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Redondo Terreros: «Cualquier mesa de partidos, sea cual sea, supondría dar la iniciativa a ETA»

Por Narrador - 9 de Octubre, 2006, 12:00, Categoría: Entrevistas

Le gusta repetir con insistencia pedagógica que ha de existir una acción conjunta «de quien gobierna y quien puede gobernar». Sólo cree en la derrota de ETA (nunca en la negociación) y esgrime un discurso contundente en contra de la tentación de sentarse a cualquier «mesa» que no esté dentro de las instituciones democráticas.

- Usted creyó apreciar en el Gobierno, tras la escenificación etarra de Oyarzun, una recuperada firmeza o al menos un discurso apreciablemente sólido... Pero ahora parece que ese episodio sólo ha tenido como resultado acelerar la creación de la «mesa de partidos». ¿Se siente defraudado?

- No lo sé, porque hay muchas informaciones y algunas de ellas son contradictorias. Lo único que puedo decir es lo que pienso. Sería un error constituir una mesa de partidos políticos, por muchos motivos. Lo sería porque no va a estar el primer partido de la oposición, el que puede gobernar, el que mañana puede sustituir al Partido Socialista. Además, en cierta manera la creación de una mesa de partidos políticos terminaría dejando claro que nosotros, los socialistas, consideramos que el Parlamento vasco no es una institución lo suficientemente legitimada para modificar su propio Estatuto. Digo esto considerando que mi partido siempre ha condenado y condena la violencia, siempre hemos estado alejados de ella, por lo que es claro que, aunque se pueda equivocar el Gobierno, no estoy dispuesto a conceder a nadie que esté claudicando ante ETA. Pero sí estaríamos en cierta medida dando la razón a los terroristas cuando durante muchos años ha venido diciendo que el Parlamento vasco no es una institución legitimada para dirigir la vida política del País Vasco.

- ¿Hay algún formato de esa «mesa» que podría ser aceptable? Porque desde el PSE se esgrime que viene a ser una especie de «cursillo democrático» para atraer a Batasuna a la aceptación de las reglas del juego...

- No es aceptable en ningún caso, sea cual sea. Que se legalicen, que se presenten a las elecciones y, luego, que se hable en el Parlamento vasco. Cualquier «mesa» de esa naturaleza es darles la iniciativa a ellos. Sería un equivocación. No se puede discutir nada que afecte a los ciudadanos vascos y al resto de los ciudadanos españoles fuera de las instituciones. No es posible. No se trata sólo de que Batasuna sea un partido ilegalizado, aunque se legalizara el procedimiento estaría viciado, estaríamos abriendo nuestro edificio constitucional. Si se hace una mesa, todo sería posible. Todo. Quizá lo bueno, sí, pero seguro que lo malo también: la inestabilidad institucional, las pretensiones de cualquiera que quiera hacer lo mismo, etcétera. Por eso hay que ser muy cuidadosos. Algunos dicen que hay que escribir una página en blanco, pero nosotros no podemos. No sólo por lo que ha sucedido, sino porque hemos ido haciendo un país democrático y en libertad, y eso no es una hoja en blanco, sino que por el contrario está ya muy escrita y muy elaborada. Así que tenemos un compromiso con el pasado y con el futuro.

- ¿Vale, en algún aspecto, la referencia del «proceso» irlandés?

- Nuestro Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo nace de un viaje que hicimos a Irlanda Txiki Benegas, Mario Onaindía y yo. ¿Y por qué nació esa idea? Porque siempre ha habido en España una lucha contra el terrorismo parcelada en periodos y justo llegamos a Irlanda del Norte y nos damos cuenta de que no había ninguna diferencia entre lo que había hecho John Major y lo que estaba haciendo Tony Blair. De ahí salió la idea de que, gobierne quien gobierne, ETA sepa que no se va a cambiar la política antiterrorista. Y no sería honesto no reconocer que esa idea no desarrollada, intuitiva, la recogió con mucho impulso quien ganó el congreso del Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero, y la hizo suya.

- ¿Entonces, cuándo cambia Zapatero su discurso?

- Es verdad que hay un momento en el que se cambia el discurso. Se modifica la estrategia en relación con ETA cuando nosotros llegamos al Gobierno.

- ¿Por qué ese viraje?

- Puede haber apreciaciones. El Gobierno pudo pensar que era el momento oportuno para conseguir definitivamente la paz por el efecto devastador de los atentados del 11-M, porque ETA estaba débil después de la aplicación contundente del Pacto por las Libertades... Pudo haber la idea de que era el momento de llegar al final... No estamos ante alguien que esté planificando hacer el mal, sino que quienes se situaron en esa línea lo hicieron con la intención de conseguir la paz, aunque desde mi punto de vista fuera una equivocación. A mi juicio, se han cometido dos fallos: uno, la falta de relación entre el PSOE y el PP, y el segundo, que yo creo que hay que derrotar al terrorismo, que no se puede tener una visión buenista en relación con el terrorismo. Para que aparezca la política plenamente primero tiene que haber una derrota de la banda terrorista. Y para que exista clemencia por parte de las víctimas, primero tenemos que derrotar al terrorismo. La clemencia está relacionada con la victoria.

- Acaba de visitar usted en compañía de víctimas y de representantes de otras plataformas cívicas el Parlamento de Estrasburgo. ¿Han sufrido vacío e incluso hostilidad de los eurodiputados socialistas?

- Allí el Grupo Socialista no puede hacer menos que apoyar al Partido Socialista de España, y más ahora que está en el Gobierno, y ahí no creo que nos debamos escandalizar... Sí considero que, aparte del debate que se pueda tener en el Parlamento Europeo (que yo no comparto porque van divididos los dos grandes partidos políticos y vamos a dar un espectáculo lamentable) faltó calor, cariño y emoción hacia las víctimas. Sólo se lo brindó, con la valentía de siempre, Rosa Díez.

- ¿Hay ahora más acoso a los no nacionalistas en el País Vasco?

- Yo no me siento ni quiero que me vean como un héroe, héroes son los concejales del PSOE y del PP en los pueblos pequeñitos del País Vasco. ¿Que qué es lo que de verdad existe hoy? Pues aparte de un incremento de la «kale borroka», políticamente es claro que los nacionalistas se sienten ganadores. Ellos, que creyeron que lo podían perder todo, saben ya que van a ganar lo fundamental. Para ellos es una inmensa satisfacción, y para nosotros, sin dramatizar, es un motivo de preocupación muy grave, porque esto que empezamos en 1978, la democracia en España, puede terminar destruido por las pretensiones radicales de los nacionalismos. Ésa es su sensación, y es una sensación lógica, porque se va a modificar el Estatuto de Autonomía del País Vasco, y hasta se habla de una mesa fuera del Parlamento. Eso que puede dar satisfacción a un grupo determinado de nacionalistas va ocasionar un gran quebranto a la inmensa mayoría de los españoles.

- ¿Qué le están pareciendo los ataques al Defensor del Pueblo?

