonos hasta que el Gobierno deje de dialogar con ETA»

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 6:30, Categoría: Entrevistas

Madrid - Gerardo Puente era miembro del cuerpo de TEDAX de la Policía Nacional cuando, el 12 de junio de 1985, ETA asesinó en Madrid a un coronel y a su chófer y, además, colocó una bomba trampa en un coche que aparcaron en un Corte Inglés. Junto a su compañero, Esteban del Amo García, fueron los encargados de intentar desactivar la bomba, pero cuando ésta explotó, murió Del Amo, mientras que Gerardo sufrió lesiones graves, incluyendo quemaduras en el 70 por ciendo del cuerpo. Ahora, como delegado de la AVT en Granada, opina sobre la manifestación de Sevilla y el «proceso de paz».

- ¿Qué tal ha sido el ambiente de la marcha?

- ¡Muy bueno! Debía haber unas 200 o 250.000 personas. Se ha notado mucho apoyo de la gente. Además, muchas personas que no han participado en la marcha nos aplaudían en las calles. Creo que la manifestación ha sido un éxito. La respuesta ciudadana ha sido muy buena.

- ¿Responderá el Gobierno a sus peticiones?

- Yo creo que no, porque hablar con este Gobierno no sirve de nada, ya que no escucha. Los que sí nos escuchan cada vez más son los ciudadanos, y ellos responderán cuando llegue el momento.

- ¿Tienen pensado seguir manifestándose?

- Por supuesto. Cada vez nos apoya más la ciudadanía, y vamos a seguir manifestándonos hasta que cambie la actitud del Gobierno y se deje de negociar con los terroristas.

Una entrevista de Augusto Guitard publicada por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

EL PAIS minimiza la movilización cívica de las victimas

Por Sin Pancarta - 2 de Octubre, 2006, 6:00, Categoría: Manifestaciones

Este texto que les reproducimos seguidamente es toda la información que el diario EL PAIS ofrece a sus lectores. En el colmo del despropósito reduce la participación estimada por la propia policía. No merece la pena hacer más comentarios.


La AVT llama a la "rebelión cívica" contra el diálogo con ETA y exige "la verdad" del 11-M 

Sevilla - Miles de personas (40.000, según el Cuerpo Nacional de Policía y unas 20.000, según los cálculos de EL PAÍS) se manifestaron ayer en Sevilla, convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y el PP. Los manifestantes cargaron contra el diálogo del Gobierno con ETA y en defensa de la teoría conspirativa del 11-M. El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, anunció que ayer fue el inicio de una campaña de movilizaciones en toda España e hizo un llamamiento a la "rebelión cívica" contra el proceso de paz del País Vasco. Además, exigió "saber la verdad" sobre el 11-M.

La manifestación comenzó a las 12.30 en el paseo de las Delicias, junto al palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, y terminó una hora después en el mismo paseo tras recorrer unos 500 metros. En la cabecera de la marcha estaban algunas víctimas del terrorismo y, en un segundo grupo, una amplia representación del PP. Entre ellos, el secretario general, Ángel Acebes; el secretario de Libertades Públicas, Seguridad y Justicia, Ignacio Astarloa; el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, así como alcaldes, presidentes provinciales y diputados andaluces. La marcha estaba convocada con los lemas Rendición en mi nombre, no y Queremos saber la verdad. El grito más repetido fue el de "Zapatero, embustero".

En el acto final intervinieron Teresa Jiménez Becerril, hermana de Alberto Jiménez Becerril, edil del PP asesinado por ETA en Sevilla; la profesora de la Universidad del País Vasco Gotzone Mora; Gabriel Moris, padre de un joven que murió el 11-M, y Alcaraz. Todos censuraron al Gobierno de Zapatero por el anunciado proceso de paz y alimentaron dudas sobre la autoría del 11-M. La diatriba más aplaudida fue la de Alcaraz, quien habló de un Gobierno "miserable y cobarde que se ha rendido" ante ETA.

La policía calculó que a la concentración acudieron unas 40.000 personas, la AVT no facilitó cifras y el PP dio un mínimo de 150.000. Los cálculos de este periódico reducen los asistentes a unos 20.000. Entre la cabecera de la manifestación, donde se instaló el escenario, y la cola había unos 180 metros. El ancho de la calle por donde transcurrió la protesta es de 35 metros, lo que da 6.300 metros cuadrados. Multiplicando por tres personas por metro cuadrado, resultan 18.900 asistentes. Por detrás de la cola de la manifestación sólo quedaron unos cientos de personas ya dispersas, de donde resulta la cifra aproximada de 20.000 personas.

Una información de L. Barbero y P. Choza publicada por el diario EL PAIS el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


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