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EL PAIS, la legalización de Batasuna y la mesa de partidos

Por Narrador - 9 de Octubre, 2006, 7:00, Categoría: General

Batasuna soslaya su posible legalización en el debate asambleario abierto entre sus bases 

En el documento de trabajo indica que la "crisis" del proceso puede acabar en "ruptura"

San Sebastián - El documento de trabajo para el curso político que está debatiendo Batasuna en sus asambleas locales evita plantear la cuestión de su legalización y no hace referencia alguna a cómo piensa abordar las elecciones locales del mes de mayo, que son también autonómicas en Navarra. En un documento redactado en euskera, la Mesa Nacional sostiene que el proceso de paz se ha desvirtuado y está bloqueado, y advierte a los suyos de que la "crisis" en que se encuentra puede derivar en "ruptura" si no se alcanza un preacuerdo donde conste el carácter político de la negociación en la futura mesa de partidos.

La ilegalizada Batasuna ha iniciado el curso político con una actividad intensiva, tanto dentro como fuera de sus estructuras organizativas. Mientras responsables de la Mesa Nacional dirigen personalmente las decenas de asambleas internas en las que sus bases debaten el plan de acción de la izquierda abertzale para los próximos meses, los miembros de su comisión negociadora han intensificado en estos días las discretas reuniones bilaterales que mantienen con el PNV y el PSE para intentar salir del atasco en que se encuentra la futura mesa de partidos, su máxima prioridad política.

En el documento que contiene el Plan del curso político 2006-07, que dibuja las prioridades de actuación hasta el próximo verano, la dirección de Batasuna evita precisamente concretar cómo piensa proceder a su legalización. Y ello a pesar de ser éste un aspecto decisivo, el más polémico y actual, de la hoja de ruta del proceso.

Tampoco hace referencia alguna en este plan a cómo piensa resolver la fórmula de su participación en las elecciones locales de mayo (también autonómicas en Navarra), que es el horizonte más inmediato de la izquierda abertzale para recuperar la presencia institucional perdida con su ilegalización en 2003. No ofrece ninguna pista concreta, más allá de expresar su convicción de que la izquierda abertzale estará presente en los comicios.

Las únicas alusiones a esta asignatura pendiente figuran cuando analiza los motivos de la actual crisis del proceso. Según la Mesa Nacional, el PSOE ha utilizado la legalización de Batasuna como un "chantaje" para "deformar" el proceso e "influir" en él, "intentando, por un lado, representarlo como un tipo de proceso de rendición de ETA y, por otro, como un trayecto que debe realizar Batasuna hacia la democracia".

Batasuna considera que, tras seis meses del alto al fuego indefinido de ETA, el PSOE y el Gobierno han tratado en todo momento de "desvirtuar" el contenido político que debía tener el proceso, al haber supeditado la creación de la anunciada mesa de partidos a que la izquierda abertzale recupere la legalidad. Y sugieren que ésta debía haberse dado como consecuencia de la tregua de la organización terrorista.

Interpretación propia

Para salir de esta situación, Batasuna trata de imponer su propia interpretación del proceso. Exige que antes de constituirse la mesa de partidos se alcance un "preacuerdo" o "una conformidad de base" donde conste el carácter político de la negociación. Que, en definitiva, los partidos se comprometan a que la mesa negociadora contemple las dos reivindicaciones políticas de la izquierda radical: la autodeterminación y la territorialidad.

Frente al paso a la legalidad que le reclaman los socialistas como condición para sentarse en la mesa, Batasuna antepone el reconocimiento del contenido político de la futura negociación. A cambio de conseguir este "acuerdo de base", que considera imprescindible, se muestra dispuesta a ser flexible en los plazos y metodología de la negociación. "Sólo así se podrá sacar al proceso de la situación de crisis", afirma el documento. Pero si ese compromiso no se consigue, "se llevaría el proceso de una situación de crisis a otra de ruptura, con los posibles escenarios que surgirían de esto", afirma ambiguamente el texto.

De esta manera Batasuna deja abierta ante sus militantes la puerta a una posible marcha atrás en lo que hasta ahora se ha avanzado en el proceso. No obstante, asegura que su voluntad es de no "romper" con lo comprometido y tampoco se extiende en exceso sobre esa posibilidad. Y propone una estrategia de "recuperar la iniciativa" perdida, de forma que, así como con su Propuesta de Anoeta logró que se aceptara el "método" de la doble mesa de negociación, ahora debe conseguir imponer su tesis sobre "a qué debe responder el proceso".