- Comentar que Enrique Múgica paga algún favor o decir que hace lo que hace por el asesinato de su hermano es más que una indignidad (que también) una imbecilidad completa. Cuando le propusieron para el cargo lo primero que hizo fue comunicarlo al partido, como era su deber, y se aceptó respaldarle como después le ha apoyado el PSOE al elegirlo por segunda vez. Es hoy uno de los pocos puntos de consenso entre PSOE y PP, así que, cuidémosle como tal.

- Los ciudadanos no entienden bien por qué la renuncia a su posición en política antiterrorista, que fue mayoritaria hasta hace bien poco dentro del PSE y de todo el PSOE, no genera más rebeldía y más contestación dentro del partido....

- La debilidad de las instituciones, aún frágiles en España, hace que se fortalezcan los partidos. Esa fortaleza extraordinaria que tienen nos lleva a un sectarismo brutal en los temas fundamentales y en los accesorios. No hay espacio para la divergencia constructiva.

Una entrevista de Blanca Torquemada publicada por el diario ABC el lunes 9 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Navarra no es el País Vasco

Por Narrador - 8 de Octubre, 2006, 8:00, Categoría: Entrevistas

El recelo de Navarra frente al proceso de paz 

Indiferente a los desmentidos del Gobierno central, la derecha foral presiona para blindar a la comunidad contra Euskadi

Madrid - Tras haber guardado sólidamente el Gobierno autónomo durante 10 años, los líderes de la Navarra "foral y española" han levantado un muro frente al proceso del fin del terrorismo de ETA intentado por José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente navarro, Miguel Sanz, tiene muy claro que la banda terrorista no entregará las armas mientras Navarra quede fuera de la negociación. Indiferente a los desmentidos del Gobierno sobre el pago de "precios políticos", él y otros dirigentes de su partido, Unión del Pueblo Navarro (UPN), tocan a rebato para pedir un blindaje jurídico de Navarra frente a Euskadi y preparan las elecciones autonómicas de mayo como un plebiscito sobre Navarra, sí, o Navarra, no.

"Si las conversaciones de los socialistas con Batasuna fueran sólo sobre los presos, nadie habría dicho nada", afirma Javier Caballero, de 45 años, consejero de Presidencia del Gobierno navarro y responsable de la policía foral. "Yo no dudo de que la sociedad sabrá ser generosa respecto a los presos, llegado el caso; pero en Navarra, en cuanto oímos hablar de conversaciones del PSOE o del Gobierno con ETA, nos ponemos en alerta porque tememos que nos engañen".

La entrevista se celebra a corta distancia del Ayuntamiento de Pamplona, donde su padre, Tomás Caballero, izó la ikurriña en 1977, 21 años antes de morir con dos balazos en la cabeza disparados por un etarra. "A mi padre le mataron el 6 de mayo de 1998", argumenta Javier Caballero. "En el verano de ese año se produjo el Pacto de Lizarra, y en otoño, ETA declaró una tregua. Cuando ves que los procesos de paz anteriores han traído causa de algo, es del género idiota pensar que la tregua actual no trae también causa de algo. No hay nadie que pueda sentarse a hablar con Batasuna o con ETA sin hablar de Navarra, ¡nadie! ¡Si es su razón de ser!", recalca el consejero foral.

ETA lo dice a cada paso y los portavoces de Batasuna, también: sin Navarra, "no hay proceso de paz que valga" (Arnaldo Otegi, Pernando Barrena). Un casus belli para UPN (42,5% del voto en 2003; 38,1% del voto estimado ahora por el último sondeo de la empresa CIES, en junio pasado). La derecha foral parece haber perdido poco, pero lo suficiente como para no tener garantizada la reelección de Miguel Sanz, después de haber borrado todo vestigio de cercanía o colaboración con la comunidad autónoma vasca: ha obligado a los Ayuntamientos navarros a descolgar la ikurriña; ha roto el embrión de "órgano de cooperación" entre ambas comunidades que fue acordado en 1995; ha denegado la ampliación de la mejora de la enseñanza en vasco; y ahora presiona para eliminar el resquicio legal que daría pie a preguntar al electorado navarro sobre la relación con Euskadi.

Es obvio que todo esto choca frontalmente con la Euskal Herria soñada por ETA, que ocuparía 20.600 kilómetros cuadrados, sumando los siete territorios reivindicados del País Vasco, Navarra y el suroeste de Francia. Los 10.391 kilómetros cuadrados de Navarra suponen más de la mitad de la hipotética Euskal Herria, lo cual subraya la importancia estratégica de Navarra en ese proyecto. Sin embargo, la población navarra pesaría mucho menos que la de Euskadi: 51 habitantes por kilómetro cuadrado en Navarra, frente a cerca de 300 en el País Vasco.

Poco tiene que ver el valle del Baztan con amplias zonas del área de Pamplona y con el sur de Navarra, donde 30 años atrás la bandera nacionalista aún estaba bien vista: "Cuando yo era chico, en las fiestas aparecía la ikurriña; ahora, no. El PNV no hizo nada por oponerse a ETA y las simpatías que pudiera haber habido hacia lo que representaba han desaparecido", explica un profesional nacido en La Ribera, que prefiere no ser identificado. "El vasquismo reflejaba entonces una actitud progresista", recuerda Juan Moscoso, diputado socialista a Cortes por Navarra.

La sangrienta presión de ETA es la culpable de la profunda fosa cavada entre el navarrismo y el vasquismo. La organización terrorista ha matado a 41 personas en Navarra, además de regar este territorio de amenazas, extorsiones y terrorismo callejero. La Chantrea, un barrio del cinturón de Pamplona, construido en el franquismo para albergar a inmigrantes de otros lugares de España, no sólo es el lugar en que Montxo Armendáriz hizo sus primeras armas como cineasta y donde surgió Barricada, un grupo de rock duro; también es el barrio en que la casa y el coche de una de las vecinas, Mariasun Apesteguia, destacada socialista, sufrieron 16 ataques hasta que ella se retiró del primer plano de la política.

Los sondeos auguran ahora una mejora de votos para Nafarroa Bai, agrupación de cuatro partidos (Aralar, Eusko Alkartasuna, Partido Nacionalista Vasco, Batzarre) que logró mucho éxito en las elecciones legislativas de 2004. Son nacionalistas, pero no usan la violencia. Por primera vez en la historia de Navarra, acarician la posibilidad de convertirse en la segunda fuerza política de la comunidad foral.

El alma del proyecto es el abogado Patxi Zabaleta, el ex dirigente de Herri Batasuna que condenó la violencia en pleno apogeo de ETA. A sus 59 años de edad, encabeza la lista de Nafarroa Bai para las elecciones de mayo y cree llegado el momento de acabar con el decenio derechista. "La única alternativa es una coalición", afirma Patxi Zabaleta, cuyo discurso no es el de "la entrega a los vascos" y matiza entre "el proceso de pacificación", que "corresponde al Estado y a ETA" y el de "normalización", que "debe ser protagonizado por las fuerzas políticas".

Zabaleta ataca el "blindaje" de Navarra defendido por la derecha contra toda relación con Euskadi: "El único blindaje democrático que cabe es el de reconocer la capacidad de decisión de los navarros respecto a su futuro y en comprometerse a darles la palabra". Y critica la "red de intereses" creada por el foralismo navarrista: los 5.000 puestos de trabajo que dependen directamente del poder político (en una comunidad que no llega a 600.000 habitantes); la "presencia condicionante" de la Universidad del Opus Dei y "el desvío de una parte sustancial del gasto público en sanidad a la clínica del Opus Dei"; el dinero público comprometido para financiar nuevos regadíos con el Canal de Navarra, que "obliga a gastar mucha agua y no crea empleo estable" o "la venta de nuestros parques eólicos y centrales hidroeléctricas", en palabras de Zabaleta. "Los que han vendido nuestro patrimonio acusan ahora a otros de querer vender a Navarra", acusa el candidato de Nafarroa Bai al presidente foral, Miguel Sanz. El discurso de Zabaleta también reivindica respeto y apoyo a los derechos de los navarros que eligen hablar y desenvolverse en vasco o en castellano, "como cada cual prefiera".

Una posible coalición entre nacionalistas y el Partido Socialista de Navarra (PSN) provoca el uso de todo el arsenal de descalificaciones por parte del Partido Popular -"una inmoralidad atroz, una vergüenza nacional", en palabras de Mariano Rajoy, aliado político de Miguel Sanz- antes de que el Partido Socialista haya dicho esta boca es mía. Sus dirigentes se encuentran en una posición delicada. Parten de unas bases debilitadas, con el prestigio menguado por las denuncias de corrupción a anteriores presidentes forales (Gabriel Urralburu, Javier Otano) y la militancia dividida entre posiciones provasquistas y otras más "navarristas".

Los socialistas navarros se retiraron del poder hace 10 años. El 11 de julio de 1996, Víctor Manuel Arbeloa y otros dirigentes provisionales del Partido Socialista de Navarra (PSN) acordaron con la ejecutiva del PSOE el abandono "voluntario" del Gobierno foral, tras hacerse público el enésimo escándalo: una cuenta secreta en Suiza a nombre de Javier Otano, el último presidente socialista.

El voto socialista se ha mantenido desde entonces gracias a la UGT y a la fidelidad de la herencia republicana en zonas del sur de Navarra, salvajemente reprimidas por los rebeldes durante la Guerra Civil. En este tiempo de travesía del desierto, el PSN ha vivido cambios rápidos de líderes: el actual dirigente, Carlos Chivite, no ha tenido apoyo del secretario de organización del PSOE, José Blanco, para concurrir como cabeza de cartel a las elecciones autonómicas de mayo; otro político, Fernando Puras, ha sido elegido como candidato de consenso. Los socialistas navarros alcanzaron el 21,7% del voto en las elecciones autonómicas de 2003 y permanecen estancados, según los sondeos.

"Poca cosa es el cambio, si el Amejoramiento del Fuero [la norma en que se basa la autonomía navarra] nos ha servido para situarnos a la cabeza del bienestar en España; ¿para qué vamos a cambiar?", se pregunta el presidente foral, Miguel Sanz, de 54 años, comentando los proyectos de los que quieren sustituirle. Su comunidad cuenta con la mayor renta familiar de España, un 12,3% por encima de la media de la Unión Europea, según el Balance Económico Regional de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas); tampoco sufre las precariedades de otras comunidades donde nunca hay bastante dinero para pagar la sanidad o la educación. "Los gastos sanitarios se abonan aquí entre 60 y 90 días", asegura Francisco Iribarren, consejero de Economía y vicepresidente del Gobierno.

Son muchos años de dividendos políticos arrojados por el "efecto frontera" entre un País Vasco sospechoso de independentismo y un Gobierno foral que se presenta como abanderado de España frente a Euskadi. "Navarra es un espacio de encuentro, de diversidad: pero hoy es impensable, por la politización extrema que existe", reconoce Juan Cruz Alli, dirigente de Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN). Y los socialistas aún no han logrado articular un discurso político potente. Fernando Puras, su candidato para 2007, intenta la integración: "Aquí no sobra nadie, ni de cultura vasca, ni de cultura castellana; ni de pensamiento conservador, ni progresista, ni navarrista, ni nacionalista vasco".

"La derecha navarra es carlismo, desconfianza, aislacionismo", opina Juan Moscoso, de 40 años, diputado socialista por Navarra. A su juicio, sería necesario revisar muchos de los bloqueos internos de la comunidad: por ejemplo, las tres zonas lingüísticas en que está dividida la comunidad, en cada una de las cuales se aplican normas distintas para educación, para los funcionarios: "Habría que modificarlas, pero muchos lo consideran casus belli. Todo está muy politizado, lleno de barreras... como en el Paralelo 42".

¿Una "mesa política"? "Es absurdo conformar mesas cuando tenemos instituciones de las que se puede formar parte cuando se tiene el respaldo ciudadano suficiente", responde Miguel Sanz, el presidente foral y principal dirigente de UPN. "Ahí se puede hablar de lo que se quiera. ¿No está Batasuna? Bueno, pues que esté: que se legalice y para ello ha de renunciar a la violencia y someterse a la ley de partidos".

El 67% no quiere unirse a Euskadi

"¿Usted es partidario o no de la unión del País Vasco y Navarra?" A esta pregunta contestaron "sí" dos de cada 10 navarros y "no" el 67%, prácticamente siete de cada diez en mayo pasado, según una encuesta de la empresa Cies realizada por encargo del Parlamento navarro.

Las respuestas a favor de la unión de las dos comunidades subieron hasta el 38% en algunas zonas del centro y el norte de la comunidad y bajaron al 17% en la merindad de Olite-Tafalla y al 14% en la de Estella.

La opinión apenas se ha movido. Una comparación rigurosa no es posible porque las preguntas del sondeo de 2001 buscaban otros matices, pero sirven para hacerse una idea: el 72% de los navarros quería "seguir como comunidad propia y diferenciada" hace cinco años, mientras el 6% deseaba formar parte "de un País Vasco-Navarro dentro de España" y el 9%, de un "País Vasco-Navarro independiente".

Por tanto, caben pocas dudas sobre el resultado de la eventual consulta a los navarros respecto a la relación con Euskadi: una amplia mayoría está en contra. Ni siquiera el presidente foral, Miguel Sanz, concede credibilidad a la idea de que alguien defienda una Navarra gobernada por el lehendakari, a pesar de sus toques de alarma contra el uso de Navarra como moneda de cambio en el proceso de paz con ETA.

Navarra fue la cuna de la cultura vasca. Un paseo por los valles pirenaicos basta para darse cuenta de que la arquitectura, los verdes paisajes y las costumbres culturales son una prolongación de Guipúzcoa, el territorio vecino. La Navarra del Bidasoa, vascohablante, conserva lazos con el País Vasco. Vascos se sienten muchos navarros, pero no la mayoría: actualmente, "puede cifrarse en el 30% la población de Navarra con elementos culturales vascos", informa el sociólogo Carlos Zufía.