Una información de Genoveva Gastaminza publicada por el diario EL PAIS el lunes 9 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Movilizaciones para recuperar iniciativa en la calle 

San Sebastián - Batasuna reconoce en su documento de análisis que no ha sabido o no ha podido responder con la suficiente energía a la presión judicial y política que ha sufrido desde la declaración del alto al fuego de ETA. Según sus dirigentes, la actuación judicial, que les ha impedido recuperar un estatus de legalidad de facto, celebrando abiertamente su congreso y manifestaciones, tenía como objetivo "entorpecer y condicionar" a la izquierda abertzale desde el inicio del proceso.

"Hay que reconocer que lo han conseguido en cierto grado", admite el documento de la Mesa Nacional. "No hemos dado respuesta adecuada a este ataque continuado", concluye. A este diagnóstico autocrítico Batasuna se propone ponerle remedio inmediato recurriendo a su tradicional forma de respuesta: trasladar la presión a la calle, con el fin de implicar activamente a sus simpatizantes en esta dinámica emprendida, en la que se juega su supervivencia -tanto por si avanza como si se tuerce y fracasa- y, además, demostrar a sus oponentes que sigue conservando su capacidad de "resistencia".

Para ello, han establecido la doctrina de que el proceso de negociación es también "una lucha" a la que la izquierda abertzale no puede responder únicamente con las iniciativas de su "grupo negociador" en la mesa de partidos. De ahí que la Mesa Nacional proponga como tarea en el curso político iniciado el mes pasado "salir a la calle con la lucha ideológica y la lucha de masas" como bases para aclarar y socializar cuáles son los objetivos de la negociación que pretende. En el documento, como era de esperar, no se menciona la kale borroka, otra forma de lucha y de presión en la calle que se ha reactivado en las últimas semanas. Las acciones de violencia callejera han coincidiendo con la situación de "bloqueo" que ya puso ETA de manifiesto con su comunicado de mediados de agosto y con la prolongada huelga de hambre que lleva a cabo el preso etarra Ignacio de Juana Chaos.

La Mesa Nacional considera "fundamental" en estos momentos de estancamiento del proceso "activar la lucha" con el fin de poder responder a cada situación, "a corto, a medio y a largo plazo", con las movilizaciones en la calle. De ahí que desde la izquierda abertzale se hayan apresurado a impulsar y reactivar plataformas reivindicativas desde las que se plantean las manifestaciones en apoyo a los aspectos más delicados y decisivos para el proceso. Por ejemplo, el respeto de lo que considera "derechos" de los presos etarras, como la excarcelación tras cumplir tres cuartas partes de la condena, o la reivindicación de la autodeterminación.

Batasuna parece dar prioridad a corto plazo a ambos aspectos, si se observa cómo se han activado desde septiembre las movilizaciones por los presos, culminadas con la multitudinaria manifestación del sábado en San Sebastián o las programadas y ya iniciadas en pro de la autodeterminación.

Una información de Genoveva Gastaminza publicada por el diario EL PAIS el lunes 9 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Imaz minimiza la importancia de formalizar la mesa de partidos 

Vitoria - El presidente de la ejecutiva del PNV, Josu Jon Imaz, considera que las "bases comunes" que cree ir apreciando entre el PNV, PSE y Batasuna en las conversaciones bilaterales que tienen lugar desde hace meses le permiten vaticinar un acuerdo para un nuevo marco político en Euskadi (es decir, un nuevo estatuto), antes de un año y medio. En sendas entrevistas publicadas ayer en los diarios vascos de Vocento, Imaz minimiza la importancia de constituir formalmente la mesa de partidos, al admitir que las tres formaciones pueden seguir trabajando "durante meses" como hasta ahora "en una especie de mesa virtual", con encuentros bilaterales o en diferentes formatos.

Imaz estima que ese acuerdo estaría operativo en dos años y daría estabilidad para 15 o 20 años a la comunidad autónoma. Para su logro, considera ineludible el éxito de la negociación entre el Gobierno y ETA para el abandono definitivo de las armas, con la derrota de la organización terrorista.

Da por hecho Imaz que el nuevo pacto entre partidos no será un "Lizarra 2", en referencia al frente soberanista nacido en 1998. Tampoco saldrá respaldado por el 51%, como ocurrió con el plan Ibarretxe, sino "por una gran mayoría", porque aunará a muy diferentes sensibilidades, augura.

Una información publicada por el diario EL PAIS el lunes 9 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


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