Una entrevista de Joaquín Prieto publicada en el diario EL PAIS el domingo 8 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Javier Moreno, concejal del PP en Astigarraga (Guipúzcoa): «En mi pueblo no me hablan, me mandan cartas porque tienen miedo»

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 7:00, Categoría: Entrevistas

«Llevo año y medio de concejal y es la primera vez que sufro en mis carnes el amedrentamiento de Batasuna»

Madrid - La localidad guipuzcoana de Astigarraga es bastión abertzale, gobernado por Batasuna hasta su ilegalización. El alto el fuego de ETA ha dado alas a sus herederos, la plataforma también ilegalizada «Astigarragatarrok», que aparece y desaparece en los plenos consistoriales con absoluta impunidad, como ocurre en tantos otros ayuntamientos vascos. Javier Moreno, 22 años, es el único concejal del PP en este pueblo de 4.500 habitantes, un microcosmos, por cierto, de la «nación vasca» nacionalista.

Este verano fue agredido e insultado por los batasunos al terminar el debate de una moción, le zarandearon y le escupieron en la cara. No se hablaba de presos ni de otra cuestión sensible para una crecida izquierda «abertzale», sino de la construcción de una incineradora de residuos. «Nadie puede querer el fin de ETA y la paz más que nosotros. Nadie. Pero no hay paz sin libertad y en juego no está sólo el supuesto fin de la violencia, sino también la libertad», advierte.

- ¿Cómo están los ánimos en el País Vasco? ¿Usted percibe mayor o menor confianza en el fin definitivo de la violencia?

- Es verdad que uno puede pensar que vive más tranquilo porque, de momento, ya no tiene miedo a que le peguen dos tiros en la nuca... Pero hay terrorismo callejero, han vuelto las amenazas a los concejales, la presión social se ha incrementado después de un tiempo en el que Batasuna se había visto obligada a esconderse y a replegarse a causa de su ilegalización. Quienes vivimos aquí notamos cada día cómo todo el entorno batasuno se siente fuerte y capaz de ganar su guerra. La política del Gobierno nos está haciendo volver a los tiempos en los que la mayoría consideraba a Batasuna como un partido más. Campan a sus anchas, aunque el Tribunal Supremo haya dictaminado que son ETA.

- Al menos, el alto el fuego le permitirá moverse con más libertad.

- Bueno, todo dentro de un límite. Hay que estar aquí para saber lo que es esto. Astigarraga es un pueblo muy difícil... Mantengo dos escoltas que me acompañan a todas partes cuando salgo de mi domicilio. Nunca te llegas a acostumbrar a las limitaciones que te impone la escolta y ojalá pudiera prescindir de ella hoy mismo, pero las cosas no hacen aconsejable esa decisión. La tregua ha hecho que haya quien te mire más raro de lo habitual y que incluso te recrimine que mantengas la protección, como si, por ello, estuvieras poniendo piedras al llamado «proceso».

- Pero si la tregua sigue vigente, ¿se planteará recuperar una vida normal?

- Han vuelto las amenazas en la calle, ha vuelto la presión y ha vuelto el terrorismo callejero. Cada vez con mayor frecuencia hay incidentes en los plenos de los Ayuntamientos... La situación es incómoda, como ya le he dicho, la escolta me limita por completo mi vida, pero no me planteo renunciar a ella.

- ¿Algún compañero suyo lo ha hecho?

- No, nadie. Aunque sí que he escuchado que algún socialista sí ha prescindido de la protección.

- Después de más de tres años sin muertos, después de más de seis meses de tregua, ¿usted todavía siente miedo?

- Debería decir que no, y es verdad que piensas que, de momento, no hay peligro del tiro en la nuca... Pero, por ejemplo, cuando asistes a los plenos en municipios como Astigarraga es inevitable sentir algo de miedo porque nunca sabes si los de Batasuna se van a presentar o no. Vienen y se van con total impunidad, y esto te obliga a estar tenso y nervioso.

- ¿Está habiendo últimamente muchos incidentes en su pueblo?

- Este verano montaron una bastante grande con el pretexto del debate de una incineradora de residuos. Se presentó la ex alcaldesa de HB con tres concejales más y reventaron el Pleno, sin que el alcalde, nacionalista, hiciese nada para impedirlo. Aquello ha sido la experiencia más humillante de mi vida, porque cuando se levantó la sesión nos estaban esperando en la calle y nos recibieron con escupitazos. Mientras los escoltas te sacan de allí sientes una impotencia absoluta porque no puedes hacer nada. Nos rodearon el coche y se liaron a puñetazos con él, nos gritaron que «esto se arreglaba con dos tiros»... Mi carrera política empezó a ser más intensa en la etapa en la que la presión «abertzale» había prácticamente desaparecido como consecuencia de la política del Gobierno de Aznar. Los frutos de esa política, que contaba entonces con la colaboración del PSOE, se sentían todavía en los inicios de esta legislatura, pero ahora es cuando, por primera vez, estoy viviendo en carne propia la estrategia batasuna del amedrentamiento.

- ¿En el Ayuntamiento de Astigarraga hay alguna representación permanente de Batasuna?

- Que sepa yo, el secretario interventor.

- ¿Y qué ha cambiado en el pueblo en el que ejerce de concejal desde que se declaró el alto el fuego?

- Yo no sólo voy a los plenos, sino que también intento frecuentar la calle y pasear, aunque sea incómodo. Llevamos seis meses de tregua, pero la gente tiene miedo de acercarse y es muy raro que te salude. De puertas para adentro es otra cosa, claro, pero la batalla por la libertad hay que darla de puertas para afuera, en público, y ahí no hay avances. Entre las cosas que más me han llamado la atención desde que tomé posesión como concejal están las numerosas cartas de vecinos que llegan al despacho. Utilizan esa vía tan discreta para informarte de que tienen problemas con esto o con aquello y que necesitan tu ayuda. Te adjuntan su teléfono para que seas tú quien contactes con ellos o incluso te piden que vayas a visitarlos a su domicilio y así ellos se evitan tener que venir al Ayuntamiento, dar la cara y preguntar directamente por el portavoz del Grupo Popular. Yo estoy todos los días en mi despacho trabajando, y nunca recibo visitas. Cartas, sí, muchas. Astigarraga es un municipio de 4.500 habitantes, que ha gobernado siempre Batasuna, en el que todo el mundo se conoce, y en el que se asume la regla de que relacionarse con los del PP está mal visto hasta para hablar de temas del día a día como pedir una licencia de obra o avisar de que la baldosa de la acera se ha levantado.

- Aun con todo, ¿mantiene alguna esperanza en que esto pueda terminar bien?

- Me he resistido a dejar de tener esperanzas hasta el desafiante mitin de Oiartzun. En mi opinión, eso marca un antes y un después que no se debe pasar por alto, aunque la propaganda del Gobierno haya dicho lo contrario.

- Dicen que si ustedes, los del PP, son tan críticos es para poner piedras en el camino porque no quieren que los socialistas se apunten un tanto.

- Nadie puede desear tanto como nosotros que llegue el fin definitivo de ETA y que el País Vasco sea una comunidad autónoma normal, como cualquier otra de España, en la que no haya un grupo que quiere silenciar al resto e imponerle totalitariamente su modelo de «nación». Los más de ochocientos muertos, los miles de heridos y todas las víctimas hacen inmoral una paz en la que ETA pueda obtener un precio político por dejar de matar. El camino es claro: entrega de armas y perdón a las víctimas. El PP siempre ha trabajado por esa paz, pero no por la de la rendición de la democracia.

- El rechazo de un importante sector social a su partido en el País Vasco, que salgan encuestas que dicen que crece el apoyo a la independencia... Alguna vez se habrá planteado tirar la toalla.

- Ninguna. La independencia es imposible, nunca la van a conseguir y tienen que asumirlo. Ningún Gobierno democrático puede dar nada a los terroristas, y si lo hace lo pagará muy caro.

- ¿Qué espera para el País Vasco?

- Que gane la libertad.

- ¿Cuando no lleva el traje de concejal del Partido Popular se siente más libre?

- Siempre llevo puesto el traje de concejal del PP. No es posible compatibilizar la dedicación a mi partido, aunque sea esporádica, con otras ocupaciones, porque aquí es muy difícil encontrar trabajo llevando escolta. A nadie le interesa tener en su empresa a una persona que va con protección porque está todo muy mezclado y puede ser que el compañero de al lado sea nacionalista o batasuno. No se quieren líos.

- Todo cambiaría si ETA se acaba, ¿no?

- Una paz a costa de olvidar a las víctimas, una paz a costa de arrinconar totalitariamente a quienes no son nacionalistas, no hará que cambie nada. Y ése es el riesgo que hay. El mal llamado «proceso de paz» se abrió de tal manera que generó grandes expectativas, y todavía hay mucha gente que está convencida de que ETA no va a volver a matar nunca más. Pero no vale con que ETA no mate, si no que tiene que hacerlo, como ya le he dicho, a cambio de nada, a cambio de aceptar que la democracia española la ha vencido. Por cierto, la explosión inicial de optimismo ha ido menguando, la gente se resiste a dejar de confiar en la paz, pero, poco a poco, está creciendo un escepticismo no confesado en público.

- ¿Qué margen tiene el Gobierno para ayudar a que avance la tregua?

- Ninguno. Hasta sería un error, en un momento como éste, que se hiciese algún gesto con los presos. Cuando la otra parte no es que no se haya movido ni un milímetro de sus planteamientos, sino que se cree que ha ganado terreno y que ha avanzado posiciones, cualquier gesto lo entenderá como una muestra de debilidad.

- Bien, pero un objetivo superior puede aconsejar huir de inmovilismos absolutos y justificar ciertos sacrificios.

- A estas alturas, y después de haber asfixiado a ETA como nunca lo había estado antes, los demócratas no tenemos que hacer ningún sacrificio. Y nadie nos lo puede pedir. El camino, ya se lo he dicho antes, es la entrega de las armas y el perdón a las víctimas. Y, por supuesto, cumplimiento íntegro de condenas para quienes están en la cárcel por haber cometido crímenes execrables de los que no se arrepienten en ningún caso.

- A su juicio, ¿qué es lo que mueve al presidente del Gobierno?

- Ganar las próximas elecciones generales. Suena duro, pero es lo que parece.

«Rajoy y San Gil dicen lo mismo»

- La dirección nacional del PP hace un discurso más modulado que el del PP vasco en relación al alto el fuego.

- Los discursos de Mariano Rajoy y de María San Gil dicen lo mismo. Tanto el mensaje que se transmite desde Madrid como desde el País Vasco es muy claro.

- ¿Y cree que la sociedad lo entiende o que ir contra la ilusión de la paz puede tener un alto coste?

- No puedo negar que en el País Vasco tenemos serias dificultades. Se nos presenta como el partido del «no», como el partido que no quiere ese llamado «proceso de paz», como los malos de la película. A la larga se demostrará que estamos diciendo la verdad y que nunca hemos hecho partidismo de un asunto tan grave como la lucha antiterrorista. Se demostrará que quien lleva la careta y que quien ha mentido es el PSOE, traicionando incluso sus principios tradicionales.

- Discutirá mucho de todas estas cosas con sus amigos nacionalistas.

- No tengo amigos nacionalistas. Antes sí tenía una pandilla con la que salía todos los días, pero cuando entré como concejal mi círculo de amistades se cerró. Bueno, se redujo, sin más remedio, a los compañeros del partido. Vas con la escolta y esto significa ya que la gente no quiere que la señalen por la calle y digan «mira éste que va con el concejal del Partido Popular».

Un vasco de Granada

Javier Moreno nació en Granada. Sus padres se mudaron al País Vasco por razones de trabajo cuando él tenía un año y allí siguen. La política no le viene de familia, pero a los catorce años ya estaba pegando carteles y colaborando con el llamado club juvenil del Partido Popular. Cuenta que en casa intentaron hacerle ver que esto de la política, en el País Vasco, y dentro del PP, era una «locura», pero fue él quien acabó «camelándoselos» para que dieran su bendición. Con 22 años, lleva desde junio de 2005 como concejal en Astigarraga, feudo «abertzale» que acogió reuniones de la asamblea de municipios que salió del pacto de los nacionalistas con ETA en 1998. El PP vasco echa mano de los más jóvenes para cubrir incómodos huecos en los bastiones batasunos y a él le tocó tapar la baja de una renuncia por miedo.

Una entrevista de C. Morodo publicada por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Gerardo Puente, delegado de la AVT en Granada: «Seguiremos manifestándonos hasta que el Gobierno deje de dialogar con ETA»

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 6:30, Categoría: Entrevistas

Madrid - Gerardo Puente era miembro del cuerpo de TEDAX de la Policía Nacional cuando, el 12 de junio de 1985, ETA asesinó en Madrid a un coronel y a su chófer y, además, colocó una bomba trampa en un coche que aparcaron en un Corte Inglés. Junto a su compañero, Esteban del Amo García, fueron los encargados de intentar desactivar la bomba, pero cuando ésta explotó, murió Del Amo, mientras que Gerardo sufrió lesiones graves, incluyendo quemaduras en el 70 por ciendo del cuerpo. Ahora, como delegado de la AVT en Granada, opina sobre la manifestación de Sevilla y el «proceso de paz».

- ¿Qué tal ha sido el ambiente de la marcha?

- ¡Muy bueno! Debía haber unas 200 o 250.000 personas. Se ha notado mucho apoyo de la gente. Además, muchas personas que no han participado en la marcha nos aplaudían en las calles. Creo que la manifestación ha sido un éxito. La respuesta ciudadana ha sido muy buena.

- ¿Responderá el Gobierno a sus peticiones?

- Yo creo que no, porque hablar con este Gobierno no sirve de nada, ya que no escucha. Los que sí nos escuchan cada vez más son los ciudadanos, y ellos responderán cuando llegue el momento.

- ¿Tienen pensado seguir manifestándose?

- Por supuesto. Cada vez nos apoya más la ciudadanía, y vamos a seguir manifestándonos hasta que cambie la actitud del Gobierno y se deje de negociar con los terroristas.

Una entrevista de Augusto Guitard publicada por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Mayor Oreja: «Zapatero lleva la tregua a Bruselas para ganar tiempo, teme perder las elecciones»

Por Narrador - 30 de Septiembre, 2006, 10:00, Categoría: Entrevistas

«Cuando una nación ha decidido suicidarse, como parece que busca el PSOE, la Unión Europea no va a evitarlo»

Madrid - Mayor Oreja interpreta que tras la decisión del PSOE de avalar la «internacionalización del conflicto», en terminología etarra, hay una huida hacia adelante para «anestesiar» a la sociedad y aparentar que la tregua evoluciona bien, aunque sea «mentira».

- ¿Qué cree que busca el PSOE llevando la tregua de ETA al Parlamento Europeo? ¿Legitimidad para la negociación?

-Al Gobierno lo que más le preocupa en estos momentos es ganar tiempo. Hoy hay dos estrategias distintas enfrentadas: la de ETA, que quiere claridad, y por eso inunda Bilbao de pasquines diciendo que «la lucha es el futuro»; y la del Gobierno, que por encima de todo pretende hacer ver que su proceso va bien para anestesiar así a la sociedad. El Ejecutivo intenta cambiar la imagen de las campas de Oiartzun, que significan la lucha, por el Parlamento Europeo, que se quiere utilizar para aparentar que, pese a todo, el proceso sigue adelante.

- ¿A qué precio, a su juicio? -Zapatero está convencido de que con el mal llamado proceso puede ganar las próximas elecciones generales y ETA, sin embargo, está en la autodeterminación.

- Pero algo ha tenido que fallar para que la Eurocámara se preste a avalar ese escenario que usted plantea después del ingente esfuerzo de pedagogía hecho en estos años atrás para explicar la verdadera naturaleza del problema del terrorismo en España. Hay quien mira al Partido Popular Europeo...

- Conviene no olvidar que en Europa siempre tiene un plus el Estado y el Gobierno de turno que ha sido refrendado por una elección general. El PSOE está intentado utilizar esa baza a su favor, sin duda. En cuanto al Partido Popular Europeo, no tengo ninguna duda de que va a estar en su lugar, lo que pasa es que no pueden poner la misma pasión que nosotros porque ellos no saben, por ejemplo, que éste es un asunto en el que nos va la vida. En cualquier caso, cuando una nación quiere suicidarse, que es lo que yo aprecio que sucede a veces con algunas actitudes de los socialistas, no puedes evitar el suicidio desde la Unión Europea.

- Y ustedes, ¿qué instrumentos tienen a su alcance para hacer frente a esta «internacionalización del conflicto» que ETA siempre ha reivindicado?

- Nosotros vamos a tratar de dar la batalla en la UE hasta el último segundo. De momento, hemos puesto en contacto a asociaciones de víctimas con representantes de todos los grupos. Además, tenemos ya garantizada la unidad dentro del PPE y estamos hablando con eurodiputados de otras formaciones para sensibilizarles sobre nuestras posiciones.

- ¿Y presentarán una resolución alternativa?

- Si los socialistas la presentan, nosotros también, y nuestra propuesta estará basada en reflejar el disparate que supone llevar a Europa un asunto que divide a los españoles. En sí mismo, haya o no haya resolución, el debate es un error porque es forzar a los europeos a tomar posición sobre una cuestión en la que los dos grandes partidos, PSOE y PP, no están de acuerdo. Y eso beneficia a ETA porque debilita a España. En cualquier caso, éste no es un tema sustantivo sino una distracción. Vuelvo a insistir, la autodeterminación es la esencia del proceso, y el siguiente paso clave para entender qué está pasando es la legalización de Batasuna en los ayuntamientos vascos. Luego, vendrá Navarra.

- Según su experiencia y conocimiento, ¿hasta cuándo aguantará ETA sin conseguir lo que quiere?

- El Gobierno se está dando cuenta de que ETA no va cambiar y, por eso, como he dicho, lo único que pretende es ganar tiempo y engañar a los terroristas como engañó a ERC en el final de la tramitación del Estatuto de Cataluña. El juego de Zapatero es el de la mentira y, para eso, lo que necesita es tener un enemigo común, que es el PP. Mi previsión es que el PSOE va a convocar las elecciones generales en función de cómo marche la tregua, y todo apunta que se van a anticipar. Incluso puede que se celebren antes de las municipales.

- Pero eso está a la vuelta de la esquina.

- Estoy haciendo de profeta, pero es evidente que todo se está acelerando. Lo de Oiartzun precipita los acontecimientos porque ETA ha dicho con claridad que está al borde de la ruptura y ha advertido también al PSOE de que no la van a engañar como se ha engañado a ERC. Al contrario de lo que dice el Gobierno, éste no va ser un «proceso largo», sino corto y explosivo, y que haya elecciones generales antes de las autonómicas y municipales depende de su evolución. No hay que cometer el error de olvidar que ETA sólo busca la autodeterminación, con dos grandes pruebas de fuego de por medio, la legalización de Batasuna y la incorporación de Navarra a una confederación vasco-navarra. Todo lo demás, como los presos, es paja. ETA ha aprendido que la autonomía fue un instrumento de poder para el PNV y piensa que la autodeterminación le va a permitir tener ese poder que tanto desea.

- El Gobierno dice lo contrario, y se supone que es quien maneja más información «delicada».

- ETA es una organización totalitaria, tanto cuando es débil como cuando es fuerte. Su único objetivo es el poder y no puede cambiar. Decir que aceptará rendirse a cambio de nada es desconocer por completo el problema del País Vasco.

- ¿Cómo se puede salir de este lío?

- España está en una situación muy difícil. Desde el comienzo de la Transición nunca hemos atravesado por un momento tan delicado como el presente. ¿Cómo se sale? Pues con responsabilidad, con esfuerzo, con sacrificio y sabiendo estar a la altura de la gravedad de las circunstancias. Mi partido está obligado a tener clara su estrategia y a saber qué va a hacer cuando llegue al Gobierno para subsanar el gran fracaso del cambio generacional de la izquierda española.

- ¿Usted sigue teniendo alguna duda sobre la autoría de los atentados del 11-M?

- Todas las dudas.

- Es decir, que a día de hoy no descarta que, de una manera u otra, ETA haya estado relacionada con la masacre de Madrid.

- No lo he descartado nunca y tampoco lo hago ahora, por supuesto. Soy incapaz de saber quién es el autor intelectual de la masacre terrorista, pero tengo la convicción moral de que fue organizada para que el Partido Popular perdiera las elecciones. Es imposible que unos islamistas de quinta regional diseñaran el atentado del 11-M.

Una entrevista de C. Morodo publicada por el diario LA RAZON el sábado 30 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

«Rubalcaba utilizó el 11-M para ganar las elecciones y ahora lo utiliza para no perderlas»

Por Narrador - 24 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: Entrevistas

La entrevista se celebra en Toledo, apenas hora y media antes de su intervención en el congreso que este fin de semana están celebrando los jóvenes de su partido. Es el único hueco que sus asesores han encontrado en su apretadísima agenda -imposible para el común de los mortales- hasta el punto de que acude a la misma sin comer por lo que se le sirve, sobre la marcha, un pequeño refrigerio del que no prueba bocado. Viste de forma informal, con chaqueta de sport y sin corbata lo cual sirve de excusa a la periodista para hacer un chascarrillo sobre el cambio de imagen de su partido ahora que soplan vientos electorales. Él recoge el guante y entra en harina sin apenas darse un respiro para afirmar que «los vientos que soplan son de cambio que estamos asistiendo no a un final de legislatura sino a un final de ciclo»... socialista. ¡Por supuesto!

Angel Acebes, secretario general del PP, sigue siendo el hombre de firmes convicciones, sosegado y tranquilo de siempre y aunque es plenamente consciente de que está en el ojo del huracán, de que su imagen de ex ministro del Interior es utilizada por sus adversarios para dañar a su partido, está contento y ni quiere ni puede ocultarlo. ¿El motivo? Que acaba de recibir unas encuestas, realizadas tras el verano, según las cuales «con un 70% de participación, el PP se situaría 3,5 puntos por encima del PSOE», lo cual parece indicar que el Gobierno sufre un fuerte desgaste en temas de grueso calibre como la inmigración, el proceso de paz o el 11-M. Tal vez por eso dice, sin pelos en la lengua, que no están dispuestos a aceptar el gobierno mordaza de Zapatero y que Rubalcaba utilizó el 11-M para ganar las elecciones y ahora lo utiliza para no perderlas. Afirma que el presidente ha sufrido una autentica moción de censura de nuestros socios europeos por la política de inmigración y señala sin titubeos que la legalización de Batasuna sería un fracaso del Estado de Derecho y de la democracia. Lo dice y además... se lo cree.

PREGUNTA.- Menuda semana han tenido. Todos los partidos se han unido en el Congreso para combatir la política tóxica del PP con el 11-M.

RESPUESTA.- La situación no es nueva. Llevan dos años con una estrategia antiPP, que es mayor cuanto peor les va en las encuestas. Saben que el PP va en estos momentos bien, que es una alternativa y los ciudadanos cada vez tienen más afán de cambio, y eso les provoca mucho nerviosismo. A los socialistas, ante la carencia de un proyecto capaz de ilusionar a los ciudadanos y los muchos fracasos de su política, lo único que les queda es la política antiPP. La prueba es que convocan una conferencia política y no sale de ella una sola propuesta salvo la de atacarnos. Están muy preocupados, porque saben que el cambio está muy cerca.

P.- Pero lo grave de esa decisión parlamentaria es que no van a aceptar ninguna iniciativa que venga de su mano y tenga que ver con el mayor atentado de nuestra historia. ¿Qué van a hacer?

R.- Eso es gravísimo. Nosotros no estamos dispuestos a aceptar el gobierno mordaza de Zapatero. No quiere ninguna crítica, y cada vez está más encerrado en su única política demagógica y publicitaria. Pretende amordazar a la prensa crítica, al Grupo Parlamentario Popular, al Defensor del Pueblo e incluso ha pretendido amordazar a los suyos. La política de Zapatero es un gobierno mordaza frente a los demás, y nosotros no lo vamos a aceptar. Por cierto, que algunos de los grupos que se unieron a ellos ya nos han dicho que están arrepentidos, que lo hicieron presionados por los presupuestos.

P.- Pero a ustedes les acusan de manipular el 11-M basándose en las tesis expuestas por presuntos terroristas como Trashorras. Dicen que si tienen pruebas vayan a los tribunales, y les acusan de hacer seguidismo de la información que da EL MUNDO. No falta de nada...

R.- Rubalcaba utilizó el 11-M para ganar las elecciones y ahora lo utiliza para no perderlas. De ahí la descalificación, las acusaciones al PP por pedir algo no sólo tan normal sino tan obligatorio en democracia como es que se conozca la verdad. Por ejemplo, si el PP no lo hubiera denunciado, a lo mejor no habríamos conocido el caso Bono, en el que ha habido una sentencia condenatoria por detener a dos militantes del PP de manera ilegal, y además con falsificación documental. Lo ha dicho una sentencia, hay resolución judicial. O es democráticamente imprescindible conocer quién dio el chivatazo a ETA, porque eso es muy grave. Cualquier salud democrática que se precie necesita que se conozca y se establezcan las responsabilidades.

P.- Pero eso es una cosa, y otra que en el camino se lleven por delante a las instituciones. ¿Existe ese riesgo?

R.- No estoy dispuesto a aceptar de ninguna de las maneras la acusación falsa, la falsedad y la manipulación de que con esto se está desprestigiando a las instituciones y a los Cuerpos de Seguridad. Que no se equivoquen. Estamos exigiendo sólo responsabilidades a aquellos miembros de las Fuerzas de Seguridad -que no son todos, ni muchos, sino sólo dos o tres- que se van a la sede de Gobelas del PSOE a preparar sus estrategias parlamentarias y sus intervenciones en la Comisión de Investigación del 11-M.

P.- Permítame un inciso. ¿Usted siendo ministro del Interior fue consciente de que tenía miembros de las fuerzas de seguridad del Estado que le eran desleales? Porque ahora son los mismos mandos...

R.- En absoluto. Yo siempre encontré un Cuerpo Nacional de Policía o una Guardia Civil de personas honestas, sacrificadas, y leales, que cumplían con su trabajo muy por encima de lo que se les pedía. Por eso, por ese buen nombre de cientos y cientos de hombres y mujeres que se levantan cada día para poner en riesgo su vida al servicio de los demás, es por lo que debe exigirse el cese inmediato de esos dos o tres que se han dedicado a usar su cargo para preparar estrategias de un partido político. Nosotros jamás politizamos a las fuerzas de seguridad, cosa que sí hace el PSOE con algunos de sus miembros, esos que reciben órdenes de un partido son los que deben ser apartados para no desprestigiar a la institución.

P.- ¿Qué credibilidad le dan ustedes a las declaraciones hechas por Trashorras o Lavandera? Porque, según el PSOE, ustedes están dando por buenas las afirmaciones de dos delincuentes.

R.- No ha habido nunca nadie del PP que haya hablado ni dando verosimilitud a las declaraciones de implicados en el proceso del 11-M ni tampoco que haya puesto en tela de juicio ni las instituciones, ni haya hablado de conspiraciones. Decir eso no es verdad. Lo que decimos es que tenemos derecho a que en el mayor atentado terrorista que ha sufrido España se conozca la verdad, y se investiguen todas las dudas y lagunas, que son muchas.

P.- Pues Rubalcaba sostiene que alguien desde fuera del Parlamento, refiriéndose a Pedro J. Ramírez, es quien le sopla al oído al PP la estrategia que tiene que seguir.

R.- Eso, simple y llanamente, no es verdad. Es rotundamente falso.

P.- ¿Y también es falsa la teoría de la conspiración que manejan los socialistas?

R.- Cada vez que el PSOE se equivoca recurre a la teoría de la conspiración. Que yo recuerde, la han utilizado en nueve ocasiones, cuando la corrupción del PSOE, cuando los GAL... Cada vez que el PSOE mete la pata se inventa una teoría de la conspiración, en la que implica a todos aquellos que le son molestos: periodistas, políticos e incluso a los suyos. Eso ya no cuela.

P.- ¿Cómo valora usted la información publicada por EL MUNDO, de que Interior falsificó un documento para ocultar al juez lazos entre ETA y los islamistas?

R.- Ese asunto es muy importante, y tiene que investigarse. Ya hay un procedimiento penal que se ha abierto, y por lo tanto determinará las responsabilidades. Y frente a eso el Gobierno utiliza viejas tácticas para desviar la atención. Lo hizo tiempo atrás, cuando en un piso se descubrieron unos polvos que habían servido para hacer explosivos, -como luego se demostró judicialmente-. Entonces intentó -como hace ahora- ridiculizarnos diciendo que eran polvos de jabón, y hablando del comando Dixan. Ahora hacen lo mismo, desviando la atención sobre las informaciones que se publican. Aquí lo grave es que se ha alterado un documento, porque si fuera un simple borrador no llevaría ni número de registro, ni las firmas de los peritos que han hecho el análisis y el estudio. Cualquiera que vea un documento con número de registro y firmas sabe que ése es un informe que debió ser trasladado íntegro al juez, y no mutilado.

P.- El 13 de marzo de 2004 Rubalcaba dijo textualmente aquello de «España no se merece un Gobierno que mienta», y da la sensación de que ahora ustedes le quieren hace probar su propia medicina, ¿no?

R.- Es verdad que ni España ni los españoles nos merecemos un Gobierno que mienta. Pero en la literalidad no quiero parecerme a Rubalcaba en nada, absolutamente en nada. La diferencia es que cuando él lo dijo no era verdad. En aquel momento había un Gobierno que decía la verdad, y ahora no.

P.- ¿Cuestionan la forma en que está instruyendo el juez Del Olmo?

R.- Nosotros no cuestionamos, lo único que pedimos es que en todos los ámbitos, en el parlamentario, en el judicial, en el del Ministerio del Interior, se lleve a cabo la investigación más rigurosa posible.

P.- Tal vez sea así, pero al PP se le acusa de no haber aceptado ni digerido la derrota electoral del 14-M. ¿Qué hay de cierto en esto?

R.- El resultado electoral no nos ha importado ni antes ni después, en relación al atentado del 11-M. Nos importa la verdad, la limpieza democrática, la transparencia, el prestigio de las instituciones, la libertad y las víctimas. Esto es lo único que nos importó antes y después del 11-M, cosa que no ha ocurrido con el PSOE.

P.- Oiga, ¿Piqué representa una minoría en su partido cuando dice que lo del 11-M hay que dejarlo atrás, o dice en voz alta lo que otros piensan y no se atreven a decir?

R.- En el PP no hay división ni por éste ni por ningún otro asunto. Hay una unidad de criterio en todos los temas fundamentales. Y Piqué piensa exactamente lo mismo que todos nosotros: que debe saberse la verdad del 11-M. No seré yo quien dé pábulo a esa estrategia del PSOE de intentar una fractura y una crisis en el PP que llevan buscando dos años y medio y no han encontrado.

P.- Cambiando de asunto. Menudo resoplón le ha dado la UE al Gobierno por el tema de la inmigración.

R.- Zapatero ha sufrido una auténtica moción de censura de nuestros socios europeos por su política de inmigración, por el proceso de papeles para todos y el efecto llamada que ha llevado aparejado. Si esto fuese una moción de censura sólo para Zapatero tendría una importancia relativa. Lo preocupante es la falta de credibilidad y confianza que en estos momentos inspira España, y el desprestigio y el aislamiento al que nos lleva la política del Gobierno. Zapatero está aislado en Europa, y nadie comparte su política de inmigración porque ha tenido unos resultados catastróficos, además de acarrear la tragedia humana que se está viendo en estos momentos, de miles de mujeres y hombres hacinados en centros de acogida, con tres niños atendidos por asfixia porque estaban con mil adultos. ¿Es tolerable esto en el siglo XXI en España?

P.- ¿Qué condiciones deben darse para que ustedes acepten un pacto?

R.- Hacen falta dos cosas. Lo primero es que el Gobierno diga claramente cuál va a ser su política, y no lo ha hecho. Y lo segundo, que no utilice un pacto con el PP como coartada, como salvavidas cuando se encuentran con el agua al cuello con el propósito de silenciar las críticas. Este es un asunto muy grave que hay que abordar con rigor. Y para eso hace falta un cambio profundo en la política del PSOE en todo lo que han hecho. Ha sido un error la regularización, su enfrentamiento con Europa, la distribución de competencias que ha hecho dentro del propio Gobierno y también el nombramiento de un ministro incompetente e ineficaz como Caldera para llevar el asunto.

P.- Tampoco parece que las cosas avancen en el llamado proceso de paz.

R.- Eso es así, aunque algunos lo quieran negar o llamarlo por otro nombre. Hemos escuchado al ministro de Justicia llamar a este terrorismo urbano violencia social, que ya es el colmo. El presidente dijo que primero la paz y luego la política, que cualquier contacto se haría en ausencia de violencia. Ése fue el compromiso que adquirió en el Parlamento, y una vez más ha mentido.

P.- ¿El PP está recibiendo información por parte del Gobierno?

R.- No, nada. A nosotros no nos cuenta nada de cómo va el proceso. En este tema tan importante se nos pide una vez más que aceptemos todo lo que haga el Gobierno sin rechistar. Es la ley del embudo y la mordaza. Tenemos que estar calladitos mientras Zapatero reparte los carnés de demócratas, que luego Rubalcaba firma.

P.- ¿Y cómo cree que están yendo las cosas en el proceso de paz?

R.- En estos momentos, como la inmensa mayoría de los ciudadanos o las víctimas, lo vemos con mucha preocupación, por el chantaje, la presión que está ejerciendo ETA-Batasuna sobre el Gobierno y la prepotencia con la que actúan. Nos preocupa que pronto puedan cumplir sus objetivos: la legalización de Batasuna y la mesa de partidos, como paso previo a la autodeterminación.

P.- ¿Aceptarían estas cuestiones?

R.- La legalización de Batasuna y la mesa de partidos serían un fracaso del Estado de Derecho, de toda nuestra democracia, que ni las víctimas ni los ciudadanos se merecen. Para que Batasuna pueda ser interlocutor de cualquier cosa, antes tiene que desaparecer el terrorismo. Yo no puedo sentarme con alguien que tiene la pistola encima de la mesa, que ha matado para sentarse en esa mesa, y que si no le doy lo que quiere va a seguir matando.

P.- Admita que el único margen de negociación que tiene el Gobierno son los presos, incluso ustedes hicieron algunos acercamientos.

R.- El paso es la desaparición de ETA y la violencia, y mientras tanto no se puede hacer ninguna concesión a ETA. El verdadero rostro de ETA es el de Iñaki Bilbao y el de todos esos que estamos viendo cómo se comportan en los juicios. Ésos no son, como decía Rubalcaba, casos psicóticos aislados. No es verdad. Los terroristas de ETA son todos así, son auténticas bestias.

Una Entrevista de Esther Esteban publicada por el diario EL MUNDO el domingo 24 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

